Disclaimer: Inside Job no me pertenece, este trabajo no guarda relación alguna con el canon de la serie.

Nota del autor: amo la amistad de Brett y Reagan, pero también amo los tropes de personas serias y personas alegres, así que tan pronto termine la segunda parte tuve que hacer algo con ellos.

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Resaca

Las campanas de su alarma sonaron y tan pronto abrió los ojos, Reagan los volvió a cerrar y hundió la cara en su almohada para volver a bloquear la luz. ¿Cuanto tome? A juzgar por la sensación de sequedad en su boca, la insoportable sensibilidad a la luz, las nauseas y el terrible presentimiento de haber hecho algo estúpido, sabía que fue demasiado incluso para ella. Lo último que recordaba era haber salido con los chicos para festejar su ascenso y haber hecho un reto de Jaggerbombs con Myc, pero luego de eso todo se puso negro. Era increíble como alguien tan inteligente podía tomar decisiones tan estúpidas, pero estaba demasiado mal como para auto compadecerse. Reagan respiro profundo para calmar la sensación de nauseas, y funciono, pero no como ella hubiera esperado. Tan pronto le llego un olor cítrico-amaderado, la ansiedad inicial hizo que se olvidara de su resaca y cayera en cuenta de dos cosas que antes no había notado. ¿Como llegue a mi casa y por que mi almohada huele a Brett?

Asustada, Reagan volvió a abrir los ojos y se topo con la sorpresa de que estaba en ropa interior con una camiseta que no era de ella en un cuarto que definitivamente no era el suyo. Mierda, tengo que salir de aquí.

Reagan no tardo en encontrar su ropa en el piso y una vez vestida y con su teléfono y billetera en la mano, salió del cuarto para toparse con un rostro que en otras circunstancias se hubiera alegrado mucho de ver.

—Ya te despertaste — dijo Brett con una gran sonrisa y como si verla en su casa fuera algo de todos los días, dijo —el desayuno está listo — y regreso a su cocina.

Reagan solo atino a decir un aja y seguirlo. Salvo por algunas fotos de su familia y sus días de universidad, el departamento de Brett parecía sacado de un catalogo de artículos de hogar. El lugar era amplio y entraba mucha luz natural, las paredes eran blancas y los muebles y decoraciones se habían elegido en una paleta de colores neutros. Aun cuando no tenía mucha personalidad, había una calidez muy peculiar en el lugar.

—Bonito lugar — comento Reagan mientras tomaba asiento en la mesa del comedor y unos segundos más tarde Brett salió tarareando de la cocina con dos tazas de café humeando. Si tenia resaca, no lo aparentaba, mientras ella seguramente aún tenia una lagaña seca, Brett estaba tan fresco como cualquier día en la oficina. Tan pronto su compañero tomo asiento, Reagan pregunto — ¿que paso anoche?

Brett contesto entre risas —Fue una locura. Le ganaste a Myc en los jaggerbombs, empezaste a cantar sobre la mesa, te caíste y te dormiste a los dos minutos. — eso definitivamente sonaba a algo que ella haría pero no explicaba porque había amanecido ahí. —Te hubiera ido a dejar a tu casa, pero tampoco estaba en estado para conducir.

—Huh. — murmuro viendo al plato de huevos revueltos con tostadas. Eso tenía sentido, Brett también había tomado y su departamento estaba más cerca del bar que su casa, así que aquella fue una decisión sensata de su parte. Aunque le tranquilizaba saber que había estado con él y no con cualquier rarito, aún tenía muchas dudas que necesitaba aclarar —Nosotros no hicimos nada, ¿verdad?

Su compañero comenzó a toser el café que estaba tomando. Su cara pronto se puso roja y en ese momento Reagan no supo si era falta de aire o vergüenza, pero esperaba con todo su corazón que haya sido la primera opción. Su tos pronto se calmo —Dios mío, Rea, no. — Brett alcanzo una servilleta para limpiarse y negó en tono de broma —¿Tienes idea lo raro que eso sería? Llegaste a vomitar, te preste una camisa y me quede en el sofá.

