¡Hola a todos! Buscando información para este fic me encontré con que Strix es un género de búhos, por tanto, busqué un nombre similar ya que la operación que deberá enfrentar Anya es precisamente parecida XD. Los Búhos pertenecientes al género Asio por su lado tienen una particularidad: sobre sus cabezas poseen una especie de "cuernitos" ¡búsquenlos! Es el nombre perfecto para la operación de Anya.
Por cierto, Spy x Family obviamente no me pertenece.
Operación ASIO
El aeropuerto de Berlint era el más grande de todo Ostania no en vano se encontraba en su capital, en medio de la gran multitud que deambulaba de tienda en tienda, esperando abordar un vuelo o encontrarse con sus seres queridos luego de regresar a casa, nadie le daría una segunda mirada a la joven bajita de cabello castaño, ataviada con un vestido de moda lo que significaba que había otros cientos de mujeres con la misma ropa adquirida en una de las decenas de tiendas que vendían dicho diseño. En resumen, era una jovencita perfectamente olvidable para el ojo del espectador.
Eso era justamente lo que Anya quería: ser una sombra, una más entre la multitud.
Llevaba trabajando para WISE algunos años así que no se mostró particularmente sorprendida cuando en una librería del aeropuerto de Lestait se topó con el diminuto logo del Servicio de Inteligencia haciéndole un guiño discreto desde la portada de un libro de romance muy popular. Realmente estaba acostumbrada a eventos como este, nunca se podía estar segura de donde recibiría un mensaje: un diario, un libro, una revista…siempre cifrado en código y en el interior de cualquier tipo de lectura común y corriente. Esta vez fue el turno de una popular novela para mujeres de todas las edades.
Adquirió el libro y se sentó a leerlo en un banco junto a otras personas que estaban haciendo tiempo, volteó la primera página de fondo oscuro con una mujer de cabello rizado dando la espalda con el objetivo de escanear los agradecimientos, por experiencia sabía que el mensaje estaría en lugares que las lectoras usualmente se saltan como los agradecimientos o en sitios que nadie le prestaba mucha atención, alrededor del centro del libro. Esta vez el mensaje estaba dividido en pequeñas partes a lo largo del texto.
Extraño… ¿por qué tal nivel de cuidado? Pero esto no era lo más inusual, sino que le estaban ordenando algo simple: tomar un vuelo con escala en Ostania antes de ir a Westalis y reunirse allí en una cafetería poco popular del aeropuerto con su contacto. No podía ser para dar un informe de la misión reciente, ya les había hecho saber que fue un éxito y generalmente los informes más detallados se los entregaba a su padre por el simple hecho de que una vez, que WISE logró aumentar su personal y cantidad de reclutas la jefa necesitó algunos "segundos al mando" que la ayudaran con su labor, naturalmente los nuevos altos mandos fueron elegidos entre los mejores: el gran espía Twilight y la agente Nightfall eran elecciones obvias.
Desde entonces por un asunto de practicidad Anya tendría de jefe directo a su propio padre, este le entregaría las misiones y ella le daría los informes mientras cenaban una vez que su hermano menor Leon estuviese dormido soñando con cualquier angustia adolescente normal y aburrida.
Sabía que papá no viajaría a otro país para verla cuando podría estar sentado en casa gozando de tanta paz y tranquilidad como podría tener con una esposa sicaria, por tanto, las opciones eran claras: quien la había contactado era algún otro miembro de la inteligencia por una misión urgente que solo ella podría desempeñar con su don de lectura mental…o Twilight estaba excluido de esta negociación por algún motivo.
Sus zapatos sin tacón apenas hacían sonido cuando ingresó al local, era un café simple con mesas y sillas de madera, una oferta de dulces tradicionales del país en lugar de las nuevas creaciones modernas y populares, con muchos clientes de la tercera edad. Allí en una esquina una mujer de apariencia discreta de cabello corto color chocolate la saludó agitando la mano.
—Bienvenida querida, ¿tuviste un buen viaje?
Sylvia Sherwood, mucho mayor que cuando la conociera hace tantos años, pero aún en forma y con una mirada de hierro camuflada bajo su impecable actuación de…bueno lo que sea serviría.
—¡Madrina cuanto tiempo! Sí fue un viaje muy agradable—respondió Anya, tomando asiento con una sonrisa.
Una madrina era lo suficientemente cercana para conversar a solas, pero no siempre era familia como para que alguien sospechara por la falta de parecido. La jefa sonrió suavemente con aprobación volviendo a sorber su té.
Luego de que el camarero trajera otra taza de té con un trozo de tarta de chocolate y maní para Anya estaban listas para hablar, la mesa se encontraba apartada del resto así que mientras mantuvieran un tono de voz bajo no debería haber problemas.
—¿Por qué me has citado aquí? Usualmente es papá quien me entrega las misiones. ¿Es urgente?
—Tan perceptiva como siempre Bond Girl—murmuró Sylvia observándola con sospecha.
—No he utilizado mi habilidad, unicamente me estoy basando en los hechos. Si no es urgente entonces solo me queda pensar que no quieres a papá en medio.
