Harry Potter no me pertenece.
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Capítulo 1 - Un feliz (o no) nuevo inicio
Cuando la guerra terminó, Harry estaba completamente seguro de que no volvería más a Hogwarts, incluso si sus mejores amigos lo hacían. Él no volvería, por supuesto que no. Sin embargo, tres días después de haber recibido su carta la cual decía que era alumno de octavo (un curso recién agregado en el cual estarían todos los involucrados de la guerra), tuvo la visita de la mismísima profesora McGonagall pidiéndole que volviera, que ahora estaba seguro y en paz y que Hogwarts había vuelto a ser el mismo castillo de antes. Pero Harry estaba completamente seguro de que nunca sería lo mismo. No después de todo lo que vivió ahí.
Se rehusó de la misma manera que lo hizo con Hermione y Ron, y por un segundo pensó que tendría un buen resultado como con ellos; no obstante, la profesora McGonagall era muy persuasiva, y después de una charla motivacional con ella, Harry se encontraba asegurando su asistencia a las clases que comenzaban el 1 de septiembre y prometiendo comprar todo lo necesario en el callejón Diagon unos días antes. No sabía qué pensar de la decisión que había tomado. Por un segundo, pensó que sería bueno volver a los viejos tiempos, pues ahora no había un loco intentando matarlo y podía ser más responsable con sus clases; pero, por otro lado, no se sentía listo para volver a pisar el castillo y poder fingir que todo estaba bien con él.
No sabía por qué no podía fingir que todo estaba bien cuando se suponía que realmente todo estaba bien. Lord Voldemort había muerto hace unos meses, el mundo mágico había vuelto a la normalidad y todos lo adoraban con frenesí. No había nada malo.
Excepto que Harry no se sentía como un héroe, no sentía que hubiera hecho la gran cosa. En su mente seguían los rostros de aquellas personas que no pudo salvar, aquellas que se sacrificaron para que Voldemort pudiera morir. No podía con la culpa de todos esos actos. Muchos de ellos incluso murieron tratando de ayudarlo.
Cerró los ojos y un recuerdo lo invadió.
"—No quiero que nadie intente ayudarme —dijo Harry, y en medio de aquel profundo silencio su voz se propagó como el sonido de una trompeta—. Tiene que ser así. Tengo que hacerlo yo.
Voldemort dio un silbido.
—Potter no lo dice en serio —dijo abriendo mucho sus encarnados ojos—. Ese no es su estilo, ¿verdad que no? ¿A quién piensas emplear como escudo hoy, Potter?"
En ese momento de adrenalina, Harry no se puso a analizar aquellas palabras dichas por su enemigo; sin embargo, cuando todo finalizó, la culpa comenzó a invadirlo. En cierta parte, lo que dijo Voldemort era verídico. Sus padres murieron por salvarlo. Su padrino murió por rescatarlo. ¿Por qué debía sentirse feliz como los demás? ¿No tenía el derecho de sentirse agobiado por todo lo que pasó? A veces Harry solo quería recostarse y dormir por horas. A veces incluso quería pensar que todo lo que ocurrió en el mundo mágico fue una especie de sueño/pesadilla y que, una vez despertara, se encontraría en la alacena de la casa de sus tíos, con la voz de su tía Petunia exigiéndole que hiciera el desayuno para ellos. Se preguntaba cuán afectado debía estar para desear volver con sus tíos que volver a Hogwarts.
En ese momento, se encontraba guardando todas sus pertenencias en un baúl de manera ordenada y tomándose su tiempo, todavía estaba a punto de arrepentirse. Sabía que sus amigos querrían visitarlo y ayudarlo con alguna cosa, razón por la que cerró la red flú de su casa para evitar verlos. No quería hablar con nadie, absolutamente nadie, e incluso si tenía conocimiento de que lo que estaba haciendo estaba mal, no se arrepentía de hacerlo.
Últimamente reunirse con Hermione o Ron se acababa de convertir en un martirio. Si no tenía que soportarlos verlos comportarse demasiado acaramelados entre ellos (habían comenzado a salir cuando la guerra terminó), tenía que aguantar su mirada de pena hacia él, la cual cada vez se hacía menos disimulada y más fastidiosa de apreciar. Harry no quería que le tuvieran pena, tenía suficiente con la pena que sentía hacia sí mismo. Hermione trataba de hacerlo hablar y que se desahogara con ellos, y Ron intentaba que todo siguiera con la máxima normalidad posible. No podía hacer ninguna de las dos cosas.
