14.

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Después de haber sentido tanto frío, tanto jodido frío, de ese que inmovilizada y no permitía pensar en nada más que en la sensación que quebraba su voluntad.

Emiliano no pudo menos que sentir reconfortante el calor que comenzó en su cabeza, o esa sensación tuvo, y luego le empezó a rodear por todo el cuerpo.

Todo...

¡Se convirtió en llamas!

Gritó, o eso creyó, pateo, o eso imaginó.

—¿Qué es eso? —Preguntó el forense a su ayudante.

—Nada, lo normal, el espasmo del cuerpo cuando comienza la incineración...

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Día 14 – Incineración.