Mustang Sally

Elisa

Junio, 1994.

Reginald está en la parte baja del escenario, intenta acomodar la correa de su bajo sin éxito. Lo noto tan nervioso que me acerco a ayudarlo. Tomo su correa y la ajusto tal como él quería.

—Tranquilo ¿de acuerdo? Van a estar espectaculares como siempre.

—Debemos ser mejor que siempre. —Me mira con intensidad. —Hoy viene alguien a escucharnos.

—¿Quién? —Pregunto sorprendida de que no mencionaran esto antes. —¿Algún agente?

—Alguien mucho más importante. Una chica muy especial. —Mi ceño se frunce, estoy celosa.

—¿Quién demonios es esa chica especial?

Y yo que pensaba que nuestra relación había progresado después del baile de primavera. Comienzo a gruñir con frustración.

—Pues tú Eli. —Contesta Reginald mientras mi boca intenta soltar algo coherente. El vocero que presenta a los chicos está ya hablando. —Te veré luego, preciosa.

Reginald se va dejando un suave beso en mi mejilla que me deja balbuceando más que antes. Bobby que es el más cercano a nosotros se ríe de mi cara.

—Oye apestosa, quita esa cara y busca un lugar para que disfrutes del show. —Camina hacia las escaleras del escenario y antes de subir me mira. —Te veré luego, preciosa.

—Idiota. —Me sonríe.

Es un idiota que me hace reír. Ruedo los ojos y giro para buscar un asiento. Alex me toma de un brazo antes de que me aleje más.

—Elisa ¿podemos hablar después de la presentación?

—Siempre que tú quieras Al. —Le sonrío con honestidad y me alejo al mismo tiempo que él.

Alex se sienta detrás de su batería y yo consigo un lugar en frente del escenario. Los cuatro chicos están frente al público con enormes sonrisas en su cara. Los detallo a todos y mi corazón casi se derrite al notar que todos están usando los anillos que les he regalado.

Al final del concierto Reg llama la atención de todos los que estamos en el lugar.

—Hola, soy Reggie y quiero presentarles una canción especial que escribimos para el cumpleaños número 17 de nuestra mejor amiga que será en unos días, pero ella está justo aquí y queremos aprovechar el momento. —Me señala haciéndome sonrojar. —Por favor un aplauso.

Estoy intrigada y muy emocionada. Alex hace un conteo al tiempo que sus baquetas se golpean. Una canción que parece un suave suspiro inicia con la inigualable voz de Luke.

"Let me talk about this girl

She's been on my head since we met

She's my conscience, my light

She's like a thunder in my heart

I break into her room at the midnight

With news that make no sense for no one else

I know is not a waste of time

When she gives me that smile

And I know, like

I really know

Everything will be fine.

El, sweet El

Maybe you don't understand

My beautiful queen

I don't want this end"

Después de un coro que explica perfecto nuestra relación viene Reginald a descomponerme totalmente con esa voz de ensueño:

"She is like a dream

And I can't take her out of my head.

I wish I could say it more

I wish I could give her more

I hope that's good enough

I love her I really love her

Hope she loves me too."

Comienzo a llorar al sentir su mirada sobre mí, quiero decirle que de verdad lo amo, más de lo que él cree y dice en la canción. Y como si eso fuera poco para mi corazón Bobby y Alex se unen en la siguiente estrofa:

"I'll be by her side

The rest of my life

I'll take her to dance

And stay up all night

And maybe she'll know

She is what I'm looking for

Elisa, oh babe,

Take my hand

I promise I'll wear this ring

Forever since today"

Los cuatro cantan de nuevo el coro:

"I break into her room at the midnight

With news that make no sense for no one else

I know is not a waste of time

When she gives me that smile

And I know, like

I really know

Everything will be fine.

El, sweet El

Maybe you don't understand

My beautiful queen

I don't want this end"

Luke remata la canción con su voz profunda:

"Maybe we are jerks like she always says

Maybe we are annoying

And a little intense

But Eli our hearts will love you

till the end of our days."

