NOTAS: Como dije, este mes, con esta historia, las actualizaciones se harán como lo prometí, así que aquí les traigo el tercer capítulo de esta corta historia :D

Finalmente, antes de comenzar a leer, debo decir un pequeño aviso. En caso de que llegaran a leer esta o alguna otra de mis historias en otro lado, es muy seguramente un plagio. Yo siempre uso el seudónimo "RozenDark" y únicamente público en Amor Yaoi, Wattpad, y AO3.

Esto lo digo, debido a los recientes fallos de Wattpad y que esta misma plataforma tiene una página espejo donde lucran con las historias. Por lo que cualquier cosa, les estaré agradecida si me lo hacen saber. De cualquier manera, en caso de algún otro cambio, les daré el aviso correspondiente :3

En fin, los personajes de One Piece son propiedad de Eiichiro Oda. Las imágenes utilizadas a lo largo del fic son hechas por su servidora.

Y sin más que decir, les invito a leer (^3-)/

~°ɞ°~~°ɞ°~

El rey William Outlook veía maravillado el cambio en su único nieto y heredero directo al trono. Desde que tomó a Sabo bajo su cuidado y desterró a su malvado hijo por la negligencia cometida con su propio hijo, Sabo era un niño muy callado e incluso frívolo.

En el fondo le preocupaba que Sabo se volviera como su padre en el futuro, pero ese pensar cambió con la llegada de cierto viajero que conocía muy bien.

Gol D. Roger era un antiguo caballero encargado de cuidarlo y velar por la seguridad del reino, junto a Monkey D. Garp. Algo curioso es que los tres en su infancia eran buenos amigos, inseparables y por supuesto, el trío busca problemas del momento.

Pero nuevamente, Roger era más que un simple guardia real o un amigo, también era un aventurero y estar en el mismo sitio no era algo que Roger soportará. Por esa razón fue que se embarcó para surcar los mares, en busca de aventuras increíbles…

Y ahora, años de no haberlo visto o haber sabido más de él gracias a las noticias o las pocas cartas que enviaba, regresó al reino y con compañía que su nieto había estado necesitando sin saberlo.

Sabo había pasado los primeros cuatro años de su vida complaciendo a unos padres negligentes e incompetentes y un año en el que, como abuelo y rey, se había preocupado por el futuro de su nieto y Reino, pero ahora, con cinco años recién cumplidos, Sabo conoció a su primer amigo y confidente…

Roger había contado sus anécdotas y la razón de su regreso. Aparentemente tanto él como su hijo necesitaban estabilidad y un lugar al cual llamar hogar, debido a la reciente perdida de la mujer que Roger había amado con locura y Ace necesitaba algo más que el amargo recuerdo de la pérdida de su amada madre. Y afortunadamente Sabo era esa pieza faltante para Ace…

Sin embargo, con el pasar de los años, todo mundo se daba cuenta de que ese par necesitaba algo más en sus vidas, casi como si faltara algo de suma importancia. Y a esa pieza importantísima solamente le tomó cinco años más llegar a su nieto y su amigo…

Monkey D. Lucy, hija de Monkey D. Dragon y por supuesto, la única nieta de Monkey D. Garp…

Aparentemente Dragon no podía cuidar de su hija y un día, Garp tuvo que ausentarse por un tiempo. Claro, que lo más sorpresivo fue cuando llegó con la pequeña niña de siete años, que aparentemente era una interminable bola de energía y positivismo.

Al principio fue complicado para ella ganarse a los dos niños, pero en cuanto lo hizo, el rey William al fin vio a su nieto y amigo, completos y en armonía. Incluso se habían escapado a su lugar secreto y concretado un juramento de hermandad entre los tres…

Aunque al poco tiempo, su nieto se veía preocupado y nervioso. En especial cuando la pequeña niña lo abrazaba o le sonreía…

"Al parecer el nieto de alguien gusta de la pequeña nieta de cierto viejo quisquilloso".

William Outlook no podía creer las palabras de Roger, pero al ver el comportamiento de su nieto y la mirada molesta de Garp, sonrió complacido con la idea de que, en un futuro, esa niña se volviera la consorte de Sabo.

"Solo porque es tu nieto y un buen chico, puedo aceptarlo en el futuro", respondió Garp con el ceño fruncido, mientras se acercaba lentamente a los tres niños. "Pero ahora sólo puedo decir… ¡Puño de amor!" Y sin que alguien pudiera evitarlo, dio un puñetazo a cada uno de los tres niños que lo veían con miedo.

