Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Fyrebyrd, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Fyrebyrd, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 25
—Mira lo que encontré —dice Edward mientras sale de la habitación.
Está sosteniendo una caja, y cuando veo lo que es, sonrío.
—Eso hubiera sido útil hace una semana. Creo que mi espalda finalmente se ha acostumbrado a la alfombra.
—Nunca es demasiado tarde —comenta, sacando el colchón de aire y la bomba de la caja—. Podemos dormir de lujo por unas pocas noches al menos.
Me río, sacudiendo la cabeza.
—Siempre hemos tenido la cama.
Sin embargo, mis comentarios no disuaden a Edward, ya que se pone a trabajar inflando el colchón. Tan pronto como está listo, comienza a arreglarlo con la pila de mantas limpias que saqué de la secadora antes de nuestro viaje al Valle Vulturi.
—Ahí está —indica, dejándose caer encima de su obra maestra y rodando sobre su estómago, con la barbilla apoyada en la palma de la mano—. Es bonito y espacioso. —Extiende su otra mano sobre el espacio vacío a su lado—. No sé a ti, pero a mí no me gusta mucho espacio.
—No sé. —Toco la mesa de café, jugando con él—. Estirarse también puede ser agradable.
—El dolor. —Rueda sobre su espalda, agarrando su corazón.
Mi propio corazón da un pequeño golpeteo, y ahí es cuando me golpea. No importa lo que solía hacer, con quién se acostó, o si fue para una película o de corazón. Todo lo que importa es que ahora solo quiere acostarse conmigo, y yo quiero lo mismo.
Salto del sofá y rodeo la mesa de café, mi corazón felizmente ebrio de amor dentro de mi pecho. Me tiemblan las manos mientras me paro sobre él, despojándome frenéticamente de mi ropa. Mis ansias de estar con él están creciendo dentro de mí hasta el punto de reventar.
Reconoce mi desesperación y se pone de rodillas, jalando su suéter por la cabeza y tirándolo a un lado. Agarra mis muslos desnudos.
—Bella —murmura, respirando profundamente—, no sé si podría soportar perderte.
Pateo mis mallas y ropa interior de mis pies y caigo sobre él.
—No lo harás.
Algo salvaje corre desenfrenado dentro de mí, volviéndome loca de necesidad, y no me contengo. Mis labios atacan los suyos, y mis manos recorren su piel tensa. Sabe a pecado nevado, y quiero vivir de su esencia por el resto de mi vida.
Las emociones que me atraviesan son nuevas y excitantes, cosas que nunca antes había sentido. Es extraño y emocionante, pero también aterrador. Casi me comprometo con otra persona. Alguien indigno de mi amor y atención.
Las lágrimas queman mis ojos, pero no son de tristeza por lo que he perdido. Son de agradecimiento. Honestas. De alivio por lo que he encontrado. La conexión entre nosotros es fuerte, como si hubiera un cordón tangible que nos uniera para bien o para mal.
—Te amo —susurro contra su piel mientras mis labios continúan un camino a través de su mandíbula y bajan por su cuello—. Quiero conservarte.
—Joder —gruñe con voz ronca, agarrando mis brazos y presionando mi espalda contra el colchón de aire mientras se cierne sobre mí—. Hecho.
Todo lo demás es borroso mientras se quita los vaqueros y cubre su polla con látex. Cuando entra en mí esta vez, las emociones brotan y se derraman en palabras. Le susurro mi amor y adoración mientras él se mece en mí con caricias tiernas. El ascenso es lento y angustioso, placenteramente doloroso, y cuando se acerca el éxtasis, me dejo ir de lleno.
Mi vida con Edward me espera, y no quiero perderme ni un segundo.
