NOTAS: Como dije, este mes, con esta historia, las actualizaciones se harán como lo prometí, aunque en este caso, les traigo el segundo capítulo de esta corta historia un día antes :D
Finalmente, antes de comenzar a leer, debo decir un pequeño aviso. En caso de que llegaran a leer esta o alguna otra de mis historias en otro lado, es muy seguramente un plagio. Yo siempre uso el seudónimo "RozenDark" y únicamente público en Amor Yaoi, Wattpad, y AO3.
Esto lo digo, debido a los recientes fallos de Wattpad y que esta misma plataforma tiene una página espejo donde lucran con las historias. Por lo que cualquier cosa, les estaré agradecida si me lo hacen saber. De cualquier manera, en caso de algún otro cambio, les daré el aviso correspondiente :3
En fin, los personajes de One Piece son propiedad de Eiichiro Oda. Las imágenes utilizadas a lo largo del fic son hechas por su servidora.
Y sin más que decir, les invito a leer (^3-)/
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Sabo no podía creer lo que había pasado. Sus hermanos y el viejo Garp se habían ido sin él.
Lo peor, es que ahora era de madera y estaba atrapado con Trébol y Sugar en aquel bosque…
"¿Qué fue lo que me hicieron?" Exigió saber con alarma.
Sabo pudo ver a Sugar sonreír con maldad, mientras lo veía. Y esa sonrisa no le daba una buena sensación siquiera…
"Mis poderes me permiten volver juguete a quien toque con mis manos, por supuesto, a cambio, las personas que formen parte de mi caja de juguetes, serán olvidadas por las personas que los conocen", respondió con aburrimiento.
"En conclusión, pequeño príncipe… Tu familia se ha olvidado de tu existencia", mencionó Trébol con burla.
Sabo no podía creer lo que escuchaba. Eso simplemente debía ser un mal sueño del que no había podido despertar…
Pero pensando en las miradas de Ace y Luffy, más la mirada y ataque de Garp, Sabo por fin decidió creer en aquella posibilidad y en verdad temió al saber que sus seres queridos lo habían olvidado.
"Debemos irnos, antes de que Doffy nos regañe".
Las palabras de Trébol sacaron a Sabo de sus pensamientos. Y cuando vio a esos dos acercarse, se alarmó al saber que no podría detenerlos con ese maldito cuerpo de madera.
"Lo siento tanto… Ace… Luffy…" murmuró con temor, al pensar que Doflamingo se saldría con la suya.
Y antes de que esos dos lograrán tocarlo siquiera, llegó su salvador justo a tiempo para noquear a Trébol y Sugar.
Sabo supo que había recuperado su forma humana en cuanto vio a Sugar caer, así que completamente aliviado y agradecido, miró al encapuchado que lo había salvado de un destino dolorosamente incierto…
"¿Estás bien, niño?"
Sabo asintió con una mirada de asombro al ver el rostro de aquel hombre. Claro que lo había reconocido, si Luffy tenía un curioso relicario con la foto de sus padres y ella…
"Dragon-san… Usted es el padre de Luffy".
Dragon miró al niño con confusión. "¿Luffy?"
Sabo asintió apenado al recordar que el hombre no sabía del apodo de su hermana pequeña. "Lucy más bien…" respondió. "Ella logró escapar con mi hermano Ace y Garp-san".
Dragon asintió, mientras se preparaba para irse antes de ser descubierto. "Deberías hacer lo mismo antes de que te atrapen" mencionó con calma al saber que su hija y padre estaban a salvo. "Estarás mejor en el otro mundo que en este, en especial cuando buscan a la familia real por alguna razón…"
Y Sabo negó casi de inmediato, mientras daba una mirada melancólica al lugar por donde sus hermanos se habían ido. Quería ir con ellos y explicar lo que había sucedido, pero al ver las llamas a lo lejos, justo donde su hogar había estado, decidió que lo mejor era quedarse…
"No puedo hacerlo… Debo salvar este reino cueste lo que cueste".
Y con esa mirada y esa determinación, Dragon supo que Sabo sería un problema de temer…
Tal vez no sería una mala idea entrenarlo para que logrará su meta y sacara a ese infeliz torturador del reino.
