Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
14
El detective de homicidios de la Policía Metropolitana apareció a las nueve de la mañana siguiente. Sasuke estaba bajando las escaleras cuando oyó la aldaba de bronce, y cuando no vio al mayordomo el señor Shimura responder al sonido, hizo él mismo la función.
—Detective Merrimack. ¿Qué puedo hacer por usted?
—Otsutsuki. ¿Tiene un momento?
Merrimack llevaba el mismo uniforme que vestía el otro día: pantalones oscuros, polo blanco con la insignia policial, sonrisa profesional en su lugar. Se había arreglado el cabello aún con más tirantez y la loción de afeitar era agradable. No demasiado.
Sasuke se apartó y le indicó que entrara.
—Iba por un café. ¿Se quiere unir a mí?
—Estoy trabajando.
—¿Pensé que era un problema para el alcohol, no la cafeína?
Sonrió.
—¿Hay algún lugar donde podamos ir?
—Aquí está bien. Teniendo en cuenta que ha rechazado la Mezcla de la Mañana de Starbucks en mí cocina. Entonces ¿qué necesita? Mi hermana Hina no es madrugadora, así que si quiere hablar con ella será mejor que vuelva después del mediodía.
Merrimack sonrió. De nuevo.
—En realidad, estaba interesado en sus cámaras de seguridad —Asintió ante los discretos módulos sobre las molduras del techo— Hay muchas alrededor, no están ahí.
—Sí, esta es una casa grande.
—Y están tanto fuera como dentro de su casa, ¿verdad?
—Sí.
Sasuke puso sus manos en los bolsillos de sus pantalones para no preocuparse de su reloj pulsera Piaget. O el botón desabrochado de su cuello.
—¿Hay algo específico que busca?
Obvio.
—¿Qué pasa con la grabación? ¿Dónde están grabadas y almacenadas?
—¿Está preguntando si puede verlas?
—Sabe, que lo estoy —Sonrió— Sería útil.
Cuando Sasuke no contestó inmediatamente, el detective sonrió un poco más.
—Escuche señor Otsutsuki, sé que quiere ser útil. Usted y su familia han sido muy abiertos durante el curso de esta investigación, y mis colegas y yo la hemos apreciado.
Sasuke frunció el ceño.
—En realidad, no estoy seguro de dónde están guardadas.
—¿Cómo puede ser eso? ¿No vive aquí?
—Y no sé cómo tener acceso a ellas.
—Muéstreme dónde están los ordenadores y yo me encargaré de ello —Hubo otra pausa— ¿Señor Otsutsuki? ¿Hay alguna razón por la que no quiera que vea las imágenes de las cámaras de seguridad de su propiedad?
—Primero tengo que hablar con mi abogado.
—No es sospechoso. Ni siquiera es una persona de interés policial Sr. Otsutsuki. Estaba en la comisaría cuando mataron a su padre —Merrimack se encogió de hombros— Así que no tiene nada que ocultar.
—Me pondré en contacto con usted —Sasuke se volvió hacia la puerta y la abrió— Ahora si no le importa, voy a desayunar.
Merrimack se tomó un inofensivo momento caminando hacia la salida.
—Voy a buscar una orden. Todavía tendré acceso.
—Entonces esto no presenta ningún problema, ¿verdad?
El detective cruzó el umbral.
—¿A quién está protegiendo, Sr. Otsutsuki?
Algo en la expresión del rostro del hombre sugirió que Merrimack sabía con exactitud por quién estaba preocupado Sasuke.
—Tenga un día maravilloso —dijo Sasuke mientras cerraba la puerta de Easterly con aquella sonrisa.
Cuando Hina inspeccionó su garganta en el espejo de su tocador, decidió que las magulladuras estaban lo suficientemente apagadas como para que, con un poco de maquillaje, nadie las notara.
—Marls —Se sentó en la silla acolchada que usaba cuando todo estaba preparado— ¿Dónde está Tammy? Estoy esperando aquí.
Sus habitaciones estaban hechas en tonos blancos. Cortinas de seda blanca colgando de antiguas ventanas blancas. Alfombra blanca de pared a pared como un gran grosor de pastel en el dormitorio y mármol blanco con vetas doradas en el baño. Ella tenía una cama toda blanca que era como dormir en una nube y un vestidor / armario rodeado de espejos y más de esa alfombra. La iluminación era proporcionada por lámparas y candelabros de cristal que colgaban como pendientes de Harry Winston con llaves en ventajosa posición, pero las instalaciones eran nuevas, no ese viejo y distorsionado material de Baccarat en el sótano y en otros lugares.
Ella tenía tapices orientales y pinturas al óleo que eran como manchas oscuras en las paredes.
—¡Marls!
