Capítulo 2


Una brisa hizo replicar los cristales de la ventana, rompiendo el silencio de la mañana. Respiró profundamente cuando lo escuchó y sintió como su cuerpo empezaba a reaccionar. Ayudó que estuviera en la sala de estar mientras se paraba, si bien dormía en otro lado; dado que se había movido, era natural que se estirara con un poco más de entusiasmo. Sin embargo, Bond no dejaba de valorar el dormir junto a Anya en su habitación.

Tomando un respiro profundo, bostezo y se dirigió hacia su plato de comida. Para su suerte, había restos de lo que Loid le había preparado la noche anterior.

—¡Borf! —ladró dándose el gusto de acabar todo el plato.

Mientras terminaba, Bond captó algo de sonido y murmullos, atrayendo su atención inmediatamente. Se movió con urgencia hacia el origen del ruido, recordando las instrucciones de Loid con relación a proteger su casa. La última vez que estuvo una situación así, había recibido doble ración de comida.

Al final del pasillo, vio dos figuras. Loid había abierto la puerta de su habitación muy poco y estaba vestido con apenas unos pantalones. Su cabello estaba desordenado, aunque Yor se lo acomodó de manera juguetona mientras ajustaba la tira del corto pijama que llevaba, dejando expuestas sus piernas.

A pesar del aspecto poco común de los dos adultos, Bond no dudó en acercarse.

—Loid yo…

La comisura de la boca del hombre se torció de manera ligera y negó con la cabeza.

—No te disculpes —dijo, acercándose al rostro de Yor—. Haremos que funcione, ¿sí?

Yor hizo una pausa por un momento y luego asintió.

—Gracias por esto.

Una mirada de comprensión cruzó el rostro de Loid y casi de inmediato, se movió y besó los labios de su esposa. No obstante, un instante después, miró hacia abajo y descubrió que tenían un espectador.

—Hola, Bond —saludó el hombre al perro. Este movió su cola con entusiasmo—. Veo que decidiste madrugar.

Yor sonrió, complacida por la reacción de su esposo. Estudió su rostro y el modo en que se relajó mientras acariciaba la cabeza del perro de la familia, hablando de su comida. Después, sus miradas se cruzaron, pero ella solo se inclinó para besarlo en la mejilla.

—Podrías sacarlo a pasear. Iré a prepararme para el trabajo.

—¿Tienes que trabajar? —Loid la miró. No había querido sonar duro ni nada por el estilo, pero estaba sorprendido de que trabajara en sábado.

—Solo será durante la mañana. Estaré aquí para el almuerzo —indicó Yor después de notar el disgusto en el rostro del hombre—. Estaré bien, Loid.

Loid se detuvo por un segundo, sus ojos en su esposa, como si estuviera examinando sus motivos.

—Bien.

Ante eso, Bond se estremeció un poco atónito. Sabía que los adultos no dormían juntos desde que había llegado, pero no se había dado cuenta cuando ocurrió el cambio.

«Anya dice que papi y mami no deben pelearse».

Lo más importante era que se llevaran bien.

Entonces, sintiéndose curioso, comenzó a oler y siguió así hasta que llegó a su olfato un aroma particular. Al principio, lo hizo sentirse confundido, pero de alguna manera había aclarado su mente. Los aromas de los adultos estaban mezclados.

Bond adivinó perfectamente.

Asombrado, comenzó a menear su cola y moverse entre los adultos. Ya podía escuchar a Anya fascinada por su descubrimiento, prometiendo darle premios caninos, pero había algo que también lo hizo sentirse emocionado. Era parecido a cuando Loid le había platicado en el parque días atrás. Aunque antes de que pudiera alcanzar una conclusión, fue interrumpido.

—¡Tranquilízate, Bond! —pidió Loid frenando los brincos del perro. De un momento a otro, había comenzado a zarandearse—. Creo que no tengo más opción que sacarte de paseo, ¿eh?

Yor se carcajeó, viendo el intercambio con mucha dulzura.

—Puede que suene extraño, pero siento que Bond está feliz por nosotros.

Los ojos de Twilight, esta vez, cayeron hacia al perro con las palabras resonando en su cabeza. Algo en la expresión de Bond, su cola moviéndose exageradamente, la insistencia para querer ponerse de pie entre Yor y él, hizo que lo considerara.

—No sería la primera vez que algo así pasa —concluyó.

Sin una palabra, Yor le dio un último beso a su esposo y caminó hacia su habitación. Loid mantuvo una sonrisa tonta en su rostro hasta que la mujer se perdió de vista y observó como Bond frotaba la cara contra su pierna de modo cariñoso.

«Tal vez podría no tener sentido, sin embargo…».

Twilight decidió agacharse y quedar cara a cara con su perro.

—Si te doy doble ración de comida, ¿mantendrías el secreto un poco más de tiempo? —le solicitó a Bond—. Esto es nuevo para mí y quiero hacer las cosas bien. ¿Puedes entenderlo?

Bond asintió sin dudar demasiado. Algo en Twilight despertó una alerta con relación a que su perro si parecía comprender la situación, pero, al final, una de sus manos libres solo alcanzó a acariciarlo con suavidad y se limitó a sonreír.

Aunque lo había estado notando, por la forma en que había entrado en escena cuando Yor salía de su habitación.

«… si lo tiene y cualquier cosa relacionada con Bond, tendrá que ser informada».


Nota de la autora: Entonces, a pesar de que Twilight/Loid han elegido a su familia, sus hábitos de espía no se pueden borrar tan fácil cuando algo es raro, ¿eh?

Sí, puede que siempre en las historias las primeras sospechas de Twilight vayan con su esposa a hija, pero ahora decidí partir desde Bond dado que sus intercambios tanto en el anime/manga como en mi fanfic anterior tenían algo especial.

Además, creo que voy a tener que sentarme, a plantear que quiero de la secuela. Pensaba hacer algo corto, pero las ideas están trabajando en mi cabeza para que sea extenso.

Nos estamos leyendo en la próxima actualización.