Dio una última mirada a los dos molestos compañeros de Joker y aunque quisiera eliminarlos de una vez por todas, no podía hacerlo…
Esperaba que ese loco de Gol D. Roger tuviera razón o todo estaría perdido…
Solamente el 'D' elegido puede traer alegría y paz a este reino…
Sabía que estaba apostando demasiado por las palabras llenas de locura de ese hombre, pero también debía admitir que Gol D. Roger rara vez se equivocaba…
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"Un Curioso Problemita"
Ace se aseguraba de mantener a Luffy cerca de él y completamente lejos de ese estúpido muñeco viviente. Podía ser que hubieran pasado años desde que estuvo en su mundo, pero él aún recuerda los juguetes vivientes que servían como soldados para Doflamingo. Así que ese maldito soldadito de madera no le inspiraba nada de confianza.
Pero Luffy era otro caso, pues su tonta y testaruda hermana menor, simplemente sonreía, mientras seguía a ese molesto juguete, como si lo conociera desde siempre…
"¿A dónde se supone que estamos yendo, 'juguete'?" Exigió saber Ace con enojo, recalcando con desdén la última palabra.
"A la base de los revolucionarios", respondió. "Y mi nombre es Sabo, por cierto".
Ace simplemente murmuró una maldición. "No es como si me importara".
Por alguna razón, Sabo se detuvo a encarar a Ace, mientras que el propio Ace lo encaraba de igual manera, para preocupación de Luffy.
Ella no entendía, pero sabía que no quería ver a esos dos pelear de aquella manera…
"¡Ya basta los dos!"
Y sin que ella se lo hubiera esperado, sus brazos se estiraron demasiado como parecer normal. Al parecer, a ambos se les había olvidado que Luffy poseía aquella habilidad, pero para Ace era distinto…
Luffy había perdido parte de sus recuerdos, debido a aquel golpe y su temprana edad para procesar lo sucedido. Su abuelo y él habían mantenido en secreto ese lado de su vida, para evitarle sufrimiento, pero al ver la mirada aterrada de Luffy, Ace supo el error que habían cometido.
"¡¿Qué me está pasando?!" Gritó con histérica preocupación.
Ace estuvo a punto de responder, cuando repentinamente, Sabo cubrió la boca de su hermanita, mientras a él le hacía una señal para que mantuviera cerrada su boca. Por supuesto, él asintió de mala gana, mientras se acercaba a su confundida hermana menor, y la guiaba a esconderse entre unos arbustos.
Sabo señaló el numeroso grupo de juguetes, muy diferentes a él. Ni siquiera parecían juguetes normales, así que lo más seguro, era que estaban viendo los juguetes más especiales que tenía la molesta de Sugar.
"Estos son muy problemáticos", murmuró con seriedad suficiente para que Ace hiciera caso. "Sugar generalmente hace que estos soldados se fusionen y creen un arma mucho peor".
Ace asintió con el ceño fruncido al recordar a esa mujer. "¿Ella ha soportado usar su habilidad durante años?"
Sabo asintió. "Estos juguetes, así como crees que son simplemente unos juguetes, fueron humanos antes… La habilidad de Sugar es convertir a todo el que toca en simples juguetes y a cambio, por cada persona convertida, sus seres queridos o cualquier conocido, se olvidan automáticamente de su existencia, con excepción de Doflamingo y sus seguidores", explicó con pesar.
"¿Eso significa que se olvidaron de ti?" Preguntó Luffy con preocupación.
Sabo asintió en silencio, si pudiera, tendría una expresión llena de melancolía. Su familia estaba demasiado cerca, pero por desgracia, no lo podían recordar.
"Es por eso que queremos derrotar a Doflamingo".
Ace pudo sentir demasiado desdén viniendo del muñeco con solamente hacer la mención de aquel hombre. Por supuesto, no es como si él no odiara al hombre, considerando que lo quería calcinar con sus propias manos de ser posible…
"Supongo que no eres tan malo después de todo", mencionó Ace, mientras peinaba su cabello hacia atrás. "Y con lo que me dijiste, es imposible que yo haga algo en su contra, porque entonces se quemarán personas inocentes".
Doflamingo era un maldito, eso Ace lo sabía muy bien, pero no pensó que tan maldito podía llegar a ser con la gente que se suponía, quería gobernar…
Y como un buen hermano mayor que sobreprotege a su hermana pequeña, miró preocupado a Luffy. Por alguna razón, años atrás, Trébol había mencionado sus intenciones de llevarse a Luffy ante su jefe, pero aún ahora, no tenía certeza de sus razones. Aunque sí lo pensaba bien, no era para algo bueno y tampoco era algo que él permitiría.