Esta zona de vestir estaba conectada entre su zona de baño y donde colgaba su ropa, y lo había utilizado durante mucho tiempo, incluso antes de la reforma de un cuarto de millón de dólares, como su área de preparación. Había un salón de peluquería profesional para cortar, teñir y lavar su cabello, una cabina de maquillaje para rivalizar con el mostrador de Chanel en Saks de Manhattan, y suficientes botellas de perfume, lociones y pociones para poner en la sombra.
Había incluso una larga ventana con vistas a los jardines traseros en caso de que quisiera ver algo con luz natural. O mirar algunas flores. Lo que sea.
Golpeando sus dedos con manicura en el brazo de metal, ella giró la silla alrededor con su pie desnudo.
—¡Marls! Nos vamos en media hora para el tribunal. ¡Vamos! ¡Llámala!
—Sí, señora —dijo su doncella desde la suite.
Tammy era la artista en maquillaje de la ciudad, y ella siempre reservaba a Hina por delante de sus otros clientes por varias razones: Uno, Hina dejaba buena propina; dos, la mujer decía que hizo el maquillaje de Hina; y tres, Hina le permitió a Tammy asistir a las fiestas en Easterly y en otros lugares como si en realidad fuera una invitada.
Mientras Hina esperaba, inspeccionó su colección de maquillaje, la mayor parte de ella expuesta en una exhibición montada profesionalmente, el conjunto completo de las sombras de ojos MAC y coloretes que pondrían en aprietos a un patio de recreo infantil, las mesas giratorias de las bases, tratamientos de belleza y pinceles se veían como algo que podría necesitar un doctorado para funcionar. Frente a ella, un gemelo conjunto de luces de teatro descendía a ambos lados del espejo, y por encima, había un conjunto de luces colgantes que podías cambiarles el tono, dependiendo de si querías ver los rojos, amarillos o azules de un determinado color de cabello o maquillaje.
Directamente detrás de ella, colgado de un gancho de metal, su "vestido de novia" tal como era, parecía terriblemente simple. Nada más que un traje de Armani con un cuello asimétrico… y la cosa era blanca, porque sí, ella era la maldita novia.
Desnudos zapatos Stuart Weitzman estaban alineados debajo. Y en una plataforma retirada, una caja de Tiffany de terciopelo azul marino que estaba desgastada en las cuatro esquinas protegía el enorme broche Art Deco que su abuela había recibido de su unión con E. Curtinious Uchiha en 1926.
El debate era si ella iba a sacar las dos mitades de su broche y acompañarlo con un peinado Bette Davis, o si iba a ponerlo como una pieza entera en ese dramático cuello.
—Marls…
En el espejo, su doncella apareció en la puerta viéndose tan nerviosa como un ratón a punto de hacer un mal movimiento con una trampa, su teléfono móvil en la palma de la mano.
—Ella no vendrá.
Hina lentamente volvió la silla aún más lejos.
—Como dices.
Marls levantó el teléfono como si eso probara algo.
—Acabo de hablar con ella. Dijo... ella no vendrá.
—¿Ella indicó exactamente por qué? —A pesar de un frío recorriéndola, Hina lo sabía— ¿Cuál era su razón?
—Ella no lo dijo.
Esa pequeña perra.
—Bien, lo haré yo misma. Te puedes ir.
Hina agarró el maquillaje como un profesional, una conversación hipotética con Tammy iluminando su temperamento cuando se imaginó diciéndole… cuál era la palabra… irresponsable, a esa irresponsable pequeña zorra con la que Hina había sido más que buena todos estos años... todas aquellas galas con que Tammy había sido compensada... esa maldita travesía por el Mediterráneo el año pasado, donde la única cosa que la mujer había tenido que hacer por su lujosa cabina del carajo era darle una máscara a Hina todos los días... oh, y entonces, ¿qué pasaba con esos viajes de esquí a Aspen? Y ahora esa mujer no aparecía...
Treinta minutos de monólogo interno apenas coherente más tarde, Hina tenía su rostro, su traje y ese broche, su cabello en cascada sobre sus hombros, esos zapatos que le daban ese poco extra de altura. Al mostrador de maquillaje no le había ido tan bien como a ella. Había cepillos, tubos de rímel y pestañas postizas esparcidas por todas partes. Un desorden de lápices de ojos. Y había roto uno de sus compactos en polvo, la torta de color carne se agrietó y se desintegró por toda la mesa giratoria.
Marls lo limpiaría.
Hina salió al dormitorio, recogió la pálida y acolchada bolsa de Chanel de su escritorio y abrió la puerta de su dormitorio. Toneri estaba esperando en el pasillo.
—Tienes seis minutos de retraso.
—Y puedes decir la hora. Felicitaciones.
Mientras levantaba su barbilla, empezó a pasar y no se sorprendió cuando él la agarró del brazo y tiro de ella.
—No me hagas esperar.
—Sabes, he oído que tienen tratamientos farmacológicos eficaces para el TOC. Podrías intentar el cianuro, por ejemplo. O el abeto, ¿creo que tenemos algunos en la propiedad? Shizune resolvió ese misterio por nosotros fácilmente...
