Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Fyrebyrd, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Fyrebyrd. I'm only translating with her permission.
Capítulo 23
Edward me sigue al fregadero donde comienzo a vaciar los platos dentro del cesto de basura. Él coloca su pila junto a la mía y carraspea.
—Esa historia sobre tu mamá —dice, sacudiendo la cabeza—. No tenía idea.
—Es triste, pero lo que dijo papá era verdad. —Le tiendo cada plato a Edward así puede añadirlo en el lavavajillas—. No tengo recuerdos de ella, así que no es parte de mi daño.
Él resopla con una risita.
—Eso puedo ver, aunque no he notado este daño del que hablas.
—Lo mantengo escondido. —Le doy una sonrisa insolente—. Tengo que atraparte antes de mostrarte la locura.
Él toma me toma de la cintura y se acerca.
—Considérame atrapado.
Planto mis labios en los suyos, y él sabe a amor.
Tarareo mientras nos separamos.
—Creo que le agradas a mi papá.
—Creo que sí. —Sonríe, sus ojos estudiando mi rostro—. No puedo dejar de pensar en lo que dijo.
—¿Cuál parte? —Seguimos cerca del otro, sus manos en mi cintura y las mías en sus hombros.
—Sobre aferrarse y no soltarse. —Sus ojos están brillando mientras me observa fijamente—. Y lo rápido que se casó con tu mamá.
Mi aliento se queda atrapado en mi garganta y casi me ahogo con este mientras intento encontrar mi voz.
—No semanas después.
—Claro que lo fue. —Sonríe, haciéndome estremecer—. Dos meses son ocho semanas, pero estaba pensando tres, ocho, ¿a quién le importa?
Cierro los ojos sólo para ver si todo esto está en mi cabeza, pero cuando los vuelvo a abrir, él está allí, aún molestándome con esos malditos ojos de árbol de Navidad suyos.
—¿Qué dices? —Por supuesto que sé lo que está diciendo, pero necesito que lo deletrear para que lo crea.
Y entonces necesito considerarlo. Desde el primer momento, suena como una locura. ¿En qué estoy pensando? Es una locura, pero, ¿no sería aún más loca al decirle que no a este hombre que ha probado sin dudas que es amable, sincero y absolutamente una persona increíble, por dentro y por fuera?
Se deja caer sobre una rodilla en su lugar.
—Digo que quiero casarme contigo, y aunque no sé cómo luce eso exactamente, sí sé que quiero que Rose sea testigo de una parte de eso mientras pueda disfrutarlo.
Y allí está, todo lo que sé sobre él en un sentimiento.
—Sí —mascullo, agachándome frente a él—. Tampoco sé cómo luce eso, pero te amo porque te importa lo suficiente para darle eso a mi hermana. —Las lágrimas caen por mis mejillas—. Ella y yo hablamos sobre nuestra eventual boda hoy, y ella prometió estar mirando. —Seca mi rostro, el cual tiene dos ríos cayendo ahora mismo—. Darle algo ahora es mucho más de lo que había esperado.
—Por favor, quiero que sepas —dice, aun secando mi rostro—, que esto no es solo por Rose. He pasado mi vida buscando algo que aún no podía descifrar, y finalmente, después de todo este tiempo, sé lo que era.
—¿Y-yo? —Soy un desastre balbuceante.
—Absolutamente, eras tú, y te amo con todo mi corazón.
Lanzo mis brazos s su alrededor y sollozo contra su cuello.
Lágrimas sentidas de felicidad.
—También te amo —grazno, sorbiéndome la nariz mientrase aparto.
—¿Qué está pasando aquí? —Rose se encuentra parada a unos metros de distancia, y está confundida—. ¿Está todo bien?
Me pongo de pie, asintiendo.
—Perfecto. Él es perfecto. —Comienzo a llorar de nuevo y corro a los brazos abiertos de mi hermana—. Nos vamos a casar.
—¿Qué? —Se aparta y mira entre nosotros.
—Si está bien, a Bella y a mí nos gustaría quedarnos hasta el año nuevo —dice Edward, acercándose a nosotras. A pesar de que no hemos decidido nada de esto, él habla por mí con seguridad, y lo amo aún más por eso—. Nos gustaría tener una ceremonia en el patio trasero, una donde seas su dama de honor, Emily la niña de las flores y Ethan el que lleve los anillos.
Le toma un segundo a Rose asimilar por completo lo que Edward está diciendo, pero cuando lo hace, jadea, volteando hacia mí.
—¿Dijiste que sí?
Resoplo con una risita.
—¿Qué crees?
—Oh, por Dios. —Está tan feliz que tiembla mientras me abraza fuerte—. Esto es un gran paso. ¿Estás segura que esto es lo que quieres y no algo solo para hacerme feliz?
—Son los ojos —susurro, echando un vistazo a Edward—. Me hacen hacer cosas locas y salvajes.
Sigue mi mirada.
—Entiendo tu punto.