Primero muerto, antes de dejar que Doflamingo pusiera sus manos encima de Luffy…
"Parece que ya se van…"
Por un momento, tanto Ace, como Sabo sintieron alivio de ver que los juguetes se estaban yendo, pero por alguna razón, alarmas comenzaron a sonar en sus cabezas al escuchar demasiada calma en su escondite.
Como uno solo; tanto Ace, como Sabo miraron el lugar donde la única chica del grupo había estado, solamente para encontrarlo vacío y repentinamente, la escucharon gritar justo de donde habían estado los juguetes…
"¡Déjame ir, estúpido!" Gritó Luffy, mientras trataba de liberarse del agarre de aquel juguete gigante.
"¡Déjà vu!" Exclamaron Ace y Sabo al mismo tiempo y sin creer lo que veían.
Por supuesto, ambos se miraron, solamente para asentir entre ellos y salir de su escondite para salvar a Luffy.
A pesar de ser un juguete de madera, Sabo sabía defenderse perfectamente bien con esa pipa que Ace suponía, estaba hecha de piedra marina. Aun así, él no se dejaría vencer por ese tonto, así que comenzó a repartir puñetazos a todo aquel que se interpusiera en su camino…
"Será mejor que te apresures en llevarte a la chica".
El líder de aquel grupo, miró a su compañero y luego a los rebeldes que estaban apaleando su grupo de soldados. Lo mejor sería llevar ante su rey a la chica del sombrero de paja.
"¿Está es la chica 'D'?" Cuestionó con voz temblorosa.
"Según las descripciones del grupo que siguió al muñeco revolucionario, parece ser que así es".
"¡Dejen ya de ignorarme, tontos!" Luffy decidió que ya no quería ser rehén de nadie, pero no podía lograr liberarse de aquel agarre.
Lo admite, fue descuidada y curiosa con todo lo nuevo, pero tampoco es como si se fuera a dejar secuestrar tan fácilmente por esos tontos.
Y tan pronto como tomó la decisión de defenderse y salvarse a sí misma, le llegó un recuerdo de cuando era niña y estaba jugando con otros niños en la escuela…
'¿Qué pasaría si mi cuerpo fuera de goma?' Preguntó una pequeña Luffy como si en verdad su cuerpo fuera de aquel curioso material. 'Mis golpes seguramente serían imparables, casi como si mis puños fueran una pistola'.
'No seas tonta Lucy, los superhéroes solamente existen en las caricaturas y las películas', respondió un niño con una sonrisa llena de burla.
'Ella es tan extraña y pregunta cosas tan fuera de lugar', agregó una niña con una expresión de repulsión hacia la niña del sombrero de paja.
Luffy recuerda aquel día como si lo hubiera vivido hacía poco. Desde ese momento, la primaria fue un martirio en el que tenía que soportar a los demás niños juzgándola, y aparentando en presencia de su abuelo y hermano para no darles más preocupaciones.
Aún ahora, se siente tan fuera de lugar con las personas en lo que ella creía su mundo, pero ahora que había entrado por un extraño portal a este nuevo mundo, se sentía como en casa y esa rara habilidad de estirarse, se sentía como si hubiera recuperado algo que había perdido.
Una enorme sonrisa adorno su rostro, mientras estiraba su brazo derecho hacia atrás, ante lo que suponía, la mirada llena de sorpresa de aquel juguete que la tenía retenida…
"¡Gomu Gomu No… Pistol!"
Y su puñetazo fue lo suficientemente fuerte para lograr liberarse del agarre de ese tonto juguete. Sonrió victoriosa, mientras acomodaba de nueva cuenta su sombrero de paja, completamente preparada para seguir peleando.
"¿Quién sigue ahora?"
Ace por su parte, veía con asombro lo que su hermana pequeña había logrado. Es decir, cuando dejaron su mundo, Luffy apenas y podía evitar golpearse ella misma y ahora, después de años de no recordar nada de su pasado, había utilizado a la perfección sus habilidades.
"¿Podría ser que las clases de defensa la ayudaron de alguna manera?" Se preguntó incrédulo de lo que veía.
"¿Clases de defensa?" Cuestionó Sabo igual de sorprendido. Para ser alguien que había olvidado su pasado y sus poderes, Luffy se las había arreglado bastante bien.