"¡No nos pegues!" Gritaron los tres con molestia.

Por supuesto, dicha molestia pasó a miedo con la mirada de pocos amigos del viejo Garp, que, sin mediar una sola palabra, tomó a su nieta en brazos y comenzó a caminar hacia la salida de la sala.

William simplemente podía negar con una sonrisa nerviosa, mientras Roger reía escandalosamente, viendo a los dos niños que se encontraban completamente confundidos por el actuar de Garp.

"¿Qué acaba de pasar?" Le preguntó Sabo a su hermano.

Ace le restó importancia, mientras negaba. "Ni idea, pero si tú no lo sabes, yo menos…" Respondió. "Seguramente está quedando senil".

William Outlook negó divertido con las respuestas de esos dos niños. Era bastante obvio que Garp era sumamente protector con su única nieta, pero al mismo tiempo, sabía que su amigo tendría que aceptar la posibilidad de que Sabo y Lucy terminarán unidos en más que una relación de hermandad.

Y la verdad, al rey no se le hacía mala idea, después de todo, Lucy les había traído paz a Ace y a su nieto…

Tal vez en un futuro, Lucy podría hacer lo mismo con su Reino…

"Un Curioso Propósito"

El rey como se proclamaba Donquixote Doflamingo no estaba en lo más mínimo feliz con los recientes reportes que sus incompetentes soldados le daban. Incluso una vena furiosa resaltaba en su frente, sin mencionar el ceño fruncido y la expresión llena de ira que adornaba su rostro.

"¿Me están diciendo que no han encontrado señales de la chica 'D'? ¿Ni del molesto príncipe de madera?"

Señor Pink dio una reverencia con expresión avergonzada, mientras dirigía una mirada de advertencia a los subordinados que habían perdido a la chica en cuestión.

"El mocoso Portgas D. Ace nos dio bastantes problemas", explicó con pena. "Envíe a los mejores soldados, pero aparentemente no fueron suficiente para atrapar a los otros dos…"

Los miembros del grupo que había sido encargado de atrapar a la chica y al juguete fugitivo, comenzaron a temblar al ver la expresión del gobernante actual. Aunque quisieran, no podrían huir debido a las habilidades de Sugar…

"Mi señor… El hijo del señor Roger utilizó sus poderes para impedirnos el paso…"

Doflamingo se puso de pie lentamente. "Y según tú, Señor Pink está mintiendo, ¿Eso es lo que quieres decirme?"

La pregunta era traicionera, de eso estaban completamente seguros los juguetes. Para ninguno de los que estaban atrapados en las garras de Doflamingo era novedad, ver que a pesar de lo malvado que era el hombre, este no desconfiaba de sus subordinados.

Incluso se sorprendieron cuando el mismo Doflamingo hizo desaparecer a su propio hermano cuando descubrió que Rosinante era parte del equipo rebelde…

"No mi rey, de hecho, el señor Pink nos salvó de ser quemados al enfrentarse al chico… Es solo que nosotros…"

Doflamingo negó una y otra vez con expresión furiosa. "Señor Pink les dio la oportunidad al enfrentarse a un oponente más fuerte y ustedes simplemente la desperdiciaron… ¡SON UNOS INÚTILES!"

Para los miembros principales del grupo de Doflamingo, no fue sorpresa que su rey personalmente utilizará su habilidad para destruir a esos soldados. Sugar incluso sonreía al ver esos juguetes rotos, que no servían para lo más esencial para su equipo, por ende, no eran necesarios en su caja de juguetes.

"¿Han mandado otros grupos a buscar a la chica?" Dio una mirada severa a su más leal sirviente.

Trébol asintió sonriente. "No te preocupes Doffy, esa chica tarde o temprano estará en el palacio".

Doflamingo asintió con más calma, mientras se dirigía de nueva cuenta a su trono. Una vez sentado, tomó su copa ya llena de licor, mientras volvía a ver a sus subordinados.

"¿Cómo van las cosas en la celda de Roger y su hijo?" Preguntó con interés. "Law, ¿Ya has comenzado a aplicar el veneno?"

