—Sho —murmuró Gojo somnoliento, sin abrir los ojos, hundió más la cabeza en las sabanas y buscó el cuerpo de la mujer a su lado—. Si te reportas enferma, me quedaré contigo acurrucado todo el día.
—Mmmjum —escuchó como respuestas.
—Hueles raro. No vuelvas a beber —le pidió al acercar su rostro al hombro de ella. Fue entonces cuando sintió un fuerte golpe que lo hizo caer de la cama
Gojo, quien apenas estaba abriendo los ojos, cayó de culo al suelo pensando que su novia fue quien lo pateó fuera de la cama, pero en cuanto la luz que entraba por la ventana lo dejó ver, confirmó lo que ya sospechaba antes: la voz era de un hombre. Y no cualquier hombre, Nanami Kento estaba durmiendo en la cama con él ¿por qué razón? No lo recordaba en lo absoluto.
—¿Dónde está Shoko? —preguntó él mientras Nanami hacia una expresión entre el asco y el dolor. La cabeza lo mataba y la voz aguda de Gojo Satoru no era lo mejor para una resaca— ¡Shoko! —gritó no una ni dos, varias veces esperando que ella le respondiera. Él estaba seguro de que volvió a casa con ella y que hasta se habían dormido juntos y abrazándola. Podía recordar el talle de su cintura debajo de su mano.
—Gojo —lo llamó Nanami apretando sus ojos con los dedos. Gojo estaba seguro de que era para regañarlo, pero sólo señaló hacia el suelo y de pronto, una mano lo agarró de la cintura y lo tiró hacia un lado.
—Par de idiotas —balbuceó Shoko en el suelo. No solo tuvo un sueño terrible, acababa de tener uno de los despertares más bruscos y dolorosos de su vida: el idiota de su novio había caído encima destruyendo la poca estabilidad que le quedaba después de la noche de copas con él.
—¡SHOKO! —gritó con desesperación rompiendo las barreras del sonido una vez más, lanzándose a abrazar a la mujer, quien lo detuvo extendiendo su brazo para que se contuviera de ello.
—Baja la voz —pidió Nanami una vez más. Pero parecía que mientras más hablaban, peor era para él.
—Te juro que no dormí con él. Yo sólo te soy fiel a ti —le dijo señalando a Nanami— seguro abusó de mí mientras dormía —siguió con el drama.
—¿Qué clase de delirios tienes ahora? —masculló Nanami masticando cada palabra que decía—. Preferiría ser torturado por una maldición antes de pasar la noche contigo.
—¡Lo mismo digo! Eso rompe el equilibrio del mundo. ¡NO! Del universo —siguió gritando Gojo escandalizado todavía.
Shoko no entendía nada, ahora, sólo quería volver a acostarse en el futon y despertarse a la hora del almuerzo. Probablemente, se tomaría otra buena copa de sake si es que no tenía nada de trabajo ese día.
—¿De qué estás hablando? —preguntó la mujer peinándose el cabello hacia atrás con los dedos. Tanteó al lado del futon buscando sus cigarrillos, en ese momento los necesitaba más que nunca para lidiar con el drama que estaba armando Gojo después de caerle encima. No sabía que pasó mientras dormía—. ¿Puedo dormir una hora más si olvidamos todo esto? —preguntó ella con cansancio, arrastrando las palabras.
—¡Claro que no! —dijeron ambos hombres al unísono—. Me desperté a su lado —siguieron ambos hablando encima del otro mientras se señalaban.
—¿Y por qué fuiste con Kento? —preguntó Shoko volteando a ver a su novio.
Gojo quedó perdido en ese momento. ¿Por qué? ¡Le estaba echando la culpa a él de lo que estaba pasando!
Un sonoro suspiro salió de los labios de la mujer, masajeando sus sienes al instante siguiente antes de alzar la vista y contarles lo que había pasado. Normalmente, Nanami le seguía muy bien el paso con las bebidas, pero la noche anterior llegó a su limite y terminó perdiendo contra ella. Shoko lo dejó pasar quizá por el estrés o el trabajo al que volvió no hacía mucho. Más, Satoru también cayó víctima del alcohol.
—Kento se emborrachó anoche. Y tú también —le dijo mirando a Gojo—. ¿No recuerdas? Te dio una borrachera de segunda mano después de besarme. Es increíble lo débil que eres —sonrió al decir lo último. El hechicero más fuerte del mundo no podía con un poquito de alcohol.