Y Ginny... Dios, ni siquiera podía mirar a Ginny. Después de que todo finalizó, Harry ni siquiera quería acercarse a ella, y no porque fuera ella, sino que la sola idea de una relación lo aterraba y le generaba rechazo. No se sentía listo, y le entristecía el pensar que no fue comprendido en ese entonces, pues tuvo una fuerte discusión con la muchacha cuando intentó decirle con toda la educación posible que necesitaban un descanso. Siempre estuvo seguro de que ellos dos terminarían juntos, pero solo pasaron unos días para que todos esos sueños se derrumbaran como piezas de dominó.
Terminó de guardar todo su equipaje y se recostó en su cama. Había encontrado una habitación en el apartamento de un barrio muggle que se encontraba cerca del callejón Diagon y no lo pensó mucho antes de instalarse ahí. En ese lugar, las personas no lo idolatraban ni intentaban acosarlo a todos lados, se sentía en paz. No supo por qué demonios había aceptado la oferta de la nueva directora de Hogwarts, pero esperaba que en ese lugar las cosas mejoraran.
Todavía no podía olvidar lo agobiado y agitado que se sintió cuando fue a comprar sus útiles. Las personas lo rodeaban, le pedían autógrafos y fotos e incluso hubo quienes lo abrazaron de imprevisto. No podía caminar en paz. Al inicio Harry lo intentó tomar de una buena forma, pues era gente agradecida y que disfrutaba del nuevo mundo mágico por el que él luchó; sin embargo, diez minutos después comenzó a sentir que el aire le faltaba y que su respiración se cortaba, sudaba frío y las ganas de llorar lo llenaron en demasía. Ya no había gente, solo una voz susurrando su nombre de manera burlona y posteriormente un Avada Kedavra, y casi juraba haber visto un destello verde a lo lejos. Sintió terror.
Cuando pensó que no podría más, una mano tomó la suya y lo arrastró lejos de la multitud con sigilo. Una vez pudo recuperar la compostura, Potter notó a Luna Lovegood a su lado con una expresión preocupada. Confiaba en ella, así que no se molestó en ocultar que estaba llorando.
Tiempo después se maldijo por haber olvidado la capa de invisibilidad en casa.
Con ayuda de su amiga rubia, pudo hacer sus compras con mayor soltura y después de una charla con ella, descubrió que también regresaría a Hogwarts. Se alegró de sentir que vería caras conocidas.
Harry parpadeó, volviendo a su época actual, mirando su baúl completamente ordenado, y pensando que estaría perfecto si la jaula de Hedwing estuviera ahí. El solo pensamiento le dolió el corazón.
No quería ir, pero sentía que algo cambiaría con su llegada, y que a lo mejor encontraría algo de tranquilidad en su colegio. En serio esperaba que cosas buenas vinieran, porque a medida que pasaba el tiempo, Harry sentía que se hundía cada vez más.
Suspirando profundamente, decidió recortarse en su cama y hacerse un ovillo mientras cerraba los ojos y trataba de manera fallida olvidar todos esos recuerdos y pensamientos que lo asaltaban cuando quería dormir. Y por una noche más, se permitió a sí mismo llorar hasta que perdió el conocimiento.
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—¡Por Merlín! ¡Es Harry Potter!
—¡¿Harry Potter?! ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?!
Ay, no otra vez.
Harry estuvo a punto de echarse a correr, pero una persona medianamente grande se puso en frente suyo y lo cubrió lo suficiente como para que las otras personas se perdieran de vista. Suspiró de alivio y sonrió sincero cuando notó que era su amigo Ron. Incluso si ahora mismo no deseaba verlo, no podía negar que lo había extrañado muchísimo. Era algo extraño, pero real.
—Hey, ¿qué tal, compañero? —preguntó su amigo con una ligera sonrisa que fue rápidamente correspondida.
—Todo bien, ¿y tú? ¿Dónde está Hermione?
—Ella debe encontrarse ya en el tren. Salió antes que nosotros. ¿Y tú? ¿Por qué no nos mandaste una nota? Nos habríamos topado en algún lugar y podría haberte ayudado con todas estas personas.
Harry se sintió avergonzado. Lo que menos deseaba era que lo protegieran o cuidaran como si fuera un niño pequeño incapaz de hacerlo. Por Merlín, ¡había derrotado al mismísimo Lord Voldemort! Un poco de respeto.
Intentó convencerse de aquello sin tanto éxito.
—Estoy bien, ya les he dicho que no deseo causarles molestias.
