Esto solía ser un Fictober, ahora solo es un reto de 31 historias cortas.
Día 23: Pride
Fandom: Digimon Tamers
Personajes: Ryo Akiyama, Ruki Makino
Canción referenciada: Perfect By Ed Sheeran
Título: Perfecta
Con la inauguración de Neo Hypnos se celebró una ceremonia y luego una fiesta con todos los miembros antiguos y nuevos, amigos y familiares, incluso digimon compañeros eran bienvenidos. Desde los eventos con el D-Reaper habían transcurrido ya diez años, las cosas habían cambiado bastante y aquella antigua agencia se estaba reformando luego de un largo tiempo en suspensión.
Con la reconexión al mundo digital, era inevitable que tarde o temprano tuvieran que reestructurar las funciones. Y, para hacer el cuento más corto, los jóvenes tamers eran parte de los invitados a aquella fiesta, incluso era probable que en cuanto terminasen la universidad algunos se unieran como era el caso de Jianliang al seguir los pasos de su padre.
Entre los invitados a esa fiesta estaba Ryo Akiyama, el tamer legendario o el rey digimon como le llamaron en su infancia. Pensar en esos apodos le causaba algo de gracia ahora que era un adulto joven, pero también un poco de nostalgia, mucho más al verse rodeado de tantas personas que se volvieron significativas para él.
Llevó las manos a los bolsillos de su pantalón formal, mirando a todos en aquel salón conversando, comiendo, bebiendo, era un ambiente muy ameno. Monodramon se había ido con el resto de seres digitales a comer bocadillos por lo que se había quedado por su cuenta. Se aflojó un poco la corbata, sentía que le asfixiaba, hacía un tiempo que no veía a la mayoría de sus viejos amigos, al menos desde que entró a la universidad.
Giró un poco su rostro en busca de estos hasta que finalmente les divisó, estaban conversando animadamente en una mesa y quiso unirse a ellos, aunque terminó por quedarse estático al fijarse en una de las chicas. Sintió sus mejillas y orejas calentarse a medida que le recorría con la mirada.
Ciertamente veía a Ruki mucho más seguido que a cualquier otro tamer y eso era porque ambos asistían a la misma universidad, la tecnológica de Tokio. Se habían hecho un poco más cercanos, sin esa rivalidad imperiosa que tenían de niños, incluso si la pelirroja seguía tratándole de un modo algo tosco.
Ahora eran mucho más cercanos y quizás se debía a ello que esa noche le dejó atontado verla con aquel precioso vestido. Había días donde ella parecía tan femenina como su madre y otros donde la ropa de chico le resultaba mucho más cómoda, era por ello que esperaba verla en algo así como un traje smoking en tal ocasión.
Espabiló un poco cuando sintió los ojos de la pelirroja sobre sí y luego la del resto de tamers, los cuales no tardaron en hacerle señas para que se acercara a ellos. Levantó su mano y saludó a todos amistosamente, aunque le era un poco inevitable mirar más hacia Ruki.
—Que bueno que viniste Ryo —saludó Hirokazu con cierta emoción.
—Me alegra verlos, hacía mucho que no estábamos reunidos todos —respondió el con una sonrisa.
—¿Y Monodramon? —Preguntó Takato.
—Culumon lo llevó con los demás a comer, deben estar jugando.
Era de esperarse que todos comenzaran a hablar de sus respectivas vidas, la mayoría estaba en la universidad, todos estudiaban algo completamente distinto pese a que tuvieran la misma finalidad de seguir involucrados al mundo de los seres digitales. En algún punto de la conversación llegó a perderse, distraído por estar mirando fijamente a la pelirroja.
—¿Por qué me miras tanto? ¿Me veo mal acaso? —Cuestionó ella de forma directa con esa clásica tendencia al enfado que tanto le caracterizaba, aunque no habló muy fuerte para no llamar la atención de los demás.