El mencionado frunció el ceño, mientras apretaba los puños con demasiada fuerza. Pero por más que maldecía al hombre frente a él, no podía hacer nada al respecto si ni siquiera tenía idea de donde tenían a Corazón…

Por el bien de su padre adoptivo, tenía que soportar un poco más…

"Comencé desde esta mañana…" Respondió sin titubear. "Ha comenzado a surtir efecto y si todo sale como lo has planeado, la noticia se difundirá cuando el chico se quede dormido…"

Doflamingo sonrió con satisfacción. "Es bueno escuchar buenas noticias. Si sigues trabajando así, puede que deje que veas a Corazón e incluso que lo hagas despertar con el antídoto".

Law asintió. "Sería un placer", respondió. Por supuesto, odiaba la sola idea de ser obligado a administrar el mismo veneno que mantenía a Corazón dormido en alguna parte del palacio.

"Es un deleite para mis oídos escucharte hablar de esa manera, Law" Doflamingo sonrió con satisfacción, mientras nuevamente se levantaba de su asiento. "Al ver que mis queridos y fieles seguidores se esmeran tanto en encontrar a la chica y que mi pequeño sobrino hace sin refutar todo lo que le pido, entonces supongo que debo poner un poco de esfuerzo y darles una breve ayuda…"

Trébol, Diamante e incluso Pica quienes eran los principales pilares de Doflamingo sonrieron encantados al tener una idea de lo que su rey haría…

Law por su parte, se mostró preocupado al ver la posición que Doflamingo tomaba justo ahora. Esa misma posición había tenido antes de llegar a este reino. Esa misma posición había tenido cuando destruyo por completo el reino de Dressrosa y los atrapo a Corazón y a él…

"Hay que evitar, que ese molesto príncipe logre encontrar más molestos aliados o que logre escapar del reino y nos haga más difícil la búsqueda de la chica…" Repentinamente varios hilos comenzaron a emanar de su persona, mientras él sonreía con maldad. "¡Torikago!"

Una infinidad de hilos comenzaron a volar hacia el cielo, ante la vista aterrada de los juguetes y Law, mientras que los fieles seguidores de Doflamingo, sonreían maravillados al ver como poco a poco los hilos comenzaban a formar la famosa 'jaula de pájaros' que mantendría a la chica y al príncipe dentro de los límites del reino.

Doflamingo sonrió con satisfacción en cuanto los hilos llegaron hasta el fondo de la tierra. Si era necesario, encogería la jaula para hacer más sencilla la búsqueda, pero tampoco quería hacerle daño a esa mocosa…

"Por ahora, será mejor que encuentren a la chica lo antes posible. Solamente faltan dos días para que la profecía se complete y si logramos impedirla, la balanza estará a nuestro favor…"

Todos asintieron de acuerdo con las palabras de su rey. Debían darse prisa y encontrar a la chica, antes de que las cosas resultaran en contra para el que, según ellos, era el verdadero soberano de aquel reino…

~..~

Luffy quería regresar sus pasos e ir a tratar de rescatar a su hermano, pero como Sabo ya le había dicho, no podía hacerlo. La situación en la que estaban era sumamente complicada y más si esos molestos juguetes vivientes no dejaban de buscarlos para atraparlos…

Llevaban horas sin descansar y siendo lo más silenciosos que se lo permitían, en especial si se hablaba de ella. Pero era bastante obvia la insistencia de ese supuesto rey para encontrarlos.

"¿Ese tipo Shanks nos podrá ayudar?" Preguntó Luffy con preocupación.

Sabo le había mencionado a ese hombre de nombre Shanks y su grupo de nombre un tanto peculiar. Sin embargo, no había dicho si eran fuertes o sí tenían un buen número de personas para dar pelea a Doflamingo y su ejército.

"Es fuerte… Pero en el pasado, la fuerza no ayudó mucho a evitar todo este desastre", con pesar respondió Sabo. "Luffy, no tienes que preocuparte por la reacción de Shanks, porque él hará todo lo posible por ayudar. En especial si eres tú a quien él debe ayudar".

Luffy dejó de caminar en cuanto escuchó esas palabras. "¿Lo conozco en verdad?" Pregunto nerviosa. "Yo no recuerdo a esa tal Shanks…"

Sabo detuvo sus pasos para encarar a Luffy. Iba siendo hora de que hablara con ella y le dijera absolutamente todo o al menos lo que pudiera decirle.

Sin embargo, Luffy señaló hacia el cielo con expresión llena de horror. Tuvo que mirar hacia donde ella miraba y se sorprendió de ver que Doflamingo había tenido la osadía de utilizar esa técnica para mantenerlos dentro de los territorios del reino…

"¡Maldición!" Espetó furioso. "Lo siento Luffy… No podremos ir por Shanks…"

Sabo lo sabía perfectamente. Esa maldita 'jaula de pájaros' era imposible de romper, tanto por fuera como por dentro y si ellos dos lograban salir, no podrían volver a entrar y Ace se quedaría a merced de Doflamingo.

