Disclaimer: El Potteverso es propiedad de Jotaká.


Este fic participa en el Reto #66: "El mal nunca descansa" del Foro "Hogwarts a través de los años".


Contrabando


Su esposa Molly alguna vez le había llamado la atención al respecto.

—"Señor Weasley, se atrevió a redactar las leyes a su conveniencia."

Pero es que no podía evitarlo. Aún si la posición económica de su familia podía no ser la mejor, no había tenido la necesidad de robar nunca nada en su vida.

Hasta que los artefactos muggles que habían tenido contacto con la magia, eran recuperados e inequívocamente pasaban por sus manos y entonces, una fuerza superior se apoderaría de él.

Llegó incluso a atascar el cobertizo de su casa de estos artefactos. La adquisición de un Ford Anglia al que alguien había modificado para volar lo había llenado de gran orgullo, hasta que su hijo menor, lo había tomado sin permiso y él había enfrentado un par de averiguaciones al respecto.

Molly se había enfadado mucho aquella vez. Así que esa noche, se apresuró a depositar el nuevo ejemplar en el baúl del desván.

No sin antes admirar por última vez la cantidad de ranuras y botones que su nuevo enchufe de color naranja brillante ostentaba.

Arthur se había hecho con el cachivache en la última redada de la noche. Una gran forma de culminar el día.

—Cariño, la cena está servida. —Escuchó a su esposa gritar desde la primera planta.

—En un momento. —Ya tendría tiempo para echarle otro vistazo después. Por ahora no podía dejar que nadie supiera de su escondite.


—¿Por qué tarda tanto papá? —Preguntó Ron—Muero de hambre.

—¿Qué no lo has visto aparecerse con el abrigo abotonado hasta el cuello? —Señaló Fred.

—¿Qué habrá conseguido esta vez?

—Debe ser otro de esos condenados enchufes. —Molly negó con la cabeza mientras comenzaba a impacientarse. —Piensa que nos engaña porque ahora los oculta en el desván.

—Pobre, piensa que burlará a mamá. —Lamentó Ron.

—Espera un minuto, si sabes dónde están ¿Por qué aún no te has desecho de ellos? —La cuestionó Fred.

—Porque son de tu padre.

Fred aguardó por una respuesta más elaborada.

—Son importantes para él y mamá lo ama, tarado. —Respondió Ginny mientras engullía parte de su tarta de calabaza.

—¿Por qué Ginny si puede comer? Dijiste que debíamos esperar a papá. —Protestó Ron en dirección a su madre.

—Todo el mundo guarde silencio, ¡Arthur!


404 palabras.