Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Fyrebyrd, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Fyrebyrd. I'm only translating with her permission.
Capítulo 19
Por unos breves segundos, me pregunto si mi mente me está jugando una pasada y él es solo una ilusión, pero entonces se mueve. El taburete raspa contra la baldosa mientras lo empuja hacia atrás y se pone de pie, sus brazos abiertos ya que estoy corriendo hacia ellos. Él me atrapa y me aferra.
—Oh, por Dios. —Sollozo contra su hombro—. Pensé que te habías ido.
—No podía hacerlo. —Su suave voz es como música para mis oídos—. No se sentía correcto dejarte atrás.
No respondo porque soy incapaz. Después de todos los altibajos de las últimas veinte horas, estoy emocionalmente exhausta. Me aferro fuertemente, piernas y brazos rodeándolo como si fuera mi salvavidas, y lloro contra su cuello con aroma a cloro.
—Estoy aquí, Bella —tranquiliza, frotando mi espalda—. Ya terminó.
Una vez que soy capaz de comprender sus palabras y significados, recuerdo que no es así. Mi hermana se merece una explicación de mí parte, así que cuidadosamente suelto mi agarre en Edward y lentamente apoyo mis pies en el suelo antes de voltear hacia ella.
La tensión en mi pecho se alivia instantáneamente cuando veo lágrimas de felicidad cayendo por sus mejillas.
—Lo siento mucho, Rose. —Estoy llorando de nuevo, corriendo hacia sus brazos esta vez—. Pensé que toda la cosa con Jake te haría feliz, y fue taaaaaan estúpido. Él es un completo idiota. —Me aparto, sorbiéndome la nariz—. Por favor, ¿di que me perdonas?
—Oh, Bella. —Se echa hacia atrás y sostiene mis hombros—. Lamento que pensaras que necesitaba algo más que tu felicidad.
—No es tu culpa, hermanita. —Uso el nombre con el que la llamaba cuando era más joven—. Le di demasiadas vueltas, pero no puedo desear que no haya pasado porque todo eso me trajo a Edward. —Volteo y miro a mi chico, con mocos y todo—. ¿Te contó toda la historia?
—No toda —dice, también mirando a Edward—. Él solo ha llegado aquí alrededor de quince minutos antes que tú, y nos llevó cinco de esos sacar a los niños de la casa así podíamos hablar en privado. No tenía idea de lo que él iba a decir. Estaba completamente confundida cuando te fuiste y entonces Jake se fue sin decir una palabra.
—Lo siento. —La guío de vuelta a su taburete y le ayudo a subirse—. Era lo mejor, confía en mí.
—Oh, lo hago. —Se ríe—. Al principio, pensé que él era romántico, pero no me tomó mucho tiempo notar lo egocéntrico que era. Cuando llegó el desayuno, me preguntaba qué diablos te había motivado a decir que sí.
—Agh. —Mi estómago se revuelve de solo pensar en ello—. Fue con mucho esfuerzo.
—Olvida a este imbécil. —Rose agita su mano—. Quiero saber todo sobre esto.
Me subo al taburete junto a Edward y tomo su mano, colocándolas sobre la encimera.
—Él es mi persona, y sé que probablemente pienses que es una locura que solo hemos estado juntos por un par de semanas, pero es correcto. Lo sé aquí. —Coloco mi palma en mi pecho mientras me encuentro con la mirada de Edward.
—Es tan correcto —masculla, sus ojos de árbol de Navidad brillan.
—También puedo sentirlo, extrañamente. —Las lágrimas vuelven a caer por las mejillas de Rose de nuevo—. Y creo que es hermoso. No puedo esperar a conocerte mejor, Edward.
—Dios. —Escondo mi rostro entre mis manos—. ¿Cómo le explicamos esto a los niños?
Ella resopla de nuevo.
—Los niños son las criaturas más fascinantes. Ellos, a diferencia de nosotros, no le dan vueltas a las cosas. Lo aceptan y siguen adelante fácilmente.
Trago, mi corazón contrayéndose en mi pecho.
—¿Saben ellos sobre...?
—Lo prometiste —reprende suavemente.
—Lo sé, pero estamos solas y necesito saber, Rose —ruego—. ¿Cuánto tiempo tienes?
Ella se sorbe la nariz y levanta su barbilla.
—Tres meses, más o menos. Y me niego a vivirlos como si estuviera muriendo.
—Está bien. —Entierro la información en lo profundo, así puedo procesarlo más tarde cuando esté sola—. Entonces, vayamos a buscar a los niños y crear recuerdos. Con mi verdadero novio esta vez.
Ella levanta el teléfono y envía un mensaje antes de bajarlo y sonreír.
—Mientras tanto, retomemos donde Edward lo dejó. —Me da una mirada, la de hermana mayor que me ha estado dando toda mi vida—. Cuéntame sobre el anuncio.
Mis mejillas arden, pero no podría negarle algo a Rose.
