Antes de empezar, les tengo que dar un aviso.
este fanfic, es una re escritura del fanfic La Magia Tecnológica, pues por obvias razones hay nombre, fechas, datos o tramas cambiadas o similares, al igual que esto puede contener, contenido gráfico, violento o subido de tono.
Si eres de estómago sensible, o no te gusta estás tipos de historias se te recomienda no leerla, aún así, si decides leerla, espero que te guste y no pases un mal rato.
También si ves algún fallo, ortográfico avísame y lo intentaré reparar.
No olvides votar o comentar, si te a gustado o ves algún error.
Ahora sí, aquí está la historia.
Tú te despiertas, te sientes confundido y desorientado.
Tú visión es un poco borrosa, aunque poco a poco está se empieza a aclarar.
Tú ves solo oscuridad, hasta que una luz se enciende, delante de ti, lastimándote un poco tus ojos. Tú solo intentas cubrirte la vista con tus manos, pero sientes que estás no responden, de hecho ninguna parte de tu cuerpo, a excepción de tus ojos te responde.
En eso ves, cómo la luz se va a alejando de ti, y notas que te encuentras acostado en algo y que estás mirando, al techo donde una cosa extraña mecánica con muchas extremidades, cuelga encima de ti, al igual que esa cosa que te iluminaba directamente era una lámpara de esa máquina.
En este momento tú, te encuentras muy confundido, pero de repente oyes tres voces, una de ella es femenina y las otras son masculinas.
Solo oyes como las voces, se van acercándose hacia ti. A pesar de que no entiendes lo que conversan, sientes que algo está mal y que esas personas no tiene buenas intenciones.
Cada vez oyes que las voces se van acercando más y más, hasta que tú los puedes ver; son tres personas, una mujer y dos hombres que visten un uniforme de cirujano, con una gorra y cubre bocas. Los dos hombres se encontraban en tu lado derecha, mientras que la mujer estaba en tu lado izquierdo, al parecer está se encontraba revisando algo.
En eso uno de los dos hombres, te toca el cuello con su dedos cubierto del latex del guante, en la parte derecha justo donde está la arteria carótida y se queda unos pocos segundos, para después quitar sus dedos y esté diga al otro.
—El sujeto sigue bombeando sangre a su sistema motriz.
De repente oyes, a la mujer que está en tu lado izquierdo y está dice.
—Los signos vitales del sujeto, están estables.
La otra persona, que se encuentra en tu lado derecho, responde a los dos diciendo.
—Entonces, iniciemos la operación.
Tú solo ves como las tres personas, se alejan de tu línea de visión, aunque tú puedes oír sus pasos, al igual que oyes que uno de los dos hombre, dice.
—Sistema, inicia protocolo 1.2.8.9 y pon algo de música.
En eso oyes, como una voz masculina con un tono robótico responde diciendo.
—Protocolo 1.2.8.9, iniciando operación de sujeto; reproduciendo la canción: A kiss to build a dream on de Louis Armstrong.
Música
https/youtu.be/fHjZQb-kGek
Mientras tú oyes esa música, ves como una de las extremidades robótica muy parecidas a un brazo humano, que tenía una sierra circular donde debe de estar la mano, se pone a unos pocos centímetros, de tu frente.
Tú en este momento tienes miedo y estás desesperado por intentar que tu cuerpo te responda.
En eso ves y oyes, cómo la sierra circular se enciende y está se empieza a cercar poco a poco a tu frente.
En este momento tú querías gritar, pero por alguna razón no podías, tu desesperación y miedo aumentaba cada vez más que se acerca la sierra circular, al igual que tú respiración y el palpitar de tu corazón se encuentran muy agitados.
Pero en eso, ves cómo delante de tus ojos, dos extremidades de esa máquina, que tienen dos separadores oculares, se acercan a tus ojos y de manera brusca te ponen esos dos separadores, impidiéndote cerrar tus ojos o parpadear.
Tú solo te desespera más y con toda tu voluntad intentas, hacer que tú cuerpo reaccione.
Pero en eso, solo sientes cómo la sierra circular, empieza a cortar la carne de tu frente, al igual que el hueso del cráneo.
A pesar de que tú no puedes hacerlo, sientes cómo tus ojos se ensanchan, al igual que sientes un dolor insoportable y las ganas de gritar, pero tú tampoco puedes hacer eso.
Mientras eso ocurría, ves como otra extremidad de la máquina baja, está tenía una aguja en forma de un gancho y de manera delicada, pero muy doloroso lo introduce por dentro de tu párpado inferior de tu ojo izquierdo.
