I could use a love song
Elisa
Marzo 1993.
—Estas hermosa, luces como una princesa. —Suelta mi mamá llevándose las manos a la boca como si estuviera a punto de llorar.
—Y el que seas mi mamá no tiene nada que ver, ¿cierto? —La miro a través del espejo con una suave sonrisa.
—Elisa, lo que dice tu mamá es cierto. Eres hermosa y hoy te ves como un rayo de luz.
La cosa es que papá está a punto de llevarme a mí y a los chicos al baile de primavera. Mi vestido verde parece un jardín con tantas flores y la suave diadema color bronce en mi cabeza que también tiene hojas me hace lucir como la reina de la primavera.
Resoplo y me miro una vez más al espejo y giro lista para salir de la casa. Aceptar cumplidos no es mi fuerte, decido ignorar sus palabras con una suave sonrisa y termino soltando en un suspiro:
—Llamaré a Reginald.
La linterna en mi cajón debe estar lista para que lo llame por la ventana, sin embargo, no quiero hacer algo que me parece tan nuestro frente a mis padres que seguro saben que lo hago, pero ese no es el punto. Así que bajo las escaleras y tomo el teléfono, no he terminado de escribir el número cuando suena el timbre y papá sale corriendo a abrir.
—¡Luke! Que elegante te ves y siempre tan puntual.
El que mi papá ame al castaño sí influye en que crea que es puntual. Le sonrío a la distancia y le hago señas de que llamaré y después lo saludaré. Pongo el teléfono en mi oreja y escucho como levantan la bocina del otro lado.
—¿Hola? ¿Señora Peters?
—Elisa, hola. —Se aleja un poco para tener una conversación con alguien más. —Cariño él acaba de salir.
En lo que la mamá de Reg me habla, el chico pelinegro ya está en la entrada de mi casa saludando a Luke y mis padres. Me da mucha risa como su madre ya sabe que lo busco a él, así como papá sabe que Bobby me llama solo a mí cuando suena el teléfono a las siete de la mañana o como la mamá de Luke sabe que si su teléfono suena en la noche es Alexander.
—Acaba de llegar, muchas gracias.
—Diviértanse, cariño.
—Sí, lo haremos. Gracias.
Cuelgo con la garganta seca, no sé cuando se me fue el aire o la coherencia, solo sé que estoy frente a un Reginald que no conocía y que me parece glorioso.
—Eli, luces como... quiero decir, te ves... ¿cuál es la palabra? —Reg busca a Luke con la mirada pidiéndole apoyo.
—Espectacular, hermosa, angelical, como una visión, hay muchas cosas que encajarían ahora. Que le han encajado siempre.
Miro a papá que está emocionado de que Lucas diga esas cosas, como si fuéramos a ser novios de nuevo. Reginald también lo mira, sin embargo, él luce contrariado y frunce el ceño con disgusto haciéndome reír.
—Como una diosa. —Completa un Alex que recién aparece. —Es lo mínimo que te describe ahora chica Montgomery.
Les sonrío y siento como mis ojos se arrugan. Estoy muy feliz y agradecida de que me digan esas cosas. Los saludo a los tres con un abrazo grupal y me quedo perdida en la mirada de Regs, es como mirarlo por primera vez. Tiene las mejillas sonrosadas y los verdes ojos resaltados por su traje oscuro. No puedo dejar de mirarlo. Alex me da un suave golpe para que despierte.
Subimos al auto de papá y tomamos rumbo a la casa de Bobby, quien está en la entrada con un traje beige fuera de lo común. Al subirse al auto nos mira a todos y suelta un nada sutil "wow, se han bañado". Que mis amigos responden con rodadas de ojos y yo con una carcajada que podrían escuchar en Marte. Reg se me queda viendo y mis mejillas comienzan a encenderse. Hoy no tengo control de ellas.
El gimnasio de la secundaria se ha transformado en un mar de globos de cantoya que iluminan el lugar con una calidez que nunca había sentido combinados con Everything About You de Ugly Kid Joe resonando en mis oídos. Recorro el lugar con la mirada intentando grabar todo en mi memoria, Luke y Alex están devorando unos canapés creo que juegan a quien vomita primero, Bobby invita a bailar a Amaya, la chica más popular de todo el colegio y Reg está a mi lado, viéndome a mí. O eso creo, cuando choco mi mirada con la suya. La canción cambia a una lenta y el rodea mi cintura con su mano izquierda.
—¿Quieres bailar Eli?
—¿Sabes bailar Reginald? —Pregunto nerviosa de tomar su mano, como si nunca lo hubiera hecho.
—Estuve practicando. —Grita sobre la música y después acerca sus labios a mi oreja. —Para este día invitarte a ti.
No puede ir soltando esos comentarios, mi corazón no resiste esto. Reginald sujeta firme mi cintura y me lleva a la mitad de la pista de baile, nos movemos de un lado a otro al ritmo de la canción. Él empieza a susurrar la canción, como cantándola para mí, debo estar soñando.
—If you ask me to, I just might give my heart and stay here in your arms forever. —Noto como traga saliva y soy testigo de sus ojos brillando con fuerza. —Fastuosa.
—¿Perdona? —Frunzo el ceño, no sé si comprendí bien, eso ni siquiera va en la canción de Celine Dion.
—La palabra que buscaba hace un rato... es fastuosa... Así es como te ves.
Me da una mirada tierna. No sé donde aprendió esa palabra, tal vez, ha estado prestando atención en clases, no lo sé. O quizá solo la vio en un diccionario, Reginald a veces hace eso. No sé si esté bien usada, pero es lindo que lo mencione, entiendo a lo que se refiere.
Hay muchas cosas que no sé, hay una que sí. Sé que estoy a punto de besarlo, puedo sentirlo, eso sí lo sé. Me acerco un poco más a él. Celine sigue cantando sobre cómo juró no entregar su corazón y aún así está dispuesta a entregarlo a ese alguien. Me aprieto más en el pecho de él, sus manos me acarician con delicadeza. De verdad me siento soñada. Y esta es la primera vez que creo que Reg podría corresponder mis sentimientos.
