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Amaranta había cerrado la computadora portátil con una sonrisa de autocomplacencia. Echó un último vistazo al espejo que tenía enfrente y comprobó que su aspecto era perfecto. La tierna juventud de su rostro sólo era interrumpida por un colorete color frambuesa que exageraba sus rasgos.

Cuando soñó años atrás en tener mucho dinero y tener su propio negocio, no se imaginó que eso de subir videos y tutoriales tontos le dejaría dinero casi sin hacer nada.

Pero lo mejor… lo mejor vino después…

Caminó a la maltrecha casucha de servicio, abrió la puerta, todos adentro le saludaron, parecía aquello un pequeño estudio de grabación.

Arnulfo estaba atado a la silla y amordazado, las cámaras estaban colocadas, las luces encendidas. El show iba a comenzar. Amaranta se transformó, cubierta por una horrorosa máscara, en "El carnicero", lo iban a despedazar vivo, a petición de los cibernautas, se transmitiría en vivo… según lo que pagaran, sería lo que le harían.

Arnulfo gimió, se orinó encima. Amaranta rio de imaginar todo el dinero que reuniría esta vez, si todo salía bien, continuarían con eso, hasta ahora lo había hecho tres veces…

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Día 28 – Carnicero.