Dos puertas más abajo, Sakura salió de la suite de Sasuke. La mujer estaba vestida para el trabajo, con pantalones cortos de color caqui y un polo negro con la insignia de Easterly encima. Con el cabello recogido con otra de sus gomas y sin maquillaje, parecía envidiosamente joven.
—Buenos días —dijo mientras se acercaba.
Sus ojos seguían adelante, como si estuviera caminando por las calles de la ciudad de Nueva York, decidida a no causar problemas o buscarlos.
—¿Todavía estás en la nómina? —Preguntó Toneri— ¿o él no te está entregando los cheques ahora que no estás llevando flores a su habitación?
Sakura no mostró ninguna reacción a eso.
—Hina, te ves hermosa como siempre.
Y simplemente siguió adelante.
A su paso, Hina miró a Toneri.
—No le hables así.
—¿Por qué? No es ni personal ni familiar, ¿verdad? Y dada su situación monetaria, reducir los costos es muy apropiado.
—Ella no es un tema para discutir o diseccionar. Déjala en paz. Ahora, terminemos con esto.
Cuando Sakura bajó la escalera principal, sacudió la cabeza. Hina... defendiéndola… ¿Quién hubiera pensado que eso sucedería? Y no, ella no iba a ir al centro comercial para conseguir brazaletes MAPS para ellas dos. Pero el respaldo no tan sutil era mucho más fácil de manejar que la condescendencia y el ridículo no—del—todo—sutil que había pasado antes.
Abajo, en el vestíbulo, se dirigió a la parte trasera de la casa. Era el momento de hacer ramos de flores frescas… con tantas flores de finales de primavera, no supuso ningún costo en floristería, y crear algo hermoso iba a hacerla sentir como si estuviera haciendo un trabajo para mejorar las cosas. Incluso si ella era la única que lo notó.
Al entrar en el pasillo del personal, se dirigió a la vieja oficina de Shizune y al conjunto de habitaciones del señor Shimura… No llegó a la cocina. Fuera de la residencia del mayordomo, había una línea de maletas. Algunas fotografías y libros en una caja. Un bastidor que suspendía un montón de trajes. Pasando su cabeza a través de la puerta abierta, frunció el ceño.
—¿Señor Shimura?
El mayordomo salió de la habitación contigua. Incluso en medio de su aparente mudanza, estaba vestido con uno de sus trajes, su cabello con gel en su lugar, su cara limpia y afeitada, como si se hubiese puesto una ligera capa de maquillaje.
—Buen día —respondió.
—¿Va a alguna parte?
—He tomado otro empleo.
—¿Qué?
—Me estoy mudando. Pasaran por mí aproximadamente en veinte minutos.
—Un momento, ¿Y no ha avisado?
—Mi banco devolvió el cheque esta mañana. Su novio, o quienquiera que sea para usted, y su familia me deben dos mil novecientos ochenta y siete dólares y veintidós centavos. Creo que la falta de pago es motivo suficiente para mí, como para no cumplir con la cláusula en mi contrato que me exigía dar aviso.
Sakura sacudió la cabeza.
—No puede irse así…
—¿No puedo? Le sugiero a usted que siga mi ejemplo, pero parece estar inclinada a involucrarse más, y no menos, con esta familia. Por lo menos se puede adivinar que se ha involucrado emocionalmente a un nivel adecuado. De lo contrario, su autodestrucción sería cosa de risa.
Cuando Sakura se volvió, el Sr. Shimura dijo,
—Diga a Sasuke que dejo mi carta de renuncia aquí en el escritorio del mayordomo. Y trate de no ir muy rápido, sea usted misma.
En el pasillo, Sakura sonrió al hombre mientras recogía su caja de cosas.
—Oh, no voy rápido, o como quiera decirlo… Voy a ayudarle a salir de esta casa. Y estoy más que feliz de decirle dónde encontrar su carta. Espero que tenga su nueva dirección en ella, o por lo menos un número de teléfono. Todavía está en la lista de interrogados del Departamento de Policía Metropolitana de Charlemont.
Bien, voy a ir por ti, pensó Sasuke mientras metía el Porsche entre las puertas de la granja de Naruto T...
Sasuke descendió por un sendero de árboles, que habían sido plantados hace setenta y cinco años por los tatarabuelos de Naruto T... Los gruesos y ásperos troncos sostenían largas ramas con espectaculares hojas verdes, y una tupida sombra se proyectaba sobre los pálidos guijarros de la calzada. En la distancia, en el centro de los campos que se extendían con gracia, la casa de campo de la Familia Uzumaki no era rústica en lo más mínimo. Elegante, de proporción perfecta y casi tan vieja como Easterly, el conjunto de listones tenía un techo de madera y un pórtico envolvente donde terminaba toda la arcada.