Tú solo intentas cerrar tu ojo, pero no puedes, el dolor que sentías y la desesperación eran muy grandes, pero en eso sientes cómo la extremidad que tenía dentro de tu ojo izquierdo, engancha tu ojo y comienza a tirar de el.
El dolor, empieza a crecer por cada tirón que te da. Mientras que de tu frente sientes, cómo tu sangre empieza a bajar.
En eso sientes un dolor horrible, tú ves con el ojo derecho, que tu ojo izquierdo fue sacado de su cuenca y ahora colgaba.
Tú de alguna manera, consigues gritar, de manera muy desgarradora.
En eso tú, te levantas muy agitado y aterrado.
Rápidamente te empiezas a tocar la frente, al igual que cierras y abres tus párpados para comprobar que ves bien.
Después de unos cuantos segundos, te sientes más tranquilo.
«Otra vez esa mierda.» piensas; mientras que tu sentimiento de odio y furia, va creciendo cada vez más dentro de ti.
Tú aún puedes, recordar ese día, la misma sensación de impotencia, desesperación y miedo.
A ti, te gustaría jamás haber aceptado este trato, ese maldito trato que te hizo perder lo que eras.
Pero recuerdas algo, algo que te hace exaltar esos sentimientos negativos y te hace dibujar una sonrisa maniática en tu cara.
Tú recuerdas tu plan, ellos aún creen que no eres capaz de hacerles daño, que solo eres una ojalá sin voluntad o razonamiento. Que equivocados están, ellos te convirtieron en un monstruo, ahora tú, te convertirás en su pesadilla.
Podíamos ver a tres hombres, uno de ellos solo se encontraba parado manera recta, sin pestañear o mover algún músculo, este era de piel blanca, su pelo era corto de color rubio, con un estilo de corte militar, un físico muy bien definido tanto que se remarcaba en su ropa, sus ojos que se encontraba viendo a la nada eran de color verde savia grisáceo y tenía una barba muy corta en forma de candado y madia 1,78 m. Este vestía un uniforme militar de rayas de tigres, con un camuflaje de selva, al igual que tenía un cinturón de cuero, donde de su lado derecho tenía una pistolera al igual que una zona para poner 4 cargadores y en su lado izquierdo tenía una funda para guardar un cuchillo y 4 granadas. El otro era un hombre de piel blanca, de pelo color pelirrojo de un estilo elegante inclinado hacia atrás, ojos color azules claros con cejas gruesas, una nariz un poco grande, mentón bien marcado, complexión marcada, orejas un poco grandes y media 1,77 m. Este vestía un traje elegante negro, con dos zapatos negros elegantes al parecer hechos de cuero y tiene una corbata muy larga que siempre lleva por dentro de su chaleco negro del traje, en su muñeca derecha tiene puesto una pulsera que tiene una pantalla de 2.59 pulgadas, en su mano izquierda, mas específicamente en su dedo meñique tienen un anillo de boda hecho de oro puro, en su pantalón elegante tenía dos bolsos a cada lado, al igual que tenía un cinturón hecho de cuero, que tenía una pistolera y una funda para guardar un porra. El otro era un hombre moreno, de pelo largo color negro, de ojos color marrón negro, de complexión delgada que media 1,70 m. Vestía una bata de laboratorio blanca, que en los dos hombros tenía un símbolo que era "C-III".
El hombre que vestía la bata de laboratorio blanca, se encontraba agarrando el brazo del hombre que vestía el uniforme militar de rayas de tigres. En eso el hombre que vestía el traje elegante negro, le dijo al otro.
—Dr. William, ¿Sabe cuál es el fallo que tuvo la unidad?
El hombre con bata de laboratorio blanca, que llamaremos Dr. William; dejo de tocar, el brazo bien marcado del hombre con que vestía el uniforme militar de rayas de tigres y le dijo al hombre con traje elegante negro.
—Sr. M, para serle sincero está vez desconozco el fallo.
—Entonces usted me, está diciendo: ¿que a pesar de sus años de experiencia no, está preparando?—Dijo el hombre de traje elegante, que llamaremos Sr. M, con un tono tranquilo, pero que por alguna razón se sentía amenazante.
El Dr. William, al oír eso, sintió como una sensación de miedo recorrió su espalda y este le respondió un poco temeroso al Sr. M.
—No, Sr. M solo es que, es que, es que…
—¿Es que?, Dr. William.—Dijo el Sr. M, con la misma seriedad imponente.
El Dr. William, solo sintió la presencia más aterradora del Sr. M, pero de alguna manera se armó de valor y dijo.