—Pero Harry, tú no eres una molestia. Sabes que mamá te adora y que estaría dispuesta a aceptarte en nuestra familia. Si vivieras con nosotros, tú-
—Te prometo que estoy bien, Ron. No hay nada de qué preocuparse. —Potter intentó verse honesto, y en serio esperaba estar lográndolo.
Una vez llegó al andén correspondido, se puso a analizar el ambiente y sintió alegría de ver que los estudiantes eran un poco más cuidadosos con respecto a él. Habían muchísimas miradas, era verdad, pero no había nadie intentando abrazarlo sin su permiso.
—¡Harry!
Bueno, nadie a excepción de Hermione.
Pero a ella se lo aceptaba.
La vio correr desde lejos para alcanzarlos y apenas estuvo cerca se enganchó del cuello del muchacho y le propinó un fuertísimo abrazo que lo dejó sin respiración por unos segundos. Le correspondió el gesto y podía asegurar que también la había extrañado mucho. En estas vacaciones se había alejado de todas las personas que quería con el fin de no hacerles algún tipo de daño y se había aislado del mismo exterior. No sabía cuánto necesitaba de un abrazo hasta que lo obtuvo.
Cuando se separó de la muchacha, pudo notar con claridad que su amigo pelirrojo quería acercarse a él sin saber cómo. Soltó una risita, sabía que lo que quería. Lo abrazó también.
—¿Cómo has estado? ¿Has comido bien? ¿Has dormido bien? ¿Compraste todo lo que necesitas para este nuevo curso? ¿Fue McGonagall a hablar contigo? ¿Qué te dijo? ¡¿Y por qué no nos mandaste ninguna carta en estas vacaciones?!
Eran muchas preguntas y no todas podían ser contestadas, pensó Harry, pero se las arregló para responder la mayoría.
No supo cómo, pero se las arregló también para verse feliz frente a los demás.
Una vez se instalaron en el vagón correspondiente, conversaron de sus vacaciones, siendo Harry el que únicamente escuchaba, pues se jactó de decir que no hizo nada interesante porque no tenía muchas ganas de salir de su habitación. En su mente seguía martirizándole la idea de visitar Grimmauld Place, pero la ignoraba completamente.
Resultó que Hermione ahora vivía con los Weasley y que una vez terminara el curso iría a Australia a buscar a sus padres junto a Ron. En estas vacaciones aprovecharon para visitar ciertos lugares y así pasar más tiempo en familia. Visitaron a Fred muchas veces al cementerio y ahora Ron ayudaba a su hermano George con la tienda de Sortilegios Weasley. Bill seguía trabajando para Gringotts, Charlie había vuelto a Rumania a seguir trabajando con dragones y Ginny regresó también a Hogwarts a terminar sus estudios.
Todo parecía volver a la normalidad.
¿Por qué él no se sentía normal?
Tomando como ventaja un descuido de sus amigos, Harry aprovechó para escabullirse de su cabina y dirigirse al pasillo con el fin de explorar un poco. Esta vez sí llevó su capa invisible.
Caminó con cuidado mientras iba analizando las expresiones de las demás personas, y sintió un pesar cuando se percató de que el ambiente estaba muy alegre y movido. Todos se veían aliviados y con grandes ganas de llegar a Hogwarts. No entendía cómo podía caber tanta felicidad en un tren. Se sintió fuera re lugar.
Siguió su recorrido hasta llegar a una zona completa de Slytherins. Se sorprendió al ver que eran muy pocos. Ni siquiera era la mitad de estudiantes que había en años anteriores. No podía decir que aquello lo sorprendía, pero sí era un poco inquietante. Claro que comprendía la situación, pues casi todos los mortífagos habían salido de esa casa y era considerado normal que aquella casa se la relacionara con Quien-tú-sabes. Era normal que muchos inocentes decidieran no asistir por no querer ser señalados sin razón.
Llegó al final de las cabinas y se topó con tres jóvenes que conversaban en voz baja. Bueno, dos de ellos conversaban mientras el tercero se limitaba a escuchar sin emitir palabra alguna. Se lo veía perdido y ni siquiera parecía formar parte de lo que estaban diciendo los demás. Miraba a la nada y Harry se preguntó incluso si a lo mejor había sido besado por un dementor.
Draco Malfoy se veía peor de lo que pensó que estaría.
Aquel muchacho rubio estaba más delgado que de costumbre, unas enormes ojeras resaltaban bajo sus ojos e incluso su tono de piel se veía más pálido de lo normal. Enfermo, se veía muy enfermo.
—¿Draco? —Harry reconoció a Pansy Parkinson tratando de llamar la atención del nombrado—. ¿Estás bien?