Después de estacionar a un lado del viejo Jaguar, Sasuke salió y fue a la puerta principal que estaba abierta. Golpeando en la puerta, llamó,
—¿Naruto T?
El interior de la casa estaba a oscuras, y mientras se abría paso él mismo, entró y aspiro el olor del lugar. Limón. Madera vieja. Algo dulce como los bollos frescos de canela recién hechos en la cocina de una casa.
—¿Naruto T?
Una especie de crujido llamó su atención y él rastreó el sonido, entrando en la biblioteca…
—Oh, ¡mierda!
Cerrando con un rápido tirón la puerta, se alejó de la imagen de una mujer desnuda sentada en el regazo de Naruto T. en un sofá de cuero.
—Llamé —dijo Sasuke.
—Está bien, viejo amigo.
A Naruto T. no parecía importarle en lo más mínimo, y la rubia estaba sólidamente en ese campo también… De lo que Sasuke pudo ver con su visión periférica, la chica no se molestó en vestirse. Por otro lado, puede que su ropa estaba en otra parte de la casa. En el césped. O Colgando de un árbol.
—Espérame arriba —ordenó Naruto T.
La mujer murmuró algo, y escucho el sonido de un beso. Entonces la modelo…porque era tan guapa y tan alta… se paseó por su camino con una de las elegantes camisas de Naruto T.
—Hola —dijo ella con una voz que era como el whisky, suave y probablemente embriagadora para muchos chicos.
—Sí, adiós —dijo Sasuke, mientras la ignoró y entró para unirse a su amigo.
Naruto T. estaba cerrándose un batín de seda negra y sentándose con una expresión borrosa. Mientras se frotaba el cabello desordenado y bostezaba, miró hacia afuera.
—Así que es por la mañana, ya veo. Dónde he pasado la noche.
—En una escala de uno a diez, donde uno es la iglesia de domingo y diez es la última fiesta de fraternidad en la que estuviste, ¿Por qué estás tan borracho?
—En realidad, yo también estaba bebido en la iglesia los domingos. Pero me daría un seis. A menos que tuviera que hacer una prueba de alcoholemia en el campo. Entonces tal vez un siete y medio.
Sasuke se sentó y recogió una botella vacía de la Reserva de la Familia Uchiha del suelo.
—Al menos estás bebiendo cosas buenas y siendo leal.
—Siempre. Ahora bien, ¿qué puedo hacer por ti? Y ten en cuenta que estoy por encima del límite legal, así que por favor no hagas una solicitud demasiado difícil.
Rodando la botella de un lado a otro en sus manos, Sasuke se relajó en la silla.
—El detective Merrimack apareció a primera hora de la mañana en casa. Te llamé enseguida.
—Lo siento —Naruto T. miro hacia arriba— Creo que estaba con tu hermana en ese momento.
Sasuke rodó los ojos, pero no lo juzgó. Había pasado por esa puta fase en su propia vida, y aunque parecía divertido en ese momento... no cambiaría nada de eso por lo que tenía con Sakura.
—Quieren acceso a las cintas de seguridad de la finca.
—No es una sorpresa —Naruto T. frotó la barba en su mandíbula— ¿Lo permitieron? Por cierto, ¿dónde está la sala de seguridad?
—Hay dos. Una sala de control en el pasillo del personal en Easterly, y el centro de monitorización y visualización del sistema, en el centro de negocios. Y no, no lo hice. Les dije que obtuvieran una orden judicial.
Abruptamente, Naruto T. parecía sobrio y frío como una piedra.
—¿Alguna razón en particular? Y me gustaría recordarte que soy tu abogado. Puedo serlo técnicamente para tu divorcio, pero a menos que estés planeando activamente cometer un crimen, no puedo ser citado a testificar en tu contra, así que, por favor, habla libremente.
Sasuke se centró en la etiqueta de la botella de bourbon, trazando el famoso dibujo de tinta de la parte frontal de Easterly.
—Sasuke, ¿qué hay en las imágenes?
—No lo sé.
—¿Qué temes?
—Mi hermano. Y tal vez alguien más. Llevando a mi padre con vida.
Naruto T. sólo parpadeó una vez. Lo cual era una señal de que había pensado lo mismo. O tal vez era una indicación del nivel de alcohol en su sangre.
—¿Hablaste con Neji sobre esto?
—No —Sasuke sacudió la cabeza— Actualmente estoy fingiendo que estoy siendo paranoico.
—¿Está funcionando?
—Bastante bien —Sasuke exhaló una maldición— Entonces, ¿puedo hacer algo más para mantenerlos alejados?
—Ellos van a regresar con una orden —Naruto T. se encogió de hombros— Tienen suficiente causa probable con lo que encontraste en la tierra. Si querías mantenerlos alejados, mi consejo habría sido no llamarlos en primer lugar.
