Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 17
Tarareo mientras extiendo el paquete de condimento de miel sobre el jamón en espiral, asegurándome de espolvorearlo entre cada rebanada. Las papas hierven en el quemador trasero, las habas verdes están en la olla a presión, los pimientos y la cebolla ya están picados para el pan de maíz y una lata de salsa de arándanos se está enfriando en el refrigerador.
Un par de manos errantes me agarran por detrás mientras vuelvo a meter el jamón en el horno.
—Eso se ve increíble —dice Edward, aspirando profundamente—. Hacía mucho tiempo que nadie me preparaba la cena de Navidad.
Giro en su abrazo.
—Por favor, dime que no hablas en serio.
Se encoge de hombros, sus ojos se posan en la encimera detrás de mí.
—Hablo en serio, pero está bien. Te tengo ahora.
La esperanza surge dentro de mí, pero la apago. No lo dice en la forma en que yo deseo. Él me tiene, y voy a servirle la mejor maldita cena de Navidad que jamás haya tenido.
—Lo haces —respondo, sonriendo con arrogancia—. Y estás de suerte. Mi mamá y mi papá se divorciaron cuando yo tenía once años, así que, si hay algo que sé hacer, es cocinar.
—¿Tu mamá te enseñó?
—No —niego, riendo con incredulidad—. Aprendí a cocinar para que mi papá y yo no pasáramos hambre. Mi mamá se mudó a Florida.
—Lo siento —murmura en voz baja.
—No, está bien. —Niego con la cabeza—. Funcionó para todos nosotros.
—Bueno. —Agarra mi cintura, sus pulgares rozan los huesos de mi cadera—. Soy una mierda con suerte —indica, sus bonitos ojos verdes llenos de sinceridad—, no podría haber elegido a una mejor persona para estar atrapados en la nieve.
—Lo mismo digo —coincido, inclinándome para encontrarme con sus labios ya escrutadores.
Es un beso suave y lánguido que es interrumpido por el pitido de la olla a presión. Dejo su cálido abrazo, libero la presión y me apresuro a preparar el pan de maíz y meterlo en el horno con el jamón. Mientras se hornean, escurro las papas y las aplasto antes de agregar ajo rallado, mayonesa, mantequilla, sal y pimienta.
El rostro de Edward aparece sobre mi hombro justo cuando deslizo mi dedo en la bondad blanca y esponjosa.
—¿Quieres probar? —pregunto, sosteniéndolo hacia él—. ¿Necesita más condimento?
Sus labios envuelven mi dedo y sus ojos se cierran. La vibración cuando tararea viaja a lo largo de mis terminaciones nerviosas y se concentra en el centro mismo de mi alma. La atmósfera en la habitación se carga, y el calor de la estufa solo se suma al fuego rugiente entre nosotros.
—Joder —susurro mientras saco mi dedo de sus labios.
—¿Cuál era la pregunta de nuevo? —inquiere Edward, luciendo tan aturdido como yo me siento—. Oh, sí. Condimento. —Niega con la cabeza—. Tienes un sabor divino.
—Yo no —espeto, riendo como una colegiala—. Las papas.
Se lame los labios.
—Tal vez debería degustar otra vez.
—De ninguna manera. —Me alejo de su alcance—. Nunca llegaremos a la cena si lo intentamos de nuevo.
—La cena está sobrevalorada.
Pongo mi mano en mi cadera.
—¿Perdón?
—De acuerdo. —Levanta las palmas de las manos—. Huele absolutamente delicioso. ¿Puedo ayudar con algo más?
Señalo la nevera.
—Puedes sacar la salsa de arándanos y cortarla.
Suena el temporizador y agarro mis guantes para horno. El jamón está muy caliente y chisporroteando debajo del papel de aluminio. Lo coloco en la estufa y alcanzo de nuevo el pan de maíz. Con todos mis componentes listos, trabajamos juntos para poner la mesa con comida, platos y cubiertos. Una vez hecho esto, nos acomodamos en sillas uno al lado del otro.
—Espero que estar atrapada aquí no te impida pasar la Navidad con tu familia —comenta Edward, colocando una rodaja de jamón en mi plato—. Sé que no has podido llamar a nadie.
—Tengo un par de amigas que probablemente me van a dar un infierno —replico, suspirando—. Y Emmett probablemente esté preocupado, pero en cuanto a la familia, mi madre está en Fiji y perdí a mi padre por cáncer el verano pasado.
—Siento lo de tu padre. —Me peina el pelo hacia atrás para poder mirarme a los ojos—. En cuanto a Emmett… —Hace una pausa, su rostro se arruga—. Suena como un nombre de gilipollas infiel.
Una risita brota de mis labios.
—Lo es.
—Dile a tus amigas que alguien te necesitaba más. —Edward entrelaza nuestros dedos y lleva mi mano a sus labios para que pueda presionar un suave beso en la parte de adentro—. No puedes saber lo que significa tenerte aquí conmigo.
—Lo sé. —Sonrío, me duele el corazón—. Más de lo que puedes imaginar.
