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Cuando Estela leyó por primera vez el cuento de La Sirenita, en 1840, escrito por un sujeto llamado Hans Christian Andersen, le causó hilaridad.
Se preguntó si es que acaso él sabía algo, o había escuchado algo.
No. Pensó en que la respuesta era no.
Siglos atrás, en la antigüedad, los hombres ya hablaban de las sirenas, de los seres mitológicos, con el tiempo le perdieron el miedo a las aterradoras criaturas que realmente eran.
Cuando ella se llamaba Estatira, había devorado a cientos de humanos para mantenerse en la tierra, andante, erguida, su cola desapareció, por voluntad y porque el trato era devorar a los humanos para dejar el agua.
Así que en pleno Siglo XXI, Estela pensaba que todos esos cuentos de sirenas, no se acercaban en nada a la triste realidad… muchos como ella, seguían viviendo en la superficie, devorando humanos.
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Día 9 – Sirena.
