¡Feliz cumpleaños, Ulquiemo! Y con esto inauguro esta serie de drabbles UlquiHime que hice a partir de prompts de invierno.

La imagen de portada es de Luleiya, antes estaba en Tumblr y Deviantart pero parece que ha borrado todas sus redes sociales :( Una lástima, excelente artista, creo que todavía pueden encontrar sus dibujos en Zerochan.

En fin, díganme qué les parece.

Día 1: Cumpleaños

Ulquiorra se escabulló fuera del trabajo a la hora de la salida sin que nadie lo viera. No quería verse envuelto en ninguna clase de fiesta sorpresa ni nada por el estilo, pues sabía que sus compañeros de trabajo, en especial Rangiku, insistían en ese tipo de celebraciones. Lo único que quería era llegar a casa para pasar el resto del día con Orihime. Tal vez salir a algún lado o simplemente ver una película en la noche antes de dormir. Su compañía era lo único que necesitaba para ser feliz.

Nunca había sido partidario de ser el centro de atención, su personalidad distaba mucho de ello, y aunque agradecía las buenas intenciones de los demás, sería demasiado incómodo para él tener que soportar abrazos, sonrisas y conversaciones que en realidad no le interesaban durante un largo rato.

Unos minutos más tarde llegó a la casa y guardó el coche en el garaje. Sus vacaciones habían comenzado así que no tendría que usarlo a excepción de ir a hacer compras ocasionalmente durante la temporada. Por fin podría estar al lado de Orihime cada mañana y pasar sus días con ella para hacer todo tipo de actividades.

Sacó sus llaves para abrir la puerta y se encontró con una notita pegada en la madera justo en frente de su cara. La tomó sin mucho interés pensando que era simple publicidad, pero entonces reconoció la letra de Orihime.

"Ingredientes:

1 papa cortada en trozos.

1 zanahoria cortada en trozos.

4 cdas de salsa de soya.

1 cda de dashi.

2 cdas de miso.

1.5 litros de agua.

Preparación:

1. Hierve la papa y la zanahoria por…"

Ulquiorra le dio vuelta al papel en busca de algo más. Era una receta, y no tenía ni idea de qué estaba haciendo ahí. Supuso que Orihime la había puesto ahí para que la viera, era difícil no hacerlo cuando estaba pegada a sólo unos centímetros a la altura de sus ojos. La receta era de sopa miso, su platillo favorito. Entonces todo encajó en su mente y sonrió sin poder evitarlo. La joven le estaba dando una pista. Había cocinado sopa miso para él por su cumpleaños y lo esperaba en la cocina.

Ulquiorra guardó la receta y entró por fin a la casa.

-¿Orihime? -llamó, pero no obtuvo respuesta.

Dejó su maletín y su chaqueta en el sillón. Todas las luces estaban apagadas y la casa en completo silencio. No era exactamente el recibimiento que esperaba. ¿Tal vez había salido un momento? ¿O se estaba duchando y por eso no lo había oído?

-Orihime -dijo de nuevo, pero nadie respondió.

Se asomó a la cocina esperando verla ahí, pero no había señales de ella. Lo que sí vio fue una bandeja sobre la mesa con una tapa de metal como la que usaban en los restaurantes para llevar la comida al cliente sin que se enfriara. Sintió sus tripas gruñendo de hambre. No había comido nada desde la mañana y con la idea de la sopa miso en mente, se acercó a la mesa y levantó la tapa para echar un rápido vistazo al delicioso platillo.

Su sorpresa creció cuando encontró no un tazón de sopa miso, sino otra nota.

-¿Pero qué…?

Tomó el papel y lo desdobló para leerlo, esperando alguna excusa o explicación de Orihime. Pero no era nada de eso.

"El amor no era un oscuro instinto animal, como en un principio lo había yo sentido; ni era tampoco una piadosa adoración espiritual (…). Era ambas cosas, ambas y muchas más: era ángel y demonio, hombre y mujer en uno, hombre y animal, sumo bien y profundo mal. Lo deseaba y lo temía; pero estaba siempre presente, siempre por encima de mí."

Ulquiorra reconoció la cita de inmediato. Era imposible no hacerlo. Era un fragmento de su novela favorita, "Demian" de Hermann Hesse. Recordó que en contadas ocasiones le había leído algunas frases a Orihime, cuando se sentaban juntos en el sillón después de un largo día o ya en la cama antes de dormir.

Comprendió, pues, que lo que estaba haciendo era una especie de búsqueda del tesoro. Orihime había empezado con una nota en la puerta con la intención de llevarlo a la cocina, y ahora le daba esa otra pista sin decir nada más. La solución obvia era apoderarse de su ejemplar de "Demian" que guardaba en la pequeña estantería de su estudio y ver si era capaz de llegar hasta el final del juego.

Guardó la nota en su bolsillo junto a la receta y subió a toda prisa a su estudio en busca del libro. Estaba en el mismo lugar en el que lo había dejado, pero al tomarlo, una nota más cayó de entre sus páginas.

"Si yo fuera la lluvia que une los eternamente separados cielo y tierra, tal vez también podría unirme al corazón de cierta persona."

Ulquiorra leyó varias veces la frase escrita con la cuidada caligrafía de Orihime. Se trataba de un poema que aparecía en uno de los tomos de su manga favorito. Pero fuera de eso no tenía idea de cuál era la siguiente pista. Leyó palabra por palabra y encontró que "cielo", "tierra" y "lluvia" eran elementos del exterior, nada que pudiera encontrar dentro de la casa. Miró al techo y sonrió.


Orihime, que estaba recargada en el muro de la azotea viendo hacia la calle, escuchó la puerta abrirse y se giró con una sonrisa. Ulquiorra era en verdad impresionante, descifrar las notas no le había tomado tanto tiempo como esperaba. Cuando lo vio entrar vestido con su pantalón de vestir negro, camisa blanca y la corbata ligeramente floja sintió un vuelco en el corazón. Llevaba las tres notas en la mano y se acercó a ella con su expresión indescifrable de siempre.

-Debo admitir que estoy muy sorprendido. No esperaba que me obligaras a participar en un juego.

Orihime soltó una risita.

-Creí que te tomaría más tiempo. Entraste a la casa hace menos de 15 minutos.

-Soy bueno en esto. Y las pistas que dejaste eran fáciles. Mi comida favorita, mi libro favorito, mi poema favorito. Me conoces demasiado bien.

Orihime sonrió y le extendió un paquete envuelto en un papel verde esmeralda con un elegante moño negro.

-Como llegaste hasta acá sin dificultades, este es tu premio.

Ulquiorra tomó el paquete y lo abrió, revelando un sobre blanco. De ahí sacó un cuadro de madera, una especie de portarretratos. La imagen que mostraba era el cielo negro salpicado de estrellas en la más alta definición. Lindo, pero no sabía lo que era.

-Es…me parece…

-No sabes lo que es, ¿o sí? -Orihime se puso a su lado y le quitó el cuadro de las manos-. Es un mapa astral que muestra la posición exacta de las estrellas el día en que nos conocimos.

Los ojos de Ulquiorra se abrieron con sorpresa. Era un regalo muy original y significativo. No tenía palabras para agradecerlo.

-Es un día que nunca olvidaré -susurró-. Gracias.

Orihime le puso ambos brazos alrededor del cuello y lo atrajo hacia su rostro para darle un beso en los labios.

-Feliz cumpleaños -exclamó cuando se separaron.

Ulquiorra la abrazó por la cintura y pegó su frente a la de ella.

-Sí sabes que mi mejor regalo eres tú, ¿verdad?