Una pequeña advertencia, se hace mención a auto lesiones y ansiedad.

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Deslizó la venda de nuevo por sus manos, ocultando las heridas que se había provocado en un ataque de ansiedad.

Sabía que estaba mal que siguiera haciendo eso, pero a veces su única forma de desahogo era sentir un poco de dolor.

Llamar a Viney cada vez que se heria tampoco era opción, había aprendido a lidiar con ello, a curarse y a evitarlo.

Aquel era el ataque más fuerte que había tenido en meses. Pero es que aquel sueño se sintió tan real, que despertar llorando había sido inevitable.

Willow era normalmente fuerte y determinada. Pero estaba agotada.

Años de intentos sólo las habían llevado a fracasos y era desesperante.

Soñar con Hunter no ayudaba a sentirse tranquila.

Suspiro mientras terminaba de ajustar el vendaje y se miró al espejo un momento.

Había ojeras en sus ojos, y sonrió de lado recordando al joven que solía tenerlas así de marcadas.

Amity debía estar peor que ella, sí la conocía, aún debería estar en el taller de su padre.

Clover zumbó a su alrededor y se posó en su hombro, como para renconfortarla. Siempre sabía cuando estaba teniendo un mal momento.

La acarició con delicadeza, agradeciendo de esta manera su apoyo incondicional.

Aquel día no tenía clases en Hexide, ni entrenamiento con las entrañas, por lo que su tarde estaba completamente libre.

"Libre" era un decir en verdad. Días como aquellos los utilizaba para seguir su investigación junto con Amity.

Era increíble que le faltara tan poco para acabar la escuela, era muy triste no estar disfrutando como debería aquella etapa.

Volver a jugar Derby aereo le fue difícil en un principio, buscar un reemplazo para su jugador estrella. Era más sencillo si pensaba que simplemente estaba en alguna misión, pero la verdad siempre terminaba cayendole como balde de agua fría.

Era bueno mantenerse ocupada, y vaya que había mucho que hacer.

Reconstruir las islas hirvientes, implantar un nuevo sistema sin aquelarres y convencer a la gente de que practicar magia salvaje era lo correcto.

Darius, Lilith, y Raine habían estado haciendo un gran trabajo con ello, y Eda los apoyaba siempre desde las sombras, no queriendo involucrarse más en la política.

Willow se había hecho mucho más cercana a Darius de forma inesperada. Ambos apoyándose en el duelo de no tener a Hunter con ellos.

Ninguno había perdido la esperanza, pero había días mucho más difíciles de sobrellevar que otros.

Respiro hondo, contando lentamente como sus padres le habían enseñado. Aún funcionaba, pero las marcas en sus manos indicaban que no era perfecto.

Se cambió rápidamente, un atuendo sencillo y práctico, sabiendo que probablemente terminara ensuciandose.

Ató su cabello en una sola trenza de lado. Estaba tan largo ahora, casi llegandole a la cintura.

Se despidió de sus padres de manera efusiva.

Desde que había acabado todo el Caos y casi los pierde, no podía evitar abrazarlos con fuerza cada mañana.

Su yo de hace 3 años nunca creería que pasaría las tardes en el taller de los Blight, pero allí estaba, en camino a dicho lugar, llevando algo de comer para Amity.

Se internó en el lugar sin tocar. No tenía caso, los gemelos seguramente estaban en otro lugar ayudando a Eda, y Amity y su padre nunca respondian a la puerta.

Su Penstagram sonó con una notificación, y por un momento se sintió la Willow de 14 años, esperando los mensajes diarios del dichoso guardia dorado. Las fotos de su querido palisman dormido en posiciones adorables.

Pensar en Flap también le provocó una sensación de mareo. No, no debía tener una crisis en ese momento.

Revisó la notificación, era Gus comentándole que esa tarde pasaría por el taller; Y que también llevaría a King.

Dejó salir una sonrisa triste. King también había estado junto a ellas en su búsqueda, donando su sangre sin dudarlo, pero hasta el momento no había funcionado y no estaban seguros del porqué.

—¡Amity!

Grito el nombre de su amiga, queriendo advertir de su presencia. Ya había cometido el error de no anunciarse una vez y casi termina muy mal.

Pasaron unos segundos hasta que escucho un par de cosas moverse y la voz cansada de la bruja responder "Por aqui"

La encontró como siempre frente a su puerta improvisada, reconstruida miles de veces ya entre prueba y error.

La joven llevaba recogido su largo cabello castaño en una coleta, mientras daba órdenes a un par de abominables.

Tenía ya un par de años que había dejado de teñirse. Estaba dispuesta a amar su color natural, además de ser en parte un acto más de rebeldía contra su madre.

Le dedicó una leve sonrisa, mientras dejaba el paquete que había llevado consigo y lo acomodaba en una mesa cercana.

—¿Dormiste algo?— Preguntó por cortesía, pero era más que obvia la respuesta. Podía ver las ojeras formadas bajo los ojos de su amiga, y su rostro estaba aún más pálido de lo normal.

Amity la miró y arqueó una ceja, reparando en su también deplorable estado.

—Mira quien habla.

Declaró señalando, para después dedicarle una pequeña sonrisa. Eran un desastre, pero eran un desastre juntas.

—Te traje comida, porque seguramente no has probado un bocado en horas.

Preparo algunos emparedados antes de salir de casa, no era mucho pero por lo menos le ayudaría a matar el hambre.

