Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Fyrebyrd, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Fyrebyrd. I'm only translating with her permission.
Capítulo 16
Me siento en la cama leyendo una novela erótica para pasar el tiempo hasta que Jake entra al cuarto. Mis ojos se cierran del sueño y la mayoría de la lucha me ha abandonado cuando aparece, pero me espabilo y planeo darle todo lo que tengo. Ni siquiera se encuentra con mi mirada mientras se desabotona los pantalones y se los quita.
—Tienes que estar bromeando —digo, apartando la mirada. Él es una persona en forma con un cuerpo decente, pero su actitud y sus vibras de infiel me dan náuseas ante la idea que él se desvista tan cerca de mí.
—¿Qué?
Aún no lo miro mientras me pongo de rodillas y aviento la almohada y la manta que tengo listas para él.
—Estoy segura que el suelo será una perfecta compañía para tu trasero apenas cubierto.
—Oh, vamos, Bells —se queja, y su camisa sale volando—. No voy a dormir en el suelo duro.
Sacudiendo la cabeza, me cruzo de brazos y añado mi mejor cara de furia.
—Si subes a esta cama, despertarás con partes faltantes.
Él se ríe, pero deja de hacerlo cuando se da cuenta que no estoy bromeando.
—¿Qué pensará Rose de eso? —Él tiene una sonrisa media satisfecha, y le quiero aventar algo a su cabeza.
—¿Qué onda, Jake? —digo un poco demasiado fuerte, así que bajo la voz—. Es evidente que no estás interesado en mí, ¿así que por qué haces esto? ¿Por qué te tomas toda esta molestia?
Sus labios forman una línea fina.
—Le dije a ese payaso tatuado que esto no había terminado, y te conozco, Bells. Una propuesta frente a Rose era algo que no podrías resistirte.
Mi sangre hierve en mis venas, y salto de la cama, aferrando la almohada en mi puño. Me acerco y comienzo a golpearlo con esta. Repetidamente. Una y otra vez mientras descargo pensamientos que ni siquiera había admitido para mí misma.
—Qué cretino egoísta. —Golpe—. Mi hermana se está muriendo, patético imbécil. Le podría haber dado a Edward, alguien con quien planeo pasar el resto de mi vida, y en cambio, ella piensa que tú, un perdedor infiel malvado, es mi alma gemela. —Me desinflo, la almohada colgando en mi mano—. Y ni siquiera interpretas el rol bien. Qué triste para todos nosotros. —Me doy la vuelta y subo a la cama, mi alma doliendo por toda la insensatez.
—Quizás deberías haber pensado en eso antes de publicar un anuncio buscando a alguien que fingiera ser yo —suelta, y síp, soy una idiota por pensar que eso era un buen plan—. El nadador jamás podría haber estado a mi nivel.
Me siento en la cama, volviendo a encender la lámpara así puedo ver su rostro.
—Él es mejor que tú por pasos agigantados, y teníamos la intención de contarle a Rose la verdad.
Él sonríe engreídamente, estirando su manta en el aire y entonces colocándola en el suelo.
—Quizás deberían haber hecho eso entonces.
—Sí, soy una idiota. —Apago la lámpara de nuevo y me acuesto, las lágrimas ruedan por mis mejillas.
Me quedo dormida pensando en Edward y lo mucho que deseo que estuviera aquí en vez de Jake. Pero la noche es dura, y doy vueltas mientras una pesadilla tras otra me plagan. Me despierto de repente después de una desagradable, donde estoy a punto de casarme con Jake para aplacar la última voluntad de mi hermana.
—Agh. —Siete treinta y dos.
Mientras aparto la manta, mi teléfono vibra en la mesa de noche. No es el sonido de una notificación nueva, sino la reservada para cuando me he perdido una. Lo tomo, notando que el camastro de Jake ya está vacío, y lo dejó sin hacer.
Mi vuelo está programado para más tarde esta mañana. Cuando abrí mi valija, me di cuenta que algunos de tus obsequios se encontraban allí, así que los dejé en el porche de Rose esta mañana. También dejé los míos, sin etiquetas, ya que los compré para tu familia. Escribí para quiénes eran con un marcador, es todo lo que pude encontrar. Te daré el tuyo en Cali. Feliz Navidad, Bella. No puedo esperar a verte de nuevo. ~E
Mi estómago se agita. Por supuesto que los trajo; así es él. Bajo rápidamente las escaleras solo para ser recibida por una casa llena. Bajo la velocidad, asimilando la escena. Emmett está colocando platos en la mesa del comedor, mientras Rose bebe una taza de café en el sofá y sonríe a los niños. Ellos, por su parte, están amontonados alrededor del árbol con Jake.
Mi corazón se detiene mientras su conversación llega a mis oídos.
Ese maldito imbécil.
Se está llevando el crédito por los obsequios de Edward.
