"Lirios de Fuego"
Magnolia Dursley supo que era especial cuando vio la sombra de una mujer meciendo a su primo una noche cuando tenia 4 años. Su tía Lily, según le dijo que se llamaba, le dijo que era una bruja especial y que solo ella la podía ver.
Acto 1: Infancia
Claire Foy como Petunia Evans
Daniel Radcliffe como Harry Potter
Mackena Grace como Magnolia Evans
Andrew Garfield como Remus Lupin
Capitulo 1:
Petunia se levanto a medianoche sintiendo un frío extraño en la casa, a pesar de que se había asegurado de cerrar todo antes de acostarse se levantó para volver a revisar todo, cuando paso por la habitación de su pequeña se dio cuenta que su hija se encontraba despierta, de pie en su cuna y mirando hacia la ventana, la cual estaba abierta y fijándose que mientras entraba a cerrarla las luces de la calle parpadeaban de un modo extraño. Se asomo solo por si acaso y sintió algo extraño mientras su pequeña hija balbuceaba y estiraba su manita hacia la ventana.
No pierdo nada con ir a ver – dijo la mujer, mientras cerraba la ventana y bajaba hasta la puerta principal, se detuvo un momento volviendo a sentir aquel extraño sentimiento hasta que se forzó a abrir la puerta muy despacio para no despertar a su marido. La calle se veía vacía, obviamente a esa hora no andaba ni un alma, Petunia suspiró y miró hacia abajo, había un pequeño bulto en el suelo, una mata de pelo negro se veía por encima de las delgadas mantas blancas en las que el bulto estaba envuelto y encima una carta.
Petunia lloraba sentada escondida en una silla en la cocina, donde sabia que nadie la oiría, mientras dejaba caer la carta y tomaba al pequeño Harry en brazos, meciéndolo, el bebé aún dormía pacíficamente a pesar de que su cuerpecito estaba helado y tenía una fea cicatriz en la frente. Petunia cansada subió con Harry en brazos mientras recordaba aún a Lily, hace casi dos años que se habían vuelto a hablar después de tanto tiempo peleadas, Petunia suponía que por las hormonas del embarazo actuaba así, pero aún después del nacimiento de Magnolia y después del de Harry, ambas hermanas se siguieron escribiendo, incluso una vez se juntaron en un café a conversar mientras conocían a los hijos de ambas, los pequeños tenían los hermosos ojos verdes de Lily que habían heredado de la madre de ambas. Petunia le comentaba como era su vida de casada y de como tuvo que dejar de trabajar después del embarazo y Lily le contaba de la guerra mágica que se avecinaba. "No creo que nos podamos volver a ver" dijo Lily esa vez, "con James nos esconderemos, así que es probable que no sepas de mí por un tiempo". Pero ese tiempo había llegado a esto.
Cuando llegó a la habitación de Magnolia con Harry en brazos, su pequeña la esperaba despierta haciéndose a un ladito, como si supiera que iba a tener que compartir espacio con otro bebé. Petunia acostó a Harry y arropándolos a ambos les dio las buenas noches y se fue a acostar.
Lo que no vio fue una pequeña sombra gris que se posiciono encima de ambos niños, haciéndoles cariño en el cabello para después desaparecer. La pequeña Magnolia aún despierta y observando todo se apretujó contra el otro bebé y se dispuso a dormir.
La mañana siguiente no fue tranquila, obviamente, entre un Vernon enojado, una Petunia molesta y triste y ambos niños llorando por atención y hambre.
¿Cómo que lo dejaron en la puerta? Sabía que esa gente era rara, pero no para tanto. ¿Estas segura que somos los únicos que podemos cuidarlo? ¿No existe alguien más? – preguntaba Vernon ya más tranquilo mientras desayunaba. Esa gente nunca le calló bien pero él tampoco dejaría a un bebé en la calle, de noche y en pleno otoño.
La carta decía que soy lo único que le queda, me recuerda tanto a Lily, Vernon no podría dejarlo en otra parte.
Bueno, supongo que no hay de otra, habrá que arreglárselas de alguna manera, dos niños no es poco
Entrare a trabajar si es necesario
No te pongas así querida, tomate tu té que se enfriara
¿Cómo quieres que me ponga si mi hermana menor se murió y ni siquiera podré hacerle un funeral?!
Ya ya tranquila, mejor ya me iré a trabajar, nos vemos a la tarde cariño – Vernon tomo su saco y se despidió de ambos niños, Harry lo miraba extrañado y Magnolia con una sonrisa. Cuando Petunia supo que ya Vernon no volvería, se volvió a derrumbar, derrumbándose Harry con ella.
Aunque no fue fácil, Harry se acostumbró a la nueva vida con su nueva familia. Petunia había conseguido un trabajo de medio tiempo y puso a los niños en una guardería, generalmente ella corría con los pocos gastos de Harry mientras que Vernon se encargaba de consentir a Magnolia, aunque la niña poco le importaban los regalos que le hacían. La niña siempre parecía mirar a su alrededor y reírse con nada, Harry era más tranquilo y mientras crecían ambos niños parecían interesarse más por el otro llegando a copiarse en algunas cosas. La gente a veces creía que eran mellizos por el parecido y por como actuaban a veces.
Aunque era bien sabido por Petunia que Harry era un poco más asustadizo que Magnolia, la niña a veces solía mirar a la nada y luego reírse y a veces la sorprendía hablando sola. Cuando consultó sobre esto con un sacerdote de una pequeña iglesia que había cerca este le dijo
Los niños son mas susceptibles a ver cosas que no vemos, mucha gente se asusta por eso, pensando que pueden ser demonios o cosas así, pero no siempre en malo, a veces hay espíritus buenos que acompañan y proteger a los niños y algunos niños simplemente son capaces de verlos, la mayoría del tiempo suele parar cuando crecen. Creo señora Dursley que no debería preocuparse.
Aunque Petunia si se preocupaba, sabía lo que Vernon pensaba respecto a todo lo mágico y antinatural, a pesar de que Harry aún no había hecho cosas que se catalogaran como mágicas, tenía miedo de lo que pudiese pasar más adelante. Una cosa fuese que aceptara a Harry en casa, pero si el chico salía mago como sus padres… y peor si Magnolia fuese una bruja, sabia que habría problemas.
Magnolia era una niña especial, o por lo menos se sentía especial, aun recordaba cuando su mamá llego con un Harry bebé en brazos y lo acostó a su lado, de como algo la había despertado antes de eso y había abierto la ventana y de como una calidez la abrazo después que su madre se fue a dormir esa misma noche.
Magnolia supo que era especial cuando una vez, a sus cuatro añitos vio como una delicada sombra de una bella mujer cuidaba a su primo mientras este tenía una fuerte fiebre.
¿Eres un hada? – le preguntó, la fantasmal forma se le quedó mirando, dándose cuenta que la pequeña niña rubia podía verla
No pequeña, soy tu tía Lily- le sonrió y la niña le sonrío de vuelta
Fin primer capitulo
