25.
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¡Dulce, dulce, dulce!, se escuchaba la algarabía de los niños corriendo en tropel, con sus disfraces terroríficos, tocando de casa en casa, con sus risas locas y sus gritos.
Pedían dulces, así como quien pide cualquier cosa, es más, exigían dulces.
En la penumbra de la Noche de Brujas, poco o nada pudieron hacer los adultos, nadie se pudo defender de la horda salvaje de niños enloquecidos, llenos de frenesí animal, nadie se lo esperó.
Mataron a todos los adultos, conocidos o no.
La villa quedó desierta, no había adultos. Solo niños brutales.
Sucedió hace tres años, que yo sepa, el mismo fenómeno se suscitó a lo largo y ancho del mundo. Nadie lo vio venir. Quedamos pocos, refugiados, escondidos… debimos escuchar eso de que había demasiados niños en el mundo… debimos…
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Día 25 – Dulces.