"Debemos buscar un lugar para descansar e idear otro plan…" Cuando Sabo viro a ver a Luffy, se preocupó de verla sostener su cabeza con fuerza. "¿Qué te ocurre?" La expresión en el rostro de Luffy parecía de horror y su respiración agitada solamente hacía que se preocupara aún más.

"M… Mingo…"

"¿Mingo?" Sabo pensó en la palabra, pero al recordar a quien llamaba Luffy de esa manera, sintió más preocupación. "¿Te refieres a Doflamingo?" Cuestionó preocupado.

Esperó pacientemente por una respuesta, pero Luffy como pudo agarró con fuerza uno de sus brazos, mientras lo veía con lágrimas asomándose por sus ojos…

"Sabo… Lo siento… Sabo, yo te olvide…"

Sabo podría haber tenido una expresión llena de sorpresa, pero debido a su pecaminosa situación, no podía hacerlo. Sin embargo, era algo bastante obvio que estaba demasiado sorprendido de escuchar a Luffy mencionar aquello…

Se suponía que ella no debía recordarlo, después de todo, así era como funcionaba la habilidad de Sugar. Aunque, se suponía que esa su decisión de ser un muñeco, no era gracias a Sugar, así que…

"Luffy… ¿Me recuerdas acaso?" Murmuró la pregunta.

Luffy asintió, mientras volvía a tomar su cabeza con ambas manos. "Te recuerdo…" Respondió adolorida. "Recuerdo todo lo que pasamos y también… Recuerdo cuando Mingo llegó al castillo… Sabo, lo lamento, por mi culpa nos separamos…"

Sabo negó con calma, mientras daba una caricia al rostro de Luffy. Nunca le había gustado verla llorar y eso no había cambiado con el pasar de los años.

"¡Claro que no!" Dijo. "Doflamingo llegó y como el cobarde que es, te usó como rehén… No recuerdo bien quién fue el que te liberó de sus hilos en ese entonces, pero eso fue lo que nos permitió escapar del castillo. Las cosas sucedieron por una razón o eso es lo que mi abuelo siempre decía…"

"¿Y Ace…?" Preguntó nerviosa. "¿Él fue atrapado por mi culpa? Todo porque Mingo me busca…"

Sabo no supo qué más decir para calmar a Luffy, pero al ver sangre comenzar a escurrir de su nariz, se preocupó todavía más. "Hablaremos con más calma en algún lugar más seguro que este", mencionó preocupado, mientras la ayudaba a ponerse de pie.

Como pudo, Luffy asintió, mientras veía con esfuerzo los hilos que habían tomado la forma de una jaula gigantesca. "Estamos atrapados… Shanks no podrá ayudarnos…"

Y esas fueron las últimas palabras que pudo decirle a Sabo, antes de perder la conciencia. Por alguna razón sentía que su cabeza estallaría en cualquier momento y la temperatura de su cuerpo se sentía anormalmente elevada…

"¡Luffy!"

Sabo reaccionó rápido para evitar una posible caída. Se preocupó al ver las mejillas de Luffy completamente rojas, así que lo más seguro era que tuviera fiebre.

"Recuperar sus recuerdos de golpe, fue demasiado para ella…"

Con furia miró nuevamente los hilos que los mantenían dentro del reino, suponiendo que habían sido la causa de la manera abrupta en la que Luffy había recuperado sus recuerdos. Y francamente, no la culpaba por recordar esa fatídica noche gracias a los hilos, después de todo, hasta él había tenido pesadillas con ese maldito día y ese maldito hombre con una maldad tan venenosa como la de una viuda negra…

Sabo incluso podía afirmar que Ace también soñaba con esa noche, después de todo, no era fácil de superar la imagen de Luffy siendo manipulada como una marioneta con la cabeza colgando hacía un lado y la frente sangrando de manera preocupante…

Y aunque habían cosas que quisiera olvidar de esa noche y otras que quisiera recordar, sabía que no había tiempo alguno. Así que tomo a Luffy en su espalda y hasta no haberse cerciorado de que no caería, no se movió.