—Correcto, a Twilight no le gusta la idea de enviarte a esta misión por los riesgos implicados, sin embargo, eres la que tiene mayores probabilidades de éxito al realizar la infiltración a corto plazo.
—¿Infiltración?
Sylvia asintió:
—Es una misión a largo plazo, tan importante como lo fuera la operación STRIX en su época—le tendió una carpeta de color café con algo codificado garabateado en el frente.
Anya lo leyó alzando las cejas, allí estaban escritas dos palabras: "Operación ASIO".
—¿Otro búho?
—Me pareció el nombre correcto teniendo en cuenta que podrías considerarla la continuación de la misión donde fuiste adoptada.
—Entonces es lo mismo otra vez…proteger Ostania de la guerra.
Terminó sus bocadillos con el tiempo justo para ir al baño y cambiarse el disfraz al que tenía cuando se bajó del avión, tomó su bolso dirigiéndole una mirada final a la mujer frente a ella:
—La razón por la que papá no quiere que haga esta misión… ¿es por mi carácter?
No tenía sentido que a esa altura él no creyera en ella como espía, ni en sus capacidades, pero siempre habría un solo motivo que haría al gran espía Twilight retorcerse y sufrir de acidez estomacal: mandar a Anya a una misión donde tuviera que tratar seguido con gente importante e irritante, fue la única área que no aprendió a controlar del todo, su temperamento explosivo era más digno de una sicaria que de una espía.
Resopló poniendo los ojos en blanco, habían pasado ya dos años desde el último incidente donde le dio una paliza bastante extrema antes de tiempo a uno de los objetivos por intentar tocarle el trasero a ella y a una chica inocente, todo salió bien al final y había ganado experiencia y mayor autocontrol desde entonces (al menos a su parecer). Su padre no tendría porqué preocuparse ¿con quien podría tener que tratar ahora que fuera tan complicado?
Se despidió de Sylvia y desapareció en la multitud.
"Es atractivo"
Este fue el primer pensamiento que pasó por la mente de Anya en el baño del avión mientras todo el resto de los pasajeros se encontraban dormidos. La joven espía estaba sentada en la taza del inodoro observando la primera fotografía que aparecía en la carpeta de información sobre la Operación ASIO. El hombre debía tener una edad cercana a la de ella, pero su peinado impecable y traje formal lo hacían parecer más maduro y sofisticado que otros sujetos, incluso sus compañeros espía, su cabello castaño parecía suave al tacto y enmarcaba dos ojos pardos de mirada dura…pero amable. Le parecía algo conocido… ¿de dónde? ¿otro espía? ¿un agente de la policía secreta? ¿alguien que conoció una vez en los múltiples cambios de casa e identidad con sus padres?
Leyó el nombre.
Y el mundo se le vino encima al leer dos palabras que sonaban lapidarias y la hacían querer golpearse así misma por semejante lapsus mental al pensar que su antiguo enemigo de la infancia se había convertido en un hombre atractivo.
Allí en tinta negra el texto rezaba "Damian Desmond, actual presidente de Ostania".
Sus ojos pasaron inmediatamente a la fotografía siguiente enojada porque sus mejillas se estaban poniendo de un tono rosa traidor. La última vez que lo vio tenía catorce años, fue durante uno de esos veranos donde la familia Forger volvía a aparecer en el mapa por unas pocas semanas para que Anya visitara a su amiga Becky, una excepción que la agencia de inteligencia hizo con su familia ante la situación excepcional de una niña conociendo todo sobre los trabajos de sus padres quien acabó involucrada muy de cerca en eventos peligrosos. Mientras nadie era mejor que un súper espía y una asesina a sueldo para criar a una niña con habilidades peligrosas también surgió la preocupación de lo que había en la mente de la pequeña Anya (que descubrieron solo tenía cuatro años) al obligarla a mudarse continuamente asumiendo identidades falsas, mintiendo, despidiéndose de sus amigos sin volver a verlos.
Así, la dejaron conservar sus primeras amistades, las más inocentes, las que fueron claves para enseñarle a socializar, un consuelo por todos los amigos que debería abandonar a lo largo de los años, y así fue hasta que nació su hermano y se volvieron a establecer por seguridad para criar al niño (quien era cien por ciento normal) bajo la mascarada de una familia ordinaria. Dentro de unos años Leon tendría la edad suficiente para manejar la verdad. En otras familias solo uno de sus componentes era espía y el resto vivía en la ignorancia, pero su hogar era un caso especial, implicaría que todos los miembros le mintieran al chico de por vida: sus padres, su hermana, sus tíos…no parecía correcto. Pero a sus catorce años su hermano tenía nueve, suficiente para dejarlo con Franky y su esposa unas semanas y que se comportara sin hacer demasiadas preguntas, así que Anya fue por última vez a visitar a Becky en lo que sabía sería un largo tiempo, allí vio a Damian: mucho más alto, pero con el rostro lleno de pequeños granitos que ni el tratamiento más caro podía desaparecer, sudoroso y chillando con su boca y con su mente lo mismo de siempre: que era una pobretona patas cortas y que "jamás lo admitiría".