—¿Obstrucción a la justicia, abogado? Y créeme que desearía haberme quedado callado. Ah, y supe esto, encontraron que mi padre tenía cáncer de pulmón en fase terminal. Él iba a morir de todos modos… lo que es sólo una razón más para apoyar la teoría del suicidio. Siempre que se olvidaran del trozo de él que fue enterrado bajo la ventana de mi madre.
El golpeteo de un par de sexys pies descalzos se hizo más fuerte y luego se detuvo en la entrada de la habitación. Pero Naruto T. sacudió la cabeza ante otra mujer.
—No he terminado aquí.
—Oh, mi Dios —dijo ella— él es…
—¿Un amigo mío? Sí, lo es. Ahora, disculpa.
A medida que la mujer desaparecía, Sasuke pregunto,
—¿Cuántas hay en esta casa?
—¿Cinco? ¿Tal vez seis? Había una cosa de animadoras en una Convención del Centro de la ciudad de Kentucky. Todas ellas están entrenando, no te preocupes.
—Solo tú podrías, Naruto T.
—Falso. Tú también has tenido tus momentos.
—Entonces, ¿cómo va la automedicación? ¿Te distrae de lo que mi hermana está haciendo ahora mismo?
El abogado desvió la mirada. Rápido.
Cuando sólo hubo silencio, Sasuke maldijo.
—No estaba queriendo ser un idiota, lo juro. Estaba conversando solamente.
—Lo sé —Él giró su mirada— ¿Está casándose realmente con él? Espera, ¿no es un cuento? ¿Realmente se vaaaaaaaaaa a ir con él…?
—Sí, ahora están en el juzgado.
—Así que ya está hecho —dijo Naruto T. distraídamente.
—Conoces a Hina, sin embargo. Su versión del matrimonio va a ser como una puerta giratoria, y no porque ella vaya de compras. Aunque con Toneri y su dinero, ella también irá de compras.
Naruto asintió.
—Sí. Muy cierto.
—Pero hombre, discuten.
—¿Disculpa?
—Ellos van a la par. Se puede escuchar a través de las paredes, y Easterly fue construido para aguantar, si entiendes lo que quiero decir.
Naruto T. frunció el ceño. Después de un momento, dijo,
—¿Sabes cuál es el verdadero problema con tu hermana?
—Ella tiene varios. ¿Quieres darme alguna orientación en cuanto a qué sector de la vida de ella te refieres?
—El problema con tu hermana... —Naruto T golpeó su sien— Es tan imperfecta siendo ella, pero nadie se puede comparar a ella.
Eso es lo que siento por mi Sakura, pensó Sasuke. Bueno, excepto que Sakura no tenía defectos.
—Naruto —susurró con tristeza.
—Oh, puedo oír la compasión en tu voz.
—Hina es difícil en todo caso.
—Como yo, mi querido amigo. Como yo —El abogado se adelantó— Yyyyyyy donde vamos para cerrar este pequeño intercambio… —Naruto hizo un gesto entre ellos— mi culo está seriamente borracho. Si alguna vez lo mencionas de nuevo, lo negaré. También puede que no nos recuerde hablando de esto en absoluto. Y eso sería una bendición.
—Vaya, incondicional para un seis en la escala de borracho.
—Puedo estar subestimando las cosas —Con ese apunte, Naruto se acercó a una mesa auxiliar y echó más bourbon al hielo del vaso— Volvamos a tu problema de las cámaras de seguridad. Ellos van a entrar y ver lo que hay, y, además, se darán cuenta si falta o se ha alterado algo. Te aconsejo que no trates de manipular ninguna de las grabaciones.
—Y, sin embargo, ¿me sugeriste que me callara sobre lo que había en la hierba?
—Pero la diferencia es que, si no los hubieras llamado en ese momento, nunca lo habrían sabido. Si intentas encubrir cualquier cosa en esas grabaciones, sin embargo, o sombrear el material, cambiarlo o eliminarlo, lo sabrán. Una cosa es fingir que algo nunca fue encontrado. Es una perspectiva completamente diferente a la de tratar de engañar a su departamento de Investigación cuando tú eres un civil y ellos tienen un equipo de informáticos especializados dedicado a ello.
Sasuke se levantó y fue a las ventanas. El vidrio en los paneles era el mismo que el de Easterly, la hermosa tierra de cultivo más allá, ondulada y moteada gracias a las burbujas de agua en las antiguas plazas.
—¿Sabes? —Dijo— cuando Neji estaba en Sudamérica, ¿en manos de esos bastardos? No dormí durante una semana. Fue desde el momento en que llegó la demanda de rescate y cuando finalmente fue rescatado y devuelto a los Estados Unidos —Los recuerdos del pasado se convirtieron en parte de los paneles de la vieja vidriera, ocultando lo que estaba delante de él— Cuando estábamos creciendo en esa casa, Neji nos protegió de mi Padre. Neji siempre estaba a cargo. Siempre sabía qué hacer. ¿Si me hubieran secuestrado allí? Él habría ido y me habría salvado, si los papeles hubieran estado invertidos. Habría volado a esa selva metiéndose con un machete si hubiera tenido que hacerlo.
