Capitulo 3

Su antigua casa se veía en buen estado considerando que estaba deshabitada desde hace tanto tiempo. Después de ver las fotos y tener la idea de que volver a su antiguo hogar era una buena idea, hizo todos los tramites para saber en que estado estaba la casa desde que sus padres habían muerto. No le sorprendió saber que su padre había dejado las escrituras a nombre de sus hijas, sin importar el apellido que tuvieran. Petunia suspiró, su padre siempre fue un hombre precavido, tal vez se aseguro de que sus hijas tuvieran un lugar al que volver en caso de que las cosas no funcionaran, y lo más seguro es que Lily supiera de esto.

Una semana le costo ordenar todo, entre contratar personas para trasladar los muebles, ayudar a los niños a empacar todo y al final emprender el viaje en auto hasta Cokeworth. Lo más difícil fue mantener entretenidos a los niños en el viaje. Magnolia a mitad del viaje se había aburrido y preguntaba a cada momento "¿Ya llegamos?". Harry fue el más tranquilo, se fue dibujando la mitad del camino y la otra se fue durmiendo, no supo entender como dormía plácidamente con su prima parloteando al lado suyo por casi todo el camino.

Cuando llegaron se dieron cuenta que a pesar que la casa estaba en buen estado por fuera, el patio delantero estaba frondoso por el descuido y le urgía una limpieza. Por dentro estaba todo lleno de polvo y telarañas. Los de la mudanza hicieron el cambio de muebles, dejando los nuevos y llevándose los viejos aunque tuvieran cosas adentro. Para la noche la mitad de la casa estaba limpia gracias al arduo trabajo de Petunia y de los dos pequeños. Durmieron los tres juntos en la cama de Petunia, que era más grande ya que los cuartos de Harry y Magnolia aún no estaban listos.

Después de un intenso fin de semana, Petunia por fin estaba disfrutando de un té sentada en el sillón, Harry dibujaba algo apoyado en la mesita de centro y Magnolia parecía estar hablando a susurros sola, o eso creía, la pequeña se sonrío y se "despidió" de con quien estuviese hablando.

- La abuela esta contenta de que nos hayamos mudado hasta acá – soltó mientras se sentaba en el otro sillón y movía sus pies que quedaron al aire.

- ¿Qué? – Petunia la miró algo perdida - ¿También está aquí?

- No ya se fue, dijo que había estado cuidando la casa hasta que regresáramos, o eso le entendí antes de que fuera hacía la luz. – La niña miraba con una sonrisa, como si estuviese contando como le fue en clases.

- ¿Y mis padres? – Harry miró a ambas, había terminado su dibujo.

- Oh, ellos nos siguieron, no se donde están ahora claro, pero el tío James dice que nos tiene que decir algo.

- ¿ Qué cosa?

- No sé.

Magnolia se paró y fue al baño, mientras que Petunia terminaba de tomar su té. Harry se sentó a su lado

- A veces Magnolia me da miedo – le dijo su sobrino

- A mi también – le dijo Petunia – pero eso no se lo digas a ella.

- Ok.

No había muchas cosas que pudiese hacer James como fantasma, excepto cuidar de Harry, su sobrina y de su cuñada de manera silenciosa. Veía a su hijo compartir su día a día con su familia, triste de no poder compartir con él, recordando a sus amigos. Después de muerto supo muchas cosas, como que Peter los traicionó, Sirius estaba en la cárcel por algo que no hizo y Remus, pues Remus estaba lejos. Como amigo y fantasma no podía hacer mucho por Sirius, pero sí por Remus. El hombre sabía que el otro se fue y se escondió por culpa de Sirius, "Eres un tarado" le había dicho esa vez en que su mejor amigo acusó a su otro mejor amigo de traidor. Sabía que ya no podía confiar en todos por culpa de Peter, aunque la verdad lo había visto venir, pero Remus era Remus, alguien que a pesar de su condición era la mejor persona del mundo y quería que estuviera presente en la vida de su hijo. Sabía que él podría ayudar y cuidar de Harry así como también de Magnolia y Petunia. Así que tuvo una idea, y quizás con un poco de suerte podría traer de vuelta a su amigo.

Remus Lupin después de la guerra no tuvo a nadie más con el que confiar, reír, llorar, las únicas personas que consideraba su familia habían terminado muertas o encarceladas. Con lo poco que tenía logro desvincularse del mundo mágico, exceptuando su problema peludo, gracias a sus habilidades logró ingresar a una universidad muggle, no se arrepintió en falsificar documentos con magia y así obtener alguna beca con la que estudiar además de trabajar medio tiempo. Con eso logró hacerse de una Licenciatura en Literatura, con lo que algunas partes daba clases y a veces trabajaba en bibliotecas. Su licantropía siempre le jugaba en contra por lo que no lograba obtener un trabajo estable.

Estaba regresando de un turno de la biblioteca para la que trabajaba actualmente, hoy era luna llena y tenía que lograr llegar antes del anochecer para esconderse en el pequeño sótano que tenía la casa que actualmente alquilaba. Revisando el correo, se fijó que le había llegado una carta a nombre de Petunia Dursley-Evans, la hermana de Lily.

Le pareció extraño, siempre supo que la hermana de su fallecida amiga era ajena a todo lo que fuese mágico, pero también sabía que el pequeño Harry había quedado a su cuidado cuando quedo huérfano, no sabía que podía querer Petunia con él pero ya leería la carta mañana. Ahora se tenía que esconder.

A pesar de que el sobre decía que la carta provenía de parte de Petunia, la carta era de parte de James, o eso parecía. La letra no era la suya, pero el contenido, el detalle, decía que era parte de él, pero era imposible, James estaba muerto él mismo había estado en su funeral. Miró la dirección del remitente, suponía de tendría que averiguarlo.

Fin capitulo 3.