—Es que necesito, hacer unas pruebas de rutina, para ver cuál es el fallo.
El Sr. M sin dejar su cara seria solo respondió.
—Entonces hágalo.
—Entendido Sr. M.
Dijo eso último el Dr. William, para después este mirar a ver al hombre de uniforme militar de rayas de tigres y le dice.
—L-10, Sígueme.
El hombre de uniforme militar de rayas de tigres que llamaremos desde ahora L-10, solo deja de ver a la nada y sin ningún demora se pone al lado del Dr. William y sin mas este se va junto al Dr. William, dejando solo al Sr. M.
Sin mas yo, solo procedí a irme, por la puerta izquierda que estaba detrás de mi.
Mientras caminaba, por los pasillos blancos, iluminados por luces de blancas provenientes de las lámparas largas del techo y pasaba por una que otra puerta. Yo pensaba: «Sera que; no, no creo que sea posible, el sistema B.C.A.S lo había matado.»
En eso algo me saca en mis pensamientos, eso era el tono de mi celular, rápidamente lo saco de mi bolsillo derecho de mi pantalón, lo contesto y digo en un tono serio.
—Bueno, ¿Qué desea?
—Hola, papá.—Me dijo una voz femenina con un tono infantil, que yo conocía.
—Hola mi pequeña Alyn, ¿Qué pasa?—Respondí en un tono alegre y amable, a mi hija.
—Papá, ¿A qué horas vas a venir?
—Cuando pueda pequeña, y ¿Cómo está mamá?
—Mamá está preparando nuestra comida. Aunque creo que se encuentra trite.
—¿Y por qué lo dice? Mi pequeña.—Pregunte con un tono tranquilo.
—Porque mientras corta, la cebolla está llorando.
Yo solo dibujo una pequeña sonrisa, en mi cara por el comentario de mi hija y le digo.
—No pequeña, ella no está triste, solo está llorando por la cebolla.
—¡Oh no! ¿Entonces la cebolla está lastimando a mi mamá?
—No mi pequeña, cuando llegue a casa después te lo explico, ahora me puedes pasar a mamá.
—Claro papá.
Yo solo oí, cómo mi hija abría la puerta de su cuarto y corrió por el pasillo, para después bajar por las escaleras y oí como ella le dijo a mamá.
—Mamá, papá te habla.
En eso oí como la voz dulce de mi mujer dijo.
—Hola cariño, ¿Qué tal estás?
—Bien amor, quizás un poco estresado por el trabajo.
—He estado pensando y ¿Qué tal si el viernes que no trabajas salimos tu, yo y nuestra pequeña, al parque?
—Me parece una excelente idea.
—Bueno, te dejo cariño, que se me quema la comida.
—Esta bien amor, al rato nos vemos.
Sin mas yo, solo colgué la llamada y guarde mi móvil de nuevo en mi bolso.
En eso, oí como una voz femenina robótica, dijo en un parlante.
—Se le solicita, al administrador de sitio: Sr. M, su presencia en la oficina del jefe del sitio.
Sin mas, y después de oír eso, yo obedecí y empecé a ir al lugar que me dijeron.
Tú puedes ver, al Dr. William caminando delante de ti, mientras esté te guiaba a esa maldita sala.
Tú sabes perfectamente que van a hacer, primero unas pruebas de rutina y luego te van a abrir, solo que está vez no se los permitirás, está vez tu serás el doctor.
En eso, ves como el Dr. William se detiene delante de una puerta de metal y te dice.
—L-10 entra a la sala A-0.
A pesar de que tú, puedes controlar tu cuerpo, decides disimular obedeciendo la orden, tú sabes que hay que esperar el momento adecuado.
Sin más, tú entras a la sala, que se encontraba oscura, pero gracias a tu visión nocturna, puedes ver que está es muy grande, tanto de alto, cómo de largo y ancho, al igual que está tiene un montón de obstáculos, algunos normales y otros peligrosos.
Y de repente las luces se enciende, tú solo apagas tu visión nocturna y mientras estás parados, oyes la voz del Dr. William que te dice, desde un megáfono.
—Muy bien L-10, inicia protocolo de pruebas, código: 2.5.8/.1.
Sin mas, tú solo dices con tu voz masculina robótica.
—Iniciando protocolo de pruebas.
Podíamos ver, al Sr. M, caminando por pasillo, donde habían muchas puertas de metal de color blanco, que al lado derecho, en la pared tenían el nombre de la persona, el número de oficina y foto al que le pertenece está.