Ace asintió. "Cuando estábamos en el otro mundo, nuestro abuelo y yo decidimos que lo mejor en caso de una situación como esta, era entrenarnos los tres. Por eso él se aseguró de enseñarnos y de paso, pagarnos clases de defensa…" No tenía caso pensar en una respuesta clara, siendo Luffy de quien hablaban, ahora lo mejor era pelear para poder salir de ese lugar cuanto antes. "¡Luffy, aléjate un momento!"
Luffy asintió sin entender las razones de su hermano. Así que con rapidez y agilidad se situó justo al lado de Sabo, quedando ambos detrás de Ace.
"¿Usarás tus habilidades?" Preguntó con preocupación Sabo.
"Solo para hacer esto…"
Y para sorpresa de Luffy, su hermano mayor liberó una cantidad anormal de fuego de su cuerpo, que utilizó para crear una muralla de fuego que los separaba de aquellos juguetes.
"¡Eso fue genial, Ace!" Exclamó con emoción Luffy.
Ace sonrió con orgullo. "Y eso que aún no has visto gran cosa".
Sabo negó divertido por las ocurrencias de su hermano. "Por lo pronto, será mejor irnos antes de que envíen refuerzos", sugirió.
Y Ace no espero nada más para tomar la mano de Luffy y seguir a Sabo a donde fuera que estuviera llevándolos.
Ya no tenía caso seguir discutiendo o desconfiando del soldadito, después de todo, Luffy siempre tendría razón en sus corazonadas.
"¿Todavía nos falta mucho para llegar a tu base?" Preguntó Ace sin dejar de correr.
Sabo entendió el punto al que Ace quería llegar. Los soldados de Doflamingo estaban justo detrás de ellos, el muro de fuego no funcionaría por siempre y seguramente enviarían refuerzos. Además, estaba atardeciendo, lo que significaba que pronto anochecerá y él mismo sabía que los juguetes no descansaban, ni comían, pero en el caso de sus dos preciados acompañantes, el caso era distinto.
"Conozco un lugar donde podremos descansar lo suficiente y es imposible para los juguetes de Doflamingo, andar por los alrededores…"
Y Sabo comenzó a guiarlos hacia el frondoso bosque con árboles de tamaño demasiado anormales.
Ace reconoció aquel bosque y la dirección a la que Sabo lo guiaba. Inconscientemente apretó la mano de Luffy, para asegurarse de que su hermana menor se le perdiera precisamente en ese lugar…
~..~
Ciertamente para Ace había sido una enorme sorpresa ver aquella casa del árbol, después de tantos años. Y lo admite, fue sumamente reconfortante pisarla una vez más.
Aunque de cierta manera, le entristeció ver que Luffy parecía más tranquila, pero sin llegar a entender la razón. También estaba el hecho de que en el lugar habían tres colchones viejos en lugar de dos, además de las tres tazas de sake, junto a la botella de sake que le habían robado a la vieja Dadan para hacer su promesa de hermandad.
Habían tantas incógnitas y por alguna razón demasiado desconocida, Sabo estaba entre ellas…
"No puedo creer que ya esté dormida".
Ace sabía que su hermana menor siempre se dormía a altas horas de la noche. En parte porque él se encontraba trabajando y su abuelo casi siempre tenía viajes que duraban días. Pero ahora, ella se había acomodado sin más en uno de los colchones y sin decir algo más, cayó rendida ante el sueño.
"Lo que me impresiona, es ver que comió sin quejas la carne de cocodrilo, ¿Acaso comían cocodrilo en el otro mundo?"
Ace simplemente negó. "Ella no recuerda nada de este mundo, pero justo ahora, es como si no lo hubiera abandonado nunca. Incluso usó sus poderes como si nada, cuando la realidad, es que era pésima usándolos cuando era una niña".
Hubo silencio por unos minutos, hasta que Ace decidió que tendría sus respuestas a como diera lugar.
"¿Cómo sabias de este lugar?" Preguntó. "¿Acaso nos conocíamos?"
Sabo por supuesto, había estado esperando esas preguntas, incluso le había preocupado que Ace se hubiera tardado en mencionarlas.
"Éramos más que conocidos Ace… Nosotros éramos hermanos de juramento", respondió sin dejar de mirar a su hermano. "La noche que ustedes lograron irse al otro mundo, yo fui alcanzado por uno de los ataques de Sugar y ustedes me olvidaron de inmediato. El viejo Garp llegó a tiempo para atravesar el portal con ustedes y francamente, lo agradezco".