—Tu hermano era... es, perdón, tu hermano es un hombre de valía.
—No podía dormir porque no podía hacer lo mismo por él. Y eso me comió vivo.
Pasó un rato antes de que Naruto T hablara.
—No puedes salvarlo ahora, Sasuke. Si hizo lo que crees que hizo... y ¿hay evidencia en video de eso? No vas a poder salvarlo.
Sasuke se volvió y maldijo.
—Mi padre se lo merecía, ¿de acuerdo? Mi padre merecía lo que le sucedió. Debería haberse tirado de un jodido puente hace años.
Naruto T. puso las palmas hacia arriba.
—No pienses que eso tampoco se me había ocurrido. Y sí, tu hermano tenía toda la justificación del mundo, en un escenario de Juego de Tronos claro. La ley de homicidio de Kentucky, sin embargo, difiere, y va a ganar en esta situación. La autodefensa sólo cuenta si actualmente tienes un cuchillo en la garganta o un arma en la cabeza.
—Me gustaría no haber encontrado ese puto dedo. Acabar de apilar la tierra de vuelta encima de la maldita cosa.
Pero no podía haber puesto a Sakura y Kurenai en la posición de mentir a las autoridades. Especialmente no con Toneri Pford saliendo de la casa con Hina como lo había hecho. Ese bastardo usaría a su propia madre si conseguía algún tipo de ventaja.
—Sabes... —El rostro de Naruto T. tomó una expresión filosófica— Lo que tu hermano debería haber hecho era invitar a tu padre a la Red & Black. Y luego dispararle justo cuando pasara por encima del umbral.
—¿Disculpa?
—Esa es la manera de matar a alguien en Kentucky. Tenemos una ley de defensa de una Granja, que dice que, si alguien está invadiendo propiedad privada, esté o no amenazándonos, tienen el derecho de defender su propiedad contra ellos siempre que hayan entrado en las instalaciones sin su permiso. Sólo disparar dos advertencias. Y luego puedes matarlos. Y no deben estar mirando hacia la salida o tratando de llegar a una salida. —Naruto T. movió su dedo índice— Pero esa es la manera de hacerlo. ¿Mientras nadie supiera que tu padre había sido invitado a reunirse con él ahí afuera? Neji se habría librado.
Mientras Sasuke miraba a su abogado, Naruto agitó la mano como si estuviera sacudiendo en el aire las palabras que acababa de pronunciar.
—Pero no estoy defendiendo ese tipo de acciones, sin embargo. Estoy borracho, como ya sabes.
Después de un momento, Sasuke murmuró.
—Recuérdame que nunca venga aquí sin una invitación por escrito, abogado.
En la parte trasera del Phantom Drophead, que tenía de todo en deferencia a ella, Hina se sentó junto a su futuro esposo y miró por la ventana. El río bajaba turbio y rebosaba por las tormentas de la tarde y la noche anterior, las aguas aumentando tanto, parecía que estaban tratando de inundar partes de Indiana. El centro de la ciudad estaba por delante, los rascacielos brillaban bajo el sol, la cadena de asfalto de los carriles de las carreteras, rodeaban sus gargantas de acero y cristal. Justo lo que necesitábamos, el chófer de su padre pisando los frenos de vez en cuando, pero el retraso no les iba a retrasar mucho tiempo.
Cuando se acercaron al Big Five Bridge, miró fijamente los cinco arcos del tramo, los cables que suspendían el pavimento sobre el agua... y recordó la lucha que ella y su padre habían tenido por su matrimonio con Toneri. Ella se había negado, sólo para descubrir que estaba desamparada económicamente, abandonada en una isla desierta de insolvencia. Y así se había desvanecido. Y ahora estaba aquí.
Cerrando los ojos, se imaginó a Naruto T. junto a la piscina durante la visita que había tenido.
—Firma esto, ¿quieres?
Abriendo los párpados, miró a través del asiento de cuero color crema. Toneri le extendía unas veinte páginas de algún tipo de documento junto con una de sus plumas Montblanc con monograma negro y dorado.
—Te ruego me disculpes.
—Es un acuerdo prenupcial —Él la apresuró— Fírmalo.
Hina se rio y miró al chófer. El hombre uniformado con su gorra pequeña estaba a punto de presencial un espectáculo del infierno.
—No haré tal cosa.
—Sí, lo harás —dijo Toneri.
Mirando por la ventana, se encogió de hombros.
—Así que gira el coche. Llama a alguien. Haz lo que necesites, pero no voy a firmar mis derechos como tu esposa.