Estoy riendo y llorando al mismo tiempo. No pueden ser mas lindos y más ridículos. Me escribieron una canción, debo estar en una simulación ¿de verdad Sunset Curve me acaba de cantar a mí? Los amo. Claro que los amo.

La gente está aplaudiéndole a mis chicos, no resisto la tentación y me aviento al escenario para darles un abrazo. Los cuatro me reciben con sus fuertes brazos y me hecho a llorar. Dejo que Reg me baje de ahí cargada.

Una vez sentados todos y tranquilos alguien me lleva un pastel para festejar mi cumpleaños que será en unos días.

—Voy a necesitar esa canción en escrito y que me la canten 24/7 porque se acaba de convertir en mi canción favorita.

—¿De verdad te gustó Lizzi?

—¿Bromeas Al? Ha sido el mejor regalo que alguien me ha dado. ¿La escribieron juntos?

—Cada quien escribió su estrofa y el coro lo hicimos juntos. —Luke se encoge de hombros restándole importancia.

—Al, Lucky, Bobs y mi dulce Reginald escuchen esto: no importa lo que venga en el futuro si consiguen más amigas, si el destino nos separa, si de pronto sucede la gran pelea que Reg siempre menciona. No importa, porque esta amistad va a ser siempre mi tesoro más grande y lo mejor que me ha pasado.

—Nunca habrá alguien como tú Eli, para nosotros la vida se divide en antes y después de Elisa Montgomery.

Las palabras de Bobby me conmueven. Veo pánico en los ojos de Luke.

—Relájate, no voy a llorar. Idiota. —Y entonces por una simple palabra, todos reímos.

Los chicos se levantan para arreglar sus instrumentos en la camioneta de papá que les presta cada vez que deben transportarlos. Alex se libra de hacerlo y se queda conmigo. Lo abrazo un rato esperando que hable. Siempre funciona.

—Le conté a mis padres. —Dice con mucha tristeza.

—¿Ha salido mal cariño? —Su silencio me lo dice todo. Suspiramos. —¿Reaccionaron mal?

—Creo que no soportan mi presencia.

—Puedes quedarte en casa, si eso es lo que quieres. Mis padres no tendrán problema, no quiero que te sientas incómodo por ser quien eres.

—No creo Lizzi. La ley del hielo en casa es suficiente. —Mira a los chicos con vergüenza. —No quiero que las cosas se pongan raras entre nosotros.

—¡Ellos nunca te diría algo!

—Lo mismo pensé de mis padres. —Es como si me hubiera golpeado el pecho. —Y aquí estamos.

—No te preocupes por ello, lo resolveremos. Necesitan tiempo, aún te quieren. Sigues siendo la misma persona que eras antes.

—Ahora soy gay. —Lo dice como si fuera algo malo.

—Siempre lo has sido. Siempre lo has sido Al y eso no cambia lo maravilloso que eres. O lo mucho que te quiero. O lo que ellos te quieren. —Señalo a los tres tontos que intentan hacer que Reg haga malabares con las baquetas de Alex. —O lo que tú debes quererte.

—¿Cómo saber cuándo decirles? ¿A todos juntos o uno por uno?

—No tienes que decirles ahora, puedes tomarte tu tiempo. Puedes elegir el momento en el que te sientas cómodo y luego hacerlo y a quién tú elijas. Ninguno te juzgará por ello.

—¿Y a ti? —Lo cuestiono con la mirada. —¿No te molesta lo que soy?

—Eres Alexander Mercer, mi amigo baterista que amo. Y eso está bien para mí. Y estará bien para ellos y para ti. —Lo abrazo. —Y estará bien para tus padres, ya verás.

No estoy segura de mis palabras, los Mercer son personas duras. Sin embargo, prefiero perder un brazo a hacer sentir peor a Alex.

—Te amo Eli. —Me estruja fuerte y después comienza a girarle a los chicos: —¡Si llegan a dañar o rayar un poco mi batería estarán muertos! ¿Me oyen? Y Reginald ¡suelta esas baquetas antes de que te saques un ojo!

Y así de fácil el orden se establece en el ambiente.