La castaña le sonrió agradecida y se acercó a la mesa, tomando un poco de la comida.

—Siempre mi salvavidas.

Alguna de las dos debería recordar comer y cuidarse. Porque si se dejaban llevar por las emociones nunca llegarian a nada.

Willow se dejó caer al piso, analizando las hojas regadas en este.

Anotaciones con su letra y la de Amity, sus bitácoras de sus intentos.

—¿Algo nuevo? —

—No… la magia no volvió a ser la misma desde lo del coleccionista, y sin sangre de Titan bueno…

Amity frunció el ceño, mirando su comida pero sin prestar atención.

La fatiga y la frustración eran obvias en su semblante.

También la tristeza. Llevaba tres años sin ver a Luz, sin el amor de su vida. Amity no había vuelto a ser la misma, se habría encerrado en sí misma si no fuera por lo insistentes que eran sus amigos de apoyarla.

La bruja estaba por tocar fondo.

—Gus y King vendrán pronto. Tal vez podemos intentar nuevamente con un poco de Sangre… —

Ya lo habían intentado el primer año, pero el portal solamente había brillado unos segundos y después nada.

King se había decepcionado muchísimo, y terminaron por evitar usar esa opción.

Hasta ahora, que King parecía estar dispuesto a cooperar de nuevo.

Era cierto que el Titan ya no era tan pequeño como antes.

Tal vez solo necesitaba que creciera,que madurara un poco más.

Willow quería creer que esta vez sí funcionaria. Necesitaba creerlo.

Amity volvió a contemplar el portal, su mirada perdida en algún pensamiento privado.

Iba a hacer algún otro comentario, cuando los ruidos en la puerta llamaron la atención de ambas.

Gus caminaba hacia ellas, exhalando energía por todo su cuerpo.

Asi era Gus, quien se había dedicado a mantenerse positivo por ellas durante esos años. Alguien necesitaba mantener la esperanza.

Detrás de él caminaba King, mucho más alto ahora, casi del tamaño de Gus.

Había crecido tan rápido en tan poco tiempo.

—¡Hey! ¿Sigue igual? —

Preguntó acercándose a la puerta y creando un par de ilusiones de él mismo, como revisando todos los ángulos.

—Los glifos ayudan a potenciar mejor la magia pero… lo máximo que hemos logrado es la dimensión espejo, y no más de un par de segundos.

Amity había intentado desesperadamente alargar el tiempo, pero para buscar a Luz y Hunter necesitaban mucho más que eso.

King se acercó a Amity, tendiendole un vial lleno de un líquido azul brillante.

La joven lo miró conmovida, buscando su aprobación.

—¿Estás seguro? La última vez…

—He crecido un poco desde esta vez, tal vez ahora… sirva de algo.

La joven lo atrajo hacia él, envolviéndolo en un abrazo bastante conmovedor.

Gus se posó al lado de Willow, no queriendo interrumpir la escena.

—Mal día ¿Verdad? —

Le preguntó señalando los vendajes de sus manos.

Rápidamente las ocultó detrás de ella, pero ya era un poco tarde para negarlo.

—Estoy bien. Fue una mala noche—

Le dedico una mirada determinada. Podía ver la preocupación en los ojos de su mejor amigo, pero tampoco la cuestionó más.

Amity se separó de King, e inmediatamente comenzó a preparar el portal.

Willow hizo lo suyo, haciendo algunas barricadas con plantas, sabiendo que era normal que las cosas explotaran y los lanzarán lejos.

Después ayudó con el resto del funcionamiento, solamente bastaba colocar la sangre, y alimentar el mecanismo con algo de magia.

Los cuatro se miraron, había tensión en el ambiente, como cada que realizaban un nuevo intento.

—Hazlo.

Declaró King, y Amity accionó el portal ante el sonido de su voz.

Al principio no ocurrió nada.

Se quedaron allí mirando hacia la puerta, sintiendo como la decepción los embargaba de nuevo.

Willow sintió las lágrimas picar en sus ojos, otra vez había sido un fiasco.

Fue allí cuando la onda expansiva los envió volando.

Las plantas que anteriormente había colocado sirvieron para amortiguar el impacto, pero aún así consiguieron quitarle el aliento por unos momentos.

Trató de enfocar la mirada, notando que se desprendía un brillo verdoso de donde estaba la puerta.

Se levantó de golpe, buscando a los demás, notando su corazón acelerado.

—¡Chicos! ¡¿Lo conseguimos?!

Amity fue la primera en acercarse, colocando una mano sobre la superficie, probando su estabilidad.

Esta desapareció detrás del brillo verdoso, pero el portal se mantuvo intacto.

Su mirada se cruzó con la de Willow, quien ya también avanzaba hacia el frente, sus manos temblaban por la expectativa.

Gus se colocó a su lado, y los tres se tomaron de las manos, mirando hacia el frente.

—¿King? —

La voz de Amity llamó al Titan, pero este simplemente negó, permaneciendo en su lugar.

—Yo me quedaré, alguien debe cuidar el portal— Hizo una pausa para después agregar.

—Traiganlos de vuelta.

Los tres asintieron, regresando su mirada al frente. Willow Respiro hondo, y con determinación, dio un paso dentro de aquel portal.

Del otro lado estaba Luz, estaban Hunter.

Después de tres años, por fin podría volver a contemplar su rostro.