Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Fyrebyrd, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Fyrebyrd. I'm only translating with her permission.


Capítulo 17

Se forma un nudo en mi estómago mientras quito mis pies de los escalones y continúo mi descenso, Estoy al punto de perder el control frente a todos, pero la emoción en los rostros de los niños evitan que cometa un terrible error.

—Tía Bella —dice Ethan, corriendo hacia mí para rodearme con sus brazos—. ¡Tío Jake nos trajo obsequios!

—Lo sé. —Las palabras saben a ácido en mi lengua y la sonrisa que esbozo es tan falsa como las tetas de Dolly Parton—. Solo la persona más dulce haría algo así.

—¡Ven a ver! —Toma mi mano.

Sin querer ser superada, Emily se acerca y toma mi otra mano.

—El envoltorio es tan bonito.

Coloco mi rostro feliz y me agacho junto a mis sobrinos para admirar los nuevos obsequios bajo el árbol. Tomo un regalo envuelto en papel de bastones de caramelos.

—Veo que el tío Jake también sacó algunos de mis obsequios.

—¿Para quién es? —pregunta Emily, tomándolo para leer la etiqueta. Ella apenas tiene siete años, pero no tiene problema para descifrar que le pertenece a Ethan—. ¿Dónde está el mío? —Sus ojos grandes y suplicantes.

—Oh, no, Jake —digo, lo más amablemente posible—. Te olvidaste del resto. Están en mi valija. Los buscaré.

Me paro tan casualmente como puedo y me apresuro a subir las escaleras. Espero hasta que la puerta esté cerrada firmemente detrás de mí antes de dejarme caer contra la puerta. Mis ojos arden, pero si permito que las lágrimas caigan, será evidente, así que presiono mis dedos contra mis párpados para evitar que caigan. Aunque no detiene al dolor.

Después de unos minutos de afligirme sintiendo lástima por mí misma, lo guardo todo de nuevo y regreso a mi misión. Mientras busco los obsequios, mis ojos notan el de Edward, y casi me derrumbo de nuevo.

Cielos.

No estoy segura de cuánto más pueda soportar.

Dejó el regalo con envoltorio de Santa en mi valija y tomo el resto de la pila, ajustando mi rostro y volviendo a construir mi muro mientras bajo las escaleras una vez más.

—Aquí están —digo alegremente mientras camino hacia el árbol.

—¡Él desayuno está listo! —anuncia Emmett justo mientras los acomodo con el resto de los obsequios.

Emily toma el suyo y lo sacude.

—Este también tiene un bonito envoltorio, tía Bella, pero me gusta más el del tío Jake.

—Está bien, cariño —digo con una sonrisa triste—. Quien sea que eligió el envoltorio tiene buen gusto.

Ella asiente, tomando mi mano y llevándome hacia la mesa.

—Puedes sentarte a mi lado, tía Bella.

—No, cielo —interrumpe Jake con una sonrisa falsa—. Le guardé uno a Bella justo aquí.

La expresión de Emily se derrumba, y siento la ira en mi interior.

—Me sentaré a tu lado en la cena —le digo a Jake, con un tono de advertencia—. Ahora mismo, me voy a sentar con mi sobrina favorita.

Emily suelta unas risitas.

—Soy tu única sobrina.

—Shh. — Pincho sus costados—. No le digas a nadie.

—Eso no es verdad, Emily —Jake nos interrumpe una vez más con esa sonrisa engreída en su rostro—. Cuando nos casemos, Bells tendrá dos sobrinas más.

Le guiño el ojo a Emily cuando me mira con ojos agrandados.

—Aún serás mi favorita.

—Esto luce increíble, Emmett —dice Rose, y cuando le echo un vistazo, no veo a mi hermana feliz. En cambio, su sonrisa es pequeña y ¿falsa?—. Estoy muy feliz de compartir esta comida con mi hermana y su prometido.

La culpa me come mientras las personas a mi alrededor llenan sus platos con panqueques con chips de chocolate y tocino. Rose me echa un vistazo una o dos veces, su expresión inquisitiva, y es suficiente para recordarme lo estúpida que esta farsa es.

Le debo más que esto.

Algo mejor.

Le debo Edward.

Lanzo mi servilleta sobre la mesa y me pongo de pie.

—Rose, lamento mucho todo esto, todo. —Me alejo de la mesa y esquivo a Jake mientras se pone de pie y camina hacia mí—. Prometo explicar todo cuando regrese, pero tengo que estar en otro lugar.

Ella luce confundida, y con todo derecho, pero no tengo tiempo para detenerme a explicar. El vuelo de Edward sale esta mañana, y solo puedo esperar llegar a tiempo para detenerlo.

Me coloco sus Crocs junto a la puerta y tomo sus llaves del gancho. El aire helado me impacta cuando salgo vestida en mis pantalones pijamas rojo y negro y una camiseta grande, pero no me detengo.

No puedo.

Hasta que lo escucho llamarme por detrás.


¿Acabo de traducir este capítulo en el medio del acto de fin de año de mi sobrina? Por supuesto. Los padres me miran porque no suelto el celular jajaja