Debía encontrar un sitio seguro para descansar y pensar en un nuevo plan, pero, sobre todo, para tratar la fiebre de Luffy…

Solo esperaba que Ace estuviera bien y pudiera aguantar un poco más…

~..~

Roger estaba demasiado preocupado con lo que veía. Su hijo había estado somnoliento desde que aquel chico había llegado y comenzado a inyectar ese extraño líquido por dosis de distintas horas.

"¿No hay nada más que quieras preguntar Ace?" Roger había estado tratando de evitar que Ace terminará por dormirse y sospechaba que precisamente por la falta de siestas, era que aquel chico volvía e inyectaba de nueva cuenta a Ace.

Ace asintió con una expresión llena de cansancio. "¿Por qué no acabaste con Doflamingo desde un principio…?" Al terminar la pregunta, soltó un largo bostezo.

"Porque eso no era algo que me correspondía hacer…" Respondió con pesar. "Solamente el 'D' elegido tenía que hacerlo, pero…"

Con esfuerzo, Ace miró al juguete que supuestamente era su padre. "¿Pero…?"

"La profecía viene de dos partes, como una moneda", respondió. "Se supone que el 'D' elegido tendría dos aliados y se necesitan esas tres piezas para que Doflamingo sea derrotado. Es bastante obvio que ese dato Doflamingo ya lo sabía, pero por alguna razón necesita de Lucy y temo que esa razón desconocida sea el otro lado de la moneda…"

Ace apenas y podía mantener su mirada fija en su supuesto padre, aunque su penoso estado no impidió que escuchara cada palabra dicha por Roger. "¿Tres piezas dices…?" Estaba bastante seguro que en algún momento había escuchado algo así, pero por alguna razón, sentía que lo había olvidado o que, de alguna manera, lo había imaginado. "Creo que tengo sueño…"

Roger trató de liberarse de las cadenas que lo mantenían quieto, pero no pudo hacerlo, aunque lo intentará. "Ace… ¡No puedes quedarte dormido!" Gritó preocupado. Maldecía una y otra vez a Doflamingo por haber hecho su encierro aún más tortuoso. "¿Qué tal si me cuentas más sobre ese otro mundo?" Sugirió desesperado, tal vez eso haría que su hijo se mantuviera despierto.

"No creo poder papá… En verdad tengo sueño…"

Roger había agradecido tener la oportunidad de volver a hablar con su hijo, incluso había disfrutado contar historias que, en su tiempo, ambos habían pasado. También agradeció poder escuchar como su hijo había madurado para poder sobrellevar su nueva vida y por supuesto, mantener a su hermana menor a salvo.

Pero Roger sin duda alguna cambiaría todo eso, aun si tenía que renunciar a Ace, solo para evitar lo que estaba ocurriendo con su hijo.

Lo peor para Roger había sido perder a su amada esposa y años después, separarse de su hijo, pero justo ahora, Roger sentía que Ace no estaría a salvo o que incluso, jamás tendría otra oportunidad de verlo…

Aun cuando escuchó la puerta de la celda abrirse o los pasos de aquel muchacho causante del sueño de su hijo, no desvió su mirada del rostro apacible de Ace.

"Si soy honesto… Lamento todo esto…"

Solamente en ese instante, Roger miró a ese chico. El rostro cansado y la mirada con un imperceptible brillo de arrepentimiento, le dijeron a Roger lo arrepentido que el muchacho estaba. Aun así, no estaba dispuesto a perdonarlo tan fácilmente.

"¿Por qué lo haces entonces?" Cuestionó exigente. "Ace es lo único que tengo de mi esposa…"

"Porque de no hacerlo, Doflamingo acabará con la única persona que tengo de familia…" Respondió sin titubear. "Este veneno no es tóxico, pero su hijo no despertará sin el antídoto. Doflamingo le hizo lo mismo a mi padre y no contento con eso, lo mantiene oculto en este castillo…"

"Eso no hará que te tenga lástima o sienta algo de empatía", bramó Roger con furia.

"Y no la necesito en lo absoluto", respondió Law sin inmutarse. "Solo debe saber que, en dos días, si Doflamingo no es detenido, no habrá ningún poder que logre detenerlo…"

Y solo con esas palabras, Roger temió sobre lo que ese imbécil tenía planeado para su hijo y la nieta de Garp…

~..~

Sabo sintió alivio cuando vio a Luffy despertar al fin. Afortunadamente había encontrado un sitio seguro y por supuesto, la fiebre de la chica había bajado considerablemente.

