Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 6
Sus manos van a mi cintura, agarrándome con fuerza.
—Vas a ser mi muerte, Bella.
Me río con voz ronca, colocando mis palmas sobre sus hombros mientras me presiono contra él.
—Quiero ser tu vida.
—Oh, nena —suspira, moviendo sus manos a mi trasero y jalándome con fuerza contra él—. ¿Estás segura que estás lista?
Ronroneo ante el calor detrás de mí, y me deslizo hacia atrás para que nuestros cuerpos queden al ras. Los recuerdos me bombardean, las imágenes de nuestros momentos más felices destellan, y soy incapaz de enterrar la melancolía que está arañando su camino hacia la superficie.
Sudoroso y sin aliento, Emmett se derrumba con un murmullo de satisfacción. Estoy demasiado feliz como para preocuparme de que esté haciendo que sea más difícil sacar cada respiración jadeante.
Él levanta la cabeza. Sonrisa amplia.
—Eso estuvo jodidamente caliente, nena. ¿Dónde aprendiste eso de la lengua?
Mis mejillas se calientan, incluso en mi estado demasiado cálido, y abro los ojos.
—Rose ha sido de gran ayuda. Me alegro de haber confiado finalmente en mis amigos.
Me da su habitual sonrisa juvenil.
—Yo también, cariño. Yo también.
Algo largo, grueso y duro se asienta contra mi trasero, y unos dedos errantes se anclan debajo de mi costado mientras un brazo fuerte rodea mi cintura.
Empujo la puerta para abrirla, Alice y yo hablando sin ninguna preocupación en el mundo. Lo primero que me llama la atención son los gemidos. Graves y guturales, anulan nuestra conversación y la detienen. Mis ojos siguen el sonido y mi boca cae, pero no salen palabras.
Mi prometido está embistiendo a Rosalie Hale por detrás. Sus manos están ancladas a sus tetas mientras ella se balancea sobre su polla. El entumecimiento me cubre como una niebla, y siento como si esto fuera una ilusión destinada a volverme loca.
No es hasta que Alice agarra mi brazo y me saca de la habitación cuando la realidad se estrella contra mí en oleada tras oleada. Lágrimas calientes fluyen como ríos de mis ojos, y mi pecho se contrae.
La vida como la conozco ha terminado.
Mis ojos se abren y la habitación está completamente oscura. El peso de Edward rodeándome es lo único que me ata a la realidad. Su brazo me hace sentir segura, y su agarre es fuerte. La sensación de él presionado cerca es una sensación familiar pero sorprendentemente nueva al mismo tiempo.
Con cada latido de mi corazón, el dolor se bombea a través de mis venas, las imágenes se meten en mi mente y el anhelo crece. Me muero por mover mis caderas y deleitarme con algo real, enterrar mi dolor en el placer. Edward y su polla gigante son muy tentadores.
Las lágrimas caen por mis mejillas y se depositan en las sábanas blancas y frescas. Soy patética. Una lamentable chica que fue incapaz de complacer a su prometido. Sollozo, limpiándome la cara en un intento de recomponerme, pero es imposible. Mi corazón está destrozado, abierto y sangrando, y mi mente está empeñada en castigarme.
—Bella —murmura Edward, liberando su mano y pasándola por mi estómago—, ¿estás bien?
Empujo hacia atrás, arqueándome contra la barra sólida que se asienta entre mis nalgas. Gimo por lo bien que se siente. Su gemido de respuesta es brusco y ronco, enviando pulsos de deseo a mi clítoris. Estoy dividida entre otro colapso o enterrar mi dolor en el deseo.
Sus dedos se arrastran hasta el borde de mi camiseta y se deslizan por debajo del dobladillo. Se me corta el aliento, pero por lo demás, no reacciono.
—Puedo hacerte sentir mejor —sugiere, más despierto ahora que antes. Agarra mi pecho, rodando el pezón entre dos dedos—. Déjame hacer esto por ti. —Su aliento sopla caliente contra mi cuello—. Todo lo que tienes que hacer es pedirlo, Bella.
Mis ojos se cierran mientras vacilo entre el cielo y el infierno.
Final y destrucción.
Agonía y éxtasis.
Ruedo para enfrentarlo, mi decisión está tomada.
—Por favor, Edward.