Reagan suspiro aliviada y de repente toda la incomodidad que sentía se fue — Dios Brett, hubieras empezado con eso. — Sabía que Brett jamás se aprovecharía de ella, pero necesitaba escucharlo directo de él. Los dos estaban alcoholizados, Brett estaba mareado y guapo como siempre y en ese estado ella se les había lanzado a tipos más feos, así que era bueno saber que él no le había dejado hacer nada estúpido. Reagan bromeo —Por un segundo pensé que también tendría que borrarte la memoria — y se llevo una tostada a la boca.

Brett termino de tragar y contesto sonriente —Seria difícil olvidar lo de anoche.

A punto estaba de preguntar a que se refería, cuando el pelirrojo agarro el salero más cercano y comenzó a cantar — I'm gonna live forever, I'm gonna learn how to fly. HEY! — Reagan se quedo petrificada mientras el recuerdo de haber hecho el ridículo en un bar volvía a ella — I feel it coming together. People will see me and cry. FAME! — No sabia si debía sorprenderse o no, pero los movimientos, las expresiones, la mano arriba y hasta el gallo en Fame! le salieron igualitos, lo único que le falto fue caerse de la mesa.

Incrédula, pregunto — ¿Acaso lo practicaste?

No. — Contesto sonriente mientras dejaba el salero y desbloqueaba su teléfono para mostrarle el video que había mandado Gigi al grupo de la oficina — Lo vi un par de veces y se me quedo. — Honestamente, el video no era tan vergonzoso, todos sus amigos, especialmente Brett, la estaban animando y cantando con ella los FAME! y aun cuando se la veía mareada, era lindo tener evidencia de un momento feliz. Brett volvió a verla con cara de niño emocionado y dijo —Deberíamos hacer karaoke, podríamos hacer dueto de Time of My Life.

Aunque odiaba esa canción, Reagan sonrió porque sabía que no se podía negar. Normalmente desconfiaba de las personas optimistas, pero Brett tenía una forma de hacerle decir sí a todo, a los abrazos, a hablar de sus sentimientos, incluso a hacer el ridículo. Cosas que a cualquier otra persona le hubiera negado, con él disfrutaba hacerlas porque sabía que no había crueldad ni ironía alguna en sus intenciones. Brett era sincero, cálido y todo lo que ella no era, pero él aun así elegía ver lo mejor en ella.

Reagan contesto contenta — quizás otro día. — y siguió con su desayuno tranquila.

Realmemte no tenía prisa por volver a casa, la sola idea de llegar a un lugar que hace poco compartio con Ron le dejaba una sensación de pesadez en el corazón, así que decidió que se quedaría una hora más. Esa hora se hicieron tres y pronto llego la hora del almuerzo. Como después de comer da pereza, Brett le dijo que podía quedarse un rato más y se quedaron en la sala viendo una comedia romántica del 2004. La comedia resulto tener una secuela y ya que él nunca menciono la hora ni le dijo que debía irse, ella se puso cómoda y se quedo para cenar. Habían pasado el día alargando las horas juntos, pero Brett en ningún momento la cuestiono. Despues de un rato viendo peliculas en el sofá, Brett fue el primero en quedarse dormido y quizás fue la mala noche anterior o lo cómoda que estaba pero pronto Reagan también se durmió.

Las campanas de su alarma sonaron y tan pronto abrió los ojos, Reagan los volvió a cerrar y hundió la cara en el hombro de su compañero. El pelirrojo sonrió al ver que la señorita "no me gustan los abrazos" estaba abrazada a su brazo y ni siquiera se había dado cuenta. No sabía que tan normal era hacer eso con amigos, pero en ese momento a él no le importaba mucho y a ella aparentemente tampoco, por primera vez en días estaba tranquila y eso era todo lo que importaba. Brett ni siquiera se molesto en moverse, solo dijo — descansa Rae-Rae — y cerro los ojos.

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Nota del autor: y eso es todo por hoy. Ya llevaba un tiempo queriendo escribir y estoy feliz con como salió esto. Si les gusta, comenten y den fav porque ya tengo una idea para continuar con esto como una historia corta. Hasta entonces, nos leemos luego.