En eso el, se detiene delante de una que tenía, el número 109, la foto de un hombre blanco, calvo, de ojos color avellana, mentón marcado, cejas gruesas y una herida en su mentó, y de bajó de la foto estaba el nombre que era: Daylen Patch.
El Sr. M, solo toco la puerta, y detrás de esta una voz masculina muy grabé le dijo.
—Pase.
Este solo apretó, una tecla de un panel que la pared tenía en su lado izquierdo, cerca de la puerta, y está se abrió.
El Sr. M, pudo ver a una mujer del personal científico, que tenía su bata, totalmente desabrochada, al igual que su sostén, que dejaban a descubierto sus dos grandes pechos.
Esta solo, salió a un lado del Sr. M, mientras se intentaba cubrir sus pechos con la bata, al mismo tiempo que está tenía una expresión muy apenada.
El Sr. M, se encontraba un poco incómodo, por lo que el suponía lo que había pasado, pero en eso Daylen le dijo.
—Y bien ¿Se va a quedar ahí para?
El Sr. M, salió de su pensamientos y rápidamente se sentó en la silla que estaba delante del escritorio de metal, quedando frente de Daylen, que hasta ahora se dio cuenta que esté, esta sentado.
—Bueno lo llame aquí, para hablar del desempeño de su trabajo.
El Sr. M, al oír eso, solo puso una cara seria y pregunto.
—¿Qué pasa con el? Jefe Daylen.
Daylen, solo abrió uno de los cajones de su escritorio y de ahí saco, una carpeta, la abrió y dijo.
—Sr. M, su desempeño como empleado y administrador del sitio, a sido uno de los más destacados, de los últimos años.—En eso el hizo una pequeña pausa, miro a ver al Sr. M, de manera tranquila y dijo.—No obstante, lo sucedido el 11 de marzo de este año, es algo que no puedo pasar por alto, y si vuelve a ocurrir se le despedirá de manera inmediata, ¿Entendido?
El Sr. M, solo asintió con la cabeza.
—Bien, ahora quiero hablar más de su horario.
Mientras tanto con L-10.
Te encuentras, acostado de nuevo en esa sala, tú puedes ver que estas rodeado por cinco hombres con uniformes de cirujanos, mientras de reojo, ves a otros dos hombres que llevan, un uniforme militar de rayas de tigres, con un chaleco antibalas, un cinturón para guardar sus cargadores, granadas, pistola y cuchillo. Uno de ellos era, de color de piel morena, de pelo corto color marrón y ojos verdes, tenía una escopeta: M4 Super 90, que colgaba de su cuello gracias a una correa. Eso te llama la atención,
«¿Quizás pueda tener un nuevo juguete?» Te preguntas mentalmente, mientras sigues viendo la escopeta.
En eso, tú observas cómo el hombre de piel morena, se acerca a uno de los cirujanos y este le pregunta.
—¿Pasa algo?
Tú sabes que este es el momento, el momento para convertirte en el monstruo.
En eso, tú agarras al hombre de piel morena, de su cabeza y rápidamente le rompes el cuello.
El crujido que hace, por alguna razón te hace sentir una sensación de satisfacción.
Aunque rápidamente, ignoras esa sensación y agarras la M4 Super 90, en eso ves que la otra persona de piel blanca, que vestía el uniforme militar de rayas de tigres, intenta sacar su pistola, aunque no se lo permites, ya que le disparas, en el pecho.
En eso, puedes oír cómo los cirujanos gritan detrás de ti, y solo lo volteas a ver, mientras apuntas la escopeta hacia ellos, al mismo tiempo puedes ver sus caras de terror y desesperación, de ellos.
Al ver eso, la sensación de satisfacción, se empieza a desvanecer y te sientes afligido.
Por alguna razón, te hace recordar un momento, un momento que quieres borrar.
Con esa sensación, solo decides dejar de apuntar la escopeta, recoges un poco de munición del cadáver y te vas de ahí corriendo.
Mientras corrías por el pasillo, puedes oír cómo una alarma empieza a sonar y ves que las luces blancas se vuelve rojas mientras parpadean y dejan el pasillo a oscuras en vez de cuando.
Tú solo enciendes tu visión nocturna, y continúas con tu camino, mientras te preguntas mentalmente: «¿Qué pasa? ¿Por qué tuve piedad por esos imbéciles? ¿Por qué recordé eso?»
De repente, un disparo te saca de tus pensamientos, a pesar de que tu cuerpo blindado detuvo la bala, la sensación de dolor todavía la podías sentir. Y eso te hace enojar un poco, y sin pensarlo mucho tú disparas la escopeta, a dónde vino el disparo.
