Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Capítulo 18
—Mmm —gimo, la combinación de sus manos y su polla me excita y me relaja al mismo tiempo—. Eso se siente tan bien.
Su risa es baja y sexi.
—Podría haber aprendido algunas cosas en los últimos años —comenta, sus dedos abriéndose camino a través de mi piel resbaladiza de aceite—. Tu cuerpo me dice exactamente lo que necesita.
Estamos desnudos y yo estoy bocabajo mientras él me tortura desde arriba. Está posado en la parte superior de mis muslos, su polla inclinada hacia abajo para encajar en el espacio a lo largo de mi entrada, y mientras se mece con el movimiento de sus manos por mi espalda, me está provocando a un frenesí.
Es una tortura larga, lenta y placentera destinada a volverme loca.
—¿Puedo preguntarte algo? —inquiero, sin saber si debería continuar con esta línea de preguntas—. Está bien si prefieres no responder.
—Bella —murmura, sus dedos subiendo por la parte posterior de mi cráneo—, puedes preguntarme lo que sea.
—Cuando dijiste que el trece siempre fue tu número —empiezo, reprimiendo un gemido—, ¿qué quisiste decir?
—Ah —dice, sus nudillos recorriendo mi columna—. Me preguntaba si te habías dado cuenta de eso. —Suspira, levantándose y palmeando mi trasero—. Date la vuelta.
Estoy momentáneamente aturdida, pero con otro empujón, recupero mi ingenio y ruedo sobre mi espalda. Entonces suspiro, porque ¿por qué no empezamos en esta posición?
La vista es espectacular.
Edward se acomoda en la parte superior de mis muslos y coloca su pene entre mis piernas. Se echa más aceite en la palma de la mano y se frota las manos. Mis ojos giran en mi cabeza mientras él se balancea hacia adelante, ejerciendo presión contra mi clítoris, y coloca sus manos sobre mis abdominales para comenzar la tortura de nuevo.
—Películas —explica después de un largo minuto—. He hecho trece películas. —Mis ojos saltan a los suyos, y niega con la cabeza—. Por favor, no te asustes. —Sus dedos trabajan en mis costados, y puedo sentir la aprensión en su toque—. Es un número pequeño, de verdad. Otras compañías productoras producen diez veces más en un año.
—¿Fue extraño? —Sus manos recorren mis pechos y yo tarareo—. Descubrir que tu novia era una estrella porno y darte cuenta de que quería que te unieras a ella.
—Lo supe cuando la conocí. —Sus pulgares trabajan en círculos firmes—. En cuanto a unirme a ella, no parecía gran cosa. —Sus ojos se alejan de mis pechos y sonríe—. No soy un chico tímido, así que lo vi como tener sexo frente a la cámara, y así fue… por un rato. —Vuelve a mirar mi pecho, sus largas pestañas ocultan sus ojos—. Solo una mierda engreída como yo pensaría que podría domar a una chica que tiene sexo para ganarse la vida.
—Pero… —me detengo con un gemido—, seguramente el sexo contigo fue mejor que con cualquier otra persona.
—Tú creerías eso. —Se ríe de nuevo, pero no mantiene la ronquera sexi de antes—. Si te soy sincero, no creo que le importara. Los orgasmos son uno en un montón. El negocio familiar siempre ha sido su máxima prioridad. Puedo ver eso ahora.
—Lamento que alguien a quien amabas te haya tratado de esa manera. —Paso mis dedos por sus abdominales duros como rocas—. Sé cómo se siente.
—Ella no era la indicada... —Se calla, meciendo sus caderas—. Ahora lo sé. —Se balancea de nuevo, iniciando un movimiento lento y constante—. Igual que tu ex. —Gime cuando empujo contra él—. Qué idiota.
Mi gemido se convierte en una risita.
—Qué idiota.
Me enjaula, sus radiantes ojos verdes brillan mientras me mira.
—Voy a extrañar esto. A ti. ¿Cuánto tiempo más tengo?
—Pasado mañana —susurro, ahogándome ante la idea de dejarlo—, pero podemos mantenernos en contacto.
—Definitivamente. —Se abalanza hacia abajo, besándome delirante antes de levantar su cabeza y balancear sus caderas de nuevo—. Probablemente deberíamos terminar esto y hacer algo memorable esta tarde.
—Esto es memorable. —Lamo mis labios, grabando la imagen de él desnudo y cerniéndose sobre mí en mi cerebro.
—Lo es. —Inclina la cabeza, sonriendo—. Pero me gustaría ser recordado por más.
¿Cómo podría no serlo?
Las lágrimas queman la parte posterior de mis ojos, y acaricio sus mejillas.
—Esto es lo último de una larga lista, Edward.
