Los 16 años eran una época genial para ser joven y ellos lo sabían. Adrien era de los que sacaban la casa por la ventana por las cosas importantes y para esa fiesta sobre paso aquella línea. No sabía cómo su padre acepto pagar aquello, pero ellos eran adolescentes sin supervisión, con edad para fiestas y mucho alcohol. Una mezcla peligrosa.

Ella desapareció en un punto, varios lo hicieron, y a nadie le importo mucho. Nadie recordaba mucho al día siguiente y la sensación de flotar estaba en todos lados.

Nino había conocido a Marinette desde que era un niño, prácticamente había visto todas y cada una de las etapas de su crecimiento. Ella había cambiado, pero estos días fue tan drástico, de repente, un golpe seco y no era la misma.

Esperaba que no fuese para siempre. Se volvió oscura y lejana, todos lo notaban, cómo poco a poco ella se alejaba de los demás. Nadie parecía saberlo.

—Debemos decirlo— lo escucharon a él.

—No, silencio.

Y Marinette salió corriendo antes de que ellos llegarán.

Escuché el rumor...

—Marinette, te esperan en la oficina.

Sabía lo que miss Bustier decía, pero una parte de ella le impedía ponerse de pie, tomar su mochila e irse. Alya se iba a acercar para repetir la orden, o pregúntale qué pasaba, pero ella no la dejo. Apenas se inclino, salió corriendo con sus cosas, huyendo. No quería que ninguno de ellos se acercara.

Corrió hasta la dirección, sostuvo un suspiro y termino por abrir la puerta sin respirar. Era casi una rutina y sin él ahí para ayudarla, era posible que se rompiera hace mucho. La recibo en sus brazos antes de seguir con la letanía de los últimos días. Preguntas, recuerdos borrosos y miradas incómodas. Terminaron y la dejaron irse, pero ella no podía regresar, no ahora, no después de esto.

—Sacame de aquí, por favor— pidió al borde de las lágrimas.

—Ven, te llevaré a mi casa.

Adrien logro verlos mientras se iban, corriendo escaleras abajo y ella prácticamente sostenida por él. Adrien y Marinette habían tenido algo, apenas la forma de algo, después de su fiesta de cumpleaños algo había cambiado. Algo que él no entendía. Antes de que siquiera empezará a considerar a Marinette de esa forma, ellos habían tenido algo serio y no se había terminado como tal, simplemente era cómo si ambos decidieron estar juntos sin estarlo de verdad. Se quedó de pie a los pies de la escalera cuando ambos salieron de la escuela y subieron a su motocicleta.

Sentía que debía seguirlos, que tenía que correr y exigir respuestas. Pero no pudo, ni podría en un rato al parecer, no sabía ni siquiera a dónde habían ido. Escucho unos pasos detrás de él y se escondió, simplemente escuchó como los padres de Marinette, el director y un investigador de la policía salían de la oficina.

Cierra las puertas, oculta las llaves.

Estar en casa era sofocante y Jagged prácticamente se había acostumbrado a la presencia de su hijo y Marinette la mayoría de los días y a todas horas. No le molestaba tanto como saber el porqué. Por eso quería que mientras estuviera a su lado, se olvidará de todo.

—Es una gran pieza pequeña— le dijo el cantante mientras guardaba las últimas prendas en su maleta.

—¿Estás seguro que podemos quedarnos?, No quiero ser una molestia— dijo Marinette mientras daba los toques finales a una pintura que llevaba varias semanas haciendo.

—Normalmente me quedo en el hotel porque no estoy mucho en la ciudad. Así que alguien tiene que cuidar está casa, tomen lo que quieran y vengan cuando quieran.

Le dio un abrazo y luego dejo que Luka lo acompañará hasta el autobús junto a Penny y Fang. Jagged realmente no era del tipo paterno, pero con un hijo mayor y una actitud tan relajada, la relación era fácil y ser un padre no era tan abrumador. De todas maneras, no sabía cómo decirle aquellas palabras sin hacer incómoda la situación.

—Bien, papá. Todo listo, cuídate y vuelve pronto— Luka le dió un último abrazo y se retiró.

—Luka, hijo... Mira yo... Lo que dije es verdad, pueden venir cuando quieran y pasar el tiempo que quieran pero... Aún con lo que está pasando... Sólo recuerda que un chico y una chica...

