Capítulo 2.

Cupimon realmente era rápido, en cuestión de unos pocos minutos se encontraban en medio del gran bosque que podía notar predominaba una gran parte del lugar donde se encontraba, gracias a la altura, también pudo darse cuenta que se encontraban en algún tipo de isla, ya que un océano azul rodeaba todo fuera de la tierra, trato de memorizar la dirección para no ir hacia allí, dudaba que Cupimon pudiera llevarlo cargando una larga distancia, ya que cuando tocaron el suelo el Digimon angelical se sentó con una expresión exhausta, así que volar fuera de la isla no era una opción. Ambos, Digimon y humano se recostaron a la sombra de un árbol bastante grande para obtener un descanso merecido, ser casi asesinado por ejército de fantasía no era bueno para su salud mental.

—¿Qué es la evolución?— tenía que quitarse la duda, pese a parecer un niño Puttimon, ahora Cupimon, parecía tener conocimientos realmente útiles, comprender que le había pasado podría ser un paso inicial para entender a las criaturas de este mundo.— Creciste repentinamente, ¿Es eso?—

Los Digimon podemos evolucionar cuando tenemos la suficiente cantidad de datos, o con el tiempo.— una respuesta directa que traía consigo una información valiosa que estaba segundo el Digimon no se había dado cuenta que le había dado, datos, digimon, ahora todo cobraba algo más de sentido.

—¿Son los Digimon criaturas digitales?— el expresar la pregunta le hizo creer firmemente que tenía la razón, un asentimiento fue toda la confirmación que necesito, llevo una mano a su barbilla en contemplación.

El lugar donde se encontraba parecía un típico mundo de fantasía, ya se había encontrado con un ángel y Goblins típicos de un juego, no era un sueño, sentía dolor y otros sentimientos difíciles de replicar en uno, esta era su nueva realidad, pero no podía recordar por su vida como había llegado a ese mundo, un entorno digital, ¿Todo era algo así como una simulación? ¿Estaba en juego de realidad aumentada quizás? ¿O el mismo era un programa echo a semejanza de un humano? Eso podría resolver su falta de memorias concretas. Esperaba que ese no fuera el caso.

Por ocio, arranco algunas hierbas del suelo para mirarlas más de cerca, como resultado, vio con algo de sorpresa como se desprendían ceros y unos de la tierra, los cuales reformaron lentamente las hierbas que había arrancado, ahora teniéndolo en su mano y en la tierra. Cupimon no le había mentido, se encontraba en un mundo digital, creía recordar que se había referido a él como Digimundo, realmente necesitaba encontrar a alguien que le explicara las cosas, ojalá las cosas fueran como un juego, donde una voz incorpórea le explicara las cosas y su misión, si es que tenía una.

¡Te encontramos!

Hubiera palmeado su cara por la coincidencia de no ser porque vio un garrote dirigiéndose a su rostro, por lo que se deslizo por el árbol, obteniendo algunas astillas en la espalda por su descuidado movimiento, para luego tomar a Cupimon para girar fuera del movimiento de otros dos garrotes. Sin pensarlo un solo segundo, abrazo a su compañero y comenzó a correr entre los árboles con todas sus fuerzas, escucho a la lejanía varios gritos seguidos de quejas, pero no se tomó el tiempo de voltear, daría su mejor esfuerzo para escapar los Goburimon que los habían logrado seguir.

Para su sorpresa, aún más Goburimon se interpusieron en su camino, la mayoría utilizando sus garrotes para intentar noquearlo, los cuales pudo esquivar con algo de dificultad. Paso por debajo de un barrido dirigido a la cabeza, salto sobre dos que fueron a sus piernas y a duras penas con ayuda de las alas de Cupimon pudieron escapar de una bola de fuego. Lo que no esperó fue que lo guiaran a un callejón sin salida, ya que cuando se desvió nuevamente para no chocar con un par de Goburimon que no lo habían visto se vio rodeado por 7 de ellos en un claro.

Estaba realmente cansado, una persecución sin descanso realmente le trajo algunos problemas, dado que aún no se había recuperado físicamente de su rudo despertar en la mañana, jadeaba gravemente, sus piernas empezaban doler y el peso de Cupimon en sus brazos era cada vez más prominente, tanto que tuvo que dejarlo en el suelo para recuperar sus fuerzas.

Ahora no te escaparas humano.— uno de ellos golpeó el suelo amenazantemente con su garrote, causando un pequeño cráter en el suelo, realmente no quería ser golpeado con uno de esos.— Te llevaremos con Orgemon y seremos recompensados por ello.— varios se rieron ante su proclamación, quizás pensando en la dichosa recompensa.

