Capitulo 2:

Magnolia era una niña especial, o por lo menos se sentía especial, aun recordaba cuando su mamá llego con un Harry bebé en brazos y lo acostó a su lado, de como algo la había despertado antes de eso y había abierto la ventana y de como una calidez la abrazo después que su madre se fue a dormir esa misma noche.

Los días que le siguieron fueron algo parecidos, veía sombras por aquí y por allá, había veces algo se materializaba y los hacía reír a ella y a su primo. Cuando fue creciendo pudo ser capaz de no solo verlos, si no de sentir su presencia, hasta que una vez cuando tenía cuatro años su primo enfermó. Tuvo una gran fiebre y sus padres tuvieron que manejar de noche para llevarlo al lugar donde trabajaban los médicos. Solo era un resfriado pero para Harry fue demasiado por que estaba pequeño.

Ya en casa mientras su padre trabajaba y su madre le pedía a una de las vecinas si por favor podía ir a comprar los remedios de Harry mientras ella cuidaba a los niños que la vio. Estaba en su corral jugando mientras escuchaba como su primo sollozaba por la fiebre hasta que dejo de hacerlo, cuando levantó la vista vio una figura semi transparente, de largo cabello que se inclinaba y le susurraba cosas a Harry para que se tranquilizara. Cuando se enderezó se fijo que era una mujer muy bonita que se parecía a su mamá, y que llegaba a brillar y lanzar destellos rojos de vez en cuando.

- ¿Eres un hada? – le preguntó, Magnolia amaba a las hadas y le hacía feliz estar viendo una por fin. La mujer hada, la miró extrañada como si no cupiera en le hecho de que la niña no solo la estaba mirando directo, si no que además le habló. Después de unos segundos le sonrió.

- No pequeña, soy tu tía Lily.

Su tía Lily era la hermana de su mamá y mamá de su primo Harry, ella y el tío James, que también se aparecía en ocasiones, habían muerto por culpa de un hombre malo y de un amigo del tío James que los había traicionado. Una explicación a grandes rasgos considerando lo pequeña que era.

A pesar de que se decepciono un poco al saber que la mujer no era un hada, se quedo tranquila al saber que no era mala, siempre cuidaba de ellos, el tío James la hacía reír, y siempre parecía estar pendiente de su madre, dándole abrazos cálidos cada vez que estaba triste o peleaba con su padre.

Todo cambio un poco cuando tenía 5 años, su tía Marge había muerto en un accidente provocado por uno de sus perros y tuvieron que viajar los cuatro para su funeral. Nunca olvidaría las sombras negras y tenebrosas que se arremolinaban alrededor del féretro, o de los ruidos extraños que hubieron en la noche cuando se tuvieron que quedar en esa casa. Se puso a llorar del susto, sin saber explicar que le pasaba. "Debe estar triste por lo de Marge" fue lo que dijo su padre. A Magnolia nunca le gustó tía Marge, siempre trataba de alejarse cada vez que la veía y aparte trataba mal a Harry y eso no le gustaba. Pero en ese momento estaba realmente asustada, no sabía que eran esas cosas oscuras y no quería saberlo tampoco.

- Harry, ¿puedo dormir contigo? – le preguntó a su primo, con un susurro, tratando de que esas cosas que habían no supieran que estaba despierta.

- Claro que puedes – Harry también en voz bajita le habló, destapando las cobijas de su cama y haciéndole espacio. Magnolia camino rápido y se acostó junto a su primo.- No te preocupes prima, yo te protegeré de esas cosas – le dijo mientras se arropaban bien y trataban de dormir. Harry también había sentido cosas extrañas en esa casa, pero sabía que su prima era mas sensible, ella siempre lo protegía así que esa noche él la protegería a ella.

Después de eso la convivencia con su padre no fue muy buena, se enojaba con facilidad, ya fuese con ella o su madre. Marge había dejado un testamento en donde les había dejado su herencia a Vernon y a ella, por lo que la situación económica se arregló. Con el pasar de los meses Vernon se fue calmando, aunque a veces se exaltaba cuando pasaban cosas alrededor de Harry, aunque también le pasaban a ella, pero parecía que su padre siempre culpaba a su primo.