—¿Puedo recordarte la inyección de capital que traigo a tu compañía? Teniendo en cuenta cómo está luchando, vas a necesitar esos contratos favorables. Y pueden desaparecer rápidamente si quiero que lo hagan.
—Dado lo que estamos luchando, puede que no haya una Uchiha Bourbon Company el próximo año. Así que tu fortuna personal es una mejor apuesta para mí.
Él retrocedió ante eso, su delgado cuello flexionando de una manera que le recordaba a un caballo que había muerto de hambre.
—¿No tienes vergüenza?
—No.
—Hinata Elizabeth...
—Ni siquiera mi padre me llamaba así —Un Porsche pasó a toda prisa por el carril de al lado y, a pesar del abundante tráfico, se dio cuenta de que era su hermano— No es que yo lo haya encontrado contundente si lo hubiera hecho.
—Es la parte estandarizada, tú sabes. Y si no estás familiarizada con el término, eso significa que es muy simple. Mantén todo lo que es tuyo en el matrimonio. Guardo todo lo que es mío. Y nunca los dos se unirán ni se mezclarán.
—¿Simple, en serio? ¿Es por eso que es la diferencia entre la guerra y la paz? —Ella lo miró— Y si era tan simple, ¿por qué no me diste la oportunidad de leerlo y revisarlo con un abogado primero?
Como Naruto T., por ejemplo. Aunque ella podía adivinar cómo iba a ser.
—No es necesario que te preocupes por la jerga legal.
—¿No es así? Podrías estar interesado en descubrir que ya he investigado la ley del divorcio ¿y quieres saber qué aprendí?
—Hina, en serio...
—He aprendido que seré muy fiel a ti —Mientras retrocedía de nuevo, murmuró— sabes, realmente debería estar ofendida por tu sorpresa. Pero antes de que te emociones porque te respeto de alguna manera, he aprendido que mientras que Kentucky es un estado sin culpa por motivos de divorcio, la evidencia de infidelidad puede ser usada para reducir el apoyo del cónyuge. Así que esos dos pilotos que me jodí la otra noche son mis últimas incursiones en la infidelidad. Seré una esposa honorable para ti y te animo a que me rastreen y fotografíen. Pon micrófonos en mi dormitorio, mis coches, mi armario, mi ropa interior. No te daré ninguna oportunidad de encontrarme culpable.
Ella se inclinó.
—¿Cómo es eso para la jerga legal? Y no vas a dar la vuelta a este coche, porque aquí está la verdad, no lo firmo, y todavía nos vamos a casar. Tu vida entera, no has creado nada. No has hecho nada que sea tuyo. Tú no has ganado ningún respeto por tus méritos, solamente en tu herencia. Vas a casarte conmigo porque entonces puedes mantener la cabeza en alto en los cócteles y galas. Después de todo, sigues siendo ese chico que nadie escogió para los equipos en la escuela primaria, pero puedes ser el que domó a la gran Hina Otsutsuki. Y eso valdrá más para tu ego que cualquier cosa que pueda tomar de tu cuenta bancaria. —Ella sonrió dulcemente— Así que puedes tomar el pliego de doce hojas y darte un golpe en el culo cariño.
Mientras sus ojos brillaban con odio, volvió a mirar el río Ohio. Sabía muy bien lo que le sucedería cuando llegara a casa del trabajo más tarde esta noche, pero a su manera, estaba ansiosa por pelear.
Y también tenía razón.
—Oh, y algo más a tener en cuenta —murmuró mientras se oía el ruido del papeleo que guardaba en su maletín— El abuso conyugal no te va a ayudar mucho en el tribunal de divorcio, será un problema mayor. Sabes, considerando todas las cosas, es una maravilla que nosotros no nos llevemos mejor.
Sasuke avanzó a toda velocidad, pasando por la línea de tráfico que había atravesado el centro de la ciudad en el cruce de calles. En un momento, por el rabillo del ojo, estaba seguro de haber visto a la familia pasar. Sin duda Hina y Toneri en el coche nupcial. Estaba loca por casarse con ese tonto, pero buena suerte tratando de convencerla de cualquier cosa. Con su hermana, la crítica sólo era un borrón en lo que era que estuvieras sugiriendo, no era una idea tan brillante. Además, como de costumbre, tenía otras cosas de que preocuparse.
El aparcamiento que estaba buscando estaba en la esquina de Mohammad Ali y Second Street, y dejó el 91183 en el primer lugar que encontró en ambos lados por culpa de esos idiotas en SUVs que no podían aparcar derecho. Era curioso, por lo general, estacionaba adecuadamente porque quería proteger su trabajo de pintura por principio. ¿Ahora? Él no quería tener que pagar para reparar las virutas y abolladuras. O hacer cualquier reclamación de seguro que podría aumentar sus tarifas.
Y hablando de seguro...