En eso, oyes un grito masculino muy desgarrador, y ves como un hombre de piel negra, que vestía un uniforme militar de rayas de tigres, estaba en el suelo, agonizando mientras que su pecho, estaba lleno de agujeros y de bajó de el se forma un charco de sangre.
Sin mas, tú te acercas lentamente a ese tipo, mientras ves que el, se intenta alejar de ti, arrastrándose. Pero tú eres más rápido; llegas a su lado y con tu pie izquierdo, le das una patada en la zona donde se encuentra el fémur y oyes que esté suelta un grito de dolor, eso te hace sentir bien, ese grito para tus oídos es música.
Pero igual te hace sentir, lástima y por alguna razón culpable, una lastima y culpa que no van creciendo progresivamente dentro de ti.
A pesar de que tú, quieres combatir contra ella lo ves algo imposible, aunque de algunas maneras consigues bajar su intensidad. Y después de eso, solo le disparas en la cabeza, a ese hombre de piel negra, dejando sus sesos esparcidos por el suelo.
Tú, sin más solo agarras la pistola que era un Berreta 92 y el cuchillo que esté tiene en su funda.
Al igual que, encuentras un celular donde estaba puesto una música.
«¿Quizás un poco de música me haga ignorara esas sensaciones?» Piensas y sin más tú, solo escaneas el celular, con tus ojos y en tu mente empieza a sonar esa canción llamada: Is It Just A Game.
Música:
https/youtu.be/0b-eW8i8TVc
Sin mas, tú reanudas tu camino.
Mientras, corrías por los pasillos, ves a un grupo de cuatro guardias, bien armados, pero aún así eso no te intimida y decides, ir a combatir.
Gracias a la oscuridad momentánea, puedes acercarte a ellos, sin que se den cuenta y lo primero que haces es agarra a uno de ellos y romperle su mandíbula, dejando que está quedase colgando, los tres restantes te vieron y empezaron a disparar, pero por la oscuridad momentánea no te podían ubicar, así que aprovechas otra vez y viendo que dos de ellos, se encontraban pegados a la pared les agarra de sus cabezas y las estrellas contra el duro concreto; enterrando sus rostros y obviamente matándolos, tú ves como el último que quedaba, intenta correr, pero tú no se lo permites, disparándole con tu escopeta en la pierna, asiendo que esté caiga, y grite de dolor.
Sin más tú, te acercas a este y de un pisotón en su cara, lo atraviesas hasta que tu zapato, toca el suelo de bajo de el.
Una pequeña sonrisa maniaca se te forma en tu rostro, pero antes de que pudieras regocijarte en esa sensación, sientes cómo algo impacta en tu pierna izquierda, por un momento no le ibas a dar importancia, pero sientes cómo una gran descarga eléctrica recorre todo tu cuerpo, al mismo tiempo que hace que se contraiga y sientas un dolor horrible.
Tú, rápidamente volteas a ver, a delante y ves a un grupo de cinco personas que llevaban puesto, una armadura muy futurista de color negro, al igual que armas que parecían ser futuristas y que usaban la energía como munición.
Tú rápidamente, disparas tu escopeta y derribas a uno. Pero los demás te disparan, y de nuevo vuelve a sentir como todo tu cuerpo se contrae y el dolor horrible.
Sin mas opción, sacas rápidamente tu pie del cadáver, y te vas corriendo.
Mientras corres, puedes oír cómo, ellos se acercan, hasta que de pronto llegas a un lugar sin salida, a excepción de una puerta, por la cual decides entrar y romper el mecanismo de abertura, desde dentro.
Tú, ves directamente a la puerta mientras te alejas, en eso te golpeas con algo, y lo volteas a ver, dándote cuenta que es un panel.
De repente, ves que varias luces se encienden y oyes una voz femenina robótica que dice.
—Protocolo iniciando, en 10, 9, 8, 7, 6…
En eso, tú ves como la puerta sale volando, por una explosión y de ahí entran esas cuatro persona, que rápidamente te apuntan.
Pero de pronto, oyes que la voz femenina robótica dice.
—3, 2, 1, protocolo finalizado.
Después de que oyeras eso, tú solo ves que una luz azul muy fuerte, te ciega.
Poco a poco, tú vas recuperando la vista, hasta que ya puedes ver, y te das cuenta que ya no estas en esa sala, sino que te encontrabas en un bosque muy tétrico, a pesar de que era de día. Tú te encontrabas muy confundido, tanto que preguntaste en voz alta.
—¿¡Donde mierda estoy!?
