Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Capítulo 12

Ruedo, estirando los brazos para sentir un espacio vacío a mi lado. Frunzo el ceño y abro los ojos mientras paso la mano por la sábana fría. Un fuego bajo crepita en el hogar, pero es el sonido detrás de mí lo que llama mi atención. Una sonrisa curva mis labios mientras los aromas de tocino y café invaden mis sentidos.

Jalando la sábana hasta mi pecho, me siento y busco en el espacio abierto a mi compañero de cama desaparecido. No es difícil localizarlo, ya que se pavonea por la habitación con una bandeja de madera, y solo lleva puesto un delantal y una sonrisa.

—Buenos días —saluda, colocando la bandeja sobre mis piernas. Se estira detrás de él y desata el delantal, y mis ojos bajan, incapaz de apartar la mirada. Él se ríe y se mueve para deslizarse detrás de mí en el suelo—. Hice el desayuno. —Sus brazos se envuelven alrededor de mi cintura y me besa en la mejilla antes de apoyar su barbilla en mi hombro—. No soy el mejor cocinero, pero necesitamos alimento.

—Se ve genial —respondo, incapaz de borrar la sonrisa de mi rostro—. Y definitivamente estoy agotada.

Se ríe, y es un sonido ronco y sexi.

—Seré más gentil la próxima vez.

—Absolutamente no lo harás —contradigo, agarrando un pan tostado—. Me acostumbraré.

—Aún mejor. —Coloca un beso lento con la boca abierta en mi cuello, y la piel de gallina viaja por mi torso y envía un pulso de necesidad a través de mí—. No puedes imaginar cuán… —hace una pausa, respirando con dificultad contra mi piel mientras busca las palabras correctas—… liberador es compartir contigo esta intimidad. No he tenido sexo fuera de la industria desde que acepté el trabajo.

Trago mi bocado de huevo, con cuidado de mantener mi tono uniforme.

—¿Cuánto tiempo?

—Casi tres años —murmura, sus labios continúan su tortura silenciosa—. Y no quiero que te lleves una impresión equivocada. He tenido sexo que no estaba siendo filmado. Es solo que mi ex también estaba en la industria.

Lucho contra el placer abrumador que palpita a través de mí mientras él continúa con sus pecaminosas ministraciones, eligiendo en cambio concentrarme en su franqueza.

—¿Es tu ex como en tiempo pasado, o es tu ex como en la razón por la que estás aquí?

Sus labios dejan de moverse, y quiero patearme.

—La razón por la que estoy aquí. —Reanudan su tortura, y estoy lista para dejarlo pasar, pero él continúa sin que yo lo indique—. La razón por la que me uní a la industria. —Mordisco. Succión—. Yo era su pequeño juguete dispuesto. —Sus dientes raspan mi hombro, más ásperos que de costumbre—. Pero ya no más, y no podría estar más feliz. Estar contigo es real. Es honesto. Verte correrte debajo de mí es exquisito.

Sus palabras me conquistan, y empujo la bandeja con urgencia, volteándome para colocarme sobre sus muslos.

—Lamento que ella te haya hecho daño —indico, rozando un beso en sus labios—, pero estoy segura de que ella no te merecía de todos modos. —Lo beso de nuevo, presionando un poco más fuerte y alargándolo un poco más—. No entiendo por qué querría compartirte con el mundo.

—Su familia es propietaria de la productora. —Él agarra mi cintura, pasando sus manos por mi caja torácica y palmeando los lados de mis senos—. Una vez que vio mi paquete, comenzó a empujarme para que me uniera a ella en la industria. Estaba segura de que ganarían mucho dinero. —Se encoge de hombros, sus largas pestañas revoloteando—. Lo recibieron, y creo… —hace una pausa, suspirando—, creo que eso es todo lo que le importaba.

—Eso no puede ser cierto —replico, acercándome más para poder rodearlo con mis brazos—. Por lo que he visto, tienes muchas cosas a tu favor que no tienen nada que ver con el tamaño de tu polla. —Él sonríe mientras la anaconda se retuerce entre nosotros—. Solo me tomó unos días, así que, si ella no pudo ver eso en tres años, entonces que se joda.

—Bravucona. —Estrella sus labios contra los míos al mismo tiempo que impulsa mis caderas hacia adelante, poniendo mi centro en contacto con su enorme polla—. Tan sexi —dice con voz áspera, alejándose—. Que se joda.

—Jódeme a .