"¡Espera un momento!" Ace recordó aquella noche y ahora que Sabo lo mencionaba, en el lugar había un muñeco de madera. "¿Ese muñeco eras tú?"
Sabo asintió. "Al menos no olvidaste el incidente".
A Ace repentinamente le dieron náuseas al saber que había abandonado a Sabo hace ya tantos años. Y aunque una parte de él le decía que debía desconfiar, la otra le insistía que debía seguir confiando en la palabra de Sabo.
"Recuerdo que te veías diferente de ahora…" Y aquella mención era una razón válida para desconfiar, considerando que él Sabo de ahora con el Sabo de aquella noche, se veían totalmente diferentes.
"Eso es porque poco después de que el portal se cerrará, el padre de Luffy llegó y noqueo a Sugar, haciendo que perdiera control de sus poderes y yo regresará a la normalidad", explicó.
"Y si la detuvo, ¿Porque todo sigue tal y como lo recuerdo? ¿Por qué aun eres un muñeco?" Cuestionó con el ceño fruncido.
"Sigo siendo un muñeco, por un incidente con cierta persona y sobre la situación, Dragon-san quería acabar con Doflamingo de una vez por todas, pero aparentemente él no era quien debía hacerlo o al menos eso fue lo que dijo en ese entonces", aún ahora, no entendía del todo las razones de su jefe para no acabar con el mayor problema en el ejército de Doflamingo. "Tengo entendido que fue tu padre quien le dijo sobre esa profecía".
"¿Mi padre?" Preguntó confundido. "Sé que todos tenemos un padre, pero no puedo recordar ni su nombre, así que asumí que nos había abandonado a mi madre y a mí".
"Eso es porque es un juguete y está prisionero en el castillo de Doflamingo", respondió Sabo. "Yo tampoco puedo recordarlo como tal, pero los revolucionarios somos buenos investigando, además de que Dragon-san se aseguró de escribirlo en un diario, en caso de olvidarlo. Su nombre era Gol D. Roger".
Ace registró en su memoria lo que había olvidado de su padre. "Supongo que tengo una razón más para ayudar en esta lucha".
"Yo no quisiera que Luffy o tu pasarán por esta lucha. Ni siquiera deberían estar aquí, en especial Luffy…"
"¿Es sobre las razones de Doflamingo para quererla?" Preguntó preocupado.
Sabo asintió. "Esto tiene que ver con la profecía de la que te hablé. Un portador de la voluntad 'D', junto con los poderes del dios Nika, será el salvador de todos los mares y la perdición del mal…"
"¿Y eso que tiene que ver con Luffy?" Preguntó. "Yo también tengo la 'D', incluso mi padre o el padre de Luffy, también el abuelo Garp…"
"Tiene que ver con ella, porque Doflamingo logró averiguar que ese portador sería una mujer 'D'. Ace, aparte de tu difunta madre, la otra mujer 'D' que se conoce es Luffy".
Ace miró preocupado a su dormida hermana menor. "¿Por qué la quiere ese maldito?" Le preocupaba escuchar la respuesta.
"No tengo idea de sus razones, pero siendo él, seguramente no es para nada bueno".
"¡Maldición!" Espetó furioso. "No pienso permitir que se le acerque…"
"Yo tampoco puedo permitirlo", respondió igual de enojado.
Por unos momentos hubo silencio entre los dos, aunque había bastante ruido gracias a que Luffy parecía estar soñando con comida. Eso bastó para aligerar el ambiente entre ambos hermanos, lo suficiente para que Ace sonriera y cubriera como se debe a esa tonta hermana menor…
"Entonces… ¿Somos hermanos de juramento?" Preguntó con calma. "Eso explicaría porque en mis recuerdos de aquel entonces, habían tres tazas de sake en lugar de dos…"
Sabo asintió. "Supongo que ese dato no pudo ser borrado, aunque asumo que no puedes recordar mi rostro en ese recuerdo tan significativo".
Ace frunció el ceño, mientras negaba. "Es algo más que Doflamingo se robó…" Soltó con desdén. "Entonces… ¿Quién era el hermano más protector? Digo, el tonto abuelo siempre dice que exagero protegiendo a Luffy, pero nuestra hermana pequeña es una tonta demasiado inocente como para no mantenerla vigilada y protegida…"
Ace por un momento espero la respuesta afirmativa de Sabo, incluso alguna risa por las verdades que acababa de soltar, pero en su lugar, el muñeco de madera había comenzado a… ¿Temblar?
