Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Capítulo 19

Lanzo el edredón a la secadora y vuelvo a encender la lavadora. Mantenerse al día con el lavado de las mantas ha sido una tarea diaria, pero ha valido la pena. Despertar junto al fuego bajo, con el árbol brillando cerca y Edward durmiendo profundamente a mi lado es un recuerdo que atesoraré por el resto de mi vida.

Cuando cierro la tapa y giro, lo atrapo justo cuando sale de la habitación después de una ducha. Delicioso. Incluso completamente vestido, es una visión. Agarro la canasta de ropa limpia y me reúno con él en la sala.

—Mi turno. —Sostengo la canasta en mi cadera y alboroto su cabello húmedo—. ¿Ya tenemos un plan para la tarde?

Se inclina y besa mis labios.

—Tú te duchas y déjame encargarme del resto.

Me encojo de hombros, sonriendo.

—Suena bien.

Después de guardar nuestra ropa limpia, agarro unas mallas y un suéter grande limpios antes de desaparecer en el baño. Me tomo mi tiempo en la ducha, tratando de quitarme la tristeza que se aferra a mí. No tengo a Edward por mucho más tiempo, y me entristece.

Con eso en mente, termino de ducharme y me apresuro a reunirme con él en la sala. Tan pronto como salgo de la habitación, el olor a pasta me saluda y mis ojos se mueven hacia la cocina. Coloca una olla sobre la mesa y me hace señas.

Me muevo hacia él con vacilación. Esta es la primera vez que Edward se ocupa solo de que comamos, así que no sé qué esperar.

—Huele delicioso —alabo mientras tomo asiento.

Regresa del horno con un pequeño molde de pan con ajo y lo coloca en el plato de cerámica antes de sacar el asiento a mi lado.

—Espero que tengas hambre.

—Estoy muerta de hambre —confieso, lamiendo mis labios—. No sabía que podías cocinar algo además del desayuno.

—No puedo. —Se ríe, levantando las pinzas—. Pasta Alfredo es mi único plato para la cena.

—Si sabe tan bien como huele, entonces diría que es un ganador.

—Hay que darle una oportunidad.

Amontona una porción en mi plato y termina sabiendo divino. Charlamos mientras comemos, que es la norma, y cuando terminamos, nos dirigimos a la sala. Pero antes de llegar al sofá, Edward me detiene.

—Espera aquí —pide, dándose la vuelta y colocándome en un lugar extraño a mitad de camino entre la cocina y la sala—. Tengo algo que quiero probar.

Me quedo donde me dejó, aunque no tengo idea de lo que está tramando. No va a la habitación como supuse que lo haría, sino que cruza la habitación hacia el centro de entretenimiento. El televisor está en la abertura grande, los juegos en las puertas inferiores, pero esta vez, es el que está a la derecha del televisor el que abre.

No puedo ver lo que está haciendo, pero no tarda mucho en volverse hacia mí sonriendo. Se ve tan jodidamente bonito que me olvido de comprobar en qué se está metiendo y, en cambio, lo observo mientras camina tranquilamente hacia mí, con una sola mano extendida.

Frunciendo el ceño, todavía no dudo en tomarlo.

—¿Qué?

—Shh —murmura, girándome en sus brazos—. Ya verás.

Tan pronto como las palabras salen de sus labios, la música flota en la habitación. El ritmo es pegadizo y Edward comienza a guiarme. No soy la mejor bailarina, pero no importa. Al igual que con todo lo demás, Edward me hace sentir adecuada en todos los sentidos.

Las lágrimas queman la parte de atrás de mis ojos, y apoyo mi cabeza en su hombro mientras comienza a tararear. Al comenzar la letra, su hermosa voz se les une, y una sonrisa como solo él puede traer curva mis labios.

Oh, el clima afuera es espantoso,
pero el fuego es tan encantador,
ya que no tenemos adónde ir,
deja que nieve, deja que nieve, deja que nieve*.


*Let it Snow: el título del fic, deja que nieve, y el de una canción navideña cantada por Frank Sinatra.