- Es por que él es un mago y tú eres una bruja – le dijo su tía Lily un día, estaba sentada en una sillita tomando un té, mientras su madre y Harry estaban haciendo algo de jardinería en el patio delantero, aunque Magnolia sabía que únicamente era para espiar a los vecinos.

- ¿Una bruja? – preguntó Magnolia, arrugando la frente. A ella no le gustaban las brujas, eran malas y hacían comer manzanas envenenadas a jóvenes princesas.

No es como lo piensas, los magos y brujas hacemos magia con varita, con hechizos y hacemos todo tipo de cosas, hay algunos que son buenos y otros malos y vamos a una escuela especial para entrenarnos. – Lily le explicó lo más compacto que pudo, Magnolia aún era pequeña parar comprender algunas cosas, sobre todo con el hecho de que estaba hablando con una persona muerta. La niña seguía arrugando la frente mientras pensaba en todo lo dicho

- Entonces, ¿Cómo el hada azul de Pinocho?

- Mejor te lo explicare más adelante.

Magnolia siguió tomando su tecito arrugando la frente, no le gustaba mucho la palabra "bruja" pero si la palabra "magia". Si era bruja, tal vez las hadas y elfos también existían y eso le ponía contenta. Mientras divagaba sobre eso, Petunia y Harry venían entrando

- ¿Algo interesante? – les preguntó

- La Sra. del numero 5 dice que arrendaron la casa del numero 7 – Harry parecía orgulloso de sus dotes de observación y chisme

- ¿La que está embrujada?

- No existe tal cosa – dijo su madre mientras le daba un vaso de jugo a Harry.- Esa casa esta llena de gatos, tendrán que sacarlos y agruparlos en alberges tal vez, y no, no adoptaremos a ninguno.- Petunia dijo después de ver el brillito en los ojos de ambos niños. Lily y James se reían detrás.

Después de saber que era una bruja Magnolia empezó a estar mas consciente de su alrededor y las cosas que hacía, magia accidental se le llamaba. Sonaba bonito, pero no se veía así. Empezó a darle problemas, sobre todo con su padre el cual siempre culpaba a Harry.

El más grande problema que tuvo fue una tarde. Magnolia pasó a botar un marco de foto donde salían Vernon y Marge de jóvenes, fue sin querer, pero tropezó y el marco y un vaso de agua que habían cerca cayeron al suelo quebrándose en el acto. Harry, que estaba cerca, caminó hasta ella preguntándole si estaba bien. En eso entra Vernon y ve el desastre en el suelo, y sin pensarlo dos veces se abalanza sobre Harry.

- Tú, pequeño mocoso! ¿Cómo se te ocurre romper algo tan importante?

- Papá fui yo, no Harry

- Tú no te metas! Siempre lo defiendes y por eso nunca asume sus consecuencias – lo miraba hacia abajo con un dedo acusador.

- Pero yo no fui – dijo Harry, tratando de defenderse. Pero fue inoportuno, Vernon ya estaba listo para darle una cachetada, que no llegó a él.

Magnolia estaba al medio de los 2 con la cara ladeada. Vernon estaba perplejo, no supo como la niña se había metido tan rápido, se asustó ya que nunca había golpeado a su hija. De hecho tampoco a Harry, era la primera vez que les levantaba la mano a alguno de los dos. Magnolia enderezó su rostro, tenía la mejilla colorada pero no había rastro de dolor en su mirada, pero si de furia.

- Nadie golpea a Harry – dijo apretando los puños, las luces empezaron a titilar y las cosas a moverse. Vernon estaba empezando a entrar en panico pero todo se calmó cuando Petunia entró a la sala.

- ¿Pasó algo?

- Pasé a botar unas cosas – Petunia miró el vidrio en el suelo.

- No lo levantes tú, iré por una escoba – Vernon miró a Magnolia, sus ojos verdes crearon en un extraño brillo haciendo que Vernon parpadeara confundido.

- Harry acompaña a Noli al baño por el botiquín, verifica que no se haya cortado.

- Si tío.

Ambos niños se miraron y alejaron confundidos, Magnolia no tenía ningún corte pero si se sintió cansada, haciendo que durmiera toda la tarde. Momentos como ese no siguieron, al menos no con su padre al lado, ya que Magnolia trataba de controlarse. Eso hacía que su magia se descontrolara estando en el jardín, provocando que ella y Harry siempre se metieran en problemas y su educadora los castigara.