"Sobre eso… Tal vez debamos hablarlo más tarde y con más calma… Por ahora, lo mejor es que descanses, para que podamos seguir el camino mañana", respondió un tanto nervioso y esperando internamente que a su hermano se le olvidará el tema.
Ace quería negarse con preocupación por el repentino actuar de su hermano, pero admitía que estaba cansado con todo lo ocurrido. Así que decidió aceptar la oferta de Sabo y seguir hablando en la mañana sobre el tema.
Solo esperaba que las cosas mejorarán en lugar de ir de mal en peor…
~..~
Apenas la luz del sol comenzó a reflejarse en los intentos de ventanas de aquella casita del árbol, Sabo y Ace decidieron que debían continuar con su arduo y problemático recorrido hacía la base de los revolucionarios y más tarde hablarían sobre el último tema que había sacado Ace, aunque no muy a gusto, en el caso de Sabo. Por supuesto, la única chica del grupo, no estaba del todo de acuerdo en levantarse tan temprano, pero sabiendo que no estaban completamente seguros en ese lugar, lo mejor era hacer caso a su hermano y al muñeco de madera andante que era igual o peor de mandón que Ace…
Así que una vez que estuvieron seguros de que no los habían visto o siquiera los seguían, los tres decidieron hacer una breve parada para comer y descansar, justo en un escondite perfecto que tuviera agua y comida cercanas. Al menos pudieron disfrutar unas cuantas frutas que habían encontrado el día anterior, junto con lo poco que había quedado de la carne de cocodrilo.
Aunque había algo en el comportamiento de Ace y Sabo que causaba demasiada intriga a Luffy, y en este caso era que parecían más unidos…
Sin embargo, ella decidió dejar pasar ese detalle, después de todo, Ace le contaría cómo se debe en cuanto pudiera y ser perseguidos no era un momento idóneo…
"¿Qué haremos en cuanto lleguemos Sabo?"
Sabo había esperado esa pregunta desde que explicó la situación, pero Ace pareció darle tiempo para su respuesta. Y aunque le encantaría luchar codo a codo con su hermano, tampoco quería ponerlo en riesgo y menos si Luffy terminaba por seguirlos.
No señor, esta lucha solamente era de él y nada más que de él, después de todo, él era el príncipe heredero que debía hacer lo mejor posible para recuperar su reino de un tirano…
"Ustedes estarán a salvo en la base, así que lo mejor será que se queden ahí", respondió.
Ace detuvo sus intenciones de devorarse un trozo de carne solamente para encarar a aquel tonto. "¡Tienes que estar bromeando!" Gritó para nada conforme con la idea. "Con todo lo que me has contado, ¿En serio esperas que me quede en ese lugar?"
"Ace, esto no está a discusión. Ambos sabemos que, si tú te aventuras en esta batalla, Luffy te seguirá sin más y ella no debería andar afuera siquiera".
"¡Ella se quedará, pero yo pelearé!" Respondió con dureza. "Todos estos años, por culpa de Doflamingo creí a mi padre un imbécil que abandonó sin más a mi madre embarazada, cuando la realidad es que lo había olvidado por culpa de ese maldito infeliz, así que debo ir y ayudar a rescatarlo".
"¡Si Ace va, yo también!" Dijo Luffy con decisión. No entendía del todo lo que estaba pasando, pero tampoco dejaría a su hermano pelear solo en un sitio tan extraño.
"¡Tú no irás a ningún lado!" Gritaron Ace y Sabo completamente de acuerdo en esas palabras. De ninguna manera, dejarían que Luffy se acercará a Doflamingo…
Sabo se dio cuenta de que no llegarían a nada si seguían peleando, así que decidió una momentánea tregua en lo que llegaban a la base. Una vez que llegarán, se aseguraría de que su hermano entrará en razón.
Así que una vez Ace y Luffy terminaron de comer y descansar lo necesario, siguieron su recorrido que a Luffy ya le parecía demasiado eterno. Pero ahora, le parecía más aburrido, considerando que ni Ace y mucho menos Sabo hablaban, casi como si hubieran dejado el tema por la paz o incluso en el olvido.
Tan aburrido era el camino, que lo más interesante, fue cuando tuvieron que esconderse nuevamente de más juguetes malvados…
Pero con el pasar de las horas y cuando menos lo esperaron, al fin lograron dar con el lugar del que Sabo hablaba tanto.
