Bless the broken road

Elisa

"Others who broke my heart, they were like Northern stars, pointing me on my way into your loving arms. This much I know is true, that God blessed the broken road; that led me straight to you"

Los Ángeles, Noviembre 1992.

Los anillos en sus largos dedos destellan contra las luces del garage, su cabello negro deslumbra y se mueve conforme su cabeza asiente al ritmo de la música, Reg usa una vieja camiseta blanca debajo de su camisa de cuadros verdes, una que siempre será mi favorita porque es un color que resalta su tono de piel. Él está tan concentrado en su propia música que no me ve cuando lo admiro desde el portón intentando no sacarlos de su momento musical. Están en algo que me gusta llaman su "círculo de poder" que es cuando los cuatro se están mirando y tocan la canción tan conectados que parece son uno solo.

Disfruto Get Lost y el riff que suena gracias a la habilidad de Luke. Parece que nació para eso. Creo que todos lo hicieron. Sonrío cuando Sunset Curve finaliza la canción con un grito de emoción de Bobby y al fin Reg sale de su trance musical, lo veo dejar su bajo con delicadeza, hace unos cuantos comentarios a Bobby sobre el ritmo y aunque es solo para Bobby los otros dos también están escuchando y aportando lo que pueden.

Admiro la dedicación y entusiasmo que tienen cuando se trata de esto, estoy tan callada y perdida en Reginald y mis pensamientos que ahora soy yo la que no nota cuando camina a donde estoy esperándolo con lo que sería el nuevo prototipo del logo de su banda. El definitivo para las camisetas. No reacciono hasta que ya tengo al chico frente a mí.

—Elisa, que bueno que estés aquí. —Regs se acerca dándome un abrazo que me saca una sonrisa tonta.

Disfruto su aroma y la cercanía unos minutos mas antes de decir algo.

—¿Te alegra mi visita? —Pregunto demostrando más esperanza de la que me gustaría.

Noto como al fondo del lugar los tres chicos que se hacen llamar mis amigos levantan las cejas y colocan una expresión burlona en su rostro. Les regresó la mirada molesta y con las mejillas sonrosadas delatándome, algo que los hace darme una mirada de pena antes de fingir una conversación sobre hielos que no tiene sentido. Hasta que Reginald abre la boca y gana la atención de todos.

—Bueno… siempre vienes, pero sí. —De reojo miro a Alex negar con cansancio. Los otros dos resoplan, rascan su cabeza y terminan con la vista en las guitarras fingiendo que son mas interesantes que el golpe bajo que acabo de recibir. Yo lucho por mantener mi sonrisa mientras Reg sigue hablando. —Ver a mi mejor amiga me hace tocar mejor.

—Oh, genial. —Suelto con decepción por el doloroso mejor amiga que salió de sus labios. Ya debería estar acostumbrada, sin embargo, mi corazón se sigue haciendo una bola cada vez. Fuerzo mi sonrisa y evado el tema. —Entonces... ah... sí, solo venía para mostrarles la primera imagen. —Me ve confundido. —Ya sabes, para las camisetas.

Reg le hace señas a los chicos dándoles luz verde para acercarse, saludo con alegría a cada uno y me aferro en un abrazo a Alex que se siente como si estuviera consolándome. Los demás hacen comentarios de la camiseta que no capturo bien en mi cerebro por estar aferrada al rubio.

Me gusta abrazarlo porque me acaricia el cabello con cariño, me trata como su hermana consentida. Es reconfortante y el único que no se burla de mi constante sufrimiento amoroso, al menos no tanto como Luke y Bobby. Como ninguno quería soltar el abrazo nos fuimos a sentar al sofá de Luke con un poco de complicaciones. Ahí Alex comienza a susurrar para que solo yo lo escuche.

—El chico podrá ser el Dios del bajo, pero es el más torpe para eso de demostrar su amor.