Gojo casi siempre lo evitaba, especialmente desde la vez que se emborrachó comiendo bombones con licor. La noche pasada, nunca imaginó que pudiera pasarle algo así. Por regla general, él no la besaba cuando bebía porque sus besos sabían "amargos", pero en el bar fue distinto. Más, eso la llevó a beber sola y tener a dos hombres borrachos consigo.
Shoko se encargó de llevarlos a su casa. Nanami cayó en la cama y ella logró entablar una extraña conversación sobre peces alérgicos a los estornudos y así convenció a Gojo de dormir con ella en el futon.
Y hasta el momento en donde se durmió, Gojo seguía con ella. No entendía qué fue lo que pasó en el medio mientras descansaba para armar todo ese escándalo.
—Seguro te levantaste por agua y te confundiste —dijo Shoko cerrando los ojos— ¿Puedo volver a dormir?
—¡Espera! —le dijo sujetándola de los hombros, haciendo que espabilara de golpe. Al igual que Nanami que ya estaba cansado del chillido de su voz y su persistente dolor de cabeza. Aunque estaba seguro que no era culpa del alcohol, sino de Gojo Satoru—. Me comí el manju que estaba en la heladera.
—¿Es todo? —preguntó ella y al verlo asentir, quitó las manos de encima y se volvió a acostar tapándose hasta la cabeza—. Despiértenme cuando esté la comida. Satoru, cocinas —sentenció la mujer acomodándose mejor en su futon.
—Me voy —dijo Nanami levantándose de la cama, poniéndose sus lentes y acomodándose la ropa—. Ieiri-san, probablemente nos veamos en el trabajo —y frunció el ceño al ver a Gojo, saliendo de la habitación.
—Nos vemos, Nanami —lo saludó sonriente Gojo y en cuanto se fue, agarró a Shoko envuelta en la manta del futon y la subió a la cama.
—¿Qué haces ahora, Satoru? —preguntó Shoko bajando la manta hasta su pecho. Ya estaba visto que no iba a lograr dormir nada. Ella que tenía planes de dormir el resto del día y si es que no la llamaban al instituto por algún herido, volver a salir a la noche. Pero sus planes se veían truncados de momento por él. Incluso, con esa sonrisa brillante en los labios, como si no estuviera interrumpiendo sus preciadas horas de sueño.
—Salgamos a desayunar.
—¿No te comiste un manju? —preguntó llevando su mano a su frente y corriéndose el flequillo.
—Eso es apenas un bocadillo. Si queremos erigir un Imperio, debemos comer como corresponde.
—Un Imperio suena mucho trabajo. Deja que sea sólo un súbdito —volvió a taparse con la manta y giró quedando de espaldas a él, no le importaba seguirle el juego con tal de seguir con su descanso. Pero Satoru era hiper activo y dormía casi tan poco como ella, quizá menos. Era obvio que no se iba a quedar quieto y apenas sintió el movimiento en la cama y como se hundía el costado hacia donde ella quedó mirando, abrió los ojos y se encontró con él apoyado sobre su brazo izquierdo, manteniendo la estúpida sonrisa en el rostro.
Ninguno dijo nada en ese momento, sólo hubo silencio y un par de miradas que se decían demasiado aun sin emitir una sola palabra.
—¿Hay algún plan en el que pasemos el resto del día en la cama? —preguntó ella, jugando una ultima oportunidad de no levantarse.
Gojo sonrió triunfal y casi se arrepintió de decir eso. Cuando le quitó la manta y se metió debajo de ella, lo supo: ese día no iba a descansar.
¡Hola, gente linda! Empecé de lo más bien y caí por el camino, pero vamos a terminar la week aunque sea fuera de término.
Este es el día cinco de la #SatoShokoWeek.
—Si te reportas enferma, me quedaré contigo acurrucado todo el día.
La idea de incluir a Nanami fue por parte de Rose, así que no me iba a quedar con las ganas de meterlo en el fic. Debo decir que la idea de Shoko x Gojo x Nanami también cruzó mi cabeza, pero siendo la week de la ship, lo dejé para otro momento donde haga algo un poco más ¿Serio? ¿Candente? Por ahora, les dejo esto.
Espero que lo hayan disfrutado.
¡Un abrazo!
