Hard to forget

Reggie

Abril, 1995.

Luke parece confundido, de verdad confundido. Su mirada pasea por toda la habitación y recae en mí con duda.

—¿Me confundí de casa? —Levanta la vista al techo y la regresa a mí. —¿Dónde rayos está Elisa? Se supone que esta es su habitación.

Me encuentro en la cama de mi novia, esperando a que llegue a casa. Me sorprende la cantidad de veces que vienen a verla, vino Bobby antes y después Alex. Ahora Luke, al menos él sí usa la puerta porque claro él vive aquí.

—Está en la escuela. Ella y el profesor Hendrick están preparando su presentación para la beca.

Luke asiente.

—¿Y qué haces tú aquí?

Me encojo de hombros. No estoy muy animado hoy, mis padres están discutiendo en casa y me siento muy solo allá. Prefiero estar aquí en esta tranquila habitación que en el piso de la mía deseando que ellos se detengan.

—Ella nunca ha dicho que no puedo estar aquí.

Luke asiente de nuevo, se encoge igual de hombros que yo hace un rato y se acuesta a un lado mío.

—¿Crees que tarde mucho? —Pregunta después de unos minutos en silencio.

—No creo, llevo aquí dos horas. Debería llegar en cualquier momento. —Deseo que lo haga. —¿Está todo bien?

—No en realidad, quería hablar con ella… sobre… sobre… —Su voz se va haciendo más débil. —Alex.

¿Alex? ¿Alexander? ¿Nuestro Alex?

—¿Qué pasa con Alex? ¿Está bien? —Me levanto un poco para verlo mejor.

Su mirada duda un poco, no sé qué está pasando. No sé porque no lo dice y ya, me cuesta leer entre líneas.

—Reg ¿sabes que Alex y yo? —Se queda callado esperando una respuesta mía que no llega. —Ya sabes, él y yo, nosotros…

—¿Qué tienen?

Luke no tiene que responder porque en ese mismo momento va entrando Elisa con el rostro iluminado. Hace un pequeño baile sintiéndose en la privacidad de su habitación que por supuesto no es privada. Es obvio que no esperaba vernos aquí porque sus ojos se abren con sorpresa.

También es obvio que está tan acostumbrada a esto que ya no grita y tiene esa habilidad con los ojos para hacernos entender que nos movamos para dejarle un espacio.

—¿Qué rayos? ¿Se han perdido idiotas?

—Extrañaba tus abrazos. —Le digo con pena.

—Te busqué en todas partes. —Dice Luke al mismo tiempo. —Eres como una de las tortugas ninjas.

—Ow mi precioso Reginald. —De pronto ya somos tres en su colchón y la cama va haciéndose más pequeña. Elisa me abraza y deja un beso en mis labios. —¿Saben? Algún día van a tener problemas porque no conocen los límites.

—Nos has malacostumbrado, el mundo tendrá que atenerse a las consecuencias.

—Cállate. —Golpea a Luke con una almohada. —Al menos no espían mis cosas.

Si ella supiera. Paso más tiempo en esta habitación que en la mía, de hecho solo estoy en mi casa cuando está ella o los chicos que es casi nunca. Mi casa es insoportable últimamente. Me río con incomodidad al igual que Luke.

—Oh Dios. Son unos idiotas. —No le creo nada. Ni siquiera está molesta, se ríe como si estuviéramos hablando del mal corte de Bobby. —Bien ¿para qué me buscabas Lucky?

Luke jamás me dejaría a mí o a los chicos llamarlo así. Nadie lo hace, es como encender un barril de dinamita, pero cuando Eli lo hace se derriten los polos de amor. Elisa hace caricias en mi cabello, como si pensara que me fuera a poner celoso. En realidad, hace mucho que no es así. Que no los veo como más que amigos. Desde que Luke y Alex… oh… claro, era eso.

—¿Era eso? ¿Tú con Alex? —Digo en una voz muy alta que molesta a las dos personas junto a mí.

—Lo has dicho bien. —Dice con pena. —Era.

—¿Era? ¿Qué pasó? La última vez que los vi estaban muy felices.

—Bueno, saben que nunca fue nada como oficial. Solo estábamos probando cómo nos sentíamos. —Elisa asiente y yo la imito, no por convicción. Es porque más tarde le preguntaré la historia bien explicada. —Y resulta qué tal vez sea mejor quedarnos como amigos. Por el bien de la banda y de nuestra amistad. Alex me gusta.

—Y tú le gustas a él.

—Sí, lo tengo claro. —Me responde convencido. —Es solo que no estamos listos para esto.

—Estará bien Luke, si tiene que pasar pasará. Todo en su momento. —Eli acaricia su frente y deja un beso en ella.

—Tal vez en el futuro conozcan a alguien y recordaran esto y pensarán que están felices por ustedes.

—Wow, gracias Reg. —Dice como si de verdad le sorprendiera que le dijera algo así.

—Claro, siempre que quieras puedo darte consejos de amor. Soy experto.

Elisa levanta una ceja.

—¿Y qué tanto sabes del amor? —Usa una voz seductora que me desarma.

—Yo… —Dudo mi respuesta.

—¡Oh vaya! El Reggie sabio duró tres segundos.

En respuesta a Luke le aviento un cojín.

Más tarde en el silencio incómodo de casa le marco a Alex para que vaya a mi casa y duerma ahí. Al llegar no dice nada, no hay ninguna charla, solo un abrazo que dura hasta que que ambos nos dormimos.