Ojo por ojo, queso por queso
Por mucho que su imagen pudiese dar esa (primera errada) impresión, silencioso no era una palabra apropiada para describir a Jyuto.
No era que no supiese quedarse callado, porque en realidad era perfectamente capaz de disfrutar un momento de silencio, ya fuese mientras disfrutaba un cigarrillo o se concentraba en algo. De hecho, un Jyuto concentrado se olvidaba de todo el mundo y muchas veces ni siquiera se daba cuenta si alguien le hablaba, cosa que podía ser irritante, pero que tenía solución y una vez hablaba, se hacía escuchar así no estuviese usando su micrófono.
El problema en ese instante, sin embargo, era que no estaban compartiendo un agradable silencio lleno de humo y Jyuto no estaba concentrado en nada, sino negándose a hablar a no ser que fuese absolutamente necesario.
Al llegar, había dicho un muy claro "buenas tardes", se había apoderado de su silla usual y luego había hecho una pregunta que más sonaba como si estuviese ahí para interrogarlo, manteniendo una formalidad que a Samatoki se le antojaba asquerosa y que no había roto cuando Samatoki le había dicho eso con esas mismas palabras.
Terco. Samatoki ya había escupido esa palabra junto a más de un improperio, mas en respuesta solo había conseguido que Jyuto sacase su libreta policial (que ni usaba y Samatoki lo sabía y Jyuto sabía que él sabía) para hacer teatro de estar trabajando.
Quizás esta era la venganza de Jyuto: venir a intentar arruinarle el día al aparecer y mantener su mandíbula apretada excepto cuando hacía preguntas estúpidas e innecesarias con un tono tan educado que contradecía su evidente mal humor.
—Jyuto—dijo Samatoki, dejando caer sus pies del escritorio para ponerlos en el suelo, causando un súbito estruendo que no hizo que Jyuto se sobresaltara. No conseguir ninguna reacción lo llevó a chasquear su lengua, irritado, pero no, no iba a perder aquí—. ¿Quieres café?
Esta vez sí logró algo, pues Jyuto no pudo refrenarse a tiempo y mantener su imagen de buen policía inmutable. Solo fue un segundo, en el que hizo un amague de alzar su cabeza y apartar la mirada y el bolígrafo (que no había usado a pesar de mantener la punta de éste contra el papel) de su maldita libreta, mas que no pasó desapercibido por Samatoki.
Por mucho que Jyuto inmediatamente después llevó su mano hacia sus gafas, como si en realidad pretendiera ajustarlas en el puente de su nariz, ya era demasiado tarde. El conejito había caído por culpa de su estómago y Samatoki ya estaba a punto de atraparlo gracias a eso.
Ese mismo apetito de Jyuto también había comenzado todo, en cierta forma, pero las desventajas de esa debilidad de Jyuto eran un problema pasado (y quizás futuro) y no uno actual, así que daba igual.
Contento con ese asomo de una victoria, Samatoki se puso de pie con una sonrisa en sus labios. Tenía nuevos granos particularmente densos que prometían poder ser degustados desde la preparación, con un aroma capaz de hacerle agua la boca a cualquiera y un sabor suculento que pronto tendría a Jyuto suspirando de gusto incluso antes del primer sorbo.
Solo pensarlo lo hacía querer tararear.
Sin embargo, su placentera fantasía terminó con un golpe sordo cuando Jyuto cerró su libreta con brusquedad.
—No, gracias —pronunció al tiempo que la guardó junto al bolígrafo en el bolsillo del interior de su chaqueta, como si estuviese pensando en largarse a pesar de que él se había tomado el trabajo de invitarlo a un café.
—¿¡Ah!?
Conejo desagradecido y deshonesto. Ya debería estar derritiéndose a sus pies en lugar de llevar el humor de Samatoki del cielo al infierno.
—A diferencia de otras personas, no dispongo de mucho tiempo. —Jyuto sonrió tal como solía hacer cuando estaba soltando babosadas solo para buscarle pelea, cosa de por sí obvia en sus palabras no del todo ciertas. Si a Jyuto se le daba la gana, bien podía tomarse todo un puñetero día sin que nadie le dijera nada, ya fuese excusándose con haber estado patrullando, investigando o en algo relacionado con su equipo y nadie le ponía peros. Sus logros hablaban por él, al fin de cuentas, y si a alguien no le parecía eso suficiente, Jyuto tenía como callarlo. Y aun así, Jyuto continuó—: Así que si no tienes nada importante que añadir, me retiro.
Lanzarse hacia Jyuto en respuesta fue una reacción perfectamente natural.
¿Quién no perseguiría a un conejo con ganas de largarse? Y si Jyuto creía que tenía alguna posibilidad de huir, se equivocaba.
—Ni pienses que te dejaré ir así —gruñó Samatoki, bloqueando su camino mucho antes de que Jyuto siquiera se pusiese de pie—. Deja esa joda o…
—¿O? —Jyuto alzó una ceja, desafiante—. ¿Qué piensas hacer?
Hacerlo entender, porque no era como si tuviese otra opción, y para eso, Samatoki lo agarró por los hombros para asegurarse de que no pudiese abandonar la silla. Eso, quizás, era algo que Jyuto había esperado que hiciera, pues escapó de una de sus manos y agarró su otro brazo al tiempo que se paró, comenzando así un forcejeo que, si Samatoki era sincero, había esperado e incluso ansiado.