Luka se puso rojo de golpe y aún su piel tostada no pudo ocultar como la sangre le subía por el rostro. Su padre no podía estar hablando en serio y él no sabía porque seguía escuchando a pesar de saber que debía negar toda situación parecida. Su padre seguía hablando de algo como protección, cariño, cuidado y si su cerebro revuelto no mentía llegó a escuchar la palabra abuelo. Lo corto bruscamente y con palabras cortadas.

—No es necesario esto. Sobre todo con lo que pasó, yo no creo que ella esté... Que Marinette...— entonces la vergüenza fue remplazada con un deje de dolor —No creo que piense en eso.

—Lo sé, pero soy tú padre y es parte de mi trabajo hablar de esto contigo. Cuídate y cuídala mucho.

Le dio un fuerte abrazo antes de subir al auto y Luka se quedó un momento hasta que el auto se perdió. Cuando entro dudo si seguir adelante o darle un momento. Marinette estaba doblada sobre su abdomen, con las manos cubriendo sus labios, tratando de ocultar los fuertes sollozos mientras sus ojos se deshacían en lágrimas. Ella se estaba rompiendo y necesitaba que alguien la ayudará a mantenerse unida.

Luka cerro con seguro, dio los pasos para alcanzarla y poner sus brazos a su alrededor.

Esta es mi sangre, que será derramada por ustedes.

Ella estaba sentada en la bañera de nuevo, tallando tan fuerte que su piel estaba roja. A aquella hora que todos dormían, ella quería limpiarse después del sueño. Sentía que si frotaba con suficiente fuerza quitaría todo, borraría el paso del tiempo en si misma.

Ella se inclino sobre sus rodillas, hiperventilando. Entonces noto por primera vez el agua, había gotas rojas deshaciéndose entre los movimientos de su respiración. Su cuerpo no sólo estaba rojo por la fuerza y cantidad de tiempo que ella frotó, lo había hecho con tal intensidad que abrió pequeños raspones en algunas partes de su cuerpo. La propia imagen de su sangre caer le dio náuseas, no escucho su risa combinada con su llanto, hasta que su madre entro a la habitación.

Sabine se inclino sobre el cuerpo desnudo de Marinette, con cuidado que sólo una madre podría tener, comenzó a limpiar las heridas. La ayudo a salir, sentarla en la taza del baño y secarla con cuidado. Limpio sus heridas con el botiquín, las trato y la ayudo a vestirse de nuevo. Se acostó con ella en su cama y la arrullo hasta que se quedó dormida.

Marinette despertó el día siguiente y fue a la escuela como de costumbre. Hacía tiempo que dejó su ropa ligera y a la moda, su repertorio de sudaderas, jeans largos y botas se incremento de golpe en el paso de unas semanas. No le importaba que otros la vieran así. Se sentó al fondo del aula y escucho en silencio, comió sin saborear, lloro un momento en el baño mientras todos regresaban a clases y salió de ellas sin despedirse de nadie.

Su casa estaba vacía, sus padres se encontraban trabajando y su comida estaba sobre la mesa. La metió al microondas y mientras esperaba que se calentará, busco un cuchillo y un tenedor. El corte cuando tomo el cuchillo del lado equivocado fue ligero, no iba a sangrar mucho y dentro de unos minutos comenzaría a cicatrizar. De todas maneras, la intrigó.

El siguiente corte fue a conciencia, igual de ligero, igual de suave. Ella miro mientras los hilos de sangre bajaban. El siguiente... El siguiente se volvió infinito.

Un camino de una sola vía.

Sabine y Tom lo vieron primero, lo vieron desde el inicio, pero tal vez ellos querían negarlo. Ellos querían fingir que podía salir, que el problema podría ser solucionado. Pero no era así, ellos sabían que no era así.

Luka lo vio después, lo vió y quiso intentar algo. Trato tanto como pudo, tanto que estuvo a punto de decir aquel secreto a alguien. Sólo quería salvarla, quería que volviera a ser la chica que era antes de todo esto y que las cosas fueran como antes. Pero en ese beso sobre sus labios, el sentimiento le dijo que no había vuelta atrás.

Adrien, Alya y Nino lo notaron también,pero no había nada que pudiera hacer por eso. Ellos observaban de lejos mientras la oscuridad consumía su ropa, sus ojos, su rostro, sus palabras. Ellos notaban que no existía forma de volver a lo que eran antes de lo que sea que pasará.

