Sitting on the top of the world

Reggie

Diciembre, 1994

Como algo que no es común en mi vida llegó esta cosa que está funcionando, díganle a sus amigos porque es oficial, Sunset Curve se va a presentar en el Orpheum y el día esta cada vez más cerca. Nuestro sueño está a punto de cumplirse, parece irreal y me siento en las nubes. Hace unos días que intentamos decidir nuestra set list para el gran día, Now or Never encabeza nuestra selección.

Luke quiere que escribamos nuevas canciones y aparentemente tiene una gran idea para una que titulará My name is Luke. Incluso Alex hace un gesto extraño cuando escucha el nombre, pero no dice nada. Últimamente cuando se trata de Luke y decirle algo solo causa que se sonroje y aparte la mirada.

Bobby accede al instante a escucharla, yo accederé a todo porque quiero proponer algunas country y les será más difícil negarse cuando yo estuve de su lado, es el plan perfecto.

Es por eso que hemos practicado por horas y por lo que pasamos tanto tiempo juntos, intentamos que salga a la perfección. Esta es nuestra gran oportunidad de ser leyendas. El reloj marca las seis y todos nos vamos a casa.

Bobby toma el autobús y Luke va en dirección a Sunset Boulevard y como los últimos días espero que Alex lo acompañe, sin embargo, no lo hace. Hoy el rubio me hace compañía en el camino y presiento que quiere algo más que una simple charla del clima porque nos desviamos del camino para ir por un helado.

—Entonces Reginald, me preguntaba… —¿Acaso me dijo Reginald? ¿Qué tan serio es esto? ¿Me perdí de algo? —¿Cuál sería tu reacción a una gran confesión?

—¿Confesión del tipo "soy alérgico al helado y ahora estoy por explotar"? Porque amigo, está bien tener problemas con la comida. Es totalmente normal, pero debiste decirlo antes.

—No. —Alex me hace mala cara. —Hablo de una confesión mayor, algo como "existe alguien a quien le gustan los chicos."

—¿Por qué sería eso una confesión? No creo que sea algo malo. A algunas personas les gustan algunas personas ¿no? —El rubio asiente pero aun lo noto tenso, comienzo a ponerme igual de ansioso. —¿Por qué no me dices que pasa?

—Reginald, eres mi amigo ¿cierto?

—No lo creo. —Alex detiene su paso por la sorpresa y comienza a balbucear con nervios, antes de que se ponga a llorar completo mi idea. —Alex eres más que eso para mí, eres mi familia y me agrada hablar contigo cuando entiendo de lo que hablas. ¿Tienes algo que decirme? Solo dilo, no te preocupes por mi reacción porque digas lo que digas nada podría cambiar el cariño que te tengo.

—Bien, bueno, yo estuve hablando con Elisa… ella me dijo un par de cosas y con lo que yo he sentido por un tiempo pude aceptarlo. —¿Elisa? Oh Dios ¿están enamorados? Porque entonces eso sí que cambiaría las cosas… No, ellos son mis amigos y fui yo el que no se dió cuenta a tiempo ni habló cuando debía, la cabeza me gira. Intento seguir relajado para que Alex hable. —Reginald, yo… soy gay.

Suelto todo el aire que no sabía estaba conteniendo y sonrío para abrazar a mi amigo que parece relajarse de su previo momento de pánico. Honestamente eso explicaría lo que está pasando con Luke, aunque creo que no es el momento para preguntar si existe algo más ahí.

Siento a Alex recargarse en mí y llorar sobre mi hombro. Siento su alivio saliendo de sus poros y algo se encoge en mi pecho al saber que el querer decírmelo se sintiera como un carga. Me hace pensar que alguien no lo hizo sentir bien al respecto y odio eso, odio la sensación de que alguien lo lastimara.

No digo nada hasta que él se separa de mi abrazo. Alex me explica que quiere hablar con cada uno de nosotros en privado para no forzar ninguna reacción, ya que sus padres no estaban del todo cómodos con la situación. Entonces noto que es eso lo que lo tenia tan distraído y estresado. ¿Cómo puedes darle la espalda a alguien como Alex? No tiene sentido.

Alex no quería ponernos en una ¿qué fue lo que dijo? Enredijada, empanizada… era encrucijada. Y eso solo reafirma mi idea anterior. Sí algún día decepciono a alguien de la manera en la que sus padres lo han hecho, bueno no sé cómo me haría sentir, espero nunca hacerlo.