"Esto es una roca en medio de la nada", mencionó Luffy sin ver absolutamente algo que llamará su atención.
"Eso es lo que parece a simple vista, pero solamente un revolucionario puede activar la entrada".
Para sorpresa de Ace y Luffy, apenas el muñeco de madera tocó la gran roca, de esta apareció una puerta de madera lo suficientemente ancha para que pudieran pasar. Algo que hicieron en cuanto Sabo les indico que lo hicieran.
Sin embargo, apenas entraron, Sabo vio con horror que la base estaba completamente destruida y la mayoría de sus compañeros estaban heridos y maniatados con esposas de piedra marina.
"¡Corran!"
Ace apenas notó lo mismo que Sabo, no dudo ni por un segundo tomar la mano de su hermana y correr directamente a la salida. Por desgracia, la entrada fue cerrada justo frente a ellos y un extraño hombre vestido de bebé fue el causante. Sabo conocía a la perfección al hombre como el Señor Pink y parte de la tropa de Diamante.
La situación se había complicado demasiado, eso lo supo en cuanto vio a ese hombre…
"¡¿Cómo entraron a este lugar?!" Exigió saber Sabo con furia.
"Uno de tus compañeros ofreció tan generosamente su mano", respondió con aburrimiento Señor Pink, mientras mostraba la mano de la que había hablado, sin dejar de lado el chupón en su boca.
Sabo se alarmó demasiado al ver la mano de la que aquel sujeto hablaba, pero lo más preocupante de ver, era que no parecía amputada o algo por el estilo y considerando que la mano aún se movía, le decía que había sido gracias a una habilidad. Esto solamente era un enorme problema para su revolución y lo más importante, para Ace y Luffy…
"Sabo… No vamos a lograr salir todos".
A pesar de que Sabo no tenía expresiones, estaba demasiado preocupado y alarmado por las palabras de Ace. Dio una mirada analizadora a su alrededor, solo para darse cuenta de que estaban rodeados por completo, además estaba el hecho de que uno de los lacayos directos de Doflamingo, estaba en el lugar, lo cual, hacía su situación aún más complicada.
"¿Qué sugieres?" Preguntó.
No era tonto, sabía lo que Ace diría, aun así, no quería escuchar sus tonterías en un momento como este. Y el silencio de Ace, no le decía nada bueno.
"¡Toma a Luffy y vete de este lugar!"
Tan pronto como dijo aquello, Ace empujó a su hermana a los brazos de aquel muñeco, para que después, una muralla de fuego los mantuviera completamente alejados de los juguetes y de aquel hombre.
"¡Ace!" Luffy trató de liberarse del agarre de Sabo, solamente para ver al muñeco negar, mientras la jalaba para poder salir del lugar. "No podemos dejarlo…"
"Tampoco podemos dejar que nos atrapen, Lu…"
Aunque no quisiera abandonar a su hermano, sabía que, por una vez, Ace tenía razón. Si no lograban salir Luffy y él, entonces Doflamingo los atraparía y tendría a Luffy a su merced.
Aun así, se prometió así mismo, mantener a Luffy a salvo y lograr rescatar a Ace. No importaba si tenía que tatuarse aquel recordatorio sobre Ace…
Dio una última mirada a su hermano, antes de que lograrán salir por una salida de emergencia que no creyó que utilizaría en algún momento. Por un momento sintió ganas de volver, cuando pudo divisar como las llamas de su hermano se iban apagando, pero debía poner a Luffy a salvo cuanto antes…
~..~
Las horas pasaron y ellos no habían podido mantener la calma ni por un momento. Los juguetes por los alrededores, seguían deambulando con las intenciones de encontrarlos y atraparlos.
Afortunadamente, Sabo había logrado encontrar un sitio para ocultarse y esperar para seguir adelante, lo malo era que se había enterado de la captura de Ace.
"Por ahora, nos quedaremos en este lugar, hasta que dejen de deambular por los alrededores y luego seguiremos adelante".
"¿Y a dónde iremos?" Preguntó Luffy. "Tu sitio seguro no era seguro y por eso Ace fue capturado…"
Sabo quiso argumentar algo a su favor, pero Luffy tenía razón. Lo más seguro, es que las demás bases estuvieran en problemas y lo más preocupante, era que esa mano era como una llave para dar paso a la eliminación de la armada revolucionaria…
"Aún hay gente que puede ayudarnos Lu…" Sabo repentinamente recordó a cierto grupo de aventureros al ver el viejo sombrero de paja en la cabeza de Luffy. "No me había animado a verlos, debido a mi problema actual, pero estoy completamente seguro de que tú lograrás convencerlos con tu sola presencia".
