Tal vez

Spy x Family © Tatsuya Endo

Sinopsis: Ser padre y esposo había sido la mejor decisión de Twilight, sin embargo, nada iba a evitar que lidiara con reacciones y explicaciones. Por suerte, su familia estaba ahí para ayudarlo [Segunda parte de la colección "El viaje de Twilight"].


Prólogo


La expresión de Twilight permaneció apacible en su rostro cuando Handler lo echó de su oficina después de la reunión. Se enderezó e inclinó la cabeza como muestra de agradecimiento, pero Sylvia ya había adoptado la seriedad de siempre, por lo que se giró y avanzó hacia la salida.

Se sentía como un hombre diferente y, de cierta manera, lo era.

Nunca pensó que podría tener una vida algo normal de nuevo. Todo lo que sabía era que, al momento de escoger el camino del espionaje, había tomado la decisión de abandonar esas aspiraciones y su identidad. Ahora, las había recuperado bajo una extraña serie de sucesos.

«Incluso con la familia Forger siendo una realidad, no puedo descuidarme. La operación Strix continua y hay que seguir con las apariencias para llegar al objetivo».

Así que hizo lo que tenía que hacer.

Ser padre al revisar si tenía dinero para comprar cacahuates y un hombre de familia confirmando en el reloj si era momento para pasar por la tintorería. Deducía que no le llevaría más que una media hora y podría llegar para preparar la cena.

«Podré estudiar un poco con Anya y después tener algún tiempo con Yor en el paseo nocturno de Bond».

Con solo tener presente eso, una sensación cálida lo recorrió. Intentó ocultar la felicidad auténtica que la idea le dio a su rostro. Era agradable pensar en su familia sin voces diciendo que no debía encariñarse o recordando cosas del espionaje. No era seguidor de dejarse llevar por las emociones, pero le gustaba esa nueva fase de él y la confianza que estaba adquiriendo sin sentirse estresado.

Suspiró con resignación. Una señal de que estaba deseando ir a casa.

—Ya es hora —murmuró y avanzó por las instalaciones de WISE.

Algunas personas lo saludaron, pero más o menos todos tenían sus propios asuntos. No era raro, siendo que la visita del ministro de Turismo de Westalis a Ostania iba a suceder en los próximos días. Sin embargo, a diferencia de eventos pasados, existía un mayor número de agentes desplegados para evitar disturbios. Pero eso no alejó a Twilight de mantener los ojos en todas partes, recorriendo en busca de alguien que se atreviera a salirse con la suya.

Entonces, esa inspección del ambiente lo llevó a encontrarse cara a cara con una figura conocida.

—Twilight —dijo Nightfall, de pronto.

—Oh, Nightfall —soltó con una ligera inclinación de cabeza, siendo un poco más brusco y rápido de lo habitual.

La mujer afianzó su agarre en la carpeta que llevaba como respuesta. El espía observó el hecho con extrañeza, no dejaba de pensar en la expresión de su rostro cuando la saludo, tratando de buscar un adjetivo que la describiera.

—¿Actualización de la operación Strix? —preguntó Nightfall, sin levantar la voz por encima del nivel de conversación—. No existen muchos avances.

A los ojos de su colega, el método con el cual manejaba su misión desde sus inicios era endeble y poco confiable, que acabaría en el fracaso. Sin embargo, Twilight no compartía esos puntos de vista y la frecuencia con que le aconsejaba rediseñar la operación, era molesto.

Así que su poco interés en dialogar no era una exageración.

—¿Qué estás insinuando? —cuestionó, todavía con cierta distancia—. Nightfall.

—Nada —respondió ella, y luego pareció parpadear por más de un segundo—. Absolutamente nada.

Twilight asintió y cuando la vio a los ojos, ella lo miraba con un auténtico desprecio.

—¿Qué sucede…? —reiteró. Su tono, comenzando a mostrar indicios de malestar. Nightfall volvió a negar con la cabeza, pero sintió como un aire frío recorrió su espalda. Irónico—. Bueno, si me disculpas, tengo que regresar con mi familia.

Cuando sintió que no había nada más que decir, Twilight en realidad no esperaba que Nightfall respondiera.

—Sigue siendo una pérdida que desperdicies tu talento de esa manera.

El espía hizo una pausa, sorprendido por el desafío que burbujeaba en sus palabras. Estaba demasiado cansado para discutir. Si Nightfall insistía en perder el tiempo con el tema, que así fuera, no le preocupaba.

—Y tú… —fue Loid quien sintió que el corazón le latía con intensidad—. No recuerdas cuál es tu posición —y contuvo la respiración antes de añadir—. No tienes ni voz ni voto en la operación Strix.

Pero no permitiría que desperdiciara su tiempo y se metiera en los asuntos de su familia.

Se volvió hacia ella y vio que no se atrevió a decir nada más. Mantuvo el silencio entre ellos hasta que sintió como la cantidad de personas en el pasillo aumentaba. Finalizó la conversación retirándose sin expresar nada más con la idea de que, fuera lo que fuera esa insistencia, no le importaba averiguarlo en ese momento.

Lo que no vio fue como la carpeta en las manos de Nightfall se arrugó.

«Twilight…».

Había tenido razón al final. Hubo un desarrollo de emociones inapropiadas que se cernieron como pesadas nubes sobre la eficacia del espía Twilight. Esas pocas pronto se volvieron mucho más imponentes; se convirtieron en una sombra.

Una sombra opacada por la figura de Loid Forger.

Nightfall no se preguntó qué, ni cuánto tiempo, ni siquiera por qué. Simplemente, sostuvo la carpeta entre sus manos y caminó hacia la oficina de Sylvia. Al ingresar, ella hizo un gesto para que esperara mientras arreglaba la pizarra detrás de su escritorio.

—¿Existe algún inconveniente con la operación Strix? —preguntó Nightfall. Su voz era más baja de lo habitual, demasiado baja.

—Ninguno. Es una misión de largo plazo después de todo —expresó Sylvia después de que terminó de colocar algo—. Pero Twilight ha tenido un progreso interesante en los últimos días.

—¿Disculpe…? —dijo la otra presente, deteniéndose a mirar lo que estaba arreglando su superior.

Si había un destino, sentía que se estaba riendo cuando prestó una real atención.

Ahí, pegada al costado de los retratos de Desmond y sus contactos, estaba la familia Forger y la sonrisa en el rostro de quien era Twilight se veía… real.


Nota de la autora: ¿Estamos contentos porque arrancó la secuela? Pues yo sí. Quería empezar la historia de otra forma, pero mejor todo así para dejar en claro dos cosas: que tendremos momentos familiares y de angustia.

Por ahora, no tengo mucho más que agregar. Nos vemos en la próxima actualización que será en diciembre.