Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Capítulo 9

Estoy acurrucada en un gran sillón cerca de la chimenea, Orgullo y Prejuicio abierto en una de mis escenas favoritas. Mi estómago está lleno por el almuerzo, mi cabello todavía está húmedo por la ducha y estoy abrigada y cómoda en mi pijama de franela, disfrutando del silencio. Edward está haciendo lo que sea que un hombre pueda hacer en un metro de nieve.

Algún tiempo después, sus botas golpean contra el porche, y me levanto, curiosa por lo que ha estado haciendo. Todos los días sale a la leñera y trae algunas, pero ya lo hizo esta mañana, así que me sorprendió cuando se puso su abrigo pesado y desapareció en el país de las maravillas del invierno después del almuerzo.

La puerta se abre de golpe y él entra, con una amplia sonrisa dibujando sus mejillas enrojecidas.

—Ven —llama, haciéndome señas. Mis cejas se levantan, pero dejo mi libro a un lado y me pongo de pie. Es como un niño con su entusiasmo—. Apúrate. Vas a amar esto.

Me acerco lentamente, sin saber qué esperar, y cuando veo lo que tiene, me quedo boquiabierta. Y luego sonrío tan ampliamente como él.

—¿En serio? —pregunto, volviéndome hacia él—. ¿Esto es para nosotros?

—Sí —responde, sonriendo con arrogancia.

—Ay, Dios mío. —Lanzo mis brazos alrededor de él sin pensarlo—. ¡Esto es tan increíble! —Me retiro, sonriendo como loca—. ¿Tenemos decoraciones?

—Estoy bastante seguro de que hay una caja o dos en el desván.

Grito y lanzo mis brazos alrededor de él otra vez.

—Gracias —exclamo, con la voz quebrada. No estoy segura de por qué este pequeño gesto significa tanto, pero lo hace. Me ha apuñalado directamente en el corazón. Lo siento hasta los huesos.

—Vaya —musita Edward, alejándose de mi agarre mortal—, si hubiera sabido que un árbol era suficiente para que te aferraras a mí de esa manera, te habría cnseguido uno ayer.

Le doy un golpe en el pecho, todavía sonriendo.

—¿Hay un soporte? ¿Podemos armarlo?

Su risa es ligera y despreocupada.

—Absolutamente.

Edward arrastra el árbol adentro y luego vamos a buscar una caja marcada como Navidad. Tiene que trepar por un agujero en el techo dentro del armario, pero los bienes que puede pasar incluyen una caja de luces, otra con adornos y un soporte.

Hago chocolate caliente mientras él trabaja para que quede de pie. Algunas malas palabras llegan a mis oídos en la cocina mientras lo hace, pero lo hace. Es de un hermoso verde oscuro y mide alrededor de un pie más que yo. Mi espíritu se eleva mientras pasamos el siguiente rato decorándolo con luces y adornos.

—No has dejado de sonreír desde que lo viste —señala, dándome un codazo con el hombro mientras retrocedemos para admirar nuestro trabajo—, es un buen aspecto en ti.

—No lo sé. —Niego con la cabeza, fascinada por las luces parpadeantes—. Con todo lo que ha pasado, la Navidad se me había olvidado. Gracias por recordarme. —Lo miro por un breve segundo antes de bajar mis ojos, mis mejillas ardiendo—. Y gracias por estar aquí para mí, ayudándome a enmascarar el dolor para que pueda disfrutar de las festividades.

—Seré tu compañero de enmascaramiento en cualquier momento —sentencia con un guiño.

Suspiro y vuelvo a mirar hacia el árbol, mi corazón lleno de una calidez inesperada. Pensé que, al llegar en la oscuridad de la noche a una cabaña en el bosque, que lentamente se estaba cubriendo de nieve, estaría sola con mi miseria. Podría tomarme todo el tiempo que me daría una semana para recomponerme antes de regresar y enfrentarme a la realidad.

Eso no es lo que pasó.

Edward deja caer su mano y toma la mía, entrelazando nuestros dedos sin decir una palabra. Mi sonrisa, una que no ha ido muy lejos en las últimas dos horas, vuelve a aparecer en mis labios. Supongo que lo que dicen es cierto.

La única forma de superar a un tipo es meterte en la cama con otro.