—No, no, al contrario —se apresuró a negar—, creo que te ves muy hermosa, es solo que no pensé que accederías a usar un vestido.
Ruki sintió sus mejillas calentarse un poco por el halago, no es como que no le creyera, Ryo siempre era muy adulador con ella, pero casi siempre lo era con respecto a su intelecto o temas relacionados a sus estudios, nunca había sido sobre su aspecto físico y no sabía cómo tomarlo.
—Gracias —apenas murmuró, desviando un poco la mirada—¿De verdad no creías que pudiera usar un vestido? Admito que fue idea de mi madre.
—Pensé que irías por tu lado masculino esta vez —bromeó ligeramente—, aunque a mí me gustan los dos lados de ti, creo que de cualquier forma te ves perfecta.
Makino no sabía muy bien cómo lidiar con tantos halagos a su persona, al menos no así. A veces detestaba a Ryo por lo que podía lograr en ella, por todo ese revoltijo de emociones que le ocasionaba, le enojaba, le frustraba y le abochornaba, pero al mismo tiempo le gustaba, le hacía feliz ser notada de esa manera por él.
Le sorprendía que Ryo se percatara tanto de sus cambios de estilo. Si, ciertamente ahora tenía más apego a su lado femenino, pero alternaba mucho entre uno y otro cada cierto tiempo, se sentía cómoda con ambos, sentía que era parte de su identidad. Claro que no creyó que alguien se fijaría tanto en ello, mucho menos Akiyama.
Vio como Takato se había llevado a Juri al centro del salón donde algunas personas estaban bailando. A veces envidiaba un poco lo que ellos tenían, eran una pareja encantadora que se entendía y complementaba demasiado bien, siempre que los observaba no podía evitar sonreír enternecida, le parecía que de verdad eran el uno para el otro.
—¿Quieres bailar? —La pregunta de Ryo le tomó por sorpresa e hizo ruborizar de nuevo.
—No, no sé bailar —negó desviando la mirada—. Seguro hay muchas chicas que les encantaría bailar contigo si tanto quieres —añadió de forma un tanto sarcástica y se sintió fastidiada por su propio comentario si era sincera.
—Pero yo quiero bailar contigo —insistió; Ruki siguió enrojeciendo y frunció más su ceño.
—¿Qué pretendes Akiyama? ¿Avergonzarme frente a todos? —No pudo evitar reclamarle con algo de desconfianza. Si, eran amigos, eran más cercanos, pero Ruki seguía siendo orgullosa y testaruda para casi todo.
—¿No puedes creer que solo quiero pasar tiempo contigo?
—¿Por qué quieres eso?
—Me gusta estar contigo.
Silencio de nuevo. Ruki rogaba que nadie prestara atención a lo que decían. El castaño le sonreía de un modo que le parecía tonto y encantador, le gustaba escuchar todas esas cosas que le decía, pero a la vez sentía extraño, como si algo en ella le impidiera creerlo de un todo. No sabía describir tantas emociones contradictorias.
—Ven, prometo que no haré nada que te avergüence.
Ryo le tendió la mano y ella dudó un poco antes de tomarla para seguirle por el mismo camino que siguieron Takato y Juri. Él le sujetó por la cintura con una mano y sostuvo una de las suyas con la otra, comenzando a moverse despacio al ritmo de la lenta música en inglés que sonaba. Ruki estaba algo nerviosa, no quería que tantas personas les vieran en esa situación, ja, prometió no avergonzarla y ya se sentía así.
—Solo enfócate en mí, no veas a los demás —pidió el castaño y ella solo asintió.
Se dejó guiar en el proceso, encontrando la situación agradable poco a poco. Miró directamente aquellos ojos azules, sintiendo su corazón acelerarse de un modo que no sabía describir, estaba nerviosa, pero ya no era tanto por quedar en ridículo frente a muchas personas.
