— Aquila Umbra, ¿Por qué vistes de esa manera tan... Vulgar? — el hombre tenía un acento curioso. Estaba sentado de una manera tan erguido que a Lux le recordó al sujeto a su lado, un caballero inglés.

— No me llames así; me llamo Remus Relish. Sobre su pregunta: me gustan los trajes, eso es todo — Remus responde apoyando perezosamente su cabeza de calabaza en su mano.

— ¿Remus Relish? Ay, Aquila Umbra, la última vez fue Haytham — suspiró sonoramente mientras negaba lentamente con su cabeza, sus ojos azules se habían cerrados.

Escucha el gruñido bajo de Remus a su lado, el vapor salio de los orificios que serían su boca mientras iba endereandose. Lux un poco temerosa se mueve para tomar la taza de té que Aiden le había traído, Lux le agradece de manera inaudible; trata de escuchar los murmullos rápidos y suaves que daba Remus.

— ¿Por qué estás en mi casa? Los hechiceros no pueden entrar en territorio de un mago. Así fue el acuerdo.

— Desde cuándo le hacemos caso lo que dicen los de arriba, cuando tú sigues reglas, Aquil... Remus... Relish— se corrigió tan rápido que su lengua tropezó comicamente.

Hubo unl ligero movimiento de hombros por parte de Remus, se estaba riendo, o si eso se podía considerar una risa. Sonrió mientras bebía un poco más de té.

— Usted no ha respondió mi pregunta, Alexios de Aquines — Remus hace un sonido similar a un tono burlón, pero su voz es tan elegante y caballerosa que es extraño.

— Sí. ¿Acaso no puedo visitar a un antiguo amigo? — pregunta mientras intenta sonreír. Remus no responde en lo absoluto ni mucho menos se mueve, solo continúa mirándolo de aquella manera penetrante que tiene. — Parece que no. Necesito algo se medicina, mi esposa se a enfermado, mi hechizos no pueden hacer demaciado en este momento; necesito un milagro.

— Que interesante. Nunca creí lograr escuchar que necesitaban un milagro, Alexios, sueles ser demaciado, eseptico, a mi magia — El tono es monótono, sin mucha emoción como si no hubiera escuchado que la esposa de su amigo estaba enferma, cómo si lo único que quería era restregarle que dijo algo que juro nunca decir... Remus siendo Remus. — Tengo algo en mi despacho, acompañeme.

— Eres un imbécil — se queja pero se coloca de pie. — Sigues siendo el mismo niño hace 100 años.

Remus se queda quieto sin moverse cerca de la escalera. — No me gustan los niños.

— ¿Enserio? Aiden; Dritf; Ecco; Scar; Halish, tus aprendices no dicen lo mismo; todo eran unos niños cuando los rescataste — Dice burlonamente mientras se detenía cerca del mago, todos se veían tan pequeños al lado de Remus.

— Si sigues abriendo la boca no te daré nada.— dice cortantemente subiendo las escaleras, la madera crujió un poco mientras deslizaba sus uñas por el barandal de la escalera.

Alexio abre sus ojos en grande, sorprendido por esa amenaza. Decide cerrar la boca y seguirlo.

Lux se mantuvo al margen, sorprendida por el tono de Remus. Vió incluso la sombra del mago removerse inquieta mientras parecía impaciente por salir, esas uñas eran relamente garras, Remus se había enojado lo suficiente como para que sus manos cambiarán.

Aquila Umbra.

Haytham.

Dos nombres nuevos que ha escuchado que se dirigen a Remus. Lux solo puede preguntarse porque tiene tantos nombres, porque lo llamaban de maneras tan diferente.

John. Connor. Black. Adezio. Faird. Jerome. Pilum Orchiates. Lobo. Aquila Umbra. Haytham Kenaway. Alexios. Evan, ella recuerda los nombres por los cuales se han dirigido a su maestro. Todo es tan extraño.

¿Quienes eran los aprendices de Remus Relish?, ¿Ecco?, ¿Dritf?, ¿Halish? Nombres que nunca a escuchado, en la casa no hay nada respecto a esos hombres ni mucho menos fotografías. Mira el cuadro sobre el chimenea.

Habían cinco niños parados del más bajo al más alto. Un chico de apariencia tosca, sonrisa egocéntrica mientras vestía de manera elegante. Otro de cabello verde, ojos rojos, mirada astuta y expresión severa. Aiden estaba, cómo no reconocería a un chico tan único como él; mirada infantil, cabello rubio con raíces negras, ojos azules y la sonrisa coqueta. Los dos niños restantes sus rostro no se veían, había una mancha de pintura sobre sus rostros como si los hubieran marcado. Un hombre estaba detrás de ellos, sus manos estaban en los hombros del chico de aoariencia tosca y Aiden, su cabello era oscuro como la noche, corto a los lados, ojos negros, sus mejillas salpicadas por pecas en patrón de alas, mientras que logro ver levemente la marca en el ojo: Remus.