A veces siento que mis letras son más maduras de lo que la imagen que tienen los demás de mí podría sugerir. Pero luego escribo algo basado en una película que vi con mi familia acerca de un chico que se transforma en gato para acercarse a la chica que le gusta. Algunos podrían pensar que la escribí pensando en Azu-nyan, dado que fui yo quien le puso ese apodo, pero no es así, es una coincidencia.

No voy a negar que me siento bendecida de que siempre tenga ideas de letras y arreglos musicales. La idea de un bloqueo creativo me aterra, por lo que siempre estoy anotando cualquier cosa que se me venga a la mente, aunque muchas de esas anotaciones terminan descartadas. Y a pesar de todo, ciertas ideas que podría haber desechado terminan siendo lanzadas al público.

A decir verdad, nunca imaginé que Houkago Tea Time podría llegar a tener canciones acústicas, y menos que una de ellas naciera de algo que le cantaba a Kumiko para arrullarla. Fue Azu-nyan quien insistió en que sería una lástima que una melodía tan buena se quedara en nuestro ámbito familiar, así que no tuve más remedio que trabajar en ella. Obviamente le cambié la letra, pasando de ser una canción de cuna para nuestra hija a ser la materialización de una inseguridad que me pasa por la mente de vez en cuando: ¿soy una buena adulta?

Tengo ya treinta y dos años, estoy felizmente casada y tengo una hija. Mi carrera musical, tanto como solista como con la banda, es exitosa y el dinero no nos falta. Sin embargo, hay momentos en los que me pregunto si realmente he crecido o si sigo siendo la misma chica ingenua que solía ser en mi adolescencia. Admito que he logrado dejar de depender de Ui para muchas cosas, y no, no dependo de Azu-nyan para esas cosas. Aun así, siento que ellas son mejores que yo en esos aspectos, pese a que me esfuerzo para mejorar cada día.

Una parte del optimismo de mi yo adolescente sigue presente, lo que me permite tener una perspectiva diferente de la vida. Soy alguien que, a pesar de las adversidades, cree que todo va a mejorar eventualmente, algo acorde a mi forma relajada de afrontar las dificultades. De una u otra forma, eso me ha permitido hallar soluciones que otras personas podrían considerar milagrosas, aunque no puedo negar que también he tenido buena suerte. En otra de mis canciones en el álbum escribí sobre eso.

Volviendo a las canciones acústicas que tenemos en The Fourth Tea, Azu-nyan tiene episodios de compras compulsivas por Internet. Sé que no parece tener relación, pero ella, en uno de esos episodios, compró un instrumento bastante particular: un pedal steel guitar. Este instrumento, como su nombre indica, deriva de la guitarra, aunque parece más una mesa con cuerdas, y se usa en la música folk norteamericana. Ver el empeño que ella le puso para aprender a tocarlo me inspiró a escribir una canción sobre no temer a lo desconocido. En principio creí que esta canción terminaría en alguno de nuestros proyectos solistas, al punto en que grabamos un demo junto a Midori y a Junna, bajista y baterista de mi proyecto solista, en el que también participó Ui tocando el violín, instrumento que ella aprendió a tocar en la universidad. A Mio y a Mugi les gustó tanto que insistieron en que debía ser parte del repertorio de Houkago Tea Time. Me llama particularmente la atención que Mugi insistiera tanto en incluirla pese a ser una de las dos canciones en el álbum que no tienen teclados.

Según he visto en nuestras redes, el álbum en general está siendo muy bien recibido, lo que me alegra mucho. Han sido varios meses de esfuerzo y dedicación tras una pausa de años, y se siente bien ver que están rindiendo sus frutos.