Si lo pensaba, solo le había gustado un chico en su vida y fue algo pasajero, un simple crush de la adolescencia. Sin embargo, ahora no sabía si era ese mismo sentimiento el que le inundaba al estar tan cerca del otro tamer, podría jurar que era más fuerte. No había detallado lo bonitos que eran sus ojos o lo bien que olía su perfume ¿Por qué ahora sí? ¿Qué pasaba con ella?
—¿Lo ves? No es tan difícil —dijo antes de hacerle girar con elegancia solo para volver a sujetarle contra sí.
—No sabía que te gustara bailar —murmuró ya con menos tensión que antes.
—Mi madre me enseñó —respondió tranquilamente.
—Tu madre ¿real? —silencio. Demonios, había metido la pata. No se suponía que hablara de eso, de la vida real de Ryo, la que había empezado a recordar hacía un par de años—Lo siento…
—Tranquila, no pasa nada —negó con calma— y, bueno, hablaba de mi mamá de esta realidad.
—No debí hablar de eso.
—No te preocupes, está bien.
Sentía que Ryo estaba más cerca que antes y eso mantenía su corazón acelerado. Aun así, no quería apartarse, quería disfrutar de su cercanía, su calor, su delicioso perfume.
—Baby, I'm dancing in the dark, with you between my arms. Barefoot on the grass, listening to our favorite song —Ryo cantaba en un susurro la letra de la canción, sentía su cálido aliento cerca de su oreja. Le gustaba su voz, era mucho más varonil que antes y a la vez era suave, encantadora—. When I saw you in that dress, looking so beautiful. I don't deserve this, Darling, you look perfect tonight.
Aquella estrofa de la canción describía muy bien el momento, si le había aturdido verla en ese precioso vestido, pero si lo pensaba, fuese con la ropa que fuera, seguro habría quedado impresionado, porque Ruki siempre le pareció hermosa, fuerte, decidida, intrépida e inteligente. Tenía tantas cualidades que le fascinaban y al fin tenía la oportunidad de expresar un poco lo que pensaba de ella, lo que sentía por ella.
—Ryo… — apretó ligeramente su saco, a medida que la música iba terminando, sintió como le inclinaba un poco sobre su espalda. Estaba muy cerca.
—Realmente te ves perfecta esta noche.
La contempló en silencio unos segundos, sintiendo una inmensa necesidad de solo acercarse más y juntar sus labios. Pese a sus deseos, se abstuvo de ello y lentamente volvieron a enderezarse. La pelirroja no sabía si estaba decepcionada o aliviada ¿De verdad quería que Ryo la besara? ¿Frente a todos?
—Te prometí que no iba a avergonzarte —sonrió un poco antes de acercarse a dar un beso suave en su mejilla.
Makino le vio retirarse hacia uno de los balcones, ignoraba que él también necesitaba poner en orden sus pensamientos y emociones, que su corazón latía tan rápido como el de ella en esos momentos. Subió su mano a la mejilla que le había besado, definitivamente le decepcionaba que no fuera un beso real y le aliviaba que respetara no hacerlo en público. De nuevo, sentimientos contradictorios.
Por su parte, Renamon observó atentamente todo lo que se había dado entre aquel par. Desde hacía un tiempo tenía la sospecha de que Ruki podía albergar otra clase de sentimientos hacia el compañero de Monodramon. No entendía del todo conceptos como el amor, pero si aquello hacía feliz a Ruki entonces también lo estaría por ella y le apoyaría en lo necesario.
La fiesta continuó, con algunos discursos, más brindis y comida. Ryo y Ruki pasaron el resto de la noche juntos y tal vez sí pudieron darse uno que otro beso en la privacidad de un balcón.
FIN
¡Holas! Continuando con mi reto de one shots que algún día terminaré, decidí hacer otro de Digimon, esta vez con una de mis parejas favoritas de tamers, de verdad que le tengo un amor increíble a este ship jaja. Otra vez una fiesta, ya lo había hecho en el one Huntlow, pero pos mi cerebro dio para esto (¿?) Espero que les haya gustado, nos leemos
