Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Capítulo 21

Mis ojos se abren y mi boca se seca. El labio de Edward se convierte en un gruñido, y se apresura a levantar la manta para cubrir mi desnudez. Todavía estoy demasiado aturdida para moverme, pero él no. Salta, su monstruosa polla se balancea salvajemente antes de tomar una manta del sofá y envolverla alrededor de su cintura.

Me incorporo lentamente, todavía aturdida por la intrusión. Mantengo mis ojos en la espalda definida de Edward mientras cruza la habitación, en lugar de permitir que se desvíen hacia mi enojado ex prometido. Se detiene a medio metro de Tanya y yo miro más allá de él hacia ella. Una rubia rojiza alta y voluptuosa debería ser naturalmente hermosa, pero esta no lo es. Sus labios son demasiado grandes y la piel de su rostro está tensa, sin expresión.

—¿Qué diablos estás haciendo aquí? —Edward se para frente a ella, su puño abriéndose y cerrándose a su lado, hasta que Emmett se mueve para pasarlo. Edward levanta el brazo y desvía la mirada—. No.

Recupero el sentido entonces, apresurándome a ponerme de pie mientras me aseguro de mantener la manta envuelta alrededor de mí. La mirada de Emmett pasa de Edward a mí, y me trago mi miedo. Poniendo un pie descalzo delante del otro, sostengo sus ojos mientras me uno a ellos cerca de la puerta.

—¿Qué diablos está pasando aquí? —gruñe, su voz baja—. No llegas a casa del trabajo, y así te encuentro apenas una semana después.

Mis cejas suben hasta lo alto de mi frente.

—¿No llegué a casa del trabajo? —repito, mi voz es un desastre salvaje y agudo mientras doy otro paso en su dirección—. ¡Oh, llegué a casa del trabajo, bastardo infiel! ¡Simplemente elegí no quedarme cuando te vi follando con Rosalie Hale!

Edward da un paso a mi lado, su mano se coloca en mi cadera, y al instante trae calma. Los ojos de Emmett se fijan en el movimiento, pero correctamente no dice una palabra.

—¿Cómo supiste que Bella estaba aquí si ni siquiera sabías que te descubrieron?

Mientras todo esto sucede, Tanya se queda callada, hurgando sus uñas rojas como la sangre. Edward tampoco le da una segunda mirada. Su preocupación está únicamente en mí, y es su presencia lo que me da la fuerza para enfrentar mi relación fallida.

—Después de llamar a la señora Cope y saber que habías salido del trabajo, llamé a tus amigas. —Oh, no. Angela y Leah probablemente van a estrangularme—. Yo era un desastre. —Su expresión es triste y de disculpa, pero no siento nada—. Alice finalmente me dijo al día siguiente que te había visto y que necesitabas escapar. Dijo que estabas a salvo, así que lo dejé pasar unos días hasta que me di cuenta de que estábamos a punto de perdernos la Navidad juntos.

—Quieres decir —comienzo, levantando una ceja—, continuaste follando con Rosalie hasta que te diste cuenta de que algo debía estar terriblemente mal. —Sus ojos caen al suelo—. ¡Lárgate! —Señalo la puerta, y sus ojos muy abiertos saltan a los míos—. ¡No! Vete ahora, Emmett. Hemos terminado.

Trata de agarrarme y suceden dos cosas simultáneamente. Doy un paso atrás y Edward se mueve frente a mí.

—Ya la oíste.

Un suspiro proviene de la previamente silenciosa Tanya, y todos la miramos.

—Entramos con la barredora. No tiene forma de irse.

—¿No compararon notas durante el viaje? ¿No era obvio que había dos personas aquí? —Edward se ríe, mirando entre ellos—. Si esperabas que estar atrapados aquí fuera a arreglar las cosas mágicamente de alguna manera, no lo hará. —Me mira entonces, guiñando un ojo—. No para ustedes dos, de todos modos.

Mi corazón se hincha, y camino los pocos metros hasta la mesa de la entrada.

—Aquí tienes —digo, girándome con las llaves del auto alquilado en mi mano—. Usa este. Devuélvelo a Enterprise cuando hayan llegado. —Agarro la mano lánguida de Emmett y las coloco en su palma—. Lamento que tuvieras que ver esto, pero no lamento que esté sucediendo.

Agarra mi muñeca, el brazalete chisporrotea cuando lo gira para mirar más de cerca antes de levantar lentamente sus ojos hacia los míos.

—¿Quién eres y qué has hecho con mi Bella?

Edward se ríe, y se apaga en este sonido desagradable y sarcástico.

—Ella es Bella 2.0. Es asombrosa la confianza que un hombre considerado puede infundir en una mujer hermosa.

—Lo que él dijo. —Doy un paso atrás al lado de Edward, y él me da la bienvenida con un brazo abierto—. Ahora vete.

—No vuelvas —espeta Edward, enviándole a Tanya una fría mirada.

Ella frunce sus labios rojos de gran tamaño.

—Diviértete. Te veré cuando llegues a casa. —Su cabello sale disparado cuando se gira y toma el codo de Emmett—. Llévame al aeropuerto, y no te preocupes. Ella te rogará que vuelvas muy pronto.

—No cuentes con eso —grita Edward a sus espaldas en retirada.