—¿Cupimon, puedes sacarnos de aquí?— aprovecho el estruendo de las risas para preguntarle a su compañero en voz baja el cielo estaba despejado así que huir por el aire era una opción.

No puedo, acabo de evolucionar y gaste mucha energía volando la primera vez.— no pudo encontrar en si el estar decepcionado, el pequeño realmente parecía querer ayudar pese a su incapacidad física.

Realmente no tuvo mucho tiempo para pensar una alternativa, ya que en el instante que los Goburimon dejaron de reír uno de ellos se abalanzó sobre el con su garrote listo para golpearlo, notando que él era su objetivo aparente decidió alejarse con un pequeño salto de Cupimon, esquivando en el proceso el golpe y confirmando su sospecha al ver como el Digimon ignoraba a su compañero para ir a golpearlo, seguido del resto del círculo, el que estaba detrás suyo soltó un grito antes de lanzar su golpe, por lo que pudo agacharse y evitar el golpe, viendo que estaba bajo su guardia quiso aprovechar para sacarse uno de encima, golpeándolo en el rostro con todas sus fuerzas.

Una mala idea, no solo no hizo retroceder un solo centímetro al Goburimon, sino que se dejó expuesto para un golpe en su estómago de uno de sus garrotes que lo envió rodando por el suelo hasta que su espalda chocó con el tronco de un árbol, haciendo que tosiera un puñado de sangre. Una idea realmente mala, no solo había recibido un golpe directo, sino que podía sentir como su muñeca se había dislocado por el impacto, el dolor era bastante, por un segundo creyó que caería inconsciente por la falta de aire, pero por alguna razón los Goburimon no continuaron su ataque.

Levanto su vista y vio la razón, Cupimon se encontraba volando por encima de sus cabezas, disparando anillos dorados desde su cuerno que los desorientaban lo suficiente para que no contraatacaran o se pudieran mover. Sin embargo, podía notar los signos de cansancio en el ángel, gotas de sudor y jadeos que se emparejaban con los suyos. De hecho, no tardó mucho en acompañarlo, ya que un Goburimon salió de los arbustos en el punto ciego de Cupimon, logrando golpearlo con su garrote en su dirección, extendió sus brazos y atrapó al Digimon para amortiguar su impacto, aunque sus costillas se quejaron de la acción.

Ese no era su día, despertar en un lugar desconocido, con amnesia y rodeado de criaturas digitales con poderes mágicos, su karma debería estar muy bajo para que tantas cosas negativas le pasaran en tan poco tiempo. Miro hacia abajo solo para ver a Cupimon con una mirada determinada, parecía más agresivo que antes, podía sentir un aura diferente a la inocente de antes, era un aura más poderosa. En el instante que sus miradas se cruzaron, sintió un cosquilleo en su estómago, así como vio un destello de luz proveniente del propio estomago del ángel, un destello dorado cegó a todos los presentes, pero aún con eso pudo ver claramente como desde el interior del Digimon salió un dispositivo extraño, constituido de cinco triángulos enmarcando una pantalla semi cuadrada, dos de los triángulos eran de color dorado con contrapartes negras, y en medio uno más multicolor.

Actuó por instinto, tomo el dispositivo y sintió un poder fuera de su imaginación recorrer su cuerpo, también causando que el destello cesara, permitiendo que un Goburimon especialmente impaciente se lanzara hacia delante para atacarlos. Con la nueva fuerza que lo recorría, esquivo el ataque sujetando a su compañero, el árbol explotando detrás suyo enviando astillas por todos lados.

[Apuñálalo]— un pensamiento fugaz que no parecía suyo fue a su mente, y lo siguió sin dudarlo, utilizando la parte brillante del dispositivo puntiagudo para atravesar el costado del Goburimon, ganándose un grito de este.

Un sentimiento abrumador se apodero de su cuerpo, noto levemente como la punta y el centro del dispositivo se volvían morados, llenos de una energía oscura, salto fuera del alcance de otro garrote, la fuerza de su cuerpo estaba desapareciendo rápidamente pero todavía tenía algo que hacer. Miro nuevamente a los ojos de Cupimon, quien luego de unos segundos asintió, parecía que había tenido el mismo pensamiento que él. Con una respiración profunda, clavo la punta oscura en el Digimon angelical, la energía pronto drenándose y transfiriéndose a su compañero, ambos siendo envueltos por un destello oscuro.