Aunque ahora…

Estaban definitivamente en problemas, o eso creía ella, con Harry habían tenido un pequeño incidente en el supermercado a la vista de todos, su padre estaba rojo, no sabía si era de vergüenza o enojo, o ambos. Francamente no sabía si aquella magia accidental, así le dijo su tía Lily que se llamaba, era culpa de ella, de Harry o de ambos. Querían unos chocolates, pero a pesar de que Vernon seguía diciendo que no, los chocolates seguían apareciendo en el carrito, hasta que llegaron a la caja y los chocolates seguían ahí, apareciendo en la bolsas antes de irse. Vernon los tuvo que pagar antes de tener problemas.

Por lo que estaban ahí, con su padre enojando y regañando por todo, su madre con una mirada de paciencia y Harry comiendo en silencio.

- Siempre pasan esas cosas cada vez que lo llevo a algún lugar Petunia – hablaba como si Harry no estuviera presente.

- Sinceramente no sé por qué pasa todo eso, Vernon pero ya deja de alegar y come – Petunia trataba de negar de que pasara algo raro con Harry, sabía que se armaría la grande si el pequeño se presentaba como un mago ante todos.

- Eso es por que Harry es un mago – Magnolia habló, algo enojada, Petunia la miraba pálida y Vernon como si se le hubiese metido el diablo al cuerpo

- ¿Quién te dijo eso querida? Esas cosas no existen – le dijo su padre con un tono de voz que no sabía interpretar.

- La tía Lily

- ¿Lily? – ambos adulto estaban pálidos

- Si, su fantasma, también el de tío James, ellos me dijeron que Harry y yo somos magos, de hecho están parados detrás de ustedes.

Todos palidecieron, incluso Harry, pero no por el hecho de que los fantasmas de James y Lily Potter estuvieran ahí y que le hayan estado hablando sobre la magia a Magnolia, si no por que después de lo dicho por la niña Vernon soltó un gemido, agarrándose el pecho y cayendo al suelo estrepitosamente.

Vernon tuvo un ataque al corazón, o eso fue lo que dijeron los médicos. Magnolia se sentía culpable, no había querido soltar tal secreto con malicia pero ya estaba harta de que su padre culpara a Harry por todo y que soltara comentarios mordaces hacía su madre por lo mismo. No pensó que él no soportaría el hecho de su hija era igual a esa gente por lo que su cuerpo no lo soportó. Vernon Dursley murió a las 23 hrs de un 24 de enero. Petunia trataba de ser fuerte y hacer los papeleos en el hospital mientras Magnolia lloraba en los brazos de Harry, se sentía culpable, no pensó que lo dicho mataría a su padre y menos de esa forma.

Los días siguientes fueron agitados y tristes. Vernon tenía deudas que no sabía de cuando eran, el banco les quería quitar la casa y Petunia tuvo que renunciar a su trabajo para ordenar todo y cuidar de los niños. Sabía que su pequeña Magnolia se sentía culpable y la mirada que le daba Harry también sentía que decía lo mismo. Aunque no quería demostrarlo tenía miedo, le daba lo mismo perder la casa, lo que le daba miedo era que le quitaran a sus pequeños, o que estos hicieran magia accidental que no pudiesen controlar y les pasara algo malo. Tenía que hacer algo rápido pero no sabia a quien pedir ayuda.

- Oh Lily – sollozó en voz baja, era pasada la medianoche y no podía dormir y desde que sabía que su hermana y cuñado andaban por ahí en forma de fantasmas a veces le hablaba a su hermana sin saber si esta le respondía o no. – Se supone que eras la lista de la familia, si tienes alguna idea házmelo saber.

Y por supuesto que Lily tenía una idea, a la mañana siguiente Petunia se encontró con unas fotos encima de su cama, no quería saber como habían llegado ahí. Las fotos eran de cuando eran pequeñas, tomadas por sus padres, saliendo tomadas de la mano y en el fondo el que fue su hogar de infancia. Ahí Petunia entendió, tendrían que volver a casa.