Ganarle a Jyuto con palabras pero sin un micrófono era toda una hazaña y en ese instante, Samatoki no quería tener que hacer hervir su cerebro para ello cuando era mucho más satisfactorio someterlo a la fuerza y sospechaba que eso sería mejor para Jyuto también. Eran pocas las formas de desahogarse que podían ser mejores y la mejor de todas nunca había pasado en su oficina debido a la presencia de varios de sus hombres a poca distancia de la puerta, por lo que ir por la segunda opción era un ideal y más si los llevaba a salir esta pendeja situación.
Daba igual si, después, Jyuto le cobraba el botón que salió volando de su chaqueta o si su recién comprada cajetilla terminó en el suelo y bajo los pies de Jyuto (cosa que Samatoki vio por el rabillo del ojo), pero Jyuto no había escapado y lo tenía ahí, a punto de apresarlo, por lo que solo era cosa de conseguir una pequeña ventaja entre halones, empujones e intentos de golpes para conseguir inmovilizarlo.
Y lo haría, así Jyuto no se lo estuviese facilitando al resistir como si no se estuviese defendiendo, sino que quisiese hacerle lo mismo.
—¡No subestimes a un policía!
—Ja, primero deja de hacer pataleta por un simple queso si quieres que te tome en serio.
Jyuto pareció paralizarse por un instante y contener su respiración, tras lo cuál, exhaló:
—¿Simple…?
Por el lado bueno, ahí estaba la oportunidad que buscaba. Por el no tan bueno, literalmente así había comenzado todo anoche.
Mierda.
Aprovechar lo primero era mejor que preocuparse por lo segundo, por lo que Samatoki se limitó a ponerle una zancadilla que llevó a Jyuto a caer de espalda hacia el sofá, aunque sin soltarlo y llevándolo con él.
El que ni siquiera verse derrotado hiciese que Jyuto se rindiera era una de las cosas que más le gustaban de Jyuto, así que así estaba bien.
Samatoki no parpadeó en la caída y sí intentó no romper la gafas de Jyuto en el proceso (ahí sí que Jyuto intentaría acribillarlo), ni llevarse nada peor que un cabezazo que le trajo un instante de dolor que prefirió ignorar a favor de acomodarse antes de que Jyuto reaccionara y tratara de tumbarlo al suelo. Una rodilla entre sus piernas, una mano alrededor de una de sus muñecas para arrastrarlo con él en el peor de los casos y mantener su cabeza contra la de Jyuto antes de que éste abriese los ojos, que había cerrado debido al dolor del impacto, fue todo lo que necesitó y ahí lo tenía: un conejo no exactamente indefenso pero sí a su merced.
—¿Te rindes, conejito? —susurró con una sonrisa ladina, disfrutando del resultado de su cacería.
Jyuto parpadeó un par de veces y frunció el ceño antes de volver a enfocar su vista en él.
—Ya quisieras.
A estas alturas, Jyuto debería saber que esa era la peor respuesta posible. O la mejor. Si él se rindiera, dejaría de ser divertido.
—Nah, me gustas más así. —Pero desarmarlo al punto de dejarlo sin palabras también era divertido, cosa que acababa de conseguir. Las arrugas entre el entrecejo de Jyuto desaparecieron gracias a una sorpresa no del todo justificada, pues Samatoki ya había dicho cosas similares antes, y con eso Samatoki podía declararse el campeón esta vez.
Ya tenía a Jyuto, le había dado en su punto débil y solo faltaba asegurarse de que Jyuto dejase pasar el que sí, Samatoki otra vez había irrumpido en su apartamento y había terminado de vaciar la de por sí vacía nevera. ¿Qué tanto eran un par de cervezas y un queso apestoso?
Si tanto lo quería, Samatoki bien le podía comprar todo el que quisiera y de hecho le había dicho eso, mas en lugar de apreciar el que estuviese dispuesto a botar yenes en algo que no entendía cómo le podía gustar a Jyuto, habían llegado a esto. Al menos ya la tormenta parecía estar terminando…
—Jyuto —murmuró Samatoki, ladeando su cabeza para hacerlo justo a su oído y así aprovechar otro de sus puntos débiles—. Esta noche eres mio. Agradece que te invitaré a cenar.
Samatoki se apartó un poco para ver la expresión de Jyuto y lo hizo justo a tiempo para verlo tragar saliva e intentar recuperar una imagen de impasibilidad que ya había quedado hecha añicos.
—¿Crees que eso es suficiente?
Ese era un último intento de resistir que hizo que la sonrisa de Samatoki se ampliara.
—Sí. —Con Jyuto tan cerca, querer acercarse más era un inevitable, mas Samatoki se contuvo de buscar sus labios. Saborearlos sin interrupciones mucho más tarde sería mejor y algo a lo que Jyuto no pondría ninguna objeción si desde ya dejaba a Jyuto con ganas, porque una vez que a Jyuto se le antojaba algo, lo buscaba y hacía pagar al que le impidiera tenerlo, así fuese un simple queso o una noche con Samatoki—. Tendrás que esperar a esta noche para el resto —afirmó, inclinando su cabeza para que sus propios labios apenas rozasen la mandíbula de Jyuto.
Y Jyuto bajó su mirada como si quisiera perseguir sus labios con ella, delatándose desde ya.
—Si tu lo dices.
Esas palabras, que pretendían pasar por indiferentes, terminaron con Jyuto pasando la punta de su lengua por sus propios labios.
Quizás estaba jugando el mismo juego o quizás fue un gesto inconsciente. Fuese como fuera, Samatoki apenas pudo refrenarse de ir por ella con más que su vista. Pero esta noche… ja, esta noche le cobraría eso a Jyuto con intereses.