"¿Qué hay de Ace…?" La sola idea de dejar a su hermano, no se le hacía la mejor.
"No creo que Doflamingo quiera que lo olvides o incluso dañarlo. Él es más valioso vivo y siendo humano…" Le enfermaba que ese imbécil usará a su hermano como cebo para atraerlos a Luffy y a él, pero al menos, eso le daría un punto a favor a Sabo. "Como dije, necesitamos ayuda y dadas las circunstancias de esta base, lo más probable es que las demás se encuentren en un problema similar".
Luffy asintió sin estar del todo convencida. Aun así, se aseguraría de seguir a Sabo y salvar a Ace…
Solo esperaba que su hermano mayor, estuviera bien o jamás se lo perdonaría…
~..~
Los pasos resonaban como fuertes ecos entre las paredes húmedas de aquella celda de piedra fría y gris…
Era completamente extraño para el único prisionero en el lugar, que el mismísimo Doflamingo hubiera bajado de la comodidad de un trono que no le pertenecía, solamente para hablar con él…
"Te sienta muy bien estar encadenado, aunque cualquiera diría que estoy loco por mandar a encadenar y encerrar a un estúpido gorila de peluche, pero ambos sabemos que eres más que un simple juguete, ¿No es así, Roger?"
Gol D. Roger captó la burla en aquellas palabras, aun así, se dio el lujo de lanzar una risotada de acuerdo. "Si pudiera, ya te hubiera roto todos tus dientes, solamente por haberme hablado", respondió con completa sinceridad. "¿A qué debo el honor de tener al falso rey ante mi presencia?"
La sonrisa de Doflamingo no flaqueó ni por un momento y menos cuando escuchó los gritos furiosos de cierto chico tan importante para su prisionero estrella. "Y yo que vine a iluminarte con mi generosidad. Roger, tengo entendido que has extrañado a tu único hijo, todos estos años…"
El gorila de peluche como le había dicho Doflamingo intentó liberarse de sus ataduras, aunque sabía que era completamente imposible hacerlo. Aun así, vio preocupado como los guardias metían a la fuerza a un muchacho que él no pudo olvidar en todo ese tiempo y lo encadenaban a la pared con esposas de piedra marina, para evitar el uso de sus poderes.
"¡Déjalo ir!" Exigió con furia.
Doflamingo solamente rió con fuerza. "Es gracioso saber que aun sigues pensando que tu pequeño retoño es el 'D' de la profecía del dios Nika. Siendo sincero, creo que eres demasiado presuntuoso con tu pensar…"
Roger trato de liberarse de las cadenas. "¡Te dije que lo dejes ir!"
Doflamingo simplemente sonrió con maldad. "No puedo hacer eso, después de todo, tu hijo es la llave para atraer a la chica 'D' y obtener lo que más quiero".
Y tanto Roger como Ace, se crisparon al escuchar aquello. Sin embargo, ninguno pudo hacer nada más que mirar como Doflamingo salía de aquella celda, donde un chico con sombrero de motas negras lo esperaba con una mirada fría y sin sentimientos…
"Es gracioso ver como tu ego se desinfla al escuchar las buenas nuevas, aunque asumo que te preocupa la pequeña que tu hijo quiere como una hermana", y sin decir algo más, se aseguró de cerrar la celda.
Ace pensó, al menos Luffy estaría a salvo con Sabo, aunque en verdad deseaba que ella no terminará por involucrarse…
"Maldición", murmuró Ace con enojo.
En verdad esperaba que Sabo pudiera mantener a Luffy a salvo o jamás podría perdonarse si le pasaba algo malo…
Continuará…
~°ɞ°~ღ~°ɞ°~
NOTAS: Y eso ha sido todo por este capítulo. Si les está gustando la idea sobre el fic, les agradecería que me lo hicieran saber con sus lindos comentarios :3
Próximo capítulo: "Un Curioso Propósito", donde Luffy tiene que trabajar en equipo con Sabo, para detener los planes de Doflamingo y rescatar a Ace…
En fin, nos leemos pronto…
Chau chau (^3-)/