De regreso durante la noche, cuando no había podido dormir, había bajado las escaleras y se había ido al centro de negocios donde había dejado que sus dedos recorrieran los archivos. Allí, en medio de los contratos de trabajo de la alta dirección todos los cuales él había sacado… y los estatutos corporativos originales…todo lo que había leído, con las enmiendas posteriores, así como un archivo secreto de Recursos Humanos que contenía algunos puntos chocantes de mal comportamiento... allí estaba la póliza de seguro de vida corporativa de su padre.
Después de leerlo tres veces, había llamado a la oficina que había tramitado la póliza y había programado esta pequeña reunión… Algunas cosas debían hacerse en persona.
Englishman, Battle & Castelson Insurance Company estaba ubicado en el piso treinta y dos del antiguo edificio Nacional de Charlemont, y al salir del ascensor en su elevada planta, descubrió que tenía una apreciación completamente nueva de la vista. Teniendo en cuenta que ahora sabía lo que era la caída libre.
Diez minutos más tarde, estaba en una sala de conferencias con una Coca—Cola, esperando…
—Siento haberle hecho esperar —Robert Englishman, la parte inglesa del nombre, entró con un bloc de notas, una sonrisa y un aire de profesionalidad— Ha sido una mañana de locos.
Lo sé, pensó Sasuke.
Estrechó su mano y luego hubo una conversación sobre condolencias y charla variada. Sasuke no conocía muy bien a Englishman, pero tenían la misma edad, y a Sasuke siempre le había gustado cada vez que se cruzaban sus caminos socialmente. Robert era el tipo de hombre que llevaba pantalones cortos de golf con los bolsillos cosidos en ellos y trajes rosas seersucker85 para Derby y perfectamente anudada corbata de rayas para trabajar… y, no importa lo que tenía, siempre parecía estar a punto de montar en una lancha de los años treinta. A una fiesta donde Hemingway se detenía. Y Fitzgerald se emborrachaba en la esquina con Zelda. Era el encuentro de la vieja escuela con la nueva, blanco anglosajón y sin la condescendencia y el prejuicio, clásico guapo como un anuncio de polos Ralph Lauren88 todavía en la tierra como un padre de la comedia.
Terminados los saludos, Sasuke empujó el vaso de refresco a un lado y sacó los documentos doblados del bolsillo de su chaqueta de lino.
—Quería venir aquí y hablar con usted sobre esto.
Robert tomó las páginas.
—¿Qué documentos son estos?
—Mi padre es el asegurado a través de la Uchiha Bourbon Company. Soy un beneficiario junto con mi hermano y hermana.
Con un ceño fruncido, el hombre comenzó a revisar los términos.
—Al contrario que en las noticias —dijo Sasuke— creemos que puede haber sido asesinado. Sé que hay una cláusula que excluye el pago en caso de suicidio por el tomador de la póliza, pero es mi entendimiento que siempre que no se encuentre que ningún beneficiario es el...
—Lo siento mucho Sasuke. Robert realizo los trámites y puso su firma en ellos. Pero esta póliza fue cancelada por falta de pago hace aproximadamente seis meses. Intentamos varias veces ponernos en contacto con su padre, pero nunca contestó a nuestras llamadas o respondió a nuestras preguntas. MassMutual lo dejó ir…y era un punto clave para el pago. No había equidad ni imparcialidad en ella.
Como el teléfono de Sasuke se apagó, pensó, bueno, setenta y cinco millones al desagüe.
—¿Hay alguna otra cosa que podamos ayudarle?
—¿Había alguna otra póliza? ¿Persona, tal vez? Sólo encontré esto porque revisé los archivos corporativos. Mi padre estaba bastante al día de sus asuntos. Personal y profesional.
—Había dos personales, uno era un seguro de vida, mucho más pequeño que este —Robert volvió a cambiar los documentos de nuevo— Pero no volvió a renovarlos cuando cumplió el plazo hace un par de meses.
Por supuesto, pensó Sasuke, porque no podía haber pasado el examen físico, y él lo sabía.
—¿Y el otro? —Preguntó.
Robert se aclaró la garganta.
—Bueno, el otro era para beneficiar a un tercero. Y ese tercero no se ha presentado. Me temo que no puedo revelarles su identidad ni ninguna información sobre la política, porque no son relevantes.
El teléfono de Sasuke sonó de nuevo. Y durante una fracción de segundo, quiso arrojar la cosa por las ventanas de cristal que había frente a la mesa.
—Comprendo perfectamente —dijo mientras tomaba el documento, lo doblaba y lo guardaba en el bolsillo interior— Gracias por su tiempo.
—Realmente me gustaría ser más útil —Robert se puso de pie— Juro, que intente que su padre actuara, pero él simplemente no lo hacía. A pesar de que sabía que habría sido en beneficio de su familia.
La historia de la vida del tipo.
Oh, Padre, pensó Sasuke. Si no estuvieras ya muerto…