Ahora, solamente debía lidiar con la infinidad de dudas que ella había tenido y que solamente se encargaba de apaciguar…

"Ace y el abuelo fueron unos tontos al no decirme nada, aunque si lo pienso, Mingo sí que me dejó algo traumada con sus estúpidos hilos", mencionó de brazos cruzados. "Sabo… ¿Cómo podremos ir por Ace?"

Sabo solamente pudo negar sin tener alguna idea en mente. "No podemos simplemente entrar, pero ahora que estamos atrapados en ese ataque, tampoco podemos pedir ayuda…"

Y ni pensar en los revolucionarios, porqué Sabo no podía correr el riesgo con Luffy a cuestas. Seguramente las demás bases habían caído y era demasiado arriesgado andar con Luffy para cerciorarse de que alguna base se hubiera salvado.

"No puedo pensar en algún plan… Soy un fraude…"

"Sabo simplemente está agotado", mencionó Luffy. "No puedes cargar con todo tu solo Sabo… ¡Yo voy a ayudarte!"

"Gracias Lu, pero mejor te mantienes fuera de este problema…"

Luffy lo miró con enojo. "¡Ace es mi hermano también!" Respondió con fuerza. "Y este mundo también es mi hogar".

Sabo quiso decir algo más, para evitar un enfrentamiento con la más testaruda de los tres, cuando escuchó varios pasos pesados acercarse.

"Son juguetes…"

Al ver varios juguetes acercarse, temió por Luffy y sólo entonces, recordó cierto lugar que esperaba no estuviera ya destruido. Rápidamente tomó una decisión que esperaba no fuera la incorrecta…

"Escucha Luffy… Cerca de este lugar había un pueblo bastante conocido por ambos… Espero no equivocarme sobre lo que diré, pero los revolucionarios siempre tenían la ayuda de las personas de ese pueblo…"

"¡No puedo dejarte aquí!" Gritó preocupada.

"He vivido estos años huyendo de los juguetes de Doflamingo, así que estos tontos no podrán detenerme…" Respondió. "Luffy, tú has vivido un largo tiempo en el otro mundo y no tienes experiencia huyendo como yo, así que, en este caso, prefiero confiar en que serás lo suficientemente fuerte para mantenerte a salvo y llegar a ese pueblo".

"¿Me alcanzarás…?" Preguntó preocupada.

"Te prometo que una vez logre perder a esas cabezas huecas, iré a buscarte…"

Luffy asintió con una sonrisa. "Más te vale cumplir tu promesa Sabo".

Dio unas breves instrucciones acerca del camino, esperando que Luffy se mantuviera a salvo y oculta. Por supuesto, le pido que, si ese pueblo estaba infestado por juguetes, huyera cuanto antes…

Así que una vez él llamó la atención de esos molestos juguetes, Luffy comenzó a correr en dirección contraria, para tranquilidad de Sabo…

Solo esperaba que ella se mantuviera a salvo o jamás se lo perdonaría…

~..~

Aquella mujer de gran tamaño, nada normal para una humana común y corriente, veía con insistencia su esfera de cristal. Su ceño fruncido y su boca curvada hacía abajo, no auguraba nada bueno para el futuro…

Las sombras se cernían en su esfera de cristal y solamente había un punto blanco entre toda esa bruma negra…

"¿Quién ganará esta guerra…?

Como su deber dictaba, si alguien llegaba ante ella para pedir alguna información sobre el futuro, ella debía hablar con la verdad. Por supuesto, dos personas lo habían hecho…

Donquixote Doflamingo hasta ahora, llevaba las de ganar, pero ese punto blanco que poco a poco brillaba con más intensidad, solamente eran malas noticias para el rey falso…

La mujer sonrió complacida, casi al punto de sentir satisfacción al ver otro punto blanco aparecer. Pero todavía no podía estar segura si Doflamingo perdería, al menos no si el tercer punto no hacía acto de presencia…

"Solo quedan dos días…"

En dos días, su esfera de cristal le diría si aparecería el dios Nika o simplemente si Doflamingo reinaría por siempre todo territorio que le apetezca gobernar…

Solamente quedaban dos días para el verdadero final…

Continuará…

~°ɞ°~~°ɞ°~

NOTAS: Y eso ha sido todo por este capítulo. Si les está gustando la idea sobre el fic, les agradecería que me lo hicieran saber con sus lindos comentarios :3

Próximo capítulo: "Un Curioso Dilema", donde Luffy se siente atrapada ahora que Sabo tampoco está…

En fin, nos leemos pronto…

Chau chau (^3-)/