Los demás lo notaban, lo sabían. Pero ellos no tenían idea de que hacer, de que decir. Tal vez no era nada, tal vez sólo eran sus cambios que siempre había tenido. Igual sabían que sin importar que había pasado, no había vuelta atrás.

Lila lo sabía. Lila miro a otro lado. Lila fingió que no sabía nada. Lila sabía desde el inicio que no había vuelta atrás. Lila fingió indiferencia.

La verdad siempre sale, siempre...

Algo iba mal desde que Luka entró con lágrimas junto a sus padres. Infantilmente, creyeron que esté era el día en que todo mejoraba. Pero ninguno de ellos tres pudo pronunciar una palabra, las lágrimas les llenaron los ojos y los sollozos les impidieron seguir hablando. Miss Bustier dio un paso al frente, se veía decaída y alterada, también con resolución. Era la clase de mirada de una persona que estaba devastada, pero sabía que debía ser fuerte por personas que se sentían peor que ellos. Pidió silencio y seriedad, levantó un papel.

—"Mis queridos amigos, no pretendo lastimarlos. Pero no puedo más.

Llámenme cobarde y lloren, pero no me odien. Tengo suficientes con el odio hacia mi cada mañana al verme al espejo, cada vez que respiro. Duele y me hace llorar sin control. No puedo más con esto, con el dolor, el odio y los secretos. Quisiera haber podido cambiar estos últimos días, estás semanas y haberles regalado un último buen recuerdo de mi. En cambio les regaló la verdad.

Sucedió hace dos meses, el día de mi cumpleaños. La policía dice que alguien debió adulterar la bebida o tome la de otra persona por error. Lo llamaron droga del sueño. Era una dosis baja, apenas suficiente para adormecer mis sentidos y extremidades. Dicen que por eso fue tan fácil, que no había signos evidentes de lucha y nadie lo noto. ¿Me pregunto si hubiera sido más cuidadosa, si no hubiéramos hecho esa gran fiesta, si todo esto hubiera sido diferente? Pero no hay forma de saberlo.

El día de mi cumpleaños número dieciséis, durante la fiesta con los que amo, a quienes les tenía confianza y aprecio, alguien puso droga en mi bebida. Me sentí mal y fui al baño para refrescarme. Alguien lo notó y ese día, en ese instante, alguien aprovecho la situación.

Hace dos meses y tres días, el día de mi cumpleaños número dieciséis, cerca de las tres de la madrugada, fui violada en el baño del hogar de uno de mis mejores amigos. Hasta el día de hoy no hay señales de quien fue el que lo hizo.

Luka me encontró después de que todo terminó y fuimos a la policía, el examen de semen y los demás procedimientos fueron los que arrojaron la verdad sobre mi.

Oculte esto porque no podía soportar que se supiera. No quería que al verme vieran lo mismo que yo, alguien sucia y ultrajada. Los aleje por miedo a mi y miedo a ustedes. En el fondo sé que ninguno podría haberme hecho esto, pero alguien como ustedes lo hizo. ¿Qué si era la misma persona que me diría que estaría para mí y ayudaría en lo posible a resolver el caso?

Les ruego no me juzguen por la decisión que he tomado y sean felices de que al final acabo como yo quería. No soy de esa persona, soy mía y he decidido que es así como quiero que esto termine. Les pido no piensen en mi como la amiga que fue ultrajada, recuerden como era antes y sigan adelante. Algún día la verdad saldrá. En algún lugar, en otra vida, en otro tiempo, todo esto fue la historia de alguien más. Pero ahora es mía.

Con amor, Marinette.

—Hace unas horas, en la madrugada su compañera fue... Ella decidió acabar con su vida— Miss Bustier los miró a cada uno, lenta y dolorosamente, mientras los sollozos comenzaban a llenar la habitación —Ella dejo esta carta para todos ustedes. El funeral se hará por la tarde para quienes quieran asistir... Quiero decirles que ninguno de ustedes tiene ninguna culpa, ni siquiera Marinette. No es su culpa la existencia de malas personas en el mundo ni las decisiones que estás tomen. Jamás piensen, ni por un segundo, que fueron sus acciones las que causaron esto. Marinette tampoco le pertenece a esta persona, lo que ella hizo fue culpa de alguien malvado, pero eso no significa que ella debe ser recordada por eso. Ella vivirá para siempre con nosotros como la hermosa y brillante persona que era, fuerte, decidida, viva. Esa es la forma en que harán que su memoria no pase como una más en el tiempo, ella vivirá para siempre en ustedes y les enseñará a ser fuertes, a observar y ayudar a otros. El mundo perdió a una persona maravillosa, un milagro lleno de luz, pero ganó una heroína que hizo justicia por muchas otras.

