Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 5
Él tiene razón.
No lo apruebo, y realmente me fastidia. Todas mis fantasías de que algo suceda entre nosotros esta semana se disipan ante mis ojos. Por supuesto, es una estrella porno. No sería justo para el mundo no compartir una polla así.
Una risita se desliza por mis labios, y luego otra. En poco tiempo, estoy sosteniendo mi estómago mientras me disuelvo en un ataque. No sé por qué me estoy riendo. No es divertido en lo más mínimo, pero esta es mi suerte. Me jodieron y terminé atrapada por la nieve con un tipo mega caliente que tiene una enorme polla, solo para descubrir que se ha follado a la mitad de Hollywood.
A la mitad desagradable.
Mi risa se convierte en lágrimas y, antes de darme cuenta, estoy llorando a mares. Todo lo que he estado evitando me golpea como una tonelada de ladrillos, y la razón por la que estoy aquí se reproduce como un carrete una y otra vez detrás de mis párpados. Derrumbarme era inevitable y, aparentemente, descubrir que mi nuevo "tal vez" era una estrella porno es simplemente demasiado.
—Shh. —Soy jalada por un par de brazos fuertes y maniobrada para que el cuerpo al que pertenece esa suave y sexi voz esté en mi asiento, y yo estoy sentada en su regazo—. Déjalo salir. —Pasa su mano por mi cabello y baja por mi espalda—. Déjalo salir todo, Bella. Envíalo al universo. —Me frota la espalda y se queda quieto un poco más—. No soy lo suficientemente arrogante como para pensar que esto se trata de mí, pero estoy lo suficientemente enojado como para querer patear el trasero de un tipo imaginario por hacerte llorar.
Sollozo y me paso la mano por la cara.
—Y te lo permitiría, también.
—Un progreso —bromea, apartándome el pelo de la cara y fijándome con una seria mirada de ojos verdes pino—. Lamento haberte decepcionado.
—Apenas te conozco —replico, respirando temblorosamente—. No te corresponde a ti disculparte conmigo por tus elecciones de vida. —Hago un balance de mi posición, sentada en su regazo, y me doy cuenta de que se siente natural, casi como si hubiera estado aquí mil veces antes—. Lo siento por el colapso.
—Yo no. —Me da una sonrisa descarada—. Imagina que estuvieras aquí sola. —Él acaricia mi mejilla, limpiando mis lágrimas restantes—. Vine aquí para alejarme de mi jodida vida y siento que encontré un espíritu afín. —Mete mi cabeza debajo de su barbilla, y su voz retumba en mi oído—. No puedo creer nuestra suerte.
Sopeso sus palabras y las encuentro increíblemente relevantes.
—Tal vez este par de inadaptados puedan ser buenos el uno para el otro.
—Ni en un millón de años creería que eres una inadaptada —sentencia, sacudiendo la cabeza con firmeza. No puedo verlo, pero siento su barbilla rozando la parte superior de mi cabello—. Veo a una mujer que ha sido gravemente herida. —Hace una pausa y tararea—. Si Alice te envió aquí, ¿eso significa que viniste desde Seattle?
—Sí. —Tomo una respiración profunda y levanto la cabeza, mirando a sus profundos ojos verdes—. Estaba muerta de cansancio después del viaje de nueve horas. Todavía no puedo creer que me metiera en la cama junto a un hombre que no conocía.
Él sonríe y se inclina hacia adelante como si quisiera compartir un secreto.
—Un hombre desnudo que no conocías.
Me río. Por supuesto que lo estaba.
—No me sorprende en lo más mínimo.
Inclina la cabeza.
—Prometo ponerme algo esta noche.
Mi frente se arruga mientras pienso en su implicación. Cuando me llega, niego con la cabeza.
—De ninguna manera. No voy a abrir esa lata de gusanos.
Él levanta las manos.
—Prometo guardar mi gusano para mí.
Gusano mi culo.
Es más como una anaconda.
—¿Qué pasa si no quiero que lo hagas?
Su postura se suaviza y empuja mi cabeza contra su pecho.
—Solo tienes que pedirlo, Bella.