—No es torpe, es solo que no le gusto. —Omito la parte en la que pienso que si fuera torpe no le sería fácil coquetear como lo hace. —Ya debería haberme hecho a la idea, es solo que él es tan increíble, listo y precioso que es imposible que me deje de gustar de la nada.

Reginald no es torpe, ni tonto, ni nada de lo que muchos creen. En realidad es muy listo y buen conversador, su problema es que es muy inocente. Hay muchos que no ven eso y me duele, no quiero que él se sienta menos por lo que dicen. Cada que puedo se lo recuerdo.

—¿Hablamos del mismo Reggie? —Le doy una mirada pesada acompañada con un codazo en el estómago. Alex solo encoge sus hombros. —Solo dile eso, dile que te gusta.

—¿Y quedarme sin mejor amigo? No gracias. —Niego con la cabeza en repetidas ocasiones.

—Yo puedo ser tu mejor amigo. Soy mucho mejor. —Lo aprieto con tristeza. —Deja de hacerte eso E, porque de hecho…

—¡Alex! Ya es hora de practicar.

La voz de Luke suena llamando nuestra atención y dejando a medias lo que sea que Alex iba a decir. Quisiera que Luke dejara de hacer eso.

Nos levantamos del sofá y escucho con alegría como todos aprueban el diseño y corren a tomar sus instrumentos para continuar con el ensayo. El ensayo de Sunset Curve me anima porque el tiempo que le dedican a su música los va a llevar a cumplir su sueño; tocar en el Orpheum. No será tan fácil pero sé que están hechos para triunfar.

Miro una vez más a Reg que canta su solo y me guiña un ojo, me sonrojo un poco y sé que los otros tres lo notan por las miradas que me lanzan. Ruedo los ojos e intento espabilar pensando en cómo crearon la banda.

Como dije antes Bobby no era tan cercano a ellos como conmigo al menos así fue por un tiempo porque las cosas han ido cambiando. Antes esporádicamente aparecía en "las reuniones musicales" para ayudar con uno que otro arreglo, como un apoyo. Que terminó convirtiéndose en algo más.

Cada tarde Alex, Reg y Luke se juntaban en un viejo garage para tocar un rato y olvidar lo que pasaba en sus vidas. Yo lo disfrutaba porque, si sus improvisaciones eran buenas, seguro con más y más práctica harían estallar el escenario. Las cosas se fueron tornando serias, incluso para Bobby que también comenzó a acudir sin falta a lo que comenzaron a llamar ensayos.

Sin un nombre, sin un destino fijo, solo unidos por algo que amaban y hacían realmente bien; tocar música comenzaron a ser una banda, no de manera oficial, pero para mí lo eran. A mí me parecía que todo había sido rápido y mágico, los cuatro encajaban a la perfección, hasta que decidieron ir más allá.

Un día acostados en un sillón viejo por el que Luke había pagado la desbordante cantidad de cuatro dólares y noventa y nueve centavos en un lugar que no quiero saber, se encontraban mis cuatro amigos, de los cuales tres tenían una conversación trivial mientras yo jugaba con mi cabello y mantenía mi cabeza reposando en el regazo de Reg. Él solo suspiraba viendo al techo y haciendo anotaciones en una hoja rayada. Me gustaba tanto verlo pensar en sus creaciones musicales, me gustaba estar en su proceso creativo para capturar las pequeñas sonrisas involuntarias que aparecían cuando algo bueno se le ocurría.

Recuerdo ese día estar tan concentrada en Reg y sus facciones que en el momento en que Luke gritó, mi mano de manera inconsciente buscó la de Regs desesperada por saber que todo están bien, él entrelazó nuestros dedos y me dio una suave caricia en la mejilla con su mano libre para tranquilízame mientras Luke seguía hablando sobre poder hacer de la música su carrera, dedicarse por siempre a eso y triunfar. Los otros tres estuvieron completamente de acuerdo.

Así una tarde nublada de la primera semana de febrero del 92 y después de mucho pensarlo y discutir nombres Sunset Curve se creó.