Hace dos horas, gracias a la fuerza de su compañera hasta hoy, la investigación dió con el sospechoso, un artista a quien ya se había acusado antes de actos similares. No sé efectuó ningún proceso legal por falta de pruebas, Marinette fue la pieza faltante y en este momento es trasladado a la prisión preventiva.

Esta es la historia que deben contar, la fuerza que resisto hasta el último segundo y se fue por su propia voz sin pertenecer a una persona que no merece más sus pensamientos.

Entre broma y broma...

Lila sólo quería molestarla, ella siempre sintió celos de Marinette y su carisma natural. La chica no necesitaba esforzarse ni hacer nada especial para que la gente la quisiera y adorará. Era una inocente broma en su opinión. La dosis ni siquiera era suficiente para dejarla inconsciente.

Ella vio al artista entrar, un DJ que ganaba fama y adoraba los diseños de moda de Marinette. También le gustaba. Lila escucho los sonidos desde el pasillo del baño y lo vió salir quitándose la mancha del labial rojo intenso de Marinette se su boca. Lila reconocería ese tono en cualquier lado, ella se lo había regalado hace unos meses pensando que no se vería bien en ella. Lila vio cuando Luka sacaba en brazos a Marinette, escondida detrás de un pilar.

Lila no quería escuchar las palabras de Miss Bustier, porque sabía que ella si tuvo la culpa de lo que pasó. Lila esperaba un castigo más fuerte cuando termino de declarar en la oficina de policía, pero ellos dijeron que eso se vería en el juicio.

Lila jamás podría superar lo que hizo, y desde entonces vago pensando en que hubiera pasado si tan sólo no hubiera pensado que era una buena broma.

El amor de tu vida y el amor para tu vida.

Mi amado Luka.

En otra vida yo sería más madura, en otra vida tu y yo siempre estaríamos juntos. En otro momento, en otro lugar, en un universo lejano a este, ese habría sido uno de muchos besos más. Te agradezco por tu fuerza, te agradezco por los abrazos y las noches en que me dejaste llorar hasta dormir. Gracias por dejarme escapar contigo. Gracias a tu padre, por pensar que llegaría el momento en que dejaría de sentir asco a la simple idea de hacerlo con alguien. Siempre, sin importar en qué vida, como o cuando, serás mi gran amor.

Desde el fondo de mi corazón, Marinette.

El tiempo lo cura todo... Casi todo.

La vida, tarde o temprano sigue su curso, incluso si sienten que el mundo se ha detenido por un tiempo. Es como un reloj sin batería que de pronto vuelve a funcionar.

Ellos siguieron, paso a paso, lentamente. Sus vidas siguieron, el tiempo paso. Ellos terminaron la escuela y entraron a la universidad, Luka se volvió un famoso creador de instrumentos, Tom y Sabine se fueron de la ciudad un año después. El tiempo paso y las cosas que pasaron poco a poco se volvieron una fea memoria.

Sin embargo, había días en que pensaban mucho en eso. En las cosas que pudieron haber hecho para evitarlo, para ayudarla. En lo que ella merecía experimentar a su lado. En los malos días juraban verla caminar por los pasillos y las calles que solía frecuentar, escuchar su voz, sus risas, ver sus ojos en algún lugar. En los buenos días los recuerdos, los buenos recuerdos, llegaban a sus mentes sin permiso, instalándose justo detrás de sus ojos como si lo vivieran de nuevo.

El tiempo no se detiene y ellos tenían que seguir con él. El dolor llegaba a ratos y se iba igual de rápido, la tristeza, la frustración y la nostalgia. Los invadían de vez en cuando, llenaban sus cabezas de preguntas. Al final todo pasaba y el tiempo seguía, y ellos seguía al tiempo. Por ellos, por ella. Por los sueños que se fueron y las vidas que ella salvo.