La tensión en el ambiente era palpable. Había momentos de un silencio incómodo casi inevitable.
Era aún peor que el día de la unidad.
Aquella vez habían tenido que lidiar tan solo con Belos, pero esta vez se sumaba su encuentro con el coleccionista.
Hunter respiro hondo, tratando de acallar la ansiedad que lo estaba consumiendo.
Busco la mirada de Luz, quien le dedicó una pequeña sonrisa un poco forzada. Podía notar la preocupación en su rostro.
Había demasiado en juego para todos, y la garantía de que todo saliera bien era más una esperanza.
La observó abrazar a Eda y King, para después desaparecer un momento con Amity a algún lugar más apartado. No quería pensar en despedirse, pero si ocurria el peor de los escenarios…
En su mente llegó el rostro de Darius, el de Camila y Gus. Debía hablar con ellos también, pero antes, Willow.
De forma instintiva busco el rostro de la chica, encontrándola en un rincón hablando con sus padres. Por supuesto, Luz no era la única que quería dejar todo en claro.
Sintió sus manos sudar ligeramente, y llevó una de ellas a su pecho, justo donde debería estar su corazón. Se sintió reconfortado casi al instante, sintiendo la pequeña presencia de su amigo dentro de él. Aun dolía demasiado, pero podía sentirlo de alguna manera con él y eso le ayudaba a seguir adelante.
Se acercó a la joven Park cuando la vio separarse de su familia, parecía que ella misma lo hubiera estado buscando entre la multitud, aunque probablemente esa solo era su percepción, la necesidad de creer que sus sentimientos eran correspondidos.
—Capitana, ¿tienes un minuto?— Preguntó con la voz ligeramente más gruesa de lo normal, para después carraspear un poco para aclarar su garganta.
—Claro.
La voz de Willow era suave y sincera, casi como una brisa. Había en sus ojos un brillo de curiosidad, mientras observaba al chico dirigirla a un lugar más privado.
La bruja sabía, desde hace ya un tiempo en realidad, que había algo desarrollándose entre ellos. Estaba segura de haberse dado cuenta mucho antes que el rubio, y por eso mismo coqueteaba con él solo para ver sus mejillas sonrojadas.
Sabía perfectamente cómo se sentía por él, pero dadas las circunstancias, se guardó sus sentimientos para no presionarlo.
Hunter estaba pasando por tantas cosas, que lo único que deseaba era verlo sonreír como antes.
El joven al fin se detuvo, mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie más podía escucharlos.
Pasó una mano por su cabello en un gesto nervioso, pensando bien en sus palabras.
En un par de minutos estaba por enfrentarse a su destino, así que diablos, se dejaría llevar por sus impulsos aunque fuera una vez en su vida.
—Cap… No, Willow. Hay muchas cosas que me gustaría decirte, Me diste el coraje para desafiar a Belos por primera vez, Admiro tu fuerza y tu perseverancia…
Sentía su rostro arder cada vez más, y su mirada se había fijado en suelo incapaz de ver a la chica a los ojos. Tal vez si lo hiciera podría ver el propio rostro de la Joven, con las mejillas igual de sonrojadas.
—Lo que quiero decir es, no se que va a ocurrir ahora, pero no quiero irme sin contarte lo que siento— Alzó la mirada por fin, perdiéndose un momento en los ojos de Willow, su corazón latiendo desenfrenado en su pecho.
—Yo te… Tu me… ¡Me gustas!
Balbuceo, gritando un poco al final, dejando escapar por fin aquellas palabras que tanto le habían costado.
El rostro de Willow se cubrió por una gran sonrisa, incluso creyó vislumbrar unas pequeñas lágrimas formándose en ellos.
La chica se acercó más, reduciendo la distancia entre ambos, y con extremo cuidado tomó las manos de Hunter, usando su pulgar para acariciar su piel, sobre todo las cicatrices en ellas.
El ex Guardia dorado retuvo el aliento, sin saber cómo actuar ante aquellas caricias.