Los Goburimon parecían confundidos, pero pronto dejaron su confusión de lado y lanzaron un aluvión de bolas de fuego al destello, sin embargo, en lugar de explotar por el impacto, una llamarada de fuego oscuro salió desparado para contrarrestar su ataque, logrando efectivamente explotar antes de impactar su objetivo. La nube de polvo cubrió el claro, evitando que se vieran entre ellos, pero pudieron escuchar claramente cuando uno de ellos grito de dolor, seguido del sonido de algo golpeando el suelo.

Utilizando sus garrotes para alejar el humo, pronto los atacantes pudieron ver claramente y quedaron sorprendidos por la escena ante sus ojos. Parado con un pie sobre la espalda de uno de sus compañeros se encontraba un ser pequeño con la apariencia de un demonio purpura con cara blanca, dos cuernos en su cabeza, un pañuelo rojo en el cuello que combinaba con manos rojas de tres garras parecidas a guantes una cola que terminaba en forma de flecha y pies con tres garras. Su rostro parecía juguetón, con ojos esmeraldas y una sonrisa que imitaba el emoji de una sonrisa en su pecho.

Eso no será suficiente para que me quede abajo.— el ligero tonó burlón irritó a los Goburimon, quienes se abalanzaron guiados por su rabia para acabar con el pequeño bribón que se había mofado de ellos.

La sonrisa del Digimon morado aumento cuando sin dificultad alguna se agacho debajo del columpio de un garrote, quedando bajo la guardia de su atacante, cerro su puño derecho fuertemente, una capa de escarcha se generó en este que pronto formo una esfera de hielo, antes de que pudiera reaccionar, el primer Goburimon fue mandado a volar hacia arriba por un uppercut cubierto de hielo, congelando su cabeza. Esto no desmotivo al resto, quienes comenzaron a lanzar un aluvión de golpes en múltiples direcciones, todos los cuales fueron esquivados por el ágil Digimon.

Cuatro de ellos lo rodearon y bajaron sus garrotes para golpearlo, pero el simplemente saltó sobre ellos, liberando una andanada de patadas en los rostros de cada uno, tirándolos al suelo mientras sostenían sus caras. Un instante luego de tocar el suelo, el Digimon salto, esquivando cuatro bolas de fuego que, para su mala suerte, impactaron a los otros Goburimon, quemándolos en su lugar. En medio del aire, el pequeño demonio vio a los últimos de ellos apuntándole con bolas de fuego listas para lanzarlas.

Una sonrisa desafiante se apodero de su rostro cuando un círculo con símbolos extraños apareció frente suyo, los Goburimon lanzaron sus ataques con gritos, momento en el cual el libero su propio ataque, disparando esferas de hielo y fuego que contrarrestaron y superaron el ataque combinado, todos ellos siendo golpeados por los restos del ataque, quedando heridos.

Desde una posición alejada entre los árboles, Luzbel miro esto con sorpresa en sus ojos, dentro de la esfera de oscuridad que los había envuelto brevemente pudo ver en primer asiento como el cuerpo de Cupimon cambia para convertirse en lo que estaba derrotando con facilidad a unos atacantes que antes apenas podía aturdir, la evolución Digimon era realmente algo sorprendente, no sabía de donde había sacado la fuerza para incitar esta evolución, pero le agradecía a cualquier dios que pudiera escucharlo por habérsela otorgado, aunque ya podía sentir como sus energías decaían rápidamente.

El crujir de una rama detrás suya puso sus alertas al máximo, por lo que se volteó rápidamente, pero era demasiado tarde, vio como un garrote se dirigía a su rostro, golpe el cual en su estado actual lo dejaría inconsciente seguramente, solo atino a retroceder un paso, pero frente a sus ojos, el Goburimon desapareció, solo para escuchar gritos de dolor en el claro. Volteó su mirada sorprendido, viendo como el demonio morado en el que se había convertido Cupimon estaba golpeando al Digimon que estuvo por noquearlo, la madre naturaleza había sido muy buena con él, agilidad, velocidad, fuerza, manipulación de hielo y fuego, incluso aparente teletransportación de los enemigos, Cupimon se había ganado el premio gordo, si así era actualmente no se podía imaginar cuando alcanzara el pináculo de su fuerza.

—¿Oigan chicos, ya encontraron al objetivo o están peleando sin... mi...?— entrando por el borde del claro se encontraba un Goburimon con la boca abierta, su voz se fue apagando al notar la condición en que se encontraban sus compañeros, especialmente el ver a uno de ellos seguir siendo golpeado en el rostro, por uno de los puños del demonio morado, el cual se fue ralentizando junto a sus palabras.

Los ojos de ambos Digimon se cruzaron, y un segundo después la evolución de Cupimon estaba a un segundo de golpear al nuevo Goburimon en la cara, de no ser por un grito de "¡Detente!" de su compañero. En lugar de golpearlo hasta la inconciencia simplemente utilizo su pañuelo para atar sus extremidades juntas y arrastrarlo cerca de Luzbel, quien miraba con una ceja levantada al sonriente Digimon.

—El cambio de apariencia viene con otro nombre, así que...— hizo un gesto giratorio con su mano para que el Digimon siguiera la frase, cosa que hizo con gusto.

Impmon, puedes llamarme así.— el demonio morado respondió con un pulgar hacia arriba, fuera de la batalla parecía mantener el mismo espíritu alegre que antes de evolucionar.

Con un asentimiento de reconocimiento, permitió que Impmon arrojara al Goburimon consiente hacia un árbol, haciendo que se refunfuñara por lo bajo, antes de gritar por una patada en el estómago del demonio morado.

—Bien amigo, necesito algunas respuestas y tú eres el único que puede responderlas, ¿Así que hablaras o prefieres el tratamiento de tus amigos?— se cruzó de brazos esperando la respuesta, tenía muchas dudas que no Impmon no pudo responder en su momento, así que hablar con alguien que llevaba más tiempo ahí era la mejor opción.

Pudo ver el dilema en los ojos del Digimon, pero la aparición de llamas oscuras en las palmas de su compañero hizo que se rindiera ante lo inevitable.

Bien... hablare.— goblin murmuro entre dientes con una mirada enojada hacia el suelo, dándole paso libre para preguntar.

—En qué lugar nos encontramos dentro del Digimundo.— empezó con algo sencillo, dar la impresión que tenía conocimiento le daría una ventaja al recibir información que el Digimon supondría ya tendría.

—¿Como no sabes dónde estás?— esa respuesta no fue una correcta, como aprendió al ser pisoteado nuevamente en el pecho.—¡Estamos en el bosque Inquebrantable!— respondió rápidamente ante el dolor, podría trabajar con eso más adelante.

Ya sabía que se encontraba en un bosque, pero ponerle nombre le seria de ayuda para identificar el lugar si en algún momento se encontraba con un mapa. Para su sorpresa, justo después de su pensamiento, el dispositivo que había incitado la evolución de Impmon brillo en ese momento, no lo había soltado desde que lo obtuvo, causando que lo mirara, un segundo después una imagen holográfica salió disparada del centro, creando lo que luego de una inspección profunda era un mapa, aunque no está completo, la zona que abarcaba era muchas veces más grande que la zona visible, estando presente solo una parte del bosque, incluyendo la grieta donde fueron atacados por los Goburimon. Una función conveniente.

—¿Por qué nos atacaron?— dejando de lado su descubrimiento, siguió con el interrogatorio improvisado, sin dejarle tiempo de recuperarse al Digimon.

A nuestro jefe no le gusta que extraños entren sin su conocimiento, tenemos la tarea de eliminarlos y...— antes de que pudiera completar su frase, el Goburimon cerro su boca fuertemente, no queriendo completar su frase.

—¿Y...?— trato de instigar a que continuara, pero ni siquiera algunos golpes de su compañero lo hicieron hablar, así que paso al otro punto que llamo su atención.— ¿Quién es tu jefe? ¿Cómo se llama?—

—¡¿No conocer a Orgemon?! ¡Qué clase de..!— para sorpresa de ambos, instantes después de que el Digimon nombrara a su jefe, una cuchilla giratoria sobresalió de la frente del goblin, sus ojos se pusieron en blanco y su cuerpo rápidamente se dispersó en una nube de datos.

Impmon actuó rápido, agarrando a Luzbel pese a su pequeño tamaño y saltando fuera del camino justo a tiempo para evitar una sombra que se estrelló contra el lugar donde habían estado, levantando una nube de polvo que acortaba la visión. Tanto el humano como el digimon se pusieron muy atentos, desde dentro del polvo se podían escuchar gritos, gruñidos y por alguna razón acordes musicales, así que no fueron tomados con la guardia baja cuando la nube de polvo se dispersó de golpe con una poderosa onda sónica, la cual los obligo a taparse los oídos, aunque no los dejo aturdidos, pudiendo ver al responsable de dicho sonido, una versión más grande e intimidante de un Goburimon, tocando con mucha intensidad una la fusión de una hacha con una guitarra con una X en la cabeza.

¡Cualquiera que entre en mis dominios sin mi conocimiento será asesinado! ¡Escuchen bien pequeños bastardos porque la tonada de Orgemon será lo último que escucharan!

Fin del capítulo.