Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Fyrebyrd, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Fyrebyrd. I'm only translating with her permission.


Capítulo 11

Entrando rápidamente, en silencio, atravieso el largo pasillo hacia la piscina. El cloro me guía, y es un aroma que se ha vuelto mi hogar últimamente. Desde el fiasco con Jacob, Edward ha sido tan dulce y comprensivo como siempre, constantemente asegurándome que no fue mi culpa.

Pero puedo ver que le molestaba más de lo que demostraba.

El sonido del agua salpicando me impulsa mientras salgo del pasillo y entro a la zona de la piscina. Como una mala estudiante de la U. Twilight, admito que esta es mi primera vez en el centro acuático, y me siento avergonzada. El lugar es de gran categoría, y también lo es nuestro equipo, especialmente mi chico.

Encuentro a Edward de inmediato, sus brazos trabajando frenéticamente mientras atraviesa el agua. No estoy suficientemente familiarizada con la natación como para saber qué brazada está realizando, pero pone una sonrisa en mi rostro al verlo finalmente hacer lo que ama, la cosa que corre por sus venas.

Quitándome las sandalias, me siento al borde y dejo mis piernas caer en el agua al final de su carril. En cuestión de segundos, ha tocado la pared y se dirige hacia mí. No creo que me vea, y confirmo que estoy en lo correcto cuando su mano toca mi pierna.

Él levanta la cabeza y sus dientes brillan cuando sonríe.

—Qué agradable sorpresa.

Acercándose, flota entre mis piernas, y río con un bufido.

—Qué bueno que lo pienses.

Se quita las gafas.

—¿Hay alguna razón por la que no lo haría?

—Tú dime.

Se mueve a un lado y se impulsa, quitando su cuerpo cubierto por solo un traje de baño de la piscina y sentándose a mi lado. Deja sus gafas para nadar y su gorra a su lado y gira en mi dirección.

—¿De dónde sale esto?

Suspiro.

—Ignórame.

—No lo haré. —Las luces azules de la piscina hacen que sus ojos brillen—. Eres mi droga, imposible de ignorar.

—No sé si eso es algo bueno o no. —Levanto la mano, colocándola en su cabello rebelde—. ¿Cómo mantienes todo esto dentro de esa gorra?

—Es una forma de arte. —Me dedica una sonrisa atrevida, inclinándose hacia adelante y besando mis labios—. ¿Qué te hizo buscarme?

—Un par de cosas.

—¿Quién te dijo que estaba aquí?

—Alec. —Lo miro de manera inquisitiva—. Creo que ese era su nombre.

—¿Bajo y con cabello castaño?

—Síp.

—Ese es él. —Toma mi mano, y me percato de las arrugas en las suyas. Supongo que ha estado en el agua por un tiempo—. ¿Qué pasa?

—Desde todo el desastre con Jake, las cosas han estado raras. —Pauso para darle una oportunidad de negarlo, y no lo hace—. Así que, he estado pensando. Primero —Busco en mi bolsillo y cierro el puño alrededor del metal—, quiero darte esto. —Extiendo mi mano y la abro para revelar una llave en mi palma—. Cambiamos las cerraduras porque no quiero arriesgarme a que Jake haya hecho una copia si exijo la suya de regreso. —Me estremezco de solo pensarlo—. También sería super extraño si tomara la suya y te la diera a ti. —Pongo una cara de pocos amigos—. Así que, quiero darte esto, una llave nueva para mis nuevas cerraduras que solo mi nuevo novio tiene.

Él sonríe, tomando el pequeño objeto de metal.

—No tenías que hacer todo eso, pero aprecio el esfuerzo, y por supuesto que usaré esto.

—Quiero que lo hagas.

—¿Hay más? —Me observa, y algunas cosas arden con solo esa mirada.

—Sí. —Sale apenas en un susurro, así que rompo el contacto visual porque esto es importante—. Hay una cosa más. —Inhalo profundo y lo suelto lentamente, sabiendo que esto es lo correcto—. He decidido que seré honesta con Rose cuando los presente. Después de la otra noche, jamás te pediría fingir ser ese psicópata.

En un momento está a mi lado, y al siguiente, se encuentra en la piscina, sin las gafas y la gorra. Emerge a unos metros, sus ojos brillantes fijos en mí.

—Únete a mí.

No vacilo.

Lanzando mi camiseta y shorts a un lado, salto al agua y nado directamente a sus brazos, rodeando su cintura con mis piernas.

—Siempre querré unirme a ti —digo antes de meter mi lengua en su boca.

Besar a Edward es una experiencia increíble pero besarlo en su territorio es incluso mejor. Esa sensación flotante, aturdida no solo se encuentra en mi cabeza, mi cuerpo se siente igual en este ambiente. Es caliente y excitante, haciéndome sentir en llamas.

—De esto se basan las fantasías —masculla, sus dedos deslizándose dentro de mis bragas—. ¿Tenerte aquí? Nada nunca se le comparará.

Me retuerzo contra él.

—Entonces, tómame.