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Anselmo era el mayor, por minutos, su hermano gemelo Adolfo había nacido casi cinco minutos después. Eran gemelos idénticos.

Les encantaba confundir a sus padres cuando se fingían ser el hermano contrario; a veces se entretenían faltando a las clases, uno u otro y fingían ser quienes no eran. Eso de tener un gemelo idéntico tenía sus ventajas, y también sus desventajas.

Adolfo de carácter taciturno y dócil, era lo contrario de Anselmo, este último era más bien la chispa.

Una tarde, simplemente encontraron a Adolfo en la bañera, con la secadora dentro, desbordada de agua, y el cuerpo inerte del hermano menor, electrocutado. Nadie tenía idea del por qué.

Sólo Anselmo sabía… porque él lo había hecho. Pero la realidad era que Adolfo mató a Anselmo, y después fingió ser él, tenía ganas de saber que se sentía ser el otro, todo el día, todos los días, toda la vida.

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Día 24 – Electrocución.