Hasta el día de hoy no sabía que es lo que no admitiría, Becky estaba convencida que él había estado enamorado de Anya, pero era horrible expresándose, sin embargo Becky también pensaba que Anya estaba enamorada del segundo hijo y que sus discusiones eran en realidad una "candente relación de amor/odio".
En su mente adolescente renegó mil veces de que ese niño horrible pudiera ser siquiera un poco lindo y ahora acababa de ser traicionada en un segundo por su cerebro adulto.
No quería seguir pensando en eso, se enfocó en la siguiente imagen: un niño de cabello castaño más oscuro que el de Damian con ojos color miel y una sonrisa tímida, llevaba puesto un elegante conjunto infantil muy similar a los que llevara Damian en Eden cuando no usaba uniforme. Subido a los hombros del niño sonriente, había un gato de esponjoso pelaje naranja con la mirada orgullosa que solían tener los felinos. Abajo estaba su nombre: Ethan Desmond, hijo adoptivo de Damian Desmond desde hace tres meses con su mascota Mandarina.
"Un nombre lindo para un gato naranja".
Anya pensó que se veía como un buen niño, parecía bastante saludable para alguien de cinco años, su altura era normal también. Se desplazó hacia la hoja siguiente para seguir leyendo.
Ethan había estado en un orfanato público de calidad mediana, aunque la gestión no era la mejor, al punto donde si bien contaban con los papeles de adopción no había registro alguno de Ethan al igual que ocurría con otros niños adoptados en el lugar. Damian tomó responsabilidad debido a que el pequeño había mantenido una relación dulce y amistosa con uno de sus guardaespaldas, quien se sacrificó para protegerlo en un atentado, sintiéndose culpable por el niño en vías de ser adoptado que ya no tendría un hogar Damian se prestó como reemplazo.
Dejando de lado el corazón tierno que esa historia le atribuía al segundo hijo (y que Anya muy a su pesar no podía negar del todo ya que recordaba varias ocasiones en que él la protegió en la infancia) parecía un suceso triste pero normal: un niño huérfano que vivía en un mal orfanato pierde su oportunidad de ser adoptado y alguien más se lo lleva.
Pero había algo extraño, tan extraño como lo fue su propia adopción: sin registros, expediente en blanco, un orfanato de mala muerte repleto de niños y un chico que nadie en dicho orfanato parecía recordar excepto por el día de su adopción. Ethan bien podría ser alguien en la misma situación de Anya. Leyó las instrucciones finales para asegurarse, pero era tal como lo pensó, la Operación ASIO consistía en infiltrarse en la casa de Damian Desmond como la nueva niñera de su hijo, averiguar si Ethan Desmond escondía algo más y asegurarse de que el presidente honesto y amado por Ostania no fuera asesinado.
Tal vez Anya no supiera nada de Damian como persona, ni de la clase de hombre y padre en que se había convertido ese niño clasista y estirado con un corazón suave, pero sí sabía que era un político honesto y trabajador que no había estado involucrado en ningún escándalo desde que iniciara su mandato hace un año, alguien que realmente quería proteger a las personas y estaba actuando por el bien de la gente, apartándose de lo que hiciera su padre (acciones desastrosas que nunca se rebelaron al público para mantener la paz), pero una cosa era obvia: un político poderoso y honesto era un peligro para muchos.
Sin duda Demasiadas personas querrían asesinar a Damian Desmond por conveniencia, o atacar su punto débil recién adquirido: el niño. Aunque contratara servicios de guardaespaldas y tuviese agentes del Servicio de Seguridad Estatal infiltrados entre sus funcionarios nada era seguro. Como siempre WISE mandaría a un agente con un alto nivel de capacitación para encargarse de dicha tarea y esta vez ese agente era Anya.
—¡OIGA SEÑORITA SALGA DEL BAÑO QUE DEMONIOS HACE ALLÍ DENTRO POR TANTO TIEMPO!
Un fuerte grito masculino desde el exterior la sacó de su racha de reflexión heroica, por fortuna sabía como callar a hombres como ese en cualquier país conservador fuera Ostania o Westalis.
Abrió la puerta invocando lágrimas a sus brillantes ojos verdes y poniendo su mejor expresión indefensa:
—Como puede... ¿Cómo puede molestar a una señorita en su período?
El hombre se ruborizó hasta su calva mascullando una disculpa por su descortesía antes de hacerse a un lado para dejar pasar a la peli rosa quien mantuvo un rostro lloroso mientras interiormente estaba sonriendo.
Continuará…
Bueno, aquí tenemos los pormenores de la operación de Anya! Al igual que Loid no puede sospechar de las curiosas coincidencias que ocurren en los comentarios que a veces dice Anya ni de la fuerza y habilidades poco usuales de Yor, debido a su visión de ambas como una niña torpe y revoltosa la primera y una mujer inocente y esforzada la segunda, Anya tiene una visión estrecha de Damian, así que no ha sido capaz de ver lo obvio a través de los años: que sencillamente era un tsundere jajaja.
En el próximo episodio…conoceremos a Leon su hermano menor.