—Hunter. También me gustas—
Contestó al fin la chica, mirándolo aún con aquella sonrisa, su rostro en la misma tonalidad de rojo que el suyo.
Su corazón dio un vuelco en su pecho, notando que no había esperado ser Correspondido.
En su mente la capitana era casi como un ser inalcanzable, demasiado perfecto para fijarse en él.
—¿Enserio? — pregunto atontado, mirándola sin comprender.
Willow dejó escapar una pequeña risa por lo bajo, arqueando una ceja.
—¿Te parece tan difícil de creer?
—Bueno… es que yo, soy yo. Nada genial y…
Fue interrumpido por un dedo de la chica posándose en sus labios para hacerlo callar.
—Eres increíble Hunter, deja de menospreciarte—
Asintió como en trance, notando que Willow cada vez estaba más cerca de él .
¿Era su imaginación o de repente hacía demasiado calor?
Esta vez fue Willow quién se armo de valor. Acercó su rostro un poco más, retirando su dedo de sus labios, para en un rápido movimiento, posar los suyos en su lugar.
Fue un beso corto, casto. Ambos inexpertos en lo que estaba ocurriendo.
Hunter se quedó atontado, sin entender del todo lo que ocurría pero sintiéndose flotar en una nube.
La chica se separó después de unos segundos, mirando al piso avergonzada pero feliz.
—Habrá más de eso después, pero tienes que regresar a salvo ¿De acuerdo? —
El rubio asintió, sonriendo embobado, sin poder pronunciar palabra.
El grito de Luz llamándolos rompió su pequeña burbuja de felicidad.
La realidad cayó de golpe de vuelta, estaban por enfrentarse a su destino.
Se soltaron lentamente, dedicándose una última mirada antes de caminar hacia donde estaban los demás.
Era momento de enfocarse en la batalla inminente.
~~~
De alguna forma milagrosa estaban ganando.
Sabían que sólo les faltaba un golpe más. Habían conseguido que el coleccionista debilitar al coleccionista, sellarlo de nuevo, pero al hacerlo la magia de las islas hirientes había comenzado a flaquear de alguna manera. Tal vez de eso se trataba pelear contra un dios.
Belos nuevamente era su enemigo definitivo.
Estaba débil, pero ellos también estaban cansados.
Solo un esfuerzo más, sólo un golpe final.
Lo oyeron gritar de furia, y con sus últimas fuerzas envió una onda de choque impactando a Hunter y luz.
Ambos chocaron con Camila, enviando a los tres juntos frente al portal que Belos había abierto, una vez más esperando llegar al mundo humano.
—Si yo no puedo tener la oportunidad, ustedes tampoco lo harán—
Declaró, con furia, sintiendo como poco a poco se desvanecía.
Los empujó a través del portal, mientras sus amigos gritaban sus nombres con desesperación.
Aún en sus últimos momentos, Belos hizo hasta lo imposible por complicarle la vida.
Destruyó el portal sin pensarlo dos veces, desvaneciendose en el acto con una sonrisa triunfante.
Todos se quedaron mudos intentando procesar lo que acababa de ocurrir.
Belos se había ido, estaba muerto para siempre.
Pero también luz y Hunter. No había rastro del portal ante ellos, sólo un paisaje desolado ante ellos y pequeños rastro de lo que habría sido el pasaje al mundo humano.
~~
Cayeron de golpe frente a la cabaña en el bosque. Aquel lugar que los chicos se había esforzado en remodelar.
Camila recupero el aliento después del impacto, buscando con desesperación a los chicos.
Luz ya se había levantado, buscando de forma frenética en la puerta frente a ella.
Ya no había portal, de nuevo era una puerta común y corriente.
—No, no, no.
Susurraba para si una y otra vez.
Hunter estaba congelado en su lugar, sin saber que hacer o cómo actuar.
Estaban vivos, pero atrapados.
Golpeó con fuerza el suelo, notando la desesperación invadiendolo.
¿Así es como terminaba todo?
Camila observó a sus niños con impotencia.
Estaban de vuelta en casa, ¿pero a qué costo?