Invito a Alex a pasar la noche en mi casa, no estará en el mejor ambiente, pero al menos ahí no lo juzgarán por ser quien es. Cuando pasamos por la casa de Elisa puedo ver una figura escalando por la ventana. Me molesto porque eso es lo que yo hago y estás no son horas de hacer visitas.

Arrastro a Alex que tropieza con una bicicleta y la reconoce al instante; es de Luke. Eso no me pone más tranquilo porque ellos podrían estar saliendo de nuevo, ¿o está saliendo con Alex? Me da igual. Me da absolutamente igual. Me molesta que alguien que no sea yo tenga esa confianza. Me repito que debo bajarle a mis celos unas diez rayitas y en menos de dos minutos Alex y yo entramos por la ventana de Elisa.

—¿Qué rayos está pasando con ustedes? —Elisa nos regaña a los tres por entrar así a su habitación. La veo asustado y ya con la mente más fría respecto a los celos. Ahí caigo en la cuenta que solo lleva puesta una falda elegante e intenta taparse la parte superior con una blusa hecha bolita y vuelve a chillar en voz baja cuando se da cuenta. —¡Dense la vuelta! Necesitan límites, los tres… oh esperen. —Los tres nos damos la vuelta de inmediato, meto mis manos al bolsillo de mi pantalón con nervios. —¿Dónde está Bobby? Seguro está subiendo ahora mismo. Igualados. Desconsiderados. Ya pueden darse la vuelta de nuevo, ahora explíquense.

—Yo solo fui víctima de la fuerza sobrenatural que Reggie adquirió repentinamente cuando vió a Luke subir por tu ventana a "altas horas de la noche." —Alex hace una pausa para verme con incredulidad. —¡Son las nueve abuelo!

Todos nos quedamos en silencio por el repentino arranque de Alex, Elisa no se ablanda un poco con él como era de esperarse y es Luke quien termina por abrazarlo con todo el cariño del mundo. Descarto la idea de que Luke y Elisa estén saliendo de nuevo y reafirmo que entre Alex y él hay algo más que amistad.

Aun así Elisa no quita la mirada penetrante de nosotros tres, como si entrar en su cuarto fuera el crimen más terrible de mundo. Ella frunce tanto el ceño que parece irreal. Los tres retrocedemos un poco y cuando quiero salir por la ventana sin decir nada Elisa me detiene.

—¡Oh, no señor! No hay forma de que te vayas sin explicarte Reggie… me lo debes. De hecho, los tres me lo deben. —Ella no me dice Reginald o Regs como suele hacer cuando está de buen humor y un poco cariñosa, dice Reggie con molestia y decepción, una mezcla que me es difícil de asimilar viniendo de ella.

—No sabía que era Luke. —Me excusó dando unos pasos hacia atrás.

—Sí lo sabía, yo se lo dije. —El rubio traidor habla.

—Cállate Alex. Bueno sí sabía. —Termino por aceptar. —No tengo una explicación, solo pensé que debía subir. —Elisa me ve confundida y honestamente yo también lo estoy ¿por qué subí aun cuando sabía que era Luke y que no estaba en peligro? —Lo siento, fue un impulso.

—Ajá, si soy sincera eso es lo de menos. —Se cruza de brazos. —Lo que en verdad quiero saber es ¿Qué explicación usarán respecto a lo de esta tarde?

—¿Qué cosa? —Parece que no hablamos ni el mismo idioma, esa tarde ni juntos habíamos estado.

Prácticamente llevamos una semana encerrados en el garage practicando, pensé que lo sabía, pensé que entendía lo mucho que nos importaba la música, pero mi pregunta solo pareció decepcionarla más.

A un lado Luke abre los ojos tan grandes como puede y Alex parece que intenta hacerse lo más pequeño que puede. Ella parece no notarlo, está tan concentrada en mirarme que no nota los movimientos de los otros dos. Yo sigo sin entender, pero creo que es algo mucho más allá de la visita nocturna que tiene ahora.

—Pensé por un instante que los cuatro aparecerían… pero ni juntos estaban. Ni siquiera sabes de qué rayos hablo. —Elisa solo me ve a mí, como si solo estuviera yo ahí dentro, está molesta con todos, o eso creo, pero por alguna extraña razón solo está decepcionada de mí y lo noto con su mirada de dolor y un susurro que escapa de sus labios. —Por favor ya vete Reggie.

Asiento y me dirijo a la ventana, jalo a Alex para no verme tan patético saliendo solo. Luke nos detiene una vez más, con una voz pastosa y por primera vez en la noche noto sus ojos rojos y su semblante triste.