Día 17: El (pésimo) ladrón de la Navidad
Lamentablemente, antes de que Grimmjow pudiera contar su historia, Kukaku anunció que estaban a punto de servir la cena. Los niños se levantaron y causando tanto alboroto como era normal en ellos, fueron a lavarse las manos y sentarse a la mesa, siempre entre charlas, risas y gritos. Grimmjow se levantó y se quedó recargado en la ventana, viéndolos desde lejos con una sonrisa de medio lado.
-¿Lo estás pasando bien? -le preguntó Nelliel poniéndole los brazos alrededor de su cintura.
Grimmjow frunció el ceño y bufó molesto.
-Tch, claro que no. Ya estaba harto de tenerlos encima de mí.
-¿En serio? -preguntó en tono de burla.
Sabía que muy en el fondo, sí lo estaba disfrutando. Seguro, los niños eran mucho trabajo y lidiar con ellos los drenaba de energía, pero era maravilloso compartir ciertos momentos. Eran muy inteligentes, elocuentes, divertidos e intuitivos, nada que ver con los adultos y sus falsedades. Además, creía que la personalidad de Grimmjow sólo podía ser manejada por esas personitas.
Ulquiorra vio de reojo que Nelliel estaba hablando con Grimmjow. Estaba impresionado de lo bien que se estaba comportando como Santa Claus, pues aunque no eran los resultados deseados, tratándose de Grimmjow podía ser mucho peor que eso. Sí era explosivo y arrogante, pero también tenía un lado amable aunque le costara admitirlo. Además, la noche casi terminaba, sólo un par de horas más hasta que terminaran de cenar y comer el postre y entonces los niños se irían a la cama y ellos podrían marcharse.
Se sentó al lado de Orihime sobre uno de los cojines y le entregó una taza humeante de chocolate.
-¿Qué opinas? ¿Poner a Grimmjow como Santa fue una buena elección?
Orihime soltó una risita.
-Yo creo que sí. Parece que lo está pasando bien, a pesar de todo, y a los niños parece agradarles.
-Bueno…
-Sí, lo sé, con algunas excepciones, pero aun así salió mejor de lo que esperaba. Me alegra que haya accedido a disfrazarse.
-Orihime, tuvimos que sujetarlo entre los tres para ponerle el traje, yo no diría que "accedió".
-Al menos se ha mantenido dentro de personaje -se rió Orihime-, bueno, más o menos.
-Le debemos una -dijo Ulquiorra.
-¿Qué te parece si mañana vamos a cenar a algún lugar y los invitamos? Será divertido salir los cuatro.
-Suena bien -concedió Ulquiorra.
-¿Pero a dónde podemos…? ¡Ah!
Orihime no terminó su pregunta porque en ese momento se fue la luz de todo el salón. Sólo la luz de la luna que se filtraba por las ventanas alcanzaba a iluminar algunas cosas.
-¿Qué fue eso? ¿Un apagón? -preguntó Orihime.
-Eso parece. ¿Puedes ver algo?
Orihime agarró la mano de Ulquiorra y se sintió un poco más segura. Escuchaba las voces de los niños que al igual que todos se preguntaban qué había pasado, pero no se atrevió a moverse. Seguramente Kukaku se encargaría de revisar eso, lo mejor era quedarse donde estaban. Si se movían en la oscuridad podría ocurrir un accidente.
Las voces a su alrededor fueron apagándose hasta convertirse en un murmullo. Por más que volteara a todos lados sólo podía vislumbrar algunas cosas y formas muy vagas. Entonces, se escuchó un chirrido en la puerta que les puso la piel de gallina.
-¿Qué es eso?
-No lo sé…
-¿Puedes ver algo?
Todos guardaron silencio y lo siguiente que escucharon fueron unas fuertes pisadas que se dirigían al comedor. Parecía que alguien había entrado, pero no sabían quién era. La tensión iba creciendo a cada segundo, y la oscuridad sólo ayudaba a aumentar el suspenso. En eso, se escuchó una estridente carcajada a la par que una linterna se encendió en medio del salón, justo para alumbrar el rostro de una criatura horrible con la nariz chata, colmillos puntiagudos y amarillentos, ojos saltones coronados por unas cejas verdes y tupidas al igual que el resto de la cara.
La criatura volvió a reírse y los niños también gritaron asustados. Pero entonces, un niño se levantó de su asiento y la señaló con un dedo acusador.
-¡Es el Grinch y quiere robarse la Navidad!
-¡Atáquenlo! -gritó otro.
Todos los niños se lanzaron en manada hacia el Grinch y empezaron a jalonearlo de las barbas y las orejas, otros más se colgaron de su espalda y brazos para derribarlo. Era una ola de furia que remataba con mordidas, pellizcos y puñetazos. Lo tenían en el suelo y no se daban abasto entre patadas y rasguños, gritándole que no iba a hacer de las suyas esa vez.
Cuando la luz volvió, Kukaku y el resto del personal del orfanato se enfocaron en quitar a los niños de encima.
-¿Pero qué está pasando?
-¡Niños, deténganse!
Finalmente descubrieron al Grinch hecho bolita en el suelo, cubriéndose la cabeza para que no lo golpearan más.
-¿Qué es esto? -preguntó Kukaku tan confundida como el resto de los presentes.
Ulquiorra se adelantó entre la multitud y se agachó al lado del Grinch, le quitó la máscara de un tirón y reveló al culpable de todo. Grimmjow.
-¿Qué crees que haces, idiota?
-Tch, dame eso -gruñó Grimmjow mientras le arrebataba la máscara. Se levantó con mucho trabajo y se apoyó en el sillón-. Sólo quería darles un buen susto, pero estos niños son más duros de lo que pensaba.
-No íbamos a dejar que te salieras con la tuya -gruñó el mismo niño que había dado la orden de ataque.
-¡Eres un perdedor! -gritó otro.
-¡Repite eso, enano! -exclamó Grimmjow enojado.
-Es suficiente -lo regañó Kukaku.
-¿Estás bien, Grimmjow? -preguntó preocupada Orihime.
A Grimmjow, más que el cuerpo golpeado, lo que más le dolía era el orgullo. Aquellos mocosos le habían puesto una buena y seguramente tendría moretones al día siguiente. Su plan había sido un desastre.
-Bueno, creo que…es todo por hoy -le dijo Kukaku a Orihime-. Niños, a la cama. Despídanse de Grimm…de Santa Claus y sus amigos.
Los niños murmuraron un apagado "buenas noches", no muy contentos con el Santa Claus de ese año, y se marcharon por la puerta acompañados de Kukaku.
-Bueno, ¿quién más piensa que fue un éxito? -preguntó Nelliel con una sonrisa.
Orihime también sonrió, ligeramente avergonzada pero presa de la situación cómica. Incluso Ulquiorra parecía divertido. Sólo Grimmjow estaba malhumorado, pero tratándose de él, no era nada nuevo.
Una vez más, me divierte hacer sufrir al gato :3 Espero que la "comedia" sí haya funcionado TuT.
