El polvo poco a poco fue desapareciendo y ahora el fuego calentaba el interior del antiguo pero ahora restaurado hogar. Mientras que la diosa Vanir terminaba de ordenar las mantas sobre la cama que cada uno ocuparía, Kratos se ofreció a cazar algún animal para la cena. En cualquier momento el poco sol que se colaba por entre las nubes desaparecería por completo y con ellas vendría el pesado frío junto a la oscuridad.
Los fuertes pasos del guerrero se escucharon en la entrada, abrió la puerta con fuerza y entró en el cálido interior, dejando sobre la mesa los trozos de carne del animal recién cazado que se dedicó a trozar para no darle mas trabajo a su compañera. Ella ya había hecho suficiente por él y aún faltaba que cocinara. Al menos se quedaría a un costado sin estorbar, la cocina ciertamente no era su fuerte y mejor que así fuera. La carne carbonizada no era un plato que tuviera deseos de probar.
Se encontró con Freya aún dedicada a la limpieza, al parecer no quedaba mucho por hacer ya que la cabaña lucía mejor de lo que alguna vez la vio. Quizás un toque femenino era lo que necesitaba.
—Ah, ya llegaste, justo a tiempo —le sonrió, acomodando los recipientes de madera y una olla resistente para pronto comenzar a preparar la carne—. En un momento comenzaré, primero permíteme revisar aquí arriba, aún tengo que limpiar esta parte.
—No te molestes tanto, así se ve bien —respondió desinteresado. No le preocupaba tanto el hecho de dormir sobre una superficie sucia, más bien prefería que sirviera como refugio. Después de haber vivido tanta miseria, dormir en el polvo sería lo menos indigno que podría hacer.
—Ya casi acabo con esto, no lo dejaré inconcluso ahora que estoy tan cerca —bromeó, acercándose al estante que pretendía limpiar.
Usando una pequeña silla como soporte, elevó su mentón para llegar a ver lo que estaba sobre el estante, tambaleándose levemente pero sin caer. Pasó el trozo de tela por la superficie, eliminando los rastros de polvo que cubrían la vieja madera.
—Bien, creo que al fin he terminado —dijo antes de que sus pies cesaran el equilibrio, dejándola que cayera de espalda sobre los brazos del hombre que se apresuró en tomarla antes de que su cuerpo golpeara el suelo.
—Eso fue rápido —rio ante su torpeza, nerviosa por el acercamiento mientras el hombre la ayudaba a poner los pies sobre el suelo. Lo escuchó gruñir es respuesta y supo que no obtendría más respuesta por el momento.
—Prepararé la cena, ¿qué te parece si traes leña para resguardar? —dijo en un intento de que la dejara sola para que pudiera calmarse sin que lo notara.
—¿No deberíamos primero levantar el campamento?
—Podría sernos de ayuda por si acaso. De momento dejémoslo así, no hay nada que nos pueda servir, al parecer aquí tenemos todo —observó las mantas, el fuego, la carne con la que pronto prepararía la cena para ambos. Quizás algo de verduras no estaría nada mal, pero eso tendría que esperar hasta el siguiente día cuando pudiera recolectarlas en la zona cálida donde crecían, que por obvias razones quedaba lejos de donde estaban.
—Luego iré por la leña —sentenció, rodeando la mesa para sentarse en el banco de madera.
El momento que transcurrió entre la labor de cocina y la cena en sí se vio invadido de miradas curiosas por parte de ambos, apartando la mirada cuando notaban que el otro se percataba de ser observado. ¿Qué les pasaba? Parecían dos niños que no sabían cómo actuar ante la presencia de un contrario, cuando en realidad eran dos adultos con un pasado tormentoso.
Quizás era eso…
Tantas similitudes provocaban curiosidad y cercanía.
Lo observó mirándola con tan detenimiento que se sintió completamente desnuda ante él, expuesta a su mirada casi asesina.
—Iré a revisar que las lobas estén bien, no tardaré —buscó alejarse al sentirse perturbado por sus pensamientos.
—B-bien —rio nerviosamente, levantándose para tomar los platos y quitarlos de la mesa, dejándola despejada y ordenada. Kratos salió por la puerta, ahora se encontraba sola y los nervios la mataban. ¿Qué pasaría después de todo eso? ¿Sería correcto seguir sus impulsos?
Con una sola respuesta en su mente se acercó hasta la cama y se despojó de sus ropas.