Pudo notar como Blaise Zabini, el otro joven que estaba con ellos, le pateaba la pierna a la chica con cautela. Ella esbozó una mueca arrepentida.
—Q-Quiero decir... Uhmm... Quería preguntarte si en realidad querías algo de comer. El carrito ya pasó, pero se me antojaron otras cosas y estaba a punto de ir a buscarlo.
—Yo también voy, Draco, puedes venir con nosotros.
Pero Draco no respondió. No después de unos segundos que se hicieron eternos.
—Vayan ustedes. Yo los espero aquí. Me siento un poco cansado.
Joder, hasta su voz sonaba decaída.
—¿Seguro? —preguntó Zabini.
—Seguro, Blaise. No me va a pasar nada por dejarme solo por cinco minutos. —Soltó una ligera risa—. Y trata de no comer más de la cuenta, Pans, luego no quiero tener que cargarte a la enfermería. Pesas mucho.
—¡¿Acaso me dijiste gorda?!
Blaise rio, y Draco también, pero Harry no pudo definir cuál sonido le parecía más falso que el otro.
Parkinson y Zabini se pusieron de pie y se dirigieron a la puerta de la cabina, haciendo que Harry entrara en pánico, pues él se hallaba ahí. Mirando a los lados, dio un paso en reversa y casi se cae con su propia capa, pero logró mantenerse en pie. El único problema fue que no resultó ser muy discreto.
Los dos jóvenes ya se habían retirado, pero ahora el slytherin que seguía ahí alzó la mirada y frunció el ceño por el ruido que Potter hizo sin querer. Entecerró los ojos y comenzó a ver a todos lados haciendo al muchacho invisible sentirse paniqueado.
Que no lo descubriera. Que no lo descubriera. Que no lo descubrie-
—¿Potter?
Ay.
Harry permaneció en silencio, sin ninguna intención de hacerse notar. No podía estar pasándole esto. Tanto tiempo que había estado utilizando la capa y la única persona que lo había descubierto (y dos veces) había sido Draco Malfoy, su enemigo por naturaleza.
Pero... ¿Seguía siendo su enemigo?
Bueno, no iba a arriesgarse a averiguarlo.
Pero Malfoy seguía analizando los alrededores con una mirada perspicaz y Harry podría jurar que tenía ganas de sonreír un poco. Sonreír de verdad esta vez.
—¿Potter? ¿Eres tú?
No, no iba a contestar. Pasara lo que pasara, no iba a contestar.
—Quiero que consideres que ya te he descubierto antes y esa vez también fue por tu falta de prudencia. —No iba a contestar, no iba a contestar, no iba a contestar—. Y sé que esa vez me seguías porque temías que estuviera involucrado de alguna manera con el Señor Tenebroso, lo cual resultó ser cierto; sin embargo, la guerra terminó y no tienes ningún motivo por el cual seguirme vigilando sin quedar como un completo acosador. Así que... ¿Me vas a decir por qué estás aquí o seguirás fingiendo demencia?
Harry estaba completamente dispuesto a fingir demencia y no dejarse mostrar por nada del mundo.
Razón por la que un segundo después se quitó la capa de invisibilidad y se presentó ante Draco Malfoy.
Bueno, técnicamente no había contestado.
—Sigue sorprendiéndome esa capa —susurró el rubio parpadeando, pero segundo después, adquirió una expresión inexpresiva y alzó una ceja mientras miraba al niño-que-vivió—. ¿Qué haces aquí, Potter? Me asombra que precisamente tú estés aquí en una zona de slytherins. Todos estamos aquí en este mismo vagón.
Harry no sabía qué decir. Era verdad, no tenía ninguna razón para estar ahí, debía estar con sus amigos y reír con ellos. Y sentirse feliz como ellos. Y dejar la guerra atrás como ellos.
¿Que iba a decirle a Malfoy? ¿Que se sentía abrumadora por todo y que no quería ver a nadie? No, por supuesto que no.
—No te estaba buscando precisamente a ti. Solo estaba caminando por los pasillos y llegué aquí.
—¿Con tu capa esa?
El niño dorado se sonrojó.
—B-Bueno, no quería llamar la atención de la gente.
El rubio alzó una ceja para después soltar una pequeña risita.
—Ah, claro, que eres San Potter.
—No me llames así.
—Te llamo como yo quiero y eso no explica por qué no te fuiste de largo y te quedaste viéndonos a mis amigos y a mí como vecina chismosa. ¿Crees que no noté que estás aquí desde antes que Pansy y Blaise se fueran? Me crees muy inocente, Potter.
Era cierto, claramente, pero Harry no quería decir sus verdaderas razones. No podía decir que había sentido algo similar a la lástima al mirar a Malfoy, y que al mismo tiempo se había sentido identificado con él.
—Te ves terrible, Malfoy. —Fue lo único que pudo soltar.
El nombrado ni siquiera alzó una ceja de incredulidad o se intentó burlar o defenderse. Sólo se quedó viéndolo ahí con tanto ímpetu que Harry se sintió nervioso y confundido. Pero gracias a eso pudo notar con más claridad los ojos grises de su enemigo, y se sintió fatal al confirmar que no había nada de felicidad en ellos.
¿Habría sido porque Voldemort no fue el vencedor?
Merlín, esperaba que no fuera por eso o tendría a Malfoy intentando aniquilarlo como venganza durante todo el curso.
—Pues tú tampoco te ves tan bien que digamos, Potter.
Potter abrió los ojos desmesuradamente y parpadeó. No lo negó, pero tampoco quería que precisamente Draco Malfoy se enterara de sus problemas.
Se quedaron en silencio por unos minutos en los que Harry se preguntaba si debía decir algo o solo quedarse ahí. O irse. A lo mejor debía irse.
Se puso de pie e intentó ponerse la capa de invisibilidad bajo la mirada de Malfoy, quien realmente parecía encantado con su capa aun si intentaba esconderlo con todas sus fuerzas. Estuvo a punto de salir, pero sin saber por qué, se regresó donde el rubio, se quitó nuevamente la capa y sacó de su bolsillo algunas bolsitas de ranas de chocolate que la señora del carrito le había regalado cuando se subió al tren (ventajas de ser el salvador del mundo magico). Las dejó en la mesa y las acercó al rubio, quien ahora sí se veía consternado.
—¿Qué demonios es esto, Potter?
—Ranas de chocolate.
—¿Y por qué demonios me las das? No, no, la pregunta aquí es cómo es que piensas que las voy a aceptar.
Harry rió un poco y se sintió bien de que fuera una risa auténtica y no forzada. Mirando a Malfoy de reojo, le esbozó una ligera sonrisita avergonzada y comenzó a hablar.
—Solo es mi ofrenda de Paz, Malfoy... La guerra terminó, no hay razón alguna por la que debamos pelear ahora.
Silencio incómodo.
Potter casi podía sentir los pensamientos de Malfoy, quien miraba de manera alterna a Harry, a los chocolates y a la puerta, en ese mismo orden. Lo vio tomar una bolsita y abrirla, quejándose en silencio cuando la rana de chocolate casi se va de sus manos. Sin siquiera disimular, acercó la rana de chocolate a su nariz para olerla y después de darle la aceptación se la comió con cuidado.
Harry bufó por todo este proceso.
—No planeaba envenenarte en frente de todos, sabes —se quejó.
—Uno siempre debe ser lo suficientemente precavido en estos casos.
A Harry le pareció encontrar una segunda intención en esa oración, pero decidió ignorarlo.
—Adiós, Malfoy.
Harry no esperó respuesta y salió casi corriendo de ahí una vez se puso de nuevo su capa. Se sintió avergonzado por su acción y pensó en si lo que hizo estaba bien. Pero creía que sí, que estaba correcto, porque no había razón para pelear con Malfoy este año.
No quería estar en malos términos con absolutamente nadie. No creía soportar otra disputa con nadie.
Además, esos ojos se veían muy turbados y habían llamado su atención, pues ahora solo pensaba en qué estaría pasando con Draco Malfoy, por qué se comportaba así y por qué se veía tan decaído. Suspiró, con el leve pensamiento de que en estos momentos él y Malfoy no eran tan diferentes después de todo.
No obstante, parpadeó con rapidez y comenzó a temer que nuevamente comenzara a obsesionarse con él como en sexto año.
Harry trató de omitir cualquier pensamiento referente al rubio y volvió rápidamente con sus amigos.
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Holaaaaa 3
¿Qué les pareció este capítulo? Oficialmente es el primer fanfic que hago de Harry Potter jaja, espero estar haciendo las cosas bien skfjd.
Si tienen alguna dudita pueden decirlo con confianza, responderé todo en el siguiente capítulo.
Como les mencioné, este fic se tratará básicamente de Harry y Draco consolándose mutuamente por lo que apagaron en la guerra. ¿Habrá drama aparte? A lo mejor y sí, pero relax, la mayoría del caso será algo suave.
Espero que se encuentren bien, ¡nos vemos en el siguiente capítulo!
