Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Capítulo 13

—Estaba pensando —comenta Edward, pasando una barra de jabón por mi espalda—, deberíamos pasar el resto del día desnudos.

—¿Qué? —Me giro en sus brazos, el vapor de nuestra ducha nubla el pequeño espacio—. No me siento cómoda…

—Escúchame. —Pone su dedo en mis labios—. No me refiero a un día de sexo. Estamos atrapados dentro. Ya es mediodía y estamos desnudos desde anoche. —Sus ojos dejan los míos y descienden, siguiendo el mismo camino que sus palmas mientras rozan mis costados—. Eres hermosa, y tengo la sensación de que nunca te han hecho creerlo. Déjame hacer eso por ti. Déjame hacerte sentir hermosa. —Retira las manos y retrocede bajo el chorro, sonriendo mientras las sostiene en alto—. Manos fuera… al menos hasta esta noche. Lo llamaremos un regalo previo de Nochebuena.

Lo miro fijamente, considerando su propuesta. Ya estoy desnuda, y tiene razón. Lo hemos estado desde anoche, aunque una gran parte de ese tiempo despiertos lo pasamos haciendo cosas que funcionan mucho mejor sin ropa entre nosotros.

Dando un paso adelante, me acerco a una pulgada de él.

—¿Qué pasa si no quiero que mantengas las manos fuera?

—Hablo en serio esta vez. —Se ríe, envolviendo sus brazos alrededor de mi espalda y juntando nuestros cuerpos resbaladizos—. Te mereces que te mimen. Que te traten como una reina. Que te muestren lo deseable que eres. ¿Te imaginas lo caliente que será esta noche cuando estés extremadamente cachonda por ver mi cuerpo desnudo todo el día?

—¿Puedo estar a cargo?

—No lo tendría de otra manera.

El resto de nuestra ducha lo pasamos con cada uno ocupándonos de nuestras propias necesidades de ducha. Aparentemente, la parte de no tocarnos de nuestro día ya ha comenzado. Después, salimos, nos secamos y me tomo unos minutos más para secarme el cabello antes de reunirme con él en la sala de estar.

Me detengo en la puerta del dormitorio, mi confianza vacilando, pero no le toma mucho tiempo darse cuenta. Toda su atención está dirigida hacia mí mientras cruza la habitación, desnudo como el día en que nació. No está duro, pero su polla flácida sigue siendo tan impresionante. Mientras sus ojos me recorren, el calor quema mi piel.

—Tan hermosa —susurra, extendiendo su mano—. No estoy seguro de haber apreciado tanto lo natural.

Me sonrojo, tomando su mano.

—Déjame adivinar. ¿Ves mucho plástico en tu profesión?

—Como no te imaginas —masculla, llevándome a la cocina—. Pensé que podrías hacer palomitas de maíz mientras elijo una película.

En lugar de soltar mi mano, me hace girar para mirarlo. Agarra mi nuca y atrae mis labios hacia los suyos. El beso es lento y completo, exploratorio. Aprovecho para grabar su sabor en mi mente para recordarlo cuando ya no lo tenga.

A medida que el beso se ralentiza, él gime mientras se aleja.

—¿Ves lo que me haces, Bella?

Mis ojos bajan, abajo, abajo, abajo. Está completamente erecto ahora, las venas se le hinchan cuando la anaconda se flexiona.

—Oh, Dios.

—Hiciste esto —murmura, agarrándosela—. Saborearte es todo lo que se necesita para hacer que te desee. —Su mano se desliza hacia arriba y luego hacia abajo—. Agonizo por ti. Es una sensación nueva y extraña para mí, y me gusta muchísimo.

Una oleada de placer se apodera de mí, pero la contengo, lanzando mi cabello sobre mi hombro.

—Lo siento. Tú hiciste las reglas. Este va a ser un día largo.

Me giro y me dirijo a la despensa, donde casi me derrumbo contra la estantería. Ese hombre tiene el poder de hacerme correr solo con palabras, pero tiene razón. Es hora de que encuentre mi poder.

Lo voy